ARCO: ¿Feria de Arte Contemporáneo o un Negocio Caducado? Una Visión Crítica
Hola a todos, soy Antonio García Villarán, y en este artículo quiero compartir una perspectiva crítica sobre ARCO, la conocida feria de arte contemporáneo de Madrid. Llevo más de veinte años visitándola, desde mis tiempos de estudiante de Bellas Artes, cuando ARCO representaba el pináculo al que aspirábamos. Sin embargo, con el paso de los años, he llegado a una conclusión rotunda: ARCO, tal como la conocemos, está muerta. Y no es algo reciente; su defunción se produjo hace mucho tiempo.
Para mí, ARCO no representa en absoluto el arte contemporáneo, ni de lejos. Primero, es fundamental entender su verdadera naturaleza: ARCO es, ante todo, una feria comercial. Si lo pensamos bien, es una tienda de cuadros gigantesca, comparable a un hipermercado como Alcampo o un centro comercial como El Corte Inglés, o incluso una feria del libro. Es un espacio donde la gente, supuestamente, acude a comprar obras. Más que un evento de arte contemporáneo, es un puro negocio, y hablar de arte en su contexto resulta complicado; es más apropiado referirse al mercado del arte.
El Acceso Exclusivo y el Costo del Catálogo: Un Negocio Cuestionable
La naturaleza comercial de ARCO se evidencia desde el momento de la entrada. La feria distingue claramente entre los llamados «VIPS» o «Vipis» y el público general. Mientras que el miércoles, día de apertura, está reservado para la realeza, políticos y grandes compradores, el público normal solo tiene acceso durante el fin de semana. ¿El coste de esta entrada? Nada menos que 40 euros. Es como si te cobraran por entrar a un supermercado antes de poder comprar comida, o a una feria del libro solo por acceder al recinto. ¿Tiene sentido? Dudo mucho que a los «Vipis» se les cobre esta cantidad; no me los imagino pagando 40 euros.
Pero el gasto no termina ahí. Si decides hacerte con el catálogo oficial de ARCO, el precio asciende a 66 euros junto con la entrada. Y aquí viene otra de mis grandes críticas: el catálogo es un tomo enorme, pesado y, a menudo, redundante. He comprobado que muchas de las obras expuestas se repiten año tras año, lo que sugiere que no fueron vendidas en ediciones anteriores. Además, en la era digital, ¿qué valor real tiene un catálogo físico que hay que cargar por toda la feria, cuando las imágenes de los artistas y sus obras están disponibles en la red de forma gratuita y accesible?
Los «Vipis» incluso disponen de una zona exclusiva dentro de ARCO, lo que subraya la segregación por clases. Sin embargo, si revisas los vídeos del canal de YouTube de ARCO, verás que esta zona VIP no tiene nada de exclusiva; su estética, con mobiliario que recuerda a IKEA (y que conste que me gusta IKEA), resulta algo cutre y poco sofisticada para un evento de tal calibre.
¿Cómo Exponer en ARCO? La Verdad detrás del Telón
Muchos jóvenes artistas sueñan con exponer en ARCO, creyendo que es un logro casi imposible. La realidad, sin embargo, es mucho más prosaica: para estar en ARCO, lo principal es tener una galería que lleve contigo al menos dos años. Tras una supuesta selección, la verdad es que para exponer en ARCO, solo tienes que pagar. Una búsqueda rápida en internet revela las cifras: la mera presentación de una propuesta de galería y artista ronda los 330 euros, y el coste del stand asciende a la nada despreciable cifra de 15.000 euros.
Como ya he mencionado en otros vídeos de mi canal sobre las galerías de arte, las ferias, para mí, no son tan relevantes porque la mayor parte de los requisitos para exponer se resumen en dinero. Y surge una pregunta fundamental: si el público paga 40 euros por entrada para ver las obras, ¿qué porcentaje de ese dinero llega a los galeristas que exponen? ¿O todo el beneficio se lo lleva IFEMA, la organizadora? De nuevo, esto refuerza la idea de ARCO como un negocio por encima de todo.
La Obra Expuesta: Entre la Videoinstalación y la Performance Sin Valor
La calidad y el tipo de obra expuesta en ARCO también son motivo de reflexión. Tras mis últimas visitas, me inclino a darle la razón a Evelina Leper, una crítica de arte que habla del «arte BIP» (vídeo, instalación y performance) y su escaso valor. Aunque no todo el arte BIP carece de mérito, es innegable que se ha generado una especie de «bola» o «pez que se muerde la cola». Es como una gran ballena varada que se muerde la cola.
Si un coleccionista ha invertido una fortuna en una obra que, objetivamente, carece de sentido o valor intrínseco, no puede admitir que ha cometido un error. Para no perder dinero ni credibilidad, se ve obligado a seguir comprando obras del mismo autor, perpetuando un ciclo comercial sin base artística real. Y lo más paradójico es que nosotros, el público, pagamos para ver a este «monstruo varado».
