Dibujando a Gallo Paco: Un Retrato del Natural con Amor y Recuerdos
En el vibrante mundo del arte y la naturaleza, a veces los proyectos más personales se convierten en los más conmovedores. Hoy te invito a un viaje muy especial, donde el protagonista es Gallo Paco, mi compañero emplumado, y el desafío es capturar su esencia a través del dibujo del natural. Esta experiencia, que comenzó como un experimento artístico, se transformó en un entrañable homenaje.
El Desafío de Dibujar del Natural: Paco en Vivo
La idea era simple pero ambiciosa: dibujar a Paco directamente, capturando cada detalle de su personalidad y anatomía. Para un artista, enfrentarse a un modelo vivo, y más si es un gallo lleno de energía, es un ejercicio de observación y agilidad. Con mis materiales listos —papeles, agua y alguna golosina para mantenerlo cerca—, el experimento dio comienzo en mis estudios de Brindavan.
Paco, con su majestuosa presencia y su robusta complexión, era una fuente inagotable de inspiración. Sus movimientos, su porte, incluso la forma en que picoteaba la comida, todo sumaba a la compleja tarea de trasladar su figura al papel. «Gallo Paco es fortote», repetía mientras mis trazos iniciales buscaban capturar esa fuerza.
La Fusión de Técnicas: Del Natural y la Fotografía
Dibujar a un gallo que se mueve constantemente exige más que solo buena vista. La velocidad y la imprevisibilidad de Paco me llevaron a combinar el dibujo del natural con la ayuda de la fotografía. Aunque la esencia del proyecto era dibujar en vivo, las fotos se convirtieron en un recurso invaluable para afinar detalles, especialmente cuando Paco decidía explorar otros rincones del estudio. Me permitía fijar volúmenes generales y la postura de su cabeza, mientras que mi ojo corregía las proporciones que la cámara a veces distorsiona, como la importancia de sus patas.
Las interacciones con Paco eran constantes. Su personalidad curiosa y algo traviesa salía a relucir. Al intentar darle comida, a veces era él quien ponía las reglas, demostrando su carácter dominante con las gallinas, lo que añadía una capa de autenticidad al proceso creativo.
El Arte de la Observación y el Vínculo con Paco
Paco no era solo un modelo; era una presencia constante en mi día a día. Utilicé pan con agua para atraerlo, una estrategia que funcionaba de maravilla. Verlo de cerca me permitía estudiar la increíble forma de su cresta, que en algún momento me parecía una estrella de mar, o el brillo de sus plumas rojas. Este proceso de observación constante me permitía capturar su belleza de una manera que solo la conexión personal puede lograr. El resultado en el papel me sorprendía a mí mismo: «¡Me parece un pavo real de lo bonito que lo estoy dibujando!», exclamaba, reflejando el amor y la admiración que sentía por él.
Paco: Más que un Gallo, una Mascota Querida
Su presencia en el estudio era habitual. Paco deambulaba por las habitaciones «como Pedro por su casa», inspeccionando los cuadros y el espacio. Se había convertido en una verdadera mascota, permitiéndose ser tocado, algo inusual para un gallo. Esta cercanía fortaleció nuestro vínculo y enriqueció cada trazo de mi lápiz.
Los últimos toques al dibujo se hicieron directamente, observándolo, añadiendo las vibrantes plumas rojas que quizás una foto no capturaba con la misma vivacidad. Sus interacciones con las gallinas, su forma de escarbar y cuidar su territorio, todo era parte de la historia que quería contar a través de mi arte.
Una Despedida y un Legado Duradero
Este vídeo se grabó en febrero, justo antes de mi viaje a la India. A los pocos días, mi padre me dio la triste noticia: Gallo Paco había fallecido. Era un gallo muy viejo; ya estaba conmigo cuando adquirí el estudio y su anterior dueño me había advertido de su avanzada edad. Tuvo una buena vida, con un espacio inmenso para explorar y total libertad.
Le cogí un cariño inmenso desde el primer día. Como muchos de vosotros habéis visto en mis historias de YouTube, me seguía a todas partes. Esta obra es, en el fondo, una despedida. Aunque su partida dejó un vacío, Paco me dejó muchas fotos, miles de recuerdos y, sobre todo, una profunda admiración por las gallinas, los gallos y todo este mundo natural que me rodea.
Paco fue enterrado junto a una higuera en los Estudios Brindavan. De cierto modo, se quedará siempre aquí, su espíritu inspirador perviviendo en cada rincón y en cada nuevo dibujo. Su legado me impulsa a seguir explorando la belleza del reino animal a través del arte.
Gracias, Paco, por tu compañía y por ser una fuente de inspiración infinita.








