España en la Bienal de Venecia: ¿Una Performance Millonaria o una Mujer Orinando?
La noticia ha sacudido el panorama artístico y cultural español: una mujer orinando será parte de la representación de España en la 58ª Bienal de Venecia, una de las exposiciones de arte más importantes del mundo. Desde Antonio García Villarán, te traemos un análisis crítico de esta polémica elección que ha generado un intenso debate y muchas preguntas sobre el rumbo del arte contemporáneo.
Para un análisis completo y visual de esta polémica, te invitamos a ver el video:
La Controversial Representación de España en la Bienal
España será representada por los artistas vascos Itziar Ocariz y Sergio Prego, en un proyecto titulado «Perforado». Un título que, como se señala, parece más una excusa que una declaración profunda. Lo llamativo es la inclusión de los nombres de los artistas en el propio título, elevándolos a la categoría de «estrellas mundiales» antes incluso de presentar su obra. Un presupuesto de 400.000 euros de dinero público se ha destinado a este proyecto, una cifra que contrasta con otras inversiones culturales y que exige una justificación clara de su valor artístico.
Sergio Prego: El Vacío y las Esculturas Neumáticas
La propuesta de Sergio Prego gira en torno al concepto de «vaciar» el espacio para dotarlo de corporeidad, una idea que él denomina «arquitectura presocrática». Su intención original era retirar todos los elementos existentes del pabellón español en Venecia, una idea que el Ministerio de Interior desestimó. Sus obras son descritas como esculturas compuestas por materiales hinchables y huecos, que muchos identificarían como simples flotadores. Prego las llama «esculturas de aire», buscando un misticismo y una performatividad que, según algunos, enmascaran una falta de contenido o talento. Propone ejercicios como añadir sufijos a la palabra «escultura» (transversales, sincréticas, esponjosas) para crear un aura de conceptualidad, llegando al extremo de «escultura sin escultura».
Una de sus «esculturas neumáticas» consiste en una gran bolsa negra de plástico con una goma que la llena de agua, haciendo que esta rebose. Una obra que, para Antonio, es difícil de llamar «fuente» y aún más de vincular al agua de Venecia como una justificación artística.
Itziar Ocariz: La Performance de la Orina y la Repetición
El punto más álgido de la polémica es la inclusión de un vídeo filmado hace 15 años por Sergio Prego, donde se muestra a Itziar Ocariz orinando en espacios públicos. Esta performance se presenta como un «acto feminista». Sin embargo, surge la pregunta: ¿es orinar en la vía pública un delito en España? ¿Debe una infracción ser patrocinada como arte y representar a un país en la esfera internacional, mientras otras personas son multadas por el mismo acto?
La obra de Ocariz se enmarca en la tradición de artistas que han explorado lo escatológico, como Tracy Emin, Carol Shiman, Judy Chicago, Marina Abramović, Andy Warhol (quien orinaba en sus cuadros) o el gran Piero Manzoni con su famosa «Mierda de Artista». Sin embargo, Ocariz afirma que «la obligación del artista es representar la época en la que le ha tocado vivir», lo que plantea si el acto de orinar en la calle es una representación genuina y contemporánea, o una revisión de prácticas ya exploradas que carecen de novedad o impacto real.
Otras performances de Ocariz también generan perplejidad: ponerse delante de un micrófono repitiendo «sí, sí, sí, no, sí, no» (comparado con la obra de Yoko Ono), utilizar los «ir» (gritos de pastores vascos que servían para comunicarse en el campo), saltar en un estudio, o hablar con estatuas. Sus obras son descritas como directas y desprovistas de ornamento, basadas en la repetición y en una búsqueda de significados «esotéricos» o «abstractos» que a menudo resultan incomprensibles y simplistas, según la crítica de Antonio García Villarán. Ella misma llega a decir que lo de su generación es usar las cámaras para «documentar lo que hacen», buscando «producir o modificar qué es el género».
El Comisario Pello Aguirre: La Figura Esencial en el Arte Contemporáneo
En el arte contemporáneo, la figura del comisario ha cobrado una importancia capital, a veces incluso superando la del propio artista. Pello Aguirre, comisario de la representación española, es presentado como la tercera pieza clave de esta «trilogía». Su labor, como la de muchos comisarios, es crear un discurso teórico que justifique la obra, a menudo a través de textos «concienzudos, muy raros, muy extraños» que intencionalmente no dicen nada claro para evitar confrontaciones y asegurar la financiación pública. Estos textos, que «no hay por dónde cogerlos», sirven para «cubrir el expediente».
Aguirre ha defendido a sus artistas en medios como ABC cultural, afirmando que son «suficientemente reconocidos en España». Esta declaración contrasta con la percepción pública general, sugiriendo un mundillo del arte hermético y elitista, donde el reconocimiento se limita a pequeñas esferas de poder o es simplemente inexistente fuera de esos círculos. La experiencia de Antonio García Villarán en ferias como ARCO, donde todos los artistas son «superfamosos» en boca de los galeristas, refuerza esta idea de una burbuja de autoengaño.
Propuestas Satíricas para la Bienal
Ante la aparente facilidad para participar en la Bienal de Venecia, Antonio García Villarán propone, en tono satírico, varias ideas «escatológicas» para representar a España:
- Poner la palabra «España» en el pabellón vacío, escrita con heces.
- Escribir los nombres de cada comunidad autónoma con «caca de gente autóctona» (caca catalana, caca sevillana, etc.).
- Llevar bolsas de plástico llenas de «aire de España» (una copia de Duchamp).
- Exponer papel higiénico usado por españoles.
- Llenar el pabellón con flotadores de orcas, por ser «los más bonitos».
- Simplemente, no llevar nada y poner un montoncito con los 400.000 € del presupuesto en medio del pabellón, como muestra del «poderío español en el arte contemporáneo».
Reflexión Final: ¿Por Qué Ocurre Esto?
La crítica no se limita solo a la obra, sino al sistema que la propicia. ¿Por qué se nos pide alabar y aplaudir estas obras, tildándolas de «feministas» o «intelectuales», sin un verdadero ejercicio crítico? Antonio plantea varias hipótesis:
- Falta de interés o atención ciudadana por el arte, lo que permite a unos pocos decidir.
- Falta de criterio en las instituciones y jurados, que a menudo intentan «hacerse los modernos».
- Intereses económicos o personales ocultos, de los que «nunca nos vamos a enterar».
- Un intento de parecer «modernos» reciclando y exprimiendo ideas de las vanguardias históricas como el Dadá, buscando un beneficio económico mientras el público permanece indiferente.
La elección de un proyecto que incluye una performance de orinar en público con un presupuesto de 400.000 euros levanta serias dudas sobre la dirección del arte y la gestión de fondos públicos en España. ¿Estamos ante una profunda reflexión artística o un simple acto provocador sin sustento?
¿Cuál es tu opinión sobre esta representación de España en la Bienal de Venecia? Te animamos a dejar tus comentarios y generar un debate constructivo. Si te ha gustado este análisis, no olvides darle «Me gusta» y compartirlo. Puedes encontrar más contenido como este en el canal de YouTube de Antonio García Villarán.