La «Popularidad» de ARCO y sus Videos «Infumables»
A pesar de la omnipresencia de ARCO en los medios de comunicación y periódicos, la realidad de su interés popular es bastante diferente. Investigando un poco, he descubierto que su canal de YouTube, que considero «casi humorístico», apenas cuenta con 250 seguidores y sus vídeos no superan las 100 visitas. La mayoría de ellos son, sinceramente, «infumables».
Permítanme mostrarles un ejemplo que ilustra perfectamente lo que quiero decir. En uno de sus vídeos, Jimena Vázquez Abascal, directora de la Fundación NMAC Monte en Medio Arte Contemporáneo, presenta sus «siete obras preferidas».
Análisis de Obras Específicas: Cuando una Planta y Cajas de Cartón son «Arte»
Una de las obras mencionadas es «El Paseo» de Wilfredo Prieto. Se describe como una planta de interior en una carretilla, y la «obra» invita a pasear dicha planta en la naturaleza o en el espacio público. Consta de la carretilla con la planta y una fotografía de Prieto performando el paseo. Se le describe como un «minimalista perverso», un artista conceptual. ¿Realmente esto es una obra de arte con un valor intrínseco, o simplemente un objeto con un concepto forzado?
Otra pieza destacada es de José Dávila, expuesta en la galería Travesía. Esta obra se presenta como un «claro guiño a un artista de referencia como Donald Judd». Pero en lugar de utilizar materiales nobles como el acero pulido de Judd, Dávila «recicla y coge materiales… cajas de cartón de lubricante». Sí, han leído bien: cajas de cartón de lubricante. No todo el arte contemporáneo es así, por supuesto, pero este tipo de ejemplos ayudan a entender por qué los vídeos de ARCO tienen tan pocas visitas y por qué el interés del público es tan bajo.
Este es el corazón del problema: si inviertes una fortuna en una carretilla con una planta o en cajas de lubricante de un artista concreto, no puedes admitir que eso no vale nada, porque estarías tirando tu dinero. Es el «pez que se muerde la cola» en su máxima expresión.
La Experiencia del Visitante: Una «Anti-Exposición» Agotadora
Para mí, ARCO es una «exposición de fuegos artificiales» en todos los sentidos. Es un recinto inmenso, con más de 200 galerías, lo que hace imposible disfrutarlo en un solo día. Uno termina con los pies destrozados. Es una experiencia agotadora, una especie de gincana donde, si no llevas el pesado catálogo, acabas haciendo fotos a todo, lo que impide disfrutar realmente de las obras. Es la «anti-exposición» por excelencia.
ARCO se siente como un «yogur caducado», una cosa que ya ha pasado. Exhibe obras menores de artistas ya consolidados como Picasso o Dalí, quizás para «cubrir el expediente», pero se pueden ver piezas mucho mejores de estos artistas en cualquier museo del mundo. Es un modelo de feria de arte obsoleto.
Mi Decisión y un Mensaje a los Jóvenes Artistas
Por todas estas razones, yo ya no voy a ARCO. No quiero apoyar un modelo que, en mi opinión, se aprovecha de la ilusión de los jóvenes estudiantes y artistas, presentándoles una imagen distorsionada de lo que es el arte. A los estudiantes de Bellas Artes que me leen, les digo: no os frustréis por no poder ir a ARCO o exponer allí. Ponerse esa meta es absurdo y posiblemente no os llevará a nada. Es más valioso concentrarse en crear una buena obra y entender que ARCO representa el mercado del arte, no el arte en sí.
ARCO: Un Escape Fiscal y un Reflejo del Cansancio
Otro aspecto notable es la adquisición de obras por parte de grandes marcas días antes de la apertura al público. Estas compras suelen tener fines de desgravación fiscal, y las obras a menudo llevan el sello de «adquirida por Coca-Cola», convirtiéndose en un vehículo publicitario. Esto subraya, una vez más, la faceta puramente comercial del evento.
Recuerdo una imagen que, para mí, resume perfectamente el estado actual de ARCO: hace un par de años, vi a Juana de Aizpuru, la fundadora de la feria, sentada sola en su galería a media tarde, comiendo comida rápida, con una camisa vieja y rota. Para mí, esa imagen era el reflejo de ARCO hoy: agotada, desfasada y, en esencia, comida rápida.
Conclusión: ¿Qué Opinas de ARCO?
Aunque he sido muy crítico, reconozco que ARCO puede tener algunas cosas buenas, pero estas no compensan sus deficiencias fundamentales. Esta es una opinión que he mantenido durante años y que ahora comparto con vosotros. Me gustaría mucho conocer vuestra perspectiva. ¿Qué opináis de ARCO? ¿Creéis que tiene aspectos positivos? ¿La veis como una feria relevante o también percibís sus fallos? ¿Os gustaría que se transformara en algo diferente?
Vuestra opinión es muy valiosa. Si este análisis os ha resultado interesante y queréis que siga compartiendo más contenido de este tipo, os animo a suscribiros a mi canal, compartir el vídeo y dejar vuestros comentarios. ¡Nos vemos muy pronto!








