Art Fair Málaga: ¿La Segunda Mejor Feria de Arte de España? Una Crítica Constructiva
Soy Antonio García Villarán y hoy quiero hablarte de Art Fair Málaga, una feria de arte contemporáneo que se promocionaba audazmente como la segunda mejor de España. Mi expectación era alta, y tras compartirla con mi comunidad en Instagram y Facebook, me dirigí a Málaga para verla con mis propios ojos. Lo que encontré fue una experiencia que, si bien tuvo puntos positivos, dejó mucho que desear en varios aspectos.
Mi visita comenzó con una anécdota que marcó el tono. Al intentar fotografiar algunas obras, un joven en uno de los stands, que luego identifiqué como el artista Marc Torrent, me detuvo. «No se pueden hacer fotos», me dijo, para luego ofrecerme un panfleto y una tarjeta. Lo irónico fue que su propia obra expuesta –un muñeco de feto cubierto de sangre falsa saliendo de un cubo de basura, rodeado de cuadros con fondos negros– me pareció de muy mal gusto, incluso «horrible».
Al investigar más tarde el currículum de Marc Torrent, descubrí que una beca Cénica lo llevó a Madrid, donde entró en contacto con Antonio López, uno de sus referentes. Esta conexión me hizo reflexionar sobre cómo, a veces, un currículum prometedor no se traduce en una obra que resuene con el público o que posea una calidad indiscutible, especialmente en sus controvertidos retratos de payasos.
Aquí puedes ver el vídeo completo de mi visita y mis impresiones:
Deficiencias en la Organización y el Montaje
Recorriendo la feria, tanto yo como otros asistentes y expositores coincidimos en varias críticas respecto a la organización y el montaje:
- Pasillos estrechos: Era difícil moverse y, lo que es más importante, apreciar las obras con la distancia y perspectiva necesarias.
- Exposición tipo «mercadillo»: Muchos artistas presentaban sus obras casi una encima de otra, como si fuera un bazar. Una muestra de responsabilidad por parte de los expositores y un mejor diseño organizativo podrían haber elevado la experiencia.
- Acabados expositivos: La calidad de los paneles y los espacios no era óptima.
- La lista de multas: Me llamó la atención la existencia de una supuesta lista de multas exorbitantes (por ejemplo, 300 euros por un tornillo) por cualquier daño a los paneles. Nadie me la pudo dar, si alguien la tiene, ¡que la comparta!
- Dignificación de la obra: Ver grabados de Miró, Picasso o Dalí (algunos probablemente originales) amontonados en mesas, o incluso un Picasso en el suelo junto a un enchufe, es una falta de respeto hacia el arte y el público.
Este ambiente de «mercadillo» se acentuaba con algunos artistas que repartían sus tarjetas de forma casi obsesiva, agobiando a los visitantes en lugar de permitirles disfrutar de las piezas. Considero que esta práctica es contraproducente.
Tendencias Artísticas Cuestionables
Una de las observaciones más preocupantes fue la omnipresencia de lo que yo llamo el «arte selfie«. Multitud de cuadros eran retratos de figuras icónicas como Marilyn Monroe, Bob Marley, Frank Sinatra, Amy Winehouse o Frida Kahlo. Y, por supuesto, muchos retratos de Picasso, especialmente en Málaga.
Me pregunto: ¿estos cuadros están destinados a decorar la casa de la playa? Aunque no tengo nada en contra de los retratos –de hecho, la exposición de Santiago Idáñez en el CAC de Málaga, que visité antes de la feria, me encantó con sus cabezas gigantescas–, la diferencia en calidad y concepto era abismal.
También observé un fuerte revisionismo histórico: numerosos pseudocubistas, pseudoinformalistas e incluso un stand con claras imitaciones de Jackson Pollock o copias del Guernica (una de ellas serigrafiada sobre el capó de un coche). Ver obras versionadas de Van Gogh, Monet, Manet o Pizarro me hizo pensar en los límites cada vez más borrosos del arte contemporáneo.
Aquí, mis reflexiones sobre estas tendencias y la experiencia general en la feria:
La Ausencia de Crítica y el Modelo de Negocio
Me sorprende cómo muchos artistas y visitantes no se atreven a verbalizar sus opiniones cuando algo no les gusta. Expresar una crítica constructiva es fundamental para la evolución y mejora del mundo del arte.
