El camino para convertirse en artista es tan diverso como fascinante. Desde los primeros garabatos infantiles hasta la maestría de la pincelada, cada creador recorre una senda única, marcada por la pasión, la disciplina y, a menudo, momentos de profunda inflexión. En esta conversación, exploramos el viaje artístico desde la infancia, las influencias inesperadas y los maestros silenciosos que forjan el talento.
El Despertar del Dibujo Infantil: Dinosaurios y Expresión
La chispa del arte suele encenderse en la niñez. Para muchos, las primeras experiencias con el dibujo son un reflejo de su mundo interior. «De niño, no era el que dibujaba mejor», relata uno de los artistas. «En mi curso éramos como cinco los que dibujábamos, y a mí el dibujo me salía un poco más ‘tieso’; los otros chicos dibujaban con más soltura.» Sin embargo, la necesidad de crear era innegable. «Lo que sí me gustaba mucho, y lo necesitaba hacer constantemente, era pintar dinosaurios. Eso es lo que quería dibujar, y no necesitaba mostrar tanto mis dibujos ni destacar.»
A pesar de no considerarse el «mejor» en la infancia, la conexión con el arte era profunda. «A los 8 años hice una pintura más o menos grande para mí en esa época, de un metro por algo, y siempre me salió expresiva. Creo que el dibujo y la pintura simplemente surgieron.»
Caminos Divergentes: ¿Dónde están los Talentos de Ayer?
Es común preguntarse qué fue de aquellos compañeros que destacaban en alguna disciplina. En el arte, los caminos pueden ser muy variados. «Y esos niños que dibujaban mejor que tú, ¿dónde están ahora?», se pregunta. «Algunos son arquitectos, otro, un amigo mío, Diego Palacio, es pintor de hecho. A pesar de que estudió economía en Chile (ingeniería comercial, les gusta llamar ‘ingeniero’ a todos allí), es muy bueno. Se dedicó a pintor de grande.»
La historia de Diego Palacio es un testimonio inspirador de cómo la vocación puede resurgir. «En algún momento terminó economía, trabajó en otras cosas, y de repente reconoció que el ser pintor era volver a sus raíces. Es muy lindo e impresionante cómo ha avanzado. Es curioso cómo uno puede retomar el arte a diferentes edades, aunque de chico sea más fácil.»
Antonio García Villarán, por su parte, recuerda una experiencia particular: «Desde pequeño, en el colegio, yo era el que mejor dibujaba, curiosamente. Incluso me ponía a dibujar el Portal de Belén porque ningún otro niño lo hacía, y además hacía todos los deberes que los otros niños estaban haciendo. Hacía ‘horas extras’, era como un suplicio para mí saber dibujar porque tenía que hacer el dibujo más lo otro que hacían los demás.»
Notas, Concentración y el Impacto Emocional
La relación entre el rendimiento académico y el talento artístico no siempre es lineal. «Pero, ¿eras de los niños desconcentrados que tenían problemas en el colegio mientras les iba bien en el arte?», se indaga. La respuesta sorprende: «No, yo no era de los peores. Era de notable, no de sobresaliente, pero bien. No era de los desconcentrados.»
Sin embargo, la historia de Antonio García Villarán es un poco diferente. «De niño me llamaban la atención, pero sobre todo por problemas emocionales. Generalmente, los niños que no rinden bien en la primaria (pensando en niños de siete años), si les está yendo mal, es por algo emocional. En mi caso, el cambio de colegio y la separación de mis padres influyeron. Eran problemas de concentración en general.»
A pesar de estas dificultades iniciales, su dedicación al arte fue creciendo. «Sin embargo, cuando ya entré en Bachillerato Artístico y en Bellas Artes, sí tuve de los mejores expedientes: matrícula de honor en pintura, matrícula de honor en dibujo. Eso sí.»
Los Puntos de Inflexión: Descubriendo la Vocación
Para muchos artistas, hay momentos clave que marcan un antes y un después en su desarrollo. «Y, ¿cómo llegaste a pintar lo que tú quisiste?», se pregunta. Antonio comparte su experiencia: «En mi caso, yo considero que siempre dibujé, siempre pinté. Pero es verdad que hubo un momento de inflexión a los 13 años, cuando me llevaron a una academia de pintura. Allí, un profesor, Roberto Reyna, me empezó a enseñar el carboncillo, el óleo…» Esta experiencia formativa fue crucial. Si quieres explorar tu propio potencial artístico, la academia Crea13 ofrece un excelente punto de partida.
Para el otro artista, hubo dos momentos importantes: «Un momento de pasión que fue la base de creer que podía ser pintor, entre los 7 y 9 años. Después de eso, me separé del dibujo, aunque dibujaba de vez en cuando, me metí más en el deporte, el tenis. Eso me entretuvo.» El segundo momento llegó más tarde: «En algún momento, a los 16 años, tomé algunas clases de pintura, muy cortas, nunca estuve más de dos o tres meses. En Chile tampoco estaba tan estructurado ni había tanta escuela, así que aprendí lo que pude. Pero eso me entusiasmó. Me puse ciertas metas siendo adolescente… Y de repente, redescubrí esa capacidad que creía olvidada de la infancia. Ahí empecé a entusiasmarme y le di duro.»
Velázquez como Maestro Silencioso
En una era sin tutoriales de YouTube, los grandes maestros del pasado eran los guías. «¿Y a ti te tocó la época de YouTube, pudiste ver tutoriales?», se plantea. La respuesta es un viaje al pasado: «No, yo tenía un libro de Velázquez, que era lo mejor que tenía para aprender a pintar, con acercamientos de su obra. ¡Sí, un libro extraordinario! Veía cómo Velázquez resolvía el problema de un ojo, una cara, una boca. Eso fue muy útil porque Velázquez, dentro de su talento, es relativamente simple de entender.»
Esta facilidad de comprensión contrasta con otros maestros. «La diferencia con Rubens, que tiene muchas capas y es más complejo, o Goya con una pincelada más complicada. Velázquez es muy bueno para aprender.» La observación meticulosa de la obra de un genio como Velázquez se convirtió en la academia personal y el tutorial más eficaz.
El camino del artista, ya sea que empiece con dinosaurios, portales de Belén o un libro de Velázquez, es un testimonio de la perseverancia y la búsqueda de la expresión personal. Cada etapa, desde la infancia hasta la madurez, contribuye a moldear la identidad creativa.
Si te ha interesado esta reflexión sobre el arte y su desarrollo, te invitamos a explorar más contenido en el canal de YouTube de Antonio García Villarán: @AntonioGarciavillaran.








