¡Hola a todos! Soy Antonio García Villarán, y hoy vamos a adentrarnos en uno de los temas más candentes y controvertidos del mercado del arte contemporáneo: la venta de una pieza que ha superado la cifra de 12,1 millones de dólares. Hablamos, por supuesto, del famoso urinario de oro macizo de Maurizio Cattelan, el mismo artista que nos sorprendió con el icónico plátano pegado con cinta adhesiva.
Este suceso nos obliga a preguntarnos una vez más: ¿es arte, es un timo, o es una inversión brillante? Acompáñame en este análisis detallado para desentrañar los misterios detrás de esta polémica obra.
El Urinario de Oro: ¿Un Lujo «Cutre»?
Para empezar, ¿qué es exactamente esta obra de arte? Es, literalmente, un urinario hecho de oro macizo. Sin embargo, hay un detalle que no pasa desapercibido: el oro utilizado es de 18 quilates, no de 24. Esto significa que no es oro puro, sino una aleación con un 75% de pureza.
Si la intención conceptual de Cattelan era transformar un objeto cotidiano, donde el ser humano realiza sus necesidades, en un símbolo de lujo extremo, ¿por qué no utilizar oro de 24 quilates? No hablamos de un artista cualquiera, sino de un multimillonario, multidisciplinar y, por supuesto, conceptual. Invertir en el material más puro habría elevado la obra a otro nivel de opulencia, una decisión que, desde una perspectiva puramente conceptual de lujo, parece haberse quedado a medias.
¿Una Obra Única o una Estrategia de Marketing?
Otra de las grandes incógnitas que rodea al urinario es su supuesta exclusividad. Las noticias y documentos consultados indican que existen tres urinarios como este, más dos «pruebas de artista». Esto elevaría el número total a cinco piezas. Las «pruebas de artista» son un concepto que proviene del grabado, donde las primeras estampaciones pueden no ser perfectas pero a veces adquieren un valor único.
Sin embargo, en el caso de un objeto escultórico como un urinario, la noción de «prueba de artista» resulta, cuanto menos, peculiar. ¿Será una estrategia para inflar el número de piezas y su valor en el mercado? La realidad es que, hasta la fecha, no se conoce ninguna documentación ni testimonio de alguien que haya comprado o visto estas supuestas pruebas de artista. El misterio persiste, alimentando la especulación sobre la verdadera singularidad de la obra.
El Robo del Urinario en Blenheim Palace: ¿Negocio Redondo?
La historia de este urinario, bautizado como América, toma un giro inesperado. El 14 de septiembre de 2019, mientras se exponía en el Blenheim Palace del Reino Unido y la gente incluso podía usarlo, fue robado. Lo más sorprendente es que el inodoro nunca ha sido recuperado. La teoría más extendida es que fue fundido y vendido en lingotes o piezas más pequeñas.
Posteriormente, en 2025 (sic, según la transcripción, aunque es más probable que se refiera a 2020 o un año cercano a los hechos reales), dos personas fueron condenadas por el robo: James Shin a cuatro años de cárcel y Michael Jones a 27 meses. Me pregunto, si el oro de este urinario vale millones, y se cree que los ladrones pudieron fundirlo y venderlo sin rastro, ¿un par de años de cárcel es realmente un castigo que haga que el «negocio» no les saliera redondo? La justicia y el valor del material parecen haber jugado un papel curioso en este episodio.
El Gran Fracaso Financiero del Urinario de Oro
Ahora, hagamos números. ¿Fue la venta por 12,1 millones de dólares una buena inversión o un rotundo fracaso? Spoiler: fue un fracaso.
El urinario de Cattelan pesa 101,2 kilogramos de oro de 18 quilates. Sabiendo que el oro puro (24 quilates) cuesta aproximadamente 113.598,56 € el kilo, y que el oro de 18 quilates tiene un 75% de pureza, el valor del oro contenido en la obra sería el siguiente:
- 101,2 kg * 113.598,56 €/kg = 11.496.954 € (si fuera de 24k)
- 11.496.954 € * 0,75 (por ser de 18k) = 8.622.715 € (aproximadamente 8,63 millones de euros)
Convertidos a dólares, esos 8,63 millones de euros son aproximadamente 9,3 millones de dólares. Si la pieza se vendió por 12,1 millones de dólares, y a esa cifra le restamos los costes de intermediarios, comisiones y otros gastos de subasta, el beneficio real para el vendedor se diluye considerablemente. Es decir, el precio de venta apenas superó el valor intrínseco del oro. Prácticamente, se vendió el oro con el que está conformado el váter, no la idea o el concepto artístico. Para mí, esto es un gran fracaso en términos de valorización artística.
