Miquel Barceló: Entre la Crítica y la Fascinación – La Visión de Antonio García Villarán
¡Hola! Soy Antonio García Villarán, y en este artículo me complace, por fin, adentrarnos en la fascinante obra de Miquel Barceló. Hace un tiempo, en mi página de Facebook, os pregunté si preferíais que hablara de Joan Miró, Miquel Barceló o Damien Hirst, y la mayoría votó por el artista mallorquín. Así que aquí tenéis mi opinión crítica y personal sobre este genio de Mallorca, un artista que, como veréis, me despierta una profunda admiración.
Al inicio de mi formación en la Facultad de Bellas Artes, Barceló era un artista popular entre muchos estudiantes. Sus obras eran, en ocasiones, fácilmente reproducibles con técnicas aditivas y mixtas, algo que resultaba atractivo para experimentos en procedimientos pictóricos. Sin embargo, no pretendo sugerir que su arte se equipare al nivel de un trabajo de tercer año de Bellas Artes.
Un hecho que nos marcó a todos fue la polémica en torno a su célebre obra “La Gran Cena Española”, que forma parte de la colección del Museo Reina Sofía. Este cuadro, compuesto por varias paellas, generó preocupación entre los restauradores. Se comentaba que al haber incorporado directamente elementos orgánicos como arroz y gambas, la obra sufría un deterioro constante. Las críticas se centraban en la supuesta falta de atención de Barceló a la técnica y a la perdurabilidad de la pintura, una preocupación fundamental en la historia del arte. Si comparamos esta “pintura gastronómica” con clásicos como “La Vieja Friendo Huevos” de Velázquez o “Dos Viejos Comiendo Sopa” de Goya, parecía que “La Gran Cena Española” dejaba algo que desear en términos de rigor técnico.
La Metamorfosis y la Materia: Mi Admiración por Barceló
A pesar de estas controversias iniciales, debo confesar que Miquel Barceló me gusta mucho. ¿Por qué? Principalmente, por la gran materialidad de su obra. Más que pintar el cuadro, él se introduce en él, lucha con la superficie, la metamorfosea. Mete las manos, saca la cabeza, pinta con todo el cuerpo. Este concepto me atrae profundamente; creo que, de una manera u otra, los artistas debemos hacer eso: pelear y entregarnos a la obra.
Barceló ha sido siempre un artista que genera opiniones extremas: o se le ama, o se le denosta. Recuerdo haber escrito en mi blog un artículo sobre su monumental cúpula en la Sala XX de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, una obra colosal de más de 1.000 metros cuadrados y 35 toneladas de pintura. Imaginen el lujo de disponer de tal cantidad de material.
Aunque se la considera una pintura, para mí es más un relieve. Una pintura ofrece una sola imagen desde un punto de vista, mientras que un relieve permite múltiples visiones al moverse el espectador. Lo que más me interesa de esta obra es su concepto: transformar una sala gigantesca en una cueva, pero no una cueva cualquiera, sino una llena de colores brillantes y fuertes. Barceló trajo pigmentos de todas partes del mundo, lo que se alinea con la idea de la «Unión de Civilizaciones», subtítulo o propósito de la sala. El resultado es fascinante y hermoso.
Para esta cúpula, Barceló inventó un «pincel» muy peculiar: una máquina de gotelé gigante que expulsaba pintura. A diferencia de los pinceles tradicionales que tocan el soporte, este «pincel» arrojaba pintura, imitando la técnica del azar de Jackson Pollock, pero desafiando la gravedad al proyectar la pintura hacia arriba. Las imágenes del proceso son verdaderamente espectaculares. Cabe mencionar que, antes de esta obra magna, ya había realizado otra cúpula para el vestíbulo del Mercado de las Flores de Barcelona.
La Capilla de San Pedro en Palma y la Ruptura con la Tradición
Otra obra controvertida y monumental de Miquel Barceló es la capilla de San Pedro o del Santísimo en la Catedral de Palma de Mallorca. Cuando un artista rompe con las normas y busca la innovación, suele encontrarse con la resistencia social. Los retablos tradicionales para iglesias suelen elaborarse con maderas policromadas, pan de oro o esculturas barrocas.
Pero Barceló optó por un mural de barro, concebido de una manera radicalmente innovadora. Se trasladó a Italia y, con la ayuda de un maestro ceramista, construyó una inmensa estructura que era un vaciado de la sala. El proceso de creación fue tan interesante como el resultado. Las imágenes revelan cómo Barceló modelaba desde detrás de una gruesa plancha de barro, dándole puñetazos e incluso, según ha contado en entrevistas, cabezazos. Trabajaba el relieve por delante y por detrás, dejando que se secara naturalmente para que surgieran grietas que, como rayos, otorgan una cualidad orgánica y unidad al conjunto. Una vez cocidas y numeradas, las piezas fueron montadas por operarios en la capilla.
