Edward Gorey: El Genio Inclasificable del Humor Negro y lo Macabro
Hoy te presento a un artista tan singular como inclasificable: Edward Gorey. Su obra me ha fascinado desde hace mucho tiempo. La historia de mi descubrimiento comenzó cuando compré un libro con ilustraciones macabras y caninas, que aunque aludían a cuentos infantiles (género que colecciono), este se sentía diferente.
Tiempo después, redescubrimos este libro junto a Claudia y quedamos tan prendados que investigamos más. Descubrimos dos recopilatorios más de su obra. Tras una búsqueda exhaustiva por la ciudad, encontramos uno con facilidad, pero el otro parecía inhallable. Y es que Gorey es un autor de culto, no de grandes masas. Su obra nunca fue un best-seller, ni él aspiraba a la fama. Gorey prefería la tranquilidad de su casa, leyendo en compañía de sus queridos gatos. Decía que los gatos llevaban vidas misteriosas, apenas conectadas a la nuestra. Finalmente, nos avisaron de un único ejemplar en una librería remota. Tras un viaje en coche, la emoción de encontrarlo fue inmensa. Así completamos nuestra colección de tres obras de Gorey, aunque me acabo de enterar de una nueva edición que ya he pedido y espero recibir pronto.
El Arte Inclasificable de Edward Gorey: Poesía y Humor Negro
Como he mencionado, Gorey es inclasificable. No era un ilustrador al uso; de hecho, sus dibujos podían parecer ‘dejar que desear’, algo que él mismo admitía. Se consideraba más escritor que ilustrador, aunque yo percibo en su obra una gran carga poética y un humor peculiar, un humor negro que, al fin y al cabo, es humor.
Una curiosidad que me divierte de Gorey es su colección de postales de niños muertos del siglo XIX, una práctica común en la época. Aunque le aconsejaban no mencionarlo por lo macabro, él lo decía igualmente. Su curiosidad no tenía límites: coleccionaba toda clase de objetos y era un ávido consumidor de cine y televisión, desde ‘Las Chicas de Oro’ hasta ‘Buffy Cazavampiros’ y ‘Expediente X’. Todo lo unía, fusionándolo en un ejemplo de creatividad pura. Leía y releía, incluso cosas que no le gustaban, solo para entender cómo estaban hechas. La fantasía y el absurdo literario eran sus terrenos.
La Vida Peculiar de un Genio Solitario
Gorey fue un hombre de lo más peculiar. Nació en 1925 y falleció en el año 2000. Vivió solo toda su vida; no se le conocen relaciones amorosas. Cuando se le preguntaba si era homosexual, él respondía que no le interesaba ese tipo de conexión, que sus grandes amores eran sus gatos. De hecho, su casa estaba literalmente rodeada de gatos y atestada de libros.
Aunque se le consideraba asocial y se inventaba estar sordo para evitar reuniones, su verdadera pasión era sumergirse en los libros. Su aspiración era pasar el día leyendo, y llegó a poseer múltiples ediciones del mismo título, incapaz de desprenderse de ninguna. Tampoco le gustaba viajar; solo hizo un viaje a Escocia para ver los paisajes que había leído en sus libros, preocupado por quién cuidaría de sus gatos en su ausencia. Solía llevar anillos en todos los dedos y un llamativo abrigo de piel (falsa, por supuesto) que, según cuenta, le sentaba estupendamente. Contaba que empezó a leer a los tres años y medio, y a los seis o siete ya había devorado clásicos como ‘Drácula’, ‘Frankenstein’ y las obras de Edgar Allan Poe. Un niño ‘rarito’ pero brillante, a menudo adelantado de curso.
Filosofía Artística y Referentes Victorianos
Aunque el éxito tardío llegó a Gorey solo al final de su vida, trabajó como ilustrador para diversas editoriales. Sin embargo, dedicaba sus ganancias a autopublicar sus propios libros. Estas obras, con tiradas muy pequeñas, eran complejas; o te gustaba Gorey o lo aborrecías. Su imaginación me parece sencillamente bestial. Era, sin duda, un autor de culto. Sus ilustraciones e historias eran rarísimas, muchas sin un final feliz, o incluso sin un final cerrado, lo que me fascinaba por cómo invitaban a la reflexión.
