La Fascinante Historia de los Gatos en el Arte: De Dioses a Íconos Digitales
¿Alguna vez te has preguntado cómo se ha representado a los gatos a lo largo de la historia del arte? En la era digital, los gatos son omnipresentes: protagonistas de memes, vídeos virales y hasta con perfiles propios en redes sociales. Mis tres gatos, Esfinge, Scooby y Kali, son testigos de esta popularidad. Incluso han incursionado en el mundo NFT, como el famoso «gato sandía» o mi propia serie de criptoarte de trece gatos Esfinge.
Pero, ¿cómo han sido vistos y retratados por los artistas de todas las épocas?
Egipto: Los Gatos Como Dioses
Sinceramente, considero que el antiguo Egipto fue la mejor época para los gatos. Eran venerados como dioses, descendientes de la diosa león Mafdet, deidad de la guerra y la caza. Además, existía la diosa Bastet, con cabeza de gato, que representaba el erotismo, la fecundidad y la belleza. Si te fijas bien en las esculturas egipcias, estos gatos no tenían pelo, lo que sugiere que las razas de gatos sin pelo podrían tener su origen en Egipto, aunque sus genes se perdieron y no fueron recuperados hasta el siglo XX.
La importancia de los gatos en Egipto era tal que incluso muchos eran momificados, al igual que los reyes y los dioses. Cuando un gato moría, la familia se rapaba las cejas en señal de luto, un gesto que David Bowie emuló en su momento. Los frescos egipcios del siglo antes de Cristo muestran gatos cazando, y en algunos lugares, matar a un gato era castigado con la pena de muerte. En Egipto, los gatos eran verdaderos reyes.
Por cierto, ¿tú eres más de gatos o de perros? ¡Déjalo en los comentarios!
Grecia: Un Estatus Menor
En Grecia, el estatus del gato bajó significativamente. Los griegos, que no tenían gatos propios, intentaron comercializar con los egipcios, quienes se negaban a vender a sus «dioses». Así que los griegos optaron por robar gatos de Egipto y criarlos. Allí, servían como animales de compañía, cazando ratas, serpientes y otras alimañas. Podemos ver esto en mosaicos de Pompeya o en relieves atenienses, donde se observa a personas con gatos con correas o, como en el Museo Arqueológico de Nápoles, un gato cazando una perdiz. Fíjate cómo en algunos mosaicos se les eriza el pelo, pareciendo más una alimaña. No los veían como dioses.
La Edad Media: Tiempos Oscuros para los Felinos
Esta fue, sin duda, la peor época para los gatos. Se les asociaba con brujas y demonios; muchos creían que eran la personificación del mal. Por eso, se les representaba con rostros feos, grotescos y deformes, contrastando con la belleza y armonía asociadas al bien. A pesar de que los gatos ayudaron a erradicar la peste al cazar ratones (los verdaderos portadores de la enfermedad), fueron demonizados, especialmente el gato negro, una superstición que perdura hasta hoy.
La crueldad llegó al extremo de que muchos gatos eran sometidos a juicio, como si fueran personas, y condenados a muerte, quemados en la hoguera o sacrificados de otras formas. Esto ocurría en Europa, porque en China o Japón, durante la misma época, los gatos eran representados como animales cotidianos, bellos y convivientes en armonía con las familias.
El Renacimiento: Objetos Decorativos y Símbolos
En el Renacimiento, los gatos salieron un poco de esa oscuridad, pero su presencia en el arte era más bien anecdótica. Aparecían como objetos decorativos, sin ser el motivo principal de la composición. Sin embargo, sí formaban parte de escenas importantes, como en «La Anunciación» de Lorenzo Lotto, donde un gato asustado se esconde en una esquina al ver al ángel. O en «La Última Cena» de Pietro Lorenzetti, donde un gato también está presente.
En este período, el gato solía simbolizar la infidelidad o la nocturnidad, características que los felinos llevarían consigo a lo largo de la historia del arte. Un gato, si no se le alimenta, se va; son animales que exploran la noche. Leonardo da Vinci, un gran amante de los gatos, realizó dibujos fantásticos, capturando sus diversas posturas con una dificultad asombrosa. Llegó a decir que «hasta el más pequeño de los felinos es una obra de arte». También encontramos un gato en el grabado de Durero de «Adán y Eva», simbolizando el mal y la infidelidad asociados al fruto prohibido.
Barroco y Rococó: Más Atención y el Vínculo con la Mujer
En el Barroco y el Rococó, los gatos siguieron siendo mascotas, pero se les empezó a prestar más atención. Se incluían en escenas mitológicas o como animales de compañía, a veces luchando o peleando en despensas, como en la obra de Paul de Vos. Comenzaron a ser representados solos, a veces de forma majestuosa y otras como alimañas.