La Fama Inmerecida del Deterioro: Barceló Responde
Una constante crítica hacia Barceló ha sido la supuesta falta de perdurabilidad de sus obras. Se decía que sus creaciones se caían a trozos. Incluso, tras la inauguración de la cúpula de la ONU, los medios publicaron que ya se habían desprendido fragmentos. Permítanme que sea el propio Miquel Barceló quien responda a estas cuestiones:
“Mi obra tiene fama de deteriorarse, pero tengo que decir que es una fama completamente inmerecida. La Catedral de Palma, cuando se inauguró, la prensa local publicó en primera página una foto de las grietas diciendo: ‘Apenas acabada, ya está grietándose’. Después, en la cúpula de Ginebra, se dijo que se caía, pero está perfectamente; hacen reuniones diez al día. Está perfectamente, está como estaba el primer día y no tiene un gramo de polvo. Sería insensato pensar que se cae algo con esta estructura, en fin.
Mi pintura, alguna tendrá algún problemilla, pero en general los restauradores tienen poco trabajo conmigo. Yo usé materiales perecederos en obras precisas, se llaman ‘cadaverina’, que eran obras que hice sobre todo en los años 70, que estaban hechas para que sí se pudrieran, es decir, estaban hechas con esa intención. Y alguna gente ha pensado que después he seguido haciendo eso en mis pinturas porque creo que cuando ven un tomate así, piensan que algo tendrá dentro, pero no, es pura pintura. Pero me alegro mucho de provocar esta inquietud, porque creo que algo, una emoción, una inquietud producen al menos mis cuadros. Pensar ‘eso se va a caer’, me parece estupendo. Es que no se ha caído nada, ni una. No, qué va, si está perfecto. Trabajamos con muchísimos restauradores en estos casos como la Catedral de Palma. Además, son obras públicas bajo las que hay muchísima gente. Es un trabajo con el equipo necesario para garantizar, incluso en los cuadros, me entero bastante bien de cómo hacerlo para que aguante. Claro que sí.”
Más claro, agua.
Paso Doble: La Performance como Metáfora de la Creación
Otro aspecto que me fascina de Barceló es la performance que realizó en colaboración con el coreógrafo Josef Nadj, titulada “Paso Doble”. En 2006, para el Festival de Aviñón, Barceló utilizó una técnica similar a la de los murales de la capilla, pero en vivo y en directo. Esta obra es espectacular porque revela el proceso creativo del artista, el meter las manos, el usar todo el cuerpo.
La performance culmina con Barceló y su ayudante introduciéndose en la obra, haciendo un hueco y desapareciendo en ella. Se colocan vasijas de barro recién hechas en la cabeza y con los dedos, crean máscaras que evocan seres extraterrestres o animales. Esta metamorfosis me parece filosófica: las peleas, los puñetazos, el hundir los dedos, el dejar la huella en la obra… todo ello es una metáfora de cómo se debe pintar, esculpir, hacer arte y, en última instancia, vivir.
Lo que también valoro de “Paso Doble” es su carácter efímero. Ese relieve final no se cuece para ser vendido, sino que se destruye. Es una obra que, como un espectáculo o una obra de teatro, necesita del espectador para completar la experiencia. Aunque, he de admitir, si dependiera de mí, probablemente lo cocería y lo vendería.
Por cierto, ya que estamos hablando de arte y concursos, a Antonio López no le pedí participar en mi concurso de retratos, pues tardaría veinte años en completar uno. Pero a Barceló, ¡sí! ¡Oye, Barceló, anímate! Tú podrías hacer un retrato rápido. Si la gente te vota, te llevarías unos libros míos y te invitaría a un buen vino. Y si conocéis a Barceló, hacedle llegar este vídeo, ¡que se anime a venir a mi canal para hablar de arte! Estaría encantado.
Un Legado Complejo y una Invitación
La obra de Miquel Barceló es vasta y compleja, con aciertos y no tan aciertos. No todo en su carrera es fantástico, pero posee una cualidad inquietante que me atrae. Curiosamente, le gustaba mucho Joan Miró, un artista que a mí, sinceramente, no me agrada en absoluto.
Si te ha gustado este análisis y quieres que profundice en Miró, te lanzo un reto: ¡si este vídeo alcanza los 1.000 «me gusta», haré un vídeo hablando exclusivamente de Miró! Tengo muchas ganas de hacerlo, pero necesito vuestro apoyo. No olvides compartir este vídeo si crees que puede aportar algo o interesar a tus amigos.
¡Nos vemos muy pronto en mi canal de YouTube para seguir descubriendo el arte!








