Jean-Michel Basquiat: ¿Genio Rebelde o Producto Sobrevalorado?
¡Hola! Soy Antonio García Villarán y en este artículo te invito a explorar la vida y obra de Jean-Michel Basquiat, una figura que, a día de hoy, sigue generando un intenso debate en el mundo del arte. ¿Fue un genio incomprendido o un artista cuya fama superó su verdadero valor?
Para sumergirte desde el primer instante en este análisis, aquí tienes el video completo donde desgloso cada aspecto de su trayectoria.
El Icono Rebelde y la Leyenda de los Años 80
La vida de Basquiat es innegablemente atractiva. Estamos hablando del «chico malo» que se saltaba las reglas, el «chico guapo» que hoy triunfaría en Instagram. Su persona, tan magnética como su arte, fue clave en su meteórico ascenso. Para mí, esta imagen pulcra que hoy ves con barba es un homenaje a su espíritu, aunque con mi propio estilo. Es un guiño a una época en la que la transgresión era moneda de cambio.
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El Soho de los 80: Bohemia, Transgresión y Búsqueda de Fama
Basquiat, junto a otros artistas como Keith Haring, personificó la bohemia de los años 80 en Estados Unidos. Fue una vida de transgresión, de vivir para el arte y por el arte. Basquiat tocó muchos palos: tuvo un grupo de música experimental y realizaba pintadas en las calles, más allá de simples grafitis. Eran frases, algunas de ellas bastante ingeniosas, inspiradas en grandes poetas, no en trivialidades.
Estas frases, como las de Haring, las colocaba en los muros del Soho, cerca de las galerías de arte, con un objetivo claro: publicitarse. Como veremos, Basquiat no solo quería ser famoso, sino también tener muchísimo dinero. Y vaya si lo consiguió.
Una Leyenda Forjada desde la Infancia: El «Niño Mimado» de las Artes
Su leyenda se forja desde la niñez. Inconformista, fue expulsado a los 16 años de una escuela para superdotados, un año antes de graduarse. Siempre fue la figura del «eterno adolescente», el «chico incorrecto» y contestatario. Yo, incluso, diría que el «eterno mimado». ¿De dónde le vino a Basquiat este interés por las artes plásticas? De su madre.
No era autodidacta; su madre, una diseñadora gráfica puertorriqueña, lo llevaba de museo en museo, le enseñó a apreciar el arte y la buena música. Fue miembro junior del Museo de Brooklyn a los 6 años y oyente en la Escuela de Artes Visuales. Aprendió de sus amigos artistas. ¿Autodidacta? Nada de eso. Se ha dicho mucho que fue una mente prodigiosa, pero yo creo que tuvo muchísimo estímulo: le encantaban los libros, la música, la cultura pop. Uniendo todo eso, claro, parece que uno «sabe muchísimo».
Basquiat: Del «Okupa» al Artista
Su leyenda continúa con dos años como «okupa». Tras abandonar la casa de su madre, vivió en la calle y en edificios abandonados. ¿Cómo lo consiguió? A través del amor. Siendo un «guaperas», enamoraba a las chicas y se instalaba en sus casas. Hasta que un día, una de estas chicas le pidió que contribuyera al alquiler. Intentó trabajar de electricista, pero al volver de un duro día, le dijo a su novia –Suzanne Mallouk– que se sentía como un esclavo, que él solo quería pintar. Ella se conmovió y le dijo: «Bueno, mira, quédate aquí, que yo ya trabajo de camarera o de lo que sea y tú pinta, hijo, tú pinta».
Como decía mi maestro: «Antonio, que la pasión no te ciegue el conocimiento».
La Romantización de una Vida y el Enlace con Andy Warhol
La vida de Basquiat se ha romantizado, especialmente en la película que le hizo su amigo Julian Schnabel. La recomiendo, aunque debo confesar que el papel de David Bowie como Andy Warhol me pareció bastante «regulero». Quizás buscaba ridiculizarlo, pero de Bowie se espera todo.
Hay una escena clave en la película: Basquiat, con unas postales de collages, encuentra a Warhol en una cafetería. A Warhol le gustaron y le compró algunas. Así se forjó una amistad que Basquiat buscaba desesperadamente para conseguir fama, dinero y acercarse a los grandes. Y lo logró.