Sobre el modelo de negocio, se comentaba que algunas galerías cobraban a los artistas por exponer y luego se llevaban hasta el 50% de las ventas. Esto, supuestamente, por el «prestigio» de estar en Art Fair Málaga. Sin embargo, los pocos «puntos rojos» (obras vendidas) que vi eran, según me contaron, cuadros ya vendidos previamente. Aunque esto es una práctica común (como la de Mikel Barceló, que se reserva siempre una obra), aquí parecía ser una estrategia para animar la venta, que en general fue escasa.
Muchos expositores hablaban del «buen ambiente» y la «hermandad» entre compañeros. Aunque valoro la camaradería, me preocupa que Art Fair Málaga se convierta en un «parque temático de pintores de segunda», donde se paga una cuota (entre 800 y 1.600 euros) para pasar un buen rato con amigos, en lugar de una feria comercial que atraiga a coleccionistas y público potencial.
Los organizadores tienen la responsabilidad de atraer a los medios de comunicación y a un público objetivo que compre obras de arte. Los expositores, a su vez, deben exigir esto.
Desorden Expositivo y Aspectos Positivos
La feria carecía de orden. Podías encontrar cuadros de buena calidad junto a esculturas de robots graciosas pero fuera de contexto, o stands dedicados exclusivamente a vasijas de cristal. Entiendo que los límites del arte son difusos, pero una mejor curaduría por parte de la organización habría sido esencial.
A pesar de todo, hubo obras que sí me gustaron y galerías que me sorprendieron gratamente:
- La galería La Silla Eléctrica, de Sevilla, con una propuesta muy interesante y de calidad.
- El Colectivo B70, formado por los pintores paisajistas Manuel Castillejo, Cristóbal León y Daniel Parra, cuya obra es digna, bien pintada y conceptualizada.
- Los cuadros oníricos de Macarena García de Tejada, que destacaban por su singularidad.
- La obra diferente y enigmática de José Hinojosa, que aún estoy digiriendo pero que sin duda se distinguía.
Un último apunte sobre los precios: estaban junto a los cuadros, lo cual es correcto, pues el arte también es una mercancía. Pero la presentación era a menudo cutre, sin un cuidado estético. Y la exhibición de obras en monitores (hasta 15 televisores con obras en pantalla) me hizo pensar si esa es la modernización o digitalización que necesitamos en una feria. Con tanta pantalla ya en nuestros móviles y ordenadores, esta fórmula me pareció equivocada.
Mis conclusiones finales, comparativas y las esperanzas para futuras ediciones:
Art Fair Málaga vs. ARCO y Otras Grandes Ferias
Si comparamos los datos, la afirmación de ser la segunda mejor feria de España es pretenciosa:
- Galerías: Art Fair Málaga con 37 vs. ARCO con más de 200.
- Visitantes: Art Fair Málaga con 12.000 vs. ARCO con más de 100.000.
- Artistas internacionales: Art Fair Málaga homenajeó a Darío Viejo, un artista internacional con un currículum basado en una venta muy cara (puedes verlo en Crea13, agencia que lleva su web). ARCO, por ejemplo, trajo a 24 artistas de Argentina en masa.
- Controversia y visibilidad: En Art Fair Málaga no hubo obras controvertidas que generaran debate mediático, al contrario de ARCO, donde hemos visto desde un vaso de agua medio lleno hasta la famosa urna de Franco.
- Ventas: Leí que Art Fair Málaga vendió un 35%, algo que dudo. ARCO, solo en ventas institucionales, supera el millón de euros. ¿Dónde están las compras institucionales en Málaga?
- Charlas: Art Fair Málaga ofreció 12 charlas, mientras que ARCO organiza cientos.
- Espacio: Art Fair Málaga abarcó 7.000 m², frente a los 17.000 m² de ARCO.
En mi opinión, Art Fair Málaga se sitúa más bien en la liga de Art Sevilla, la feria de arte de Marbella o SACO. Ferias que están empezando y cuya evolución hay que seguir. Compararla con la Bienal de Venecia, Sao Paulo, Art Chicago o Art Basel es, hoy por hoy, excesivamente ambicioso. Aunque, como crítico, me encantaría poder asistir y analizar eventos de ese calibre como la Bienal de Venecia, el presupuesto es, de momento, un impedimento.
Conclusión: Una Crítica Constructiva para un Mejor Arte
Espero que esta crítica sea vista con buenos ojos, como un aporte constructivo para que el mundo del arte sea un poco mejor. No solo lo que yo he expresado aquí, sino también los valiosos comentarios que sé que dejaréis en mi canal de YouTube y en esta web. La comunidad crece y sus aportaciones son oro puro.
Me gustaría que hubiera una segunda edición de Art Fair Málaga, donde se puedan corregir estas deficiencias para que sea más grande y, sobre todo, más digna.
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