Perros y Cangrejos: Un Experimento Poético Musical que Desafía las Convenciones
Sumérgete en una noche de poesía y música sin ataduras, donde la irreverencia se convierte en arte y la palabra se desnuda sobre el escenario. «Perros y Cangrejos» es más que un recital; es un audaz experimento poético musical que rompe moldes y te invita a explorar nuevas dimensiones de la expresión.
En esta ocasión, el evento contó con el apoyo fundamental de la organización MISTOS, a quienes agradecemos profundamente su labor y dedicación para hacer posible esta experiencia única.
Para iniciar este viaje, te invitamos a ver el inicio del recital:
El Poema del Millón de Dólares: Una Reflexión Irónica
La velada comenzó con una pieza que provocó risas y aplausos, una reflexión irónica sobre el valor del arte en un mundo mercantilizado. Este es el «Poema del millón de dólares»:
Si me pagaran un millón de dólares por este poema,
trataría de terminarlo enseguida.
Escribirían dulces billetes verdes y los echaría al viento
para que todos me leyeran.
Si me pagaran un millón de dólares por este poema,
tendría vino hasta el último día de mi vida.
Si me pagaran un millón de dólares por este poema,
me ofrecerían actuar en un anuncio de televisión diciendo:
«¡Haga poesía!»
Si me pagaran un millón de dólares por este poema,
podría aconsejar que el éxito se logra sin esfuerzo,
con esfuerzo,
mientras me rasco las axilas en mi cama.
Si me pagaran un millón de dólares por este poema,
me callaría la boca para siempre.
Acompaña la lectura con el fragmento del video desde el minuto 0:40:
La Crítica Afilada: Núñez, el Antipoeta
La noche avanzó con un giro hacia la antipoesía, donde las palabras se convierten en dardos afilados contra la hipocresía y el egoísmo en el mundo literario. Este poema, «Núñez, el antipoeta», desafía las convenciones con una honestidad brutal:
Núñez, soy el antipoeta.
Uno a uno os desdigo, carcamales.
Importan un carajo vuestros males
nostálgicos de tedio, y lo escribo con jota
por emular el colmo de egoísmo
del que oficiar el culto de sí mismo
con su grafía idiota.
Llena los anaqueles de ayes y suspiros
afectados, pensando que quizá por más penados
deis más laureles. Los días transcurridos
en el alma guardáis como una herida.
Lloráis por las mudanzas de la vida
cual niños resentidos.
Por mor de la rareza, la herida reabrí.
Blancos de miedo, las pústulas hurgando con el dedo,
perdida la cabeza. Tan dolientes soles,
pretendéis acuñar vuestra moneda,
tiranos de un imperio que se queda
en un caldo de coles.
Las mayores bobadas eleva en el verso a lo sublime.
Poco importa mentir con tal que rime
en sílabas contadas. Si acaso en verso libre
de caracteres quiere vuestro demonio caprichoso
que todo con él vibre.
Cabritos enconados por devorar despojos
de la gloria, no caben en los libros de la historia
más cuernos laureados. Y otros os apropiáis
no sé qué ciencia con poco fundamento.
Buscáis en los rivales motivos para hacer
lengua en exceso, y cuando os encontráis
os dais un beso, que todos sois iguales.
Matáis a vuestra madre para que jote el auditorio
por cuatro perras sin vela ni velorio,
ni perro que le ladre.
Lejos de mí las flores envenenadas
de vuestra cortesía. No quiero estar en esa antología
de santos negadores.
Bastante tengo yo con mis trabajos
como para aguantar vuestra manía.
Lo dicho arriba lo repito abajo:
Poetas, dejadme disfrutar la poesía.
Disfruta de la lectura de este poderoso poema desde el minuto 2:00 del video:
La Patetipoética: El Boxeo de la Creación
Inspirado por la búsqueda de una «poética» que definiera su estilo, surgió «La Patetipoética», una metáfora boxística sobre la lucha creativa. Una pieza donde la vulnerabilidad se encuentra con la resistencia:
«Sois estúpidos», les dije,
mientras desplomaban su gancho de derecha
que me dejó besando la lona.
De nada sirvió mi condición de conductor de nubes.
Me llovían golpes de todos lados:
puños ametralladora, hostias con la mano abierta.
Me levanté jadeando monosílabos,
caí sobre las cuerdas y fue entonces
cuando les lancé un gancho de izquierda,
otro a la frente, un puño a las costillas.
La sangre seguía siendo mía.
Con un huevo en un ojo me empujaron al rincón,
pero nadie tocó la campanilla.
Intenté mantener la guardia cerrada con ambas manos,
prolongar la distancia, escapar del cuadrilátero.
«Aguantó el castigo como un jabato»,
decían las crónicas, pero me mataron.
Knockout.
Estaba combatiendo por el título
y ni siquiera me había apuntado a la lista.
No sé quién me metió en el ring,
no sé quién fue el boxeador que sacó la navaja,
quién le suministró los asteroides y las palabras.
Entonces me levanté, ajusté mis guantes amarillos y seguí escribiendo.
Revive este momento combativo desde el minuto 4:15 del video:
Música en la Desnudez Absoluta: Río Negro
Tras la intensidad poética, la noche se abrió a la música, a la posibilidad de recordar canciones en su «desnudez absoluta», como un espacio para aquellos temas que no encajan en el formato habitual. En un ambiente que se describió como «boxístico», la canción «Río Negro» se presentó como un blues que acompaña los lamentos en la oscuridad.
¿Dónde van los lamentos en la oscuridad?
Vieja mina de carbón,
se ha cerrado el pozo de la ilusión.
Cuantas noches de placer,
fui la sombra del amanecer.
Me buscarás, me escondí.
No queda tierra firme ya para mí.
Río Negro, Río Negro, Río Negro, Río Negro.
En mi barca, sin timón,
solo tengo una dirección:
naufragar, soledad,
con la corriente.
Río Negro, Río Negro, Río Negro, Río Negro.
Escucha la emotiva interpretación de «Río Negro» desde el minuto 6:40:
«Perros y Cangrejos» es una invitación a la reflexión, al disfrute de la palabra en todas sus formas y a la conexión con artistas que se atreven a ser irreverentes. Para más contenido de Antonio García Villarán, visita su canal de YouTube y descubre más sobre su trabajo en www.antoniogarciavillaran.es.








