El Arte de los Locos: Cuando las Vanguardias Bebieron de la Inconsciencia Creativa
¿Son los artistas los que se vuelven locos, o son los locos los verdaderos artistas? Esta es una pregunta que resuena profundamente en el mundo del arte, especialmente al adentrarnos en la obra de aquellos cuyas mentes desafían la convención social. Aquí, Antonio García Villarán, te invita a explorar el fascinante y a menudo incómodo vínculo entre la creatividad de las personas con enfermedades mentales y los movimientos de vanguardia del siglo XX.
El interés por este tema surgió en Antonio durante su tiempo como profesor en la cárcel, donde también se encontraba el psiquiátrico penitenciario. Este es un lugar donde residen individuos que han cometido delitos graves, a menudo arrastrados por la enfermedad mental. En este espacio, donde el 90% de los internos de Sevilla han cometido delitos contra las personas (homicidios, violaciones, robos), también existía un taller de pintura. La experiencia reveló algo sorprendente: obras que «ponían los vellos de punta» y una particularidad clave del arte de estas personas. A diferencia de muchos artistas que dudan, estos creadores no se equivocan; lo que plasman en el lienzo lo tienen tan claro en su mente que si el cielo es azul y de un azul concreto, así lo representan, sin titubeos.
Hans Prinzhorn y «Expresiones de la Locura»: Un Tesoro Redescubierto
Aunque la colección del psiquiátrico penitenciario no era lo suficientemente extensa para un estudio profundo, ya hubo alguien que lo hizo en su día: Hans Prinzhorn. Su libro, Expresiones de la Locura: El Arte de los Enfermos Mentales, es una obra fundamental que, recientemente reeditada, se considera un verdadero tesoro.
Este estudio, realizado por Prinzhorn mientras trabajaba en el hospital psiquiátrico universitario de Heidelberg, Alemania, no solo es crucial para comprender el arte de los enfermos mentales, sino también para desentrañar cómo las vanguardias de principios del siglo XX se nutrieron de esta fuente inesperada. La creencia de que muchos movimientos artísticos considerados «nuevos» extrajeron sus ideas de este material es una revelación que desafía la narrativa convencional del arte moderno.
La Influencia Oculta en las Vanguardias: Dalí, Klee, Kandinsky y Más
La conexión entre el arte de los «locos» y las vanguardias es escalofriantemente clara. Obras de artistas internados en psiquiátricos tienen sorprendentes similitudes con las de figuras emblemáticas como Salvador Dalí. La única diferencia, quizá, es que Dalí era «muy listo» y no lo internaron.
Artistas como Paul Klee y Vasili Kandinsky conocían perfectamente el libro de Prinzhorn. Lo descubrieron mientras daban clases en la Bauhaus, inspirándose en los garabatos y rayones de los enfermos mentales, que Prinzhorn interpretaba como símbolos o «gritos». Estas ideas fueron fundamentales para Kandinsky al escribir su tratado De lo espiritual en el arte.
Alfred Kubín, quien conocía a Prinzhorn personalmente, visitó varias veces la colección de Heidelberg, absorbiendo ideas que luego plasmó en su obra. Max Ernst, pareja de Leonora Carrington (quien también estuvo ingresada en un sanatorio), llevaba el libro de Prinzhorn bajo el brazo cuando conoció a los surrealistas. La evidencia es abrumadora: todos ellos conocían este material y se sirvieron de él para presentar como «nuevas» ideas que ya existían. Incluso los propios surrealistas exponían obras de enfermos mentales junto a las suyas, haciéndolas pasar por anónimas. Nina Kandinsky, esposa de Vasili, reveló que el famoso Almanaque del Jinete Azul contenía dibujos de niños y enfermos mentales, además de obras de Cézanne, Picasso o Matisse.
Los «monstruos», la iconografía, la unión de elementos dispares, la escritura automática… todo aquello que los surrealistas decían haber inventado, eran prácticas comunes entre personas con esquizofrenia y otras condiciones mentales. Los surrealistas idealizaban el delirio como la «libertad máxima para la creatividad». André Breton llegó a decir que el acto surrealista por excelencia era disparar a los viandantes. Como señaló el crítico McGregor, el surrealismo intentaba inventar un arte ya existente, una creación que llevaba años produciéndose en los manicomios. El libro de Prinzhorn llegó a manos de los surrealistas dos años antes de su primer manifiesto, y era considerado una «biblia» para los iniciados. Paul Éluard, quien introdujo el libro en Francia, estaba casado con Gala, quien luego dejaría a Éluard por Dalí, un nexo que subraya la profunda influencia.