«SAMO»: Rebelión Adolescente y un Ascenso Meteórico
Un dato curioso es que sus grafitis iniciales, esas frases en los muros, las firmaba como «SAMO» junto a su amigo Al Díaz. «SAMO» significaba «Same Old Shit» (la misma porquería de siempre), una forma de estar en contra del sistema. Pero, ¿pensaría igual años después, cuando el dinero le llovía y no sabía ni dónde guardarlo? Se dice que tenía la casa llena de billetes.
Esta actitud adolescente, divertida al principio, se convirtió en una constante. Es atractivo ver el ascenso de los desheredados, de un artista guapo que triunfa. A los ricos les encanta, y algunos lo veían como una mascota. Aunque esto le dolía a Basquiat, también se aprovechaba de ello. Su ascenso, como el de Keith Haring, fue meteórico. En uno o dos años, pasó de grafitis y postales a exponer en galerías como la Gagosian o la Marlboro de Nueva York, incluso con Andy Warhol. Llegó al MoMA. Parece que ser grafitero en los 80 era la fórmula del éxito.
Artistas Afroamericanos Olvidados y la Estética de Basquiat
Se le considera el artista visual negro más exitoso en la historia del arte afroamericano. Pero, ¿cuántos artistas de color conoces? No es que no los haya habido, es que no nos los han enseñado. ¿Te suena Meta Vaux Warrick Fuller, escultora magnífica de finales del XIX y principios del XX que trabajó con Rodin? ¿O Robert S. Duncanson, pintor estadounidense de la misma época? ¿O el pintor afrocanadiense Edward Mitchell Bannister? Su calidad es fantástica, nada tienen que envidiar a otros, pero la fama se la llevan otros.
La obra de Basquiat se ubica entre el neoimpresionismo y el neoexpresionismo. Bebe de las raíces africanas, es cierto. Pero su estética es, a mi juicio, un «refrito» entre los dibujos que hacíamos en los márgenes de los cuadernos del instituto, el arte de los enfermos mentales (al igual que los surrealistas), y el arte naíf o art brut. Todo este «gazpacho» forma la obra de Jean-Michel Basquiat.
La Obra de Basquiat: ¿Genio Irregular o Ambición Desmedida?
Personalmente, aunque algunas de sus obras me atraen y su línea tiene mucha fuerza, me parece una obra muy irregular. Son como investigaciones rápidas. Creo que sus ganas de ser famoso y sus prisas le jugaron una mala pasada.
Yo veo dos tipos de ambición: la sana, que nos impulsa a ser mejores viendo a los demás como meta, no como amenaza; y la codicia desmesurada, que nos lleva a hacer lo que sea para ser el mejor, pisando a quien sea. Sinceramente, creo que Jean-Michel Basquiat tenía más de la segunda.
La Facilidad de Copia y el Prestigio Inexplicable
Su obra es muy fácilmente copiable, se puede realizar sin demasiado conocimiento de dibujo o color. Es verdad que muchas tienen una armonía especial, pero esta proviene de la repetición de formas, líneas, símbolos y el uso de pocos colores, lo que le da unidad a la obra, junto a dibujos esquemáticos reconocibles.
Cuando lo criticaban por la rapidez, él decía que cada línea estaba donde tenía que estar. Una tontería, claro. Si cojo un cuaderno y hago unas líneas, también diré que están donde yo he querido que estén. Pero los galeristas se lo creían, lo admiraban, lo aplaudían, le compraban sus obras. ¡Un éxito rotundo!
Sinceramente, yo prefiero los «accidentes felices» de un Bosco.
¿Basquiat o el Ecce Homo de Borja?
Y no creas que su obra es barata. Hoy se cotiza muchísimo. Un empresario japonés compró una obra de Basquiat por 110,5 millones de dólares. ¿Qué quieres que te diga? Miro los cuadros de Basquiat y veo apuntes, datos, números, frases, todo con una línea atormentada que se consigue dibujando torpemente, sujetando el pincel muy por detrás.
