La Homosexualidad o Bisexualidad de El Greco: Desvelando los Enigmas de un Genio
Antes de formarte una opinión, te invitamos a explorar un fascinante análisis sobre uno de los artistas más enigmáticos de la historia: El Greco. Antonio García Villarán te propone una profunda reflexión sobre la posible homosexualidad o bisexualidad de Doménikos Theotokópoulos, un tema que muchos historiadores han preferido no abordar por la falta de «pruebas contundentes». ¿O quizás sí existen?
La Vida Oculta de El Greco: Indicios y Misterios
De El Greco se sabe relativamente poco. Nació en 1541 en Candía, la capital de Creta, de donde proviene su apodo «El Griego». Allí aprendió a pintar y a los 25 años ya era considerado un maestro. Posteriormente, se trasladó a Venecia, donde se especula que trabajó en los talleres de Tiziano y Tintoretto. Más tarde, viajó a Roma para estudiar el manierismo, conociendo de cerca la obra de Miguel Ángel (de quien, como sabemos, también se ha documentado su homosexualidad, aunque en este contexto no sea el dato más trascendente).
Algunos historiadores sugieren que podría haber tenido familia en Creta, pero no se ha encontrado ningún documento que lo acredite. Es una especulación sin base, como afirmar que «El Greco tenía un oso de cuatro metros al que abrazaba toda la noche».
Tampoco se sabe por qué abandonó Creta a los 25 años. ¿Sería posible que en una sociedad tan cerrada, que no admitía la homosexualidad (incluso castigándola con la muerte), El Greco huyera debido a algún escándalo relacionado con este tema? Es una pregunta que queda en el aire.
Lo que sí se sabe con certeza es que en 1577 llegó a España. Su objetivo era decorar El Escorial y trabajar para Felipe II. Aunque pintó algunos cuadros para el monasterio, al rey no le agradaron, y El Greco no fue contratado. Así, se «exilió» en Toledo.
Francisco Preboste: ¿Amigo, Aprendiz o Pareja?
El Greco llegó a Toledo con 36 años, soltero. No hay constancia de que se casara ni de que tuviera una pareja femenina. Sin embargo, trajo consigo de Italia a un joven llamado Francisco Preboste, nacido en 1555 según Camón Aznar. Esto significa que cuando El Greco tenía 36 años, Preboste contaba con 22.
Lo más interesante es que Francisco Preboste vivió con El Greco hasta el final de sus días. Las biografías suelen describirlo como su aprendiz, amigo o criado. No obstante, la relación fue más allá: El Greco le otorgó poderes para cobrar sus cuadros, para ser testigo en contratos y en el asentamiento de las casas del Marqués de Villena, donde vivieron juntos. Esta proximidad y la confianza depositada en Preboste sugieren una relación mucho más íntima.
Pero surge una contradicción: El Greco tuvo un hijo, Jorge Manuel. No se sabe con certeza quién fue la madre, aunque se ha buscado a una tal Jerónima de las Cuevas. Lo máximo que se ha encontrado es un estudio de Julio Porres, basado en un censo parroquial de 1561, que menciona a una Jerónima de las Cuevas que vivía en la calle Azacanes, conocida por ser una calle con una mancebía (prostíbulo). ¿Podría ser que esta pareja de hombres, El Greco y Preboste, acogiera a ese niño para criarlo, al estilo de una «familia moderna» como en la serie *Modern Family*, en una época donde la adopción formal era impensable?
La Inquisición y el «Pecado Nefando»: Un Contexto Peligroso
¿Por qué no existen pruebas explícitas de la homosexualidad de El Greco? Porque, de haberlo dicho literalmente, lo habrían quemado vivo. Jesús Sánchez Luengo, en su libro *Los Enigmas de El Greco*, narra la historia de un joven panadero de 24 años, acusado de sodomía con otros dos niños de 10 años, que fue quemado por la Inquisición.
Imaginemos a El Greco, recién llegado a España con Francisco Preboste, presenciando tal espectáculo. Habrían pensado: «Aquí discreción, no sea que nos pillen y nos quemen vivos». El Santo Tribunal de la Inquisición perseguía a judíos, moros y sodomitas.