Art Brut y Jean Dubuffet: ¿Invención o Adaptación?
La influencia no se detiene en el surrealismo. Jean Dubuffet, considerado el inventor del Art Brut, también se sirvió del arte de los locos. Sus obras muestran similitudes impactantes con las de los internos de manicomios, llevando a cuestionar si realmente «inventó» un movimiento o, más bien, lo adaptó.
¿Quién Fue Hans Prinzhorn y Qué Nos Reveló su Estudio?
Hans Prinzhorn (1886-1933) fue un erudito que estudió filosofía, psiquiatría e historia del arte, además de dibujar y escribir poesía. Cuando comenzó a trabajar en el hospital psiquiátrico de Heidelberg, se le encargó un libro sobre el arte de los enfermos mentales. Lo que comenzó como un estudio local, se expandió rápidamente: entre 1919 y 1921, recopiló más de 100.000 obras de más de 500 pacientes de diversos hospitales.
La colección incluía pinturas, textiles, muñecos, textos de escritura automática e incluso escritura ininteligible. Lo más relevante es que eran creaciones compulsivas, sin ningún estímulo académico ni aprendizaje formal. Sin embargo, Prinzhorn desmitificó la idea de que todos los «locos» son artistas. Solo una pequeña porción de esquizofrénicos o personas con alguna tara mental se dedican al arte. El arte no es un indicador de locura, ni la locura un requisito para el arte. Como ejemplo, Van Gogh no pintaba cuando estaba en sus peores momentos de enfermedad.
Las Seis Pulsiones Creativas Humanas según Prinzhorn
Prinzhorn, a través de su investigación, identificó seis pulsiones fundamentales que impulsan a los seres humanos a crear:
1. Necesidad de expresión: La urgencia de comunicar.
2. Instinto de juego: La creación como actividad lúdica.
3. Propensión ornamental: El deseo de decorar.
4. Tendencia al orden: La búsqueda de estructuración.
5. Impulso de copia: La reproducción de la realidad.
6. Necesidad de símbolos: La creación de significados trascendentes.
Esta última pulsión es especialmente significativa en el arte de los esquizofrénicos, quienes otorgan a objetos cotidianos un simbolismo y una dimensión mágica, similar a veces al arte conceptual donde objetos sin valor aparente adquieren un profundo significado. ¿Quiénes son los «locos», los artistas que crean o los que pagan fortunas por esos objetos «mágicos»?
Características del Arte Psiquiátrico: Orden, Horror Vacui y Repetición
El estudio de Prinzhorn revela la diversidad en el arte de los internos. Se encuentran desde dibujos con un orden brutal, donde se llenan cuadernos enteros con figuras geométricas, hasta ejemplos de horror vacui, donde la página se cubre por completo con elementos repetitivos. La repetición, irregular, mecánica y tediosa, es una característica recurrente, como un paciente que llenaba libretas con las mismas escenas de guerra, cambiando solo pequeños detalles.
El libro finaliza con diez casos de estudio detallados, bajo seudónimos, que muestran cómo algunos de estos artistas se acercan sorprendentemente al cubismo de Picasso y Braque. Una de las obras más impactantes es una cabeza de demonio, último dibujo de un erudito enfermo mental antes de morir. Un rostro que evoca la muerte, un dios severo o una serenidad inquietante, planteando una vez más la pregunta: ¿locura, visión o mera coincidencia?
Reflexión Final: ¿Arte o Apropiación?
¿Debería considerarse arte la obra de los «locos»? ¿O es lícito que las vanguardias tomasen estos signos y símbolos para convertirlos en movimientos artísticos «novedosos» que, en realidad, ya existían?
Este contenido invita a la reflexión profunda sobre la autenticidad, la originalidad y las fuentes de inspiración en el arte. ¡Los invitamos a leer el libro de Prinzhorn si tienen la oportunidad!
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