Un Viaje Íntimo al Estudio de Antonio García Villarán: Secretos, Evolución y Obras Raras con Avelina Lesper
Bienvenidos a un recorrido excepcional por mi estudio, un espacio donde las ideas nacen y las obras toman forma. En esta ocasión, tengo el inmenso placer de compartir con vosotros la visita de la reconocida crítica de arte Avelina Lesper. Acabábamos de finalizar una exposición, con la cabeza llena de nuevas perspectivas, y pensé: «¿Por qué no vienes al estudio y te enseño esas ‘cosas raras’ y los experimentos que tengo en marcha?».
Como bien señala Avelina, una exposición es la culminación de un proceso, pero el verdadero pulso de un artista se siente en su taller. Es una factoría de ideas, un lugar donde la magia sucede constantemente, sacando imágenes, materiales y conceptos. Ha sido una delicia mostrarle piezas que nunca antes habían visto la luz, obras sin terminar y experimentos que guardan la esencia de mi evolución artística.
Los Primeros Pasos: El Cuadro 446 y la Prueba de Acceso a Bellas Artes
El primer tesoro que quise compartir con Avelina fue el «Cuadro 446», una pieza que nadie había visto, que no ha sido expuesta en ningún sitio. Este bodegón, un ejercicio pictórico con flores y peras, fue mi prueba de acceso a la Universidad de Bellas Artes de Sevilla. Lo pinté con solo 17 años, y ahora, 29 años después, al observarlo, se hace evidente la distancia y el camino recorrido.
Avelina, con su aguda perspicacia, se preguntó qué le corregiría el Antonio profesor al Antonio estudiante. En aquel momento, mi dibujo académico era sólido, fruto de años de práctica, y estaba muy influenciado por el impresionismo. El desafío fue el tiempo limitado, que impidió darle más volumen y profundidad a las peras. Es un cuadro que yo hoy le diría: «Dedícale dos o tres sesiones más, dale toques de oscuro para realzar el volumen y las flores, y lleva esto un poco más al fondo».
A pesar de sus imperfecciones, aquel cuadro ya mostraba una pincelada suelta y valiente en el empaste, un motivo recurrente en mi obra. Una composición en ‘L’ que, quizás, los profesores supieron ver como un indicio de potencial. Avelina destaca algo fundamental: en estas obras tempranas, ya se intuyen ciertas preocupaciones y constantes del artista. El empaste, la relación con la naturaleza, incluso esos tonos rosados, ya estaban presentes. Es la semilla de lo que soy hoy. Decidir entonces hacer pintura fue crucial, marcando un camino que, aunque explore otros materiales como la cerámica, siempre me ha traído de vuelta al lienzo.
La Abstracción y el Gesto Inconfundible del Artista
Avanzando en el tiempo, le mostré a Avelina un cuadro de mi época abstracta, pintado justo después de terminar la facultad y antes de mi primer viaje a la India, un período en el que dejé de pintar figuración. Es fascinante cómo, incluso en la abstracción, Avelina percibe una cercanía a la figura. A pesar de no ser algo concreto, el cuadro tiene una composición clara, con formas triangulares y circulares. Mi intención era captar la inmensidad y profundidad del océano, una idea tan vasta que no concebía pintar una marina figurativa.
Lo interesante es que, como ella misma apunta, mis pinceladas y la paleta de colores de esta abstracción no difieren tanto de mi trabajo figurativo actual. Si pudieras ‘mover’ las pinceladas de, por ejemplo, mi serie de la Danza Macabra, verías la misma energía, el mismo gesto. Los cráneos de la Danza de la Muerte, los brazos, las formas, son un reflejo directo de esta búsqueda abstracta por la composición y el movimiento. Es una muestra de que mi esencia artística permanece, sin importar el estilo o el tema.
El Arte No Terminado y el Debate sobre la Orientación
Otro cuadro abstracto, muy diferente a los anteriores, fue el siguiente en la lista. Una pieza con menos pincelada, más contenida, que recuerda un poco a mis dibujos y ha sido finalista en varios concursos. Se trata de un juego de manchas y líneas, con un contraste entre el blanco y el negro, algo de yin y yang, ejecutado con mucho aguarrás para lograr texturas singulares.
Lo más curioso de esta obra, que data de octubre de 2004 y que yo considero inacabada, fue la interacción con Avelina sobre su orientación. Para mí, el cuadro siempre ha sido horizontal, pero ella lo vio de inmediato en vertical. «Así el cuadro tiene movimiento, es ascendente y tiene su propia sombra», argumentó Avelina. Y debo confesar que, viéndolo así, ¡parece un árbol! Un agujero horizontal se convierte en un tronco ascendente con una sombra justificada. Es una lección sobre cómo la perspectiva del espectador puede reinterpretar por completo una obra. Si yo lo hubiera visto así, seguramente habría recibido un premio.
Quiero plantearos a vosotros la misma pregunta: ¿cómo os gusta más el cuadro, en vertical o en horizontal? Dejad vuestros comentarios y el que tenga más «me gusta» será la orientación definitiva de la obra. ¡Así lo firmaré!
Más Allá del Lienzo: Experimentación y Monotipos Únicos
Finalmente, Avelina pudo observar una de mis rarezas más experimentales: un relieve hecho con resina de poliéster y marmolina. Es una pieza única, un monotipo, donde la línea no está hundida, sino que sobresale. La creé a partir de un molde de barro, dibujando con un punzón y luego volcando la mezcla de resina. El resultado es un dibujo a la inversa, un grabado literal donde cada paso es irreversible y la textura de la marmolina aporta una riqueza visual increíble.
Avelina quedó fascinada por la finísima línea conseguida, con ese «nervio» del dibujo de una sola impresión, sin correcciones. Incluso lo comparó con la calidad de línea de Egon Schiele, un halago que siempre aprecio. Este tipo de experimentación es lo que me impulsa a seguir explorando los límites del arte y los materiales. Es parte de la filosofía que también transmito en mi academia Crea13, donde animamos a mis alumnos a pensar en lenguaje pictórico, a filtrar sus imágenes de una manera auténtica.
Espero que hayáis disfrutado de este viaje por el lado más íntimo y experimental de mi estudio. Ha sido un privilegio compartir estos momentos y estas obras con Avelina Lesper y, por supuesto, con todos vosotros. ¡Su perspectiva enriquece enormemente la conversación sobre el arte!
¡Pero la aventura no termina aquí! Para ver la segunda parte de todo lo que Avelina descubrió en mi estudio, incluyendo un cuadro muy especial, os invito a visitar su canal. ¡Os esperamos!
No olvidéis dejar vuestros comentarios sobre la orientación del cuadro abstracto y compartir esta experiencia con otros amantes del arte. ¡Hasta la próxima!