«Mariposas»: El Estigma del Pecado Nefando
En Sevilla, por ejemplo, el jesuita Pedro de León se refería a los homosexuales como «mariposas». Esto venía de una fábula que decía que una mariposa se acercaba al fuego (el pecado), se quemaba un ala, pero seguía revoloteando atraída por la llama hasta acabar completamente consumida. Por eso, a los gays se les llamaba «mariposas» o «mariposos», un término despectivo que aún perdura.
Este «pecado nefando» (pecado abominable) se castigaba con la hoguera si el infractor era mayor de edad, y con azotes si era menor. El padre León, en sus 38 años de ministerio, encontró 114 casos en Sevilla de los que «pillaron», aunque él mismo afirmaba que había muchísimos más. Y decía algo revelador: «el que probaba eso ya era muy difícil que se le olvidase, que saliese de ahí». ¿Cómo sabía el padre León que «una vez que lo pruebas ya no puedes salir»?
Cuerpos Andróginos y la Mirada Femenina en la Obra de El Greco
¿Qué aspecto tenían los homosexuales de la época? Francisco Galindo comentó que se les llamaba «mocitos hermosos» y se decía que «andaban con tantas galas que parecían más mujeres que hombres».
Si observamos las pinturas de El Greco, notaremos que algunos de sus Cristos no son excesivamente varoniles según el canon de la época. Francisco Pacheco, en su libro *El Arte de la Pintura*, establecía cómo debían ser representados hombres y mujeres. Sin embargo, casi todos los hombres pintados por El Greco tienen una morfología más delicada: manos finas, rostros delgados, poses elegantes. Hay Cristos que parecen flotar, sin apenas sujetar la cruz.
Te invitamos a hacer un ejercicio de observación: mira los cuadros de El Greco, esos santos, apóstoles y ángeles. ¿No te parecen muchachitas? Si los comparas con las vírgenes que también pintaba, es como si fueran la misma persona o, al menos, seres andróginos, es decir, ni hombres ni mujeres, o ambos a la vez.
Un Intelectual Rebelde y su Biblioteca Personal
Otra cosa que sabemos de El Greco es que era un gran intelectual, siempre ávido de aprender cosas nuevas. Poseía una biblioteca de 130 libros, una cantidad enorme para la época, y más de 200 estampas. Entre sus libros se encontraban las obras completas de Homero y textos relacionados con Alejandro Magno, de quien también se sabe que era homosexual.
Curiosamente, de todos esos libros, solo once estaban relacionados con la religión, y de ellos, cinco eran de la iglesia ortodoxa. ¿Significa esto que la religión no le interesaba demasiado, o que incluso estaba en contra de ella, posiblemente por su homosexualidad y la condena de esta por parte de la Iglesia?
De hecho, en sus pinturas, a menudo se salta las normas establecidas, intentando trascender la religión o, de alguna manera, reírse de ella, haciendo lo que él quería como una forma de rebeldía. Se le describe como «blasfemo» y de «religiosidad relajada».
Aunque dependía de encargos eclesiásticos para vivir, ya que tenía un gran taller y sin pintar no comía, adaptaba los temas religiosos a su propia visión. También se sabe que no formó parte de ninguna cofradía, algo muy inusual en aquel tiempo. Y, sorprendentemente, no dejó testamento, una costumbre cristiana. Al morir, no encomendó misas por su alma. ¿No es esto muy sospechoso?
Más aún, dejó escritas 18.000 palabras en los márgenes de sus libros, tachando cosas y anotando reflexiones. De todas esas palabras, no hay ni una sola sobre la imagen religiosa o la religión.
Intelectuales a Través de la Historia Opinan sobre la Sexualidad de El Greco
La idea de la posible homosexualidad o bisexualidad de El Greco no es nueva. Muchos intelectuales a lo largo de la historia la han considerado:
* **Gregorio Marañón:** En su obra *El Greco. Toledo*, resalta el «aspecto intersexual» de los desnudos del artista, describiéndolos como «oníricos» donde es difícil diferenciar si son masculinos o femeninos, «casi siempre masculinos» y con una «sospechosa obsesión». Marañón incluso menciona que estos desnudos corresponden a «vivencias prepuberales en las que el sexo está aún indeterminado», aunque en una nota a pie de página, se retracta diciendo que «no sugiere» que El Greco fuera gay. Claro, en aquel tiempo, la homosexualidad era considerada una «traición a la naturaleza».
