El Fascinante Misterio de la Cabeza Perdida de Goya
¿Sabías que a los restos de Francisco de Goya, el genio aragonés, les falta la cabeza? Una historia tan peculiar como intrigante que, sin duda, merece ser contada. Soy Antonio García Villarán y en este vídeo te desvelaré este asombroso misterio, un enigma que rodea a uno de mis artistas favoritos, un pintor que aún después de su muerte, sigue capturando nuestra imaginación con sus secretos.
Prepárate para un viaje en el tiempo donde desentrañaremos la verdad detrás de la pregunta: ¿dónde está la cabeza de Goya?
La Macabra Sorpresa en Burdeos: Un Cráneo Desaparecido
La historia comienza 71 años después de la muerte de Goya en 1828. El estado español, reconociendo finalmente la magnitud de su genio, decide repatriar sus restos desde Burdeos, donde el artista había vivido sus últimos años en el exilio. Es irónico, pues en el momento de su fallecimiento, nadie reclamó su cuerpo ni se interesó por su destino. Pero la sorpresa que aguardaba en el panteón de Burdeos superó cualquier expectativa.
Al abrir la tumba para exhumar los restos, los allí presentes se toparon con una escena escalofriante: el cuerpo de Goya no tenía cráneo. La cabeza del pintor había desaparecido, dejando a todos estupefactos y en un silencio sepulcral. Ante tal descubrimiento, la decisión fue unánime: ocultar el incidente y proceder con el traslado, sin más preguntas.
Un Entierro Solitario y la Fascinación por la Frenología
Goya falleció el 16 de abril de 1828, y fue enterrado al día siguiente en el panteón de su consuegro, Miguel Martín Goicoechea. Su muerte en el exilio en Burdeos fue un tanto aparatosa: un traspié en las escaleras de su casa le llevó a agonizar durante tres días. La falta de un reclamante para su cuerpo en aquel entonces selló su destino a un entierro discreto y, como veremos, a una macabra intervención.
La Frenología: Una Pseudociencia en Búsqueda de Cráneos
En el siglo XIX, una pseudociencia conocida como frenología gozaba de gran popularidad. Sus practicantes creían que la forma y las protuberancias del cráneo humano revelaban la personalidad, el carácter y las facultades intelectuales de un individuo. Aunque hoy sabemos que carece de base científica, en aquel tiempo, estos «científicos» (que hoy quizás serían influencers de divulgación) buscaban cráneos para sus estudios.
Conseguir cráneos humanos para sus mediciones no era tarea fácil. A menudo, recurrían a profanaciones en cementerios, siendo más sencillo robar el cráneo de un criminal que el de una figura intelectual. Sin embargo, la muerte de Goya, uno de los grandes genios de su tiempo, representó una oportunidad única para la frenología. La teoría más extendida sugiere que, alertados de su fallecimiento, se introdujeron en el panteón, cortaron la cabeza del pintor y se la llevaron para su «estudio».
El Cráneo de Goya: Entre Pinceles y Estudiantes de Medicina
La búsqueda del cráneo de Goya ha generado múltiples teorías a lo largo de los años. Una de las pistas más intrigantes apareció 21 años después de su muerte, con el descubrimiento de un pequeño cuadro en Zaragoza. Pintado por Dionisio Fierros, un artista del romanticismo, la obra retrataba un cráneo. La inscripción en la parte trasera no dejaba lugar a dudas: «El cráneo de Goya, pintado por Fierros en 1849».
Aquí es donde el misterio se intensifica: ¿cómo llegó el cráneo de Burdeos a Zaragoza? La teoría inicial sugiere que Fierros, un gran admirador de Goya, fue el autor del robo y mantuvo el cráneo en su estudio. Sin embargo, investigaciones posteriores arrojan nuevas luces:
- La Versión Gallega: El Perro y el Cenicero. La familia de Fierros se trasladó a Galicia, y algunos de sus nietos recordaban haber visto un cráneo en el estudio de su abuelo. Uno de ellos, en un relato peculiar, afirmó que un día un perro lo destrozó, casi devorándolo, y que algunas partes acabaron siendo usadas como cenicero.
- La Pista Salmantina: Estudiantes y Garbanzos. Otra teoría, respaldada por recientes reportajes y estudios, sitúa el cráneo en Salamanca. Se dice que un nieto de Fierros, estudiante de medicina, se llevó consigo el cráneo de Goya. Sin embargo, este nieto, quizás ignorando la importancia histórica de la reliquia, la habría usado para sus estudios.
Un Método «Artístico» de Estudio
En las facultades de medicina de la época, para estudiar las suturas y divisiones del cráneo sin romperlo, se empleaba un método sorprendente: se rellenaba el cráneo con garbanzos y se sumergía en agua. Al hincharse, los garbanzos partían el cráneo de forma natural a lo largo de sus juntas. Así, cada estudiante o amigo del nieto de Fierros se llevó un fragmento para su estudio, que, tras cumplir su propósito, acabó perdiéndose en el olvido, quizás usado como un rudimentario cuenco para las llaves o para cualquier otro fin, diluyéndose así en los anales de la historia.
Identificando al Genio: El Hábito del Ermitaño
Quizás te preguntes cómo supieron que el cuerpo sin cabeza de Burdeos era realmente el de Goya. Es una excelente pregunta. Aunque solo quedaban los huesos, Goya dejó una indicación crucial: pidió ser enterrado con un hábito de ermitaño. El cuerpo al que le faltaba el cráneo portaba este hábito, confirmando así su identidad.
Goya y la Decapitación en su Propia Obra
Una fascinante coincidencia se encuentra en la obra más icónica de Goya: «Saturno devorando a su hijo». En ella, un gigante consume precisamente la cabeza de su vástago, una imagen de decapitación que resuena inquietantemente con el destino del propio artista. El cráneo de Goya, aun desaparecido, ha sido recreado y homenajeado de múltiples formas. Existen esculturas, como el gran cabezón de Goya de Juan Cristóbal en el parque de Isidro, e incluso el famoso trofeo de los Premios Goya es un busto de su cabeza, a menudo con su característico ceño malhumorado.
Un Monumento a la Ausencia: La Propuesta de Antonio García Villarán
A los pies del Museo del Prado se alza el magnífico monumento a Goya, realizado por Benlliure en 1902. Es una obra fantástica, pero desde mi perspectiva, propongo una idea audaz y simbólica: quitarle la cabeza a esa escultura. Que sea un Goya decapitado, que su cabeza se pierda, tal como la original. Sería, sin duda, el monumento perfecto a la figura de este magnífico pintor, un homenaje a su enigma eterno.
Una Reflexión Final: Valoremos a Nuestros Artistas en Vida
La historia de Goya nos deja un mensaje crucial: ¿por qué no valoramos a nuestros artistas en vida? Nadie reclamó el cuerpo de Goya en su momento, pero años después, España se desvive por sus restos. Es un patrón que se repite. Debemos aprender a apreciar y cuidar a los talentos que nos rodean, tanto en España como en América, Australia, Singapur y en cualquier rincón del mundo. Disfrutemos del arte y honremos a quienes lo crean, porque son el verdadero legado de la humanidad.
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