Duchamp vs. Cattelan: La Idea contra el Material
Es inevitable comparar el urinario de Cattelan con el icónico «Fuente» de Marcel Duchamp. Ambas son obras conceptuales que desafían la noción tradicional de arte, pero su ejecución y recepción en el mercado son muy diferentes.
- El urinario de Duchamp: Es un inodoro de cerámica industrial, de materiales económicos, que se ha convertido en un icono. El original se perdió en 1917, y las versiones que hoy vemos en museos son copias autorizadas por él. A pesar de su material humilde, una de estas copias de cerámica se vendió por 1,7 millones de dólares en los años 90. Duchamp desmaterializó el objeto y dio valor a la idea.
- El urinario de Cattelan: Es un inodoro hecho de un material precioso y escaso: oro. Cattelan, en cambio, rematerializa el concepto con uno de los materiales más caros del planeta. Pero, como hemos visto, la «jugada» no le ha salido tan bien como a Duchamp.
Duchamp, astutamente, autorizó múltiples copias de su urinario a lo largo de los años, generando ingresos y legitimando su obra en diversos museos alrededor del mundo (Filadelfia, Estocolmo, San Francisco, Tate Modern, Pompidou, entre otros). Esto demuestra cómo una idea puede cobrar un valor incalculable más allá del objeto físico.
¿El Mercado del Arte Conceptual se Desinfla?
La venta del urinario de Cattelan nos envía un mensaje claro: el mercado parece estar valorando menos las ideas y más el precio del material. ¿Será que hay un cierto «desengaño» con el arte conceptual?
Para reforzar esta idea, fijémonos en otro suceso en la misma subasta: el retrato de Elizabeth Leder de Gustav Klimt, una obra maestra de pintura al óleo, alcanzó el récord de precio en arte moderno: 236,4 millones de dólares. Esto nos indica que la pintura de caballete, el dibujo, la escultura –lo que algunos llamarían arte clásico o tradicional– sigue teniendo una demanda altísima y su valor sigue en ascenso.
El Caso de la Calavera de Diamantes de Damien Hirst
Este patrón se repite con otras obras de arte conceptual, como la famosa calavera de diamantes de Damien Hirst, For the Love of God. Hirst recubrió una calavera humana con diamantes, estimando que costaría 100 millones de dólares para ser la pieza más cara de un artista vivo.
A pesar de una potente campaña de marketing y exhibiciones que generaron largas colas, la calavera no se vendía. Sorpresivamente, en 2007, se anunció su venta por 50 millones de dólares. Sin embargo, en 2008, se reveló la verdad: fue una autocompra del propio Damien Hirst y su galerista, junto con otros compradores, para evitar el fracaso y legitimar un precio que el mercado no estaba dispuesto a pagar. Una estrategia de marketing fallida que buscaba crear una historia de éxito y legitimar al artista como el más caro del mundo.
Al igual que con el urinario de Cattelan, el valor de la calavera de Hirst radicaba principalmente en el coste de los diamantes. Si se subastara hoy, los expertos estiman que podría alcanzar entre 20 y 30 millones de dólares, apenas cubriendo o superando ligeramente el coste de producción. De nuevo, lo que se compra es el material, no la idea o la obra de arte en sí.
Conclusión: El Mercado del Arte, Confianza y Legado
Mi conclusión después de analizar estos casos es que el mercado del arte no es solo espectáculo. Es confianza, legado, reconocimiento, legitimidad y emoción. Cuando todos estos elementos se alinean, se pagan cifras desorbitadas porque los coleccionistas ven un valor que va más allá del material.
El arte conceptual no está denostado, sino que está «cogiendo su sitio». Muchas obras conceptuales son ideas brillantes y aportan un gran valor. Sin embargo, en los últimos tiempos, hemos visto cómo se etiqueta como «arte conceptual» a obras que son, lamentablemente, tonterías sin trascendencia. El mercado parece estar depurándose, buscando ideas realmente significativas.
Frente a la llamada «muerte de la pintura» o el «arte clásico ya no sirve», la realidad es que lo que más valor económico está teniendo y sigue en alza son las pinturas, las esculturas y el arte que muchos daban por muerto. Nunca murió, simplemente ha demostrado su resiliencia y su valor atemporal.
Finalmente, este episodio nos reafirma que el arte sigue siendo un refugio de valor y una inversión al alza. Los precios de pinturas y esculturas siguen subiendo, lo cual es una excelente noticia para artistas y coleccionistas. Como artista, me encanta el arte y, si tuviera la oportunidad, invertiría en obras que me emocionan.
Si te interesa ver mi trabajo y mis creaciones, te invito a visitar mi web donde puedes ver mis pinturas, dibujos y cerámica en www.antoniogarciavillaran.es/obras. También te recuerdo que, si quieres aprender más sobre arte y creatividad, puedes visitar la Academia CREA13.
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