Rembrandt: El Genio Barroco que Acabó en la Ruina
¿Cómo pudo el mejor pintor barroco holandés, un artista de fama y éxito, terminar pidiendo limosna por las calles? La vida de Rembrandt Harmenszoon van Rijn, lejos de ser un camino de gloria ininterrumpida, fue un dramático vaivén entre el brillo del éxito y la oscuridad de la tragedia personal y la bancarrota. En este artículo, el experto en arte Antonio García Villarán nos desvela la fascinante y conmovedora historia de Rembrandt.
Los Inicios de un Joven Prodigio
Rembrandt nació en una familia de origen relativamente humilde en Leiden. Su padre era molinero y su madre, hija de un panadero. Era el noveno de nueve hermanos. A pesar de su origen, el joven Rembrandt recibió una educación notable: estudió latín, asistió a la Universidad de Leiden e incluso se formó en los talleres de renombrados pintores de su época.
Su carrera despegó rápidamente. Con el apoyo de su familia, Rembrandt abrió su propio estudio, inicialmente con la ayuda de su amigo Jan Lievens, donde creaba sus propias obras, recibía encargos y, crucialmente, impartía clases de dibujo y pintura. Este modelo de academia y venta de obras resonaría perfectamente en la era digital:
«Si viviera hoy, estoy seguro de que primero tendría un perfil de Instagram supercompleto donde vendería sus obras, como hacemos todos, y por supuesto, tendría una academia online como la mía, como crea13, donde pondría sus cursos y la gente aprendería de todo el mundo.»
De su taller surgieron aprendices que más tarde se convertirían en artistas de gran renombre, como Govert Flinck, Ferdinand Bol y Gerard Dou, entre otros.
El Estrellato en Ámsterdam y un Amor Trágico
El éxito de Rembrandt fue meteórico. Sus excepcionales retratos captaron la atención del príncipe Frederick Hendrik, quien comenzó a adquirir sus obras. Con la fortuna en sus manos, Rembrandt decidió mudarse a Ámsterdam, la capital, donde su fama se consolidó.
Tuvo la suerte de encontrar a un excelente marchante de arte, y también artista, Hendrick van Uylenburgh, quien fue clave en su ascenso. Fue Hendrick quien le presentó a su prima, Saskia van Uylenburgh. Entre Rembrandt y Saskia floreció un amor idílico; se casaron y él la agasajaba constantemente con regalos.
Pero Rembrandt tenía un gran defecto: un «agujero en la mano». Se le iba todo el dinero; no sabía ahorrar, realizaba inversiones desastrosas y gastaba sin mesura en objetos exóticos, antigüedades, obras de arte de otros maestros e incluso, ocasionalmente, en cuadros suyos que ya había vendido.
Una Vida Marcada por la Desgracia
La vida personal de Rembrandt pronto se vio ensombrecida por una serie de tragedias devastadoras:
- En 1635, nació su primer hijo, Rombertus, quien falleció dos meses después.
- Le siguieron dos hijas, ambas llamadas Cornelia, que también murieron poco después de nacer, en 1638 y 1640.
- Finalmente, en 1641, nació su hijo Titus, el único que sobreviviría hasta la madurez. Pero esta alegría se vio truncada por la muerte de su amada Saskia, quien falleció poco después del nacimiento de Titus.
Con el corazón roto y la responsabilidad de un hijo pequeño, Rembrandt contrató a Geertje Dircx, la viuda de un corneta, como nodriza para Titus. Parece que entre ellos surgió un idilio, y Rembrandt incluso le regaló las joyas de la difunta Saskia.
Sin embargo, Rembrandt no era hombre de estabilidad en sus relaciones. En 1649, entró a su servicio una joven de 22 años llamada Hendrickje Stoffels, hija de un soldado. Rembrandt se enamoró de ella, y ella de él. Esto desató la furia de Geertje Dircx, quien llevó a Rembrandt a los tribunales, obligándole a pagarle 200 florines anuales, lo que agravó aún más su ya precaria situación económica.
Con Hendrickje, Rembrandt encontró un nuevo amor y una pequeña estabilidad, teniendo una hija a la que, siguiendo una triste tradición, llamó Cornelia. Pero la desgracia volvió a golpear: Hendrickje fue acusada de «haber cometido los actos de una prostituta» por vivir en concubinato con el pintor, y fue excomulgada de la Iglesia Reformada. Rembrandt, al no pertenecer a esa congregación, no sufrió consecuencias directas.
La Bancarrota y la Prohibición de Pintar
A pesar de su fama, las malas inversiones, su tren de vida por encima de sus posibilidades y sus gastos excéntricos llevaron a Rembrandt a la bancarrota. En un intento desesperado por saldar sus deudas, sus acreedores subastaron no solo todos los objetos de arte y antigüedades que había atesorado, sino también su propia casa. Tuvo que mudarse a una vivienda mucho más humilde.
Aun así, el dinero obtenido no fue suficiente. Por ley, toda nueva obra que saliera de sus manos pasaría directamente a sus acreedores. Para colmo, el gremio de pintores llegó a prohibirle ejercer su profesión.
Pero en los momentos más oscuros, Rembrandt encontró apoyo. Hendrickje y su hijo Titus idearon una astuta estrategia legal: crearon una empresa en la que Rembrandt trabajaría como empleado. Así, las obras que él pintaba no le pertenecerían directamente a él, sino a la empresa, permitiendo su venta y el pago de sus deudas.
El Trágico Final de un Genio
Cuando parecía que la vida de Rembrandt empezaba a enderezarse, el destino le asestó los golpes finales. En 1663, falleció su joven compañera, Hendrickje Stoffels. Y en 1669, el destino se llevó también a su hijo Titus, el único de sus hijos que había logrado sobrevivir hasta la edad adulta. Pocos seres humanos podrían soportar tal acumulación de desgracias.
Un año después de la muerte de Titus, en 1669, Rembrandt falleció. El que había sido el pintor más aclamado de Ámsterdam, maestro de los mejores artistas de su época, autor de más de 600 cuadros, casi 400 grabados y más de mil dibujos, creador de encargos para reyes y príncipes, y uno de los retratistas y autorretratistas más sobresalientes de la historia, murió prácticamente mendigando.
Obras maestras como «La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp», que puedes admirar en el Mauritshuis de La Haya, o las que se encuentran en el Rijksmuseum de Ámsterdam, son testimonio de su inmenso talento y calidad artística. Rembrandt es universalmente reconocido como el mejor pintor holandés de todos los tiempos, inspirando a generaciones con su profundo dominio de la luz y la sombra, y su incomparable capacidad para capturar la esencia humana.
La vida de Rembrandt, un genio que conoció el éxito y la ruina, el amor y la pérdida, nos enseña la fragilidad de la fortuna y la resiliencia del espíritu creativo.
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