Gorey nunca mostraba el desastre ni lo desagradable de forma explícita, pero siempre sugería la amenaza. Odiaba que le dieran todo «masticado». Completamente al margen de las modas, también incursionó en la creación de marionetas. ¿Cuáles eran sus referentes? Le encantaba todo lo relacionado con el siglo XIX, lo victoriano y lo eduardiano. Admiraba a ilustradores como Alan Alexander Milne (creador de Winnie-the-Pooh), John Tenniel (ilustrador de ‘Alicia en el País de las Maravillas’) y Gustave Doré (ilustrador de la Biblia y ‘Don Quijote de la Mancha’), cuyos dibujos y grabados eran prodigiosos.
La Inspiración de Gorey en «Los Pequeños Macabros» y «La Muerte de Mis Amantes»
Su obra siempre me ha inspirado profundamente. No por la calidad de sus dibujos –lo que menos me importa–, sino porque su estilo tan básico abre las puertas de la imaginación. Uno de mis favoritos es Los pequeños macabros, un abecedario de niños con muertes extrañas, macabras, bizarras, pero increíblemente divertidas. No son cuentos para niños en el sentido tradicional, sino para adultos, o para niños con un humor muy particular. Después de todo, cuentos clásicos como Caperucita Roja incluyen al lobo devorando a la abuela. Gorey mismo decía que no escribía para niños, sino para todo el mundo, lo que hacía que en muchas librerías no supieran dónde clasificar sus obras.
Recuerdo que un día, tras encontrar una nueva edición de Los pequeños macabros y comprarla (aunque ya la tenía), y con una copa de vino, nos surgió la idea para mi obra La muerte de mis amantes. Como sabes si sigues mi canal, hice una pequeña edición de 31 ejemplares con 31 de estas muertes. Incluso dediqué un vídeo específico a La muerte de mis amantes, donde muestro dibujos en blanco y negro acompañados de frases que me enviaba Claudia, cada una describiendo la supuesta muerte de un amante. El uso del blanco y negro, tan característico de Gorey, también me inspira. Él autoeditaba sus libros porque pocas editoriales se interesaban en su peculiar estilo, y aunque hacía ediciones exquisitas, la mayoría eran en blanco y negro porque el color era demasiado caro. Para mí, esto es una gran lección: «Con poco, mucho; y con mucho, todo». Usar solo el blanco y negro para crear algo espectacular es un ejercicio de genialidad.
Gorey y sus Ecos en la Cultura: De Max Aub a Tim Burton
En homenaje a Gorey, este vídeo no tiene color, ¿para qué, si todos los de YouTube lo tienen? También me viene a la mente Max Aub y su libro Crímenes Ejemplares (que recomiendo muchísimo y poseo en dos ediciones: Media Vaca y Tule Ediciones) y Los niños tontos de Ana María Matute (editorial Media Vaca), otra obra fantástica que me recuerda mucho a Gorey.
Pero, ¿quién ha sido el mayor exponente de la inspiración de Gorey? Sin duda, Tim Burton. Los dibujos y las historias de Tim Burton tienen un parecido asombroso con los de Gorey. Si bien las obras de Burton son originales, es innegable que bebe muchísimo de la esencia de Gorey, como se aprecia en poemarios con niños extraños que mueren o viven situaciones bizarras. Al final, Tim Burton se ha llevado gran parte de la gloria, ¡pero eso no le quita mérito a Gorey!
Un Legado de Más de Cien Obras
Algunos de sus libros carecen de texto, mientras que otros, como El invitado incierto (otro de mis favoritos), son profundamente inquietantes. En él, Gorey crea un personaje misterioso –¿animal, extraterrestre, persona?– que aparece en una casa y realiza acciones extrañas. ¡Mejor que lo leas! Otro ejemplo es El ala oeste, un pequeño libro sin texto, pero de gran profundidad poética, cuyas imágenes invitan a múltiples interpretaciones.
Gorey escribió e ilustró más de 100 obras, cada una sorprendentemente distinta a la anterior. Además, ilustró otras 60 obras de otros autores. Lamento que un documental sobre él, que llevo años esperando, aún no haya sido publicado, porque estoy convencido de que detrás de una obra interesante, siempre hay una persona interesante.
¿Te atreves a adentrarte en el universo de Edward Gorey?
¿Te animarás a investigar más sobre Gorey y buscar su obra? Espero tus comentarios. Si te ha gustado, no olvides darle ‘me gusta’ y suscribirte a mi canal si aún no lo has hecho, me anima a seguir creando vídeos. ¡Nos vemos pronto!
Ah, y no se me olvida un último detalle: Edward Gorey, al morir, legó toda su herencia y la gestión de su obra a una fundación dedicada a la defensa de perros y gatos. Así de único era él. Edward Gorey: un genio atemporal, más allá de las modas, que amó profundamente la vida y a sus animales.








