¿Qué es una Falsificación en el Arte? El Caso Göring, Van Meegeren y el Dilema de la Originalidad
¿Qué es exactamente una falsificación? Cuando una obra de arte se declara como falsa, ¿qué implicaciones tiene? Esta pregunta, que parece sencilla, abre un debate profundo sobre el valor, la historia y la percepción del arte.
Soy Antonio García Villarán, y en este artículo, exploraremos juntos el fascinante mundo de las falsificaciones a través de una historia que te hará cuestionar todo lo que creías saber sobre la autenticidad y el arte. Antes de sumergirnos en ella, te recuerdo que puedes seguirme en mis redes sociales y, sobre todo, en Instagram, donde comparto Insta Stories cada día.
Para complementar este análisis, te invito a ver el video completo donde profundizo en esta intrigante cuestión:
La Fascinante Historia de Han van Meegeren y Hermann Göring
Para entender qué es una falsificación, te voy a contar una historia que parece sacada de una novela. ¿Te suena el nombre de Hermann Göring? Sí, el segundo al mando de Hitler. Tanto Hitler como Göring eran grandes aficionados al arte. A Hitler le gustaba pintar y a Göring le encantaba coleccionar. Entre ellos existía una especie de pique: ambos querían tener la colección de arte más grande de Europa, con la intención de crear un gran museo tras una hipotética victoria.
Tras la derrota británica en Normandía, Göring comenzó a saquear, pero también a comprar e intercambiar obras de arte, especialmente en Francia, Holanda y Bélgica. Sin embargo, Göring era un hombre caprichoso y ambicioso; quería una obra de Vermeer. Sí, nada más y nada menos que de Vermeer, el pintor de La joven de la perla, de quien solo se conocen entre 33 y 35 obras. Göring, que lo consideraba el artista ario con más talento, deseaba lo que parecía casi imposible.
Fue entonces cuando le informaron a Göring sobre un marchante holandés que supuestamente poseía cuadros de Vermeer. Se trataba de Hans Antonio van Meegeren. Göring lo visitó. Van Meegeren era un negociante reacio a vender su Vermeer, pero Göring le hizo una oferta de esas que no se pueden rechazar: le propuso un intercambio de 200 obras de su propia colección por el Vermeer.
Semanas después del encuentro, Van Meegeren apareció con un cuadro titulado Mujeres sorprendidas en adulterio (también conocido como Cristo con la adúltera). Göring, eufórico, realizó el intercambio. Esas 200 obras no eran baratas; se valoraron en 11 millones de dólares, una cifra récord para la época por un solo Vermeer.
El Descubrimiento de la Gran Farsa
Tras la guerra, Göring fue capturado, juzgado en los famosos juicios de Núremberg y sentenciado a muerte. Pero antes de morir, le esperaba una gran sorpresa.
El equipo de búsquedas de arte de las fuerzas aliadas comenzó a investigar los papeles de Göring y apareció el nombre de Van Meegeren. Imaginarás que también lo apresaron. Se le acusó de traición por vender obras que eran patrimonio cultural holandés al enemigo. Tras tres días de calabozo y sufrimiento, Van Meegeren clamó: «¡Un momentito, que es que yo no he vendido un Vermeer, el Vermeer es falso!»
Al principio, nadie le creyó. Pensaron que era una estrategia para salvarse. Pero él insistió: «Es que lo he pintado yo.» Confesó no solo ese, sino otros tres Vermeer falsos que había creado. Ante la incredulidad, desafió: «Traedme los materiales y aquí, delante vuestra, os voy a hacer un Vermeer verdadero.»
Y así lo hizo. Se puso a mezclar resina sintética con pigmentos, utilizó bastidores antiguos de la época como soporte y usó un horno para calentar la obra y simular un envejecimiento. Esto fue en 1945. Los expertos que testificaron declararon que ese Vermeer era incluso mejor que los anteriores.
Lo que no sabían era que Van Meegeren era un pintor frustrado que, al no lograr el éxito que deseaba con su propia obra, decidió dedicarse a la falsificación. Descubrió que así se ganaba mucho mejor la vida.
Al final, al falsificador no lo sentenciaron a muerte, sino a un año de cárcel. Sin embargo, una semana después de la sentencia, Van Meegeren murió de un ataque al corazón. Por aquel entonces, Göring seguía en la cárcel. Cuando le contaron que el Vermeer que tanto atesoraba era falso, dicen que exclamó que por primera vez en su vida se había dado cuenta de que existía la maldad humana en el mundo.
Más Allá del Original: La Mona Lisa y el Verdadero Valor del Arte
Esta historia, aunque conocida y disponible en muchos libros, nos hace reflexionar profundamente. Por ejemplo, ¿sabías que en el Louvre hay una copia exacta de la Mona Lisa? Si has visitado el museo, ¿estás seguro de que la que viste era la original? O, ¿pudiste haber visto una copia?
Hoy en día, la gente visita los museos más para hacerse un selfie con el cuadro que para disfrutar realmente de la obra. No hay tiempo para detenerse y preguntarse si la obra nos transmite algo, o si es una copia.
Me gustaría plantearte una cuestión: si estás delante de la Mona Lisa y sientes una emoción inmensa, un «guau, estoy delante del original», pero en ese momento alguien te dice: «No, este no es el original, es una copia, o incluso una fotocopia», ¿no es cierto que tu nivel emocional baja completamente?
Me pregunto: ¿por qué? ¿Al final, la historia es más importante que la obra? ¿La originalidad es el factor determinante? ¿O no deberíamos valorar una obra por su autenticidad, sino por lo que nos transmita?
Piensa en esto: si mañana pinto un cuadro al estilo de Van Gogh, tan parecido y maravilloso que estremece a quien lo ve, ¿el hecho de que le ponga la firma «Van Gogh» o «Villarán» qué cambia? El cuadro seguiría siendo el mismo. Pero estoy seguro de que si llevara la firma de Van Gogh, se consideraría una obra maestra, mientras que con mi firma, quizás no. Lo mismo ocurre con un Tàpies o cualquier otro artista.
Tu Reflexión Sobre el Arte y la Originalidad
Creo que, al final, las obras de arte existen como iconos en nuestra cabeza, y las valoramos más o menos dependiendo de muchísimos factores. La distinción entre obra de arte original y no original, o una falsificación, es compleja. ¿Es una falsificación siempre algo desprovisto de valor? ¿Acaso si un pintor extraordinario pinta un cuadro que parece un Matisse, y es de una calidad excelente, no deberíamos valorarlo igual que si fuese un Matisse pintado por el propio Matisse?
Ahí lo dejo. Espero tus comentarios, porque seguro que son interesantísimos. Suscríbete a mi canal de YouTube, dale a la campanita y, sobre todo, comparte este video para generar debate y que hablemos de arte. ¡Nos vemos muy pronto!