* **W. Somerset Maugham:** En su libro *Don Fernando* (1930), el aclamado escritor inicialmente dudó de la homosexualidad de El Greco, pero luego aclaró: «Ahora bien, no puedo dejar de preguntarme si lo que veo de fantasía torturada y de siniestra extravagancia en la obra del Greco no puede ser debido a una anormalidad sexual como esta». Una «anormalidad sexual», así lo expresó.
* **Ernest Hemingway:** Conocido por su machismo, tachó groseramente a El Greco de homosexual, diciendo incluso que era «el rey de los [censurado]». A pesar de su homofobia, Hemingway adoraba la obra de El Greco. Llegó a afirmar que, si se produjera un incendio en el Metropolitan de Nueva York, salvaría un único cuadro: el Toledo bajo la tormenta. Una contradicción fascinante.
* **Jean Cocteau:** Este gran dibujante, escritor y reconocido homosexual, habló en varias ocasiones de las «implicaciones homoeróticas de los retablos del Greco», afirmando que hoy día serían considerados de tipo homosexual.
* **Luis Antonio de Villena:** El también reconocido escritor homosexual, tiene un hermoso artículo en el que analiza uno de los San Sebastián de El Greco. Villena sostiene que El Greco no pintó a un santo, sino a un joven bello con el pelo al viento, buscando simplemente la belleza.
El Laocoonte: Una Metáfora Vital de El Greco
Entre las obras de El Greco, el cuadro *Laocoonte* es particularmente intrigante. Es el único cuadro mitológico que pintó y, además, lo dejó inacabado. Antonio García Villarán lo interpreta como una gran metáfora de la vida del artista.
En la mitología, Laocoonte, sacerdote troyano, intentó advertir a sus compatriotas sobre el caballo de Troya, el «regalo envenenado» de los griegos. Para silenciarlo, los dioses le enviaron dos serpientes marinas que lo mataron a él y a sus dos hijos.
La interpretación de Antonio sugiere:
* El caballo de Troya, apenas visible al fondo, es una pequeña metáfora del engaño.
* El paisaje de fondo no es Troya, sino Toledo, el lugar donde vivía El Greco. ¿Quería dejar un mensaje al mundo con este cuadro?
* Las serpientes, símbolos del pecado y del demonio en la época, representaban la homosexualidad, considerada un gran pecado. Además, la serpiente es un símbolo fálico.
* Laocoonte se parece mucho a El Greco, aunque se dice que era el retrato de un clérigo.
* Los dos personajes junto a Laocoonte, supuestamente sus hijos, ¿no podrían ser su amante (Francisco Preboste) y su hijo (Jorge Manuel)?
* ¿Sería este cuadro una metáfora de lo que le ocurriría a El Greco si se descubriera su homosexualidad: ser destrozado y condenado?
* Los personajes a la derecha, ¿quiénes son? No aparecen en la mitología original. Hay dos cuerpos, pero tres cabezas, y están desnudos. Uno de ellos parece tener pechos, un ser andrógino. ¿Son sus amigos gays? ¿Un símbolo homosexual?
Tras analizar estas pistas en su obra y en su vida, Antonio García Villarán se declara convencido de que El Greco era homosexual.
¿Por Qué Importa Hoy la Homosexualidad de El Greco?
Quizás te preguntes: ¿qué importancia tiene la orientación sexual de un artista del siglo XVI? La respuesta es crucial. No fue hasta 1992, hace apenas unas décadas, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Imagina: hasta hace muy poco, ser homosexual se consideraba una enfermedad, una desviación que «debía curarse».
Aunque hemos avanzado, el trabajo no ha terminado. Todavía en muchos lugares del mundo, ser gay, lesbiana o trans es ilegal. Por ello, normalizar la figura de El Greco, reconociendo su posible homosexualidad, puede contribuir a la aceptación y comprensión de la diversidad. Aún hoy, existen iglesias católicas, evangélicas e incluso laicas que ofrecen talleres para «sanar» y «curar» la homosexualidad, aferrándose a la idea de que es una enfermedad. Es fundamental seguir educando y rompiendo estigmas.
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