Los Secretos del ‘San Sebastián Mutilado’ de El Greco: Un Viaje a Través del Arte y la Historia
¿Quieres desvelar todos los secretos que esconde el enigmático cuadro ‘San Sebastián Mutilado’ de El Greco? Soy Antonio García Villarán, y en este artículo te sumergirás en los misterios de esta obra maestra. La última vez que tuve la oportunidad de contemplarlo en el Museo del Prado, antes de la pandemia, me quedé absorto durante horas, lo que me llevó a investigarlo a fondo.
Una de las revelaciones más fascinantes es el papel de San Sebastián en la Edad Media: era invocado como protector contra la peste. De haber vivido en aquella época, probablemente habríamos rezado a este santo o, quizás, encargado al Greco un lienzo de San Sebastián para implorar su ayuda frente a las pandemias.
Pero este cuadro esconde muchos más secretos. Uno de los más sorprendentes es que, de hecho, estuvo cortado por la mitad. ¿Cómo y por qué se dividió?
La Increíble Historia de su División y Reunión
La parte superior del cuadro, el torso, fue donada al Museo del Prado por la Marquesa de Casa Riera en 1959. Perteneció a la familia y, antes, al Marqués de la Vega-Inclán. Esta parte estaba localizada y documentada.
Sin embargo, la historia de las piernas es mucho más peculiar. Se encontraron en Sevilla, en posesión de un sastre llamado Millán Delgado. La leyenda cuenta que las adquirió por casualidad en el popular mercadillo callejero de «El Jueves». El trozo de lienzo estaba tan oscuro que el sastre creyó que era un simple paisaje de Toledo. Pero al limpiarlo, para su sorpresa, descubrió unas piernas maravillosas: las del San Sebastián de El Greco. Lo que parecía un paisaje cualquiera resultó ser la parte inferior de una obra maestra. ¡A Millán Delgado le tocó el premio gordo!
Estas piernas pasaron por varias manos hasta que, en 1987, el Museo del Prado las adquirió. Ese mismo año, la obra fue reintegrada, uniendo por fin las dos partes. Así, en plena Movida Madrileña de los años 80, se recuperó por completo esta magnífica creación de El Greco.
¿Por Qué se Cortó un Cuadro del Greco?
Te preguntarás cómo es posible que las piernas estuvieran por un lado y el tronco por otro. Lo único que se sabe es que la fragmentación ocurrió antes del siglo XX. Yo tengo mis teorías al respecto, y es que en el pasado era común cortar cuadros por varias razones:
- Adaptación al espacio: Si un lienzo no cabía en una pared, simplemente se cortaba para ajustarlo.
- Disgusto o inacabado: Si una parte del cuadro no le gustaba al comprador o le parecía inacabada, se eliminaba sin más.
Lo realmente inusual es que estas dos partes se hayan unido y que hoy podamos disfrutar de la obra completa en el Museo del Prado.
La Técnica de la Época Tardía de El Greco
Respecto a la técnica, este es un cuadro de la época tardía de El Greco, un periodo que personalmente me fascina. En esta etapa, el artista deformaba las figuras, usaba pinceladas cada vez más libres y expresionistas, volviéndose más barroco.
Si te fijas bien, es un cuadro lleno de vida, precisamente por la vibración en las pinceladas. Parece que el santo está temblando, moviéndose. Este San Sebastián me recuerda a esas «llamitas blancas» que El Greco pintaba, tan vibrantes, serpenteantes y queriendo escapar hacia arriba.
Otro detalle es la escasa presencia de sangre. Una persona asaeteada de esta manera debería estar mucho más ensangrentada. Esto ya nos habla de una licencia artística.
Pinceladas Vivas y Rectificaciones Continuas
El Greco pintaba de dentro hacia afuera. Sus pinceles modelaban la forma una y otra vez, rectificando continuamente. Hay pinceladas superpuestas, no son pinceladas de relleno como en un libro de colorear. Es una pintura muy viva, aunque precisamente por eso, puede dar un efecto de «deshecho». Las radiografías revelan estas pinceladas superpuestas que crean una cierta borrosidad.
Secretos Revelados por la Radiografía
Las radiografías de la obra nos muestran más curiosidades del proceso creativo del Greco:
- Cambio de perfil: Inicialmente, El Greco pintó a San Sebastián de perfil, pero luego se arrepintió. Se dio cuenta de que de perfil solo se veía un ojo y media boca. Añadió la otra parte de la cara, un repinte posterior, para dar más información y volumen al rostro.
- Cuello más largo: El cuello del santo fue pintado inicialmente más corto, pero luego El Greco decidió alargarlo, quizás buscando una mayor elegancia.
Se cuenta que Pacheco, suegro de Velázquez, visitó el estudio de un El Greco ya mayor y, observando sus constantes rectificaciones, comentó que pintaba «para ser pobre». Esto lo dejó escrito en su libro sobre arte.
Trazo Negro y Abstracción
Una peculiaridad del cuadro es que El Greco rodeaba la figura con unos trazos negros. Esto es antinatural, pero el efecto es una luminosidad mucho mayor en el cuerpo. Esta técnica también sería utilizada por artistas posