Dibujar el Movimiento: Del Gesto Abstracto a la Expresión Concreta
El dibujo es una forma de capturar la realidad, pero ¿y si en lugar de intentar representar un movimiento estático, nos convertimos en el movimiento mismo? En esta segunda entrega de nuestra serie sobre el dibujo de movimiento, exploramos una metodología que nos invita a ir más allá de la mera observación, fusionándonos con la acción para dar vida a trazos cargados de energía y emoción. Una experiencia liberadora que redefine nuestra relación con el papel y el modelo.
Más Allá del Dibujo de Secuencia Clásico: Una Inmersión Total en el Movimiento
Olvídate de las figuras repetidas una y otra vez en una secuencia. Nuestra propuesta es transformarte en el modelo. Nos convertimos en Iza, sintiendo cada músculo, cada giro, cada respiración. Esta aproximación se inspira en las técnicas del gran maestro Johannes Itten, quien calentaba los brazos y utilizaba dos carboncillos a la vez para dibujar, fomentando una conexión más profunda y fluida con el acto de crear.
Adoptamos una variante de su enseñanza: ir de lo abstracto a lo concreto. Comenzamos dibujando con ambas manos simultáneamente, moviéndonos al ritmo de la música y del propio Iza. El objetivo es entrar en una especie de trance, observando con detenimiento sus manos, pies, abdomen, cabeza, y luego convertirnos en esa parte del cuerpo. La línea no es solo un trazo; es el flujo de nuestro propio baile en el papel. Para ello, forramos las mesas, brindando total libertad para movernos y experimentar sin límites.
La Música y el Color como Guías del Gesto
La música es un elemento crucial en este proceso. Utilizamos melodías de artistas como Realidad Anjani o Russian Red, con ritmos distintos para evocar líneas y emociones variadas. Cada cambio de música es una invitación a cambiar de posición, convirtiendo el ejercicio en una exploración de la composición artística.
Además, el color se convierte en un traductor de la energía. Si el movimiento de Iza es lento, lo interpretamos con un color suave. Un gesto brusco demanda un color vibrante y enérgico, mientras que los delicados movimientos de los dedos pueden tener su propia tonalidad. Todo es válido, siempre dejándonos llevar por la intuición y la sensación del momento.
Beneficios Inesperados: Soltar la Mano y Descubrir tu Potencial Artístico
Este enfoque trae consigo una serie de aprendizajes profundos:
- Liberación del Gesto: Aprendemos a soltar la mano, a desinhibirnos, permitiendo que la línea fluya sin prejuicios.
- Autodescubrimiento: Nos sorprende la capacidad de nuestro cuerpo y mente para expresar lo que antes creíamos imposible en el dibujo.
- Composición y Ritmo: Al cambiar de sitio y responder a la música, desarrollamos una mayor sensibilidad para la composición y el ritmo visual en el papel.
En esta primera parte, nos concentramos en el dibujo abstracto, pura energía y movimiento. Pero lo aprendido sentará las bases para futuras exploraciones más figurativas, buscando captar la esencia de una acción humana, al igual que los bailarines en movimiento de Degas o Toulouse-Lautrec. La clave está en el juego entre líneas, espacio y composición, logrando que el dibujo parezca «moverse» por sí mismo.
El Momento de la Reflexión: Analizando lo Creado
Una vez que el movimiento cesa y la música se apaga, llega el momento de la introspección. ¿Qué hemos descubierto? ¿Qué hay en todas estas mesas forradas de papel? Es el momento de tomar fotografías, de buscar detalles que nos atraigan, composiciones que nos hablen. Nos permite ver si hemos aprendido algo nuevo, si hemos conectado con esa energía que Iza desprendía.
La Riqueza de la Interpretación: Obras Únicas, Sentimientos Compartidos
La diversidad de los resultados es asombrosa. Cada participante ha interpretado el movimiento y la energía de Iza de una manera profundamente personal. Algunos se centraron en la energía desprendida por las manos, traduciendo en trazos el «temblor» de un movimiento final. Otros capturaron la fluidez del cabello, o la secuencia de un cuerpo que sube y baja.
Las técnicas también variaron: rotuladores, lápices, pasteles. La elección del material se adaptaba a la sensación del movimiento. Un participante incluso se inclinó hacia una figuración más directa, recordando la obra de Giacometti en sus trazos o el «Desnudo Bajando la Escalera» de Duchamp por su dramatismo y líneas cortadas. La música jugó un papel fundamental, inspirando estilos más «jazzeros» o «rockeros» en el papel.
La experiencia es tan intensa que el propio Iza reconoce el sudor como parte inherente del trabajo realizado. Este tipo de clases no solo desarrollan habilidades técnicas, sino que también fomentan la autoexpresión y la conexión con el propio cuerpo y las emociones.
Si te interesa este tipo de aproximación al arte y quieres explorar más a fondo la creatividad, te invito a visitar la Academia Crea13 o a descubrir más en mi canal de YouTube, donde profundizamos en el fascinante mundo del dibujo y el arte. La próxima vez, quizás nos adentremos aún más en el «dibujo de la energía». ¿Te animas a explorarlo?