Una asociación recurrente era la del gato con la mujer. Vemos retratos femeninos donde aparecen gatos entre los brazos, en el regazo o pululando cerca. Pintores como Jean Siméon Chardin, conocido por sus escenas de género, también retrataron gatitos en sus actividades cotidianas, a veces humanizados. David Teniers el Joven incluso hizo de los gatos los protagonistas absolutos de sus escenas, tocando instrumentos o bailando. Nuestro Velázquez también pintó algún gato, como el que aparece agazapado en una esquina en «Las Hilanderas».
El Siglo XIX: Romanticismo, Impresionismo y Simbolismo
El siglo XIX marcó un punto de inflexión con el Romanticismo, el Impresionismo y el Simbolismo, donde se prestó aún más atención al gato. Vemos obras como la de Frank Prellwitz, donde un gato se mira coqueto en un espejo, actuando como una persona (personificado). También hay escenas dramáticas, como la de Géricault con su «Gato Muerto», que realmente te eriza los vellos.
La pintora victoriana Henriette Ronner-Knip los trató con gran amabilidad, a diferencia de Goya. Sin embargo, también encontramos pinturas de dos gatos enfrentándose a arañazos, ¡una escena que me encanta! Dentro del Impresionismo, Renoir pintó a muchas mujeres acariciando gatitos con su característica pincelada. Manet incluyó a su esposa con un gato en varias obras, y en su famosa «Olympia», un gatito negro, erizado y con aspecto enfadado, me encanta.
Otros artistas como Paul Gauguin, Toulouse-Lautrec y el famoso gato de Steinlen, símbolo de cabarets y la vida nocturna parisina («Le Chat Noir»), también los representaron. Rosa Bonheur, conocida por su majestuosa «Cabeza de león» en el Museo del Prado, también pintó gatos de manera amable. No aparecían como dioses, pero tampoco como demonios.
Las Vanguardias del Siglo XX: El Gato como Estilo Propio
En las vanguardias del siglo XX, un fenómeno curioso: los gatos ya no eran solo animales de compañía o símbolos malignos, sino que estaban supeditados a las diferentes corrientes artísticas. ¿Cómo pintaba un gato Matisse? Al estilo Matisse. ¿Modigliani? Con sus alargadas y poéticas formas azules. El «Apoteosis de los gatos» de Esteve Nieto, o cómo Léger pintaba los gatos, con su estilo inconfundible y reconocible. Se jugaba con la forma en todos sus ámbitos, la etapa en que se crea la abstracción.
Artistas como Andy Warhol dibujaron sus propios gatos, y no podemos olvidar los maravillosos gatos de Paul Klee o los del gran Marc Chagall, que parecen pasar por un filtro de su propio estilo, apareciendo multicolores y con cabezas a veces humanas. Incluso en el Cubismo, Picasso y Braque pintaron gatos, o «perros-gatos» cubistas.
Un pintor que dedicó su vida a los gatos fue Louis Wain, de quien se dice que era esquizofrénico. Si este tema te interesa, ¡déjame un comentario y haré un vídeo solo sobre él!
Otros artistas usaron a los gatos de maneras controvertidas, como Salvador Dalí, quien los lanzaba al aire para fotografiar el efecto de «vuelo». Pero en el siglo XX, los gatos también se convirtieron en la figura principal del cuadro en obras de Franz Marc (con un gato expresionista), Balthus (que se autodenominaba «el rey de los gatos»), Frida Kahlo (con su mono y gato negro), Remedios Varo («El Paraíso de los Gatos»), Edward Gorey (un amante de los gatos) e incluso Alfred Kubin, que los metamorfoseaba en seres extraños de pesadilla. Cada artista supeditaba a este animal a su estilo y a su mundo interior.
La Ascensión del Gato en la Era Digital
La verdad es que, poco a poco, el gato ha ido ganando cada vez más importancia, especialmente gracias a la red. No sé por qué, pero su popularidad no para de crecer. En muchos países, como España, ya tienen sus propios derechos (aunque no deberes), y la sensibilidad hacia los animales es cada vez mayor, algo que me parece estupendo.
Ahora me gustaría saber: ¿qué obra o artista gatuno te ha gustado más de todos los que he nombrado aquí? ¿Conoces algún otro que no haya mencionado? ¡Déjamelo en los comentarios! Dale «Me gusta» al vídeo en mi canal de YouTube, y si quieres un vídeo individual sobre Louis Wain, el pintor de los gatos, házmelo saber. ¡Suscríbete a mi canal y nos vemos muy pronto!