Te propongo un juego: mira el famoso Ecce Homo de Borja de doña Cecilia. Todo el mundo se echó las manos a la cabeza. Ahora mira la «Monalisa» de Basquiat. ¿No encuentras similitudes? ¿O son ambas muy expresionistas o hay que tacharlas de mamarrachadas? No puedo evitar ver muchas obras de Basquiat como un vulgar producto de consumo, algo muy warholiano, de hecho. Su relación con Warhol daría para otro video.
Muchas de sus obras me parecen cuadros de «usar y tirar». Los consumo visualmente, pero a los cinco minutos se me han olvidado. ¿Cuál es la obra más famosa de Basquiat? ¿Se te ocurre alguna? A mí tampoco. Creo que le faltó tiempo para desarrollarse.
La Evolución de la Obra de Basquiat y su Trágico Final
Es cierto que, desde mi punto de vista, conforme avanzaba, hacía mejores cuadros. Las obras de 1980 a 1982, con máscaras y esqueletos, me parecen bastante flojas. Entre 1982 y 1985, empezó a estudiar más, usó tipografía (aunque pobre, siempre la misma), e hizo retratos de músicos de jazz, reivindicando a artistas, deportistas y boxeadores de su raza. Ahí empezó a avanzar.
De 1986 a 1988, ya realizaba cuadros más complejos, donde se veía que había aprendido y su intuición le jugaba buenas pasadas. Pero en ese momento se quedó sin amigos y se metió en las drogas más de lo habitual. No tuvo tiempo de desarrollar su potencial. También se notaba su creciente riqueza: a más dinero, cuadros más grandes y mayor producción. Se veía como el gran triunfador, un «nuevo rey Midas», pintaba con traje de Armani y derrochaba dinero. Su gran problema fue no saber administrarse.
Al morir joven, se consagró. Todo el mundo lo puso por las nubes, como a Van Gogh o Kurt Cobain. No digo que no fueran buenos artistas, pero quizás por la vida que llevaron se les ha sobrevalorado un poco, ¿no crees?
«Monos que Pintan»: El Racismo, el Victimismo y la Única «Raza» Real
En algunas de sus obras hay momentos de buen dibujo y conocimiento, rostros con mucha agresividad, pero también hay dibujos que no llegan a garabatos, como cochecitos o ojos al estilo de Modigliani, aunque creo que está muy lejos de este. Él se quejaba mucho de que, como artista negro, lo trataban como «un mono que pinta», un «joven furioso». Pero yo creo que tenía demasiados complejos y era muy victimista. De hecho, se aprovechó de ello.
A la élite no le gusta la gente pobre, eso es así. Si ves a un boxeador negro rico, lo dejarán entrar en todas las fiestas. Lo mismo ocurre con un músico de jazz o un actor de cine negro que tenga mucho dinero. Si tienes dinero, te dejarán entrar en cualquier sitio. La única «raza» que importa, te lo digo ya por si no lo sabías, es la del dinero.
Conclusión: ¿Un Artista Fundamental para la Historia del Arte?
Algún crítico dijo que su contribución artística fue nula, y en cierto modo, quizás lleva razón. Lo que hizo fue transcribir grafismos que ya habíamos visto en museos de arte primitivo o en los cuadernos de adolescentes. Aunque, desde mi punto de vista, no es ni una cosa ni la otra.
No lo considero un artista fundamental de la historia del arte. Ya veremos si dentro de 100 o 200 años la gente lo recuerda. Lo que es cierto es que fue un personaje muy inteligente que consiguió lo que quería. Al final, no fue la droga la que lo destruyó; él mismo se destruyó. No supo soportar todo lo que le vino y se refugió en la droga, pero la droga no vino a él sola. Él lo hizo.
¿Merece la pena ver la obra de Basquiat? Totalmente. En mi caso, no viajaría kilómetros para una exposición de Basquiat, pero si me la encuentro, la disfrutaré. Y si no, también estaré bien.
Y a ti, ¿qué te parece la obra de Basquiat? ¿Te gusta o no? ¿Por qué? ¡Dímelo en los comentarios! No olvides reventar el botón de «me gusta» y suscríbete a mi canal de YouTube. ¡Nos vemos muy pronto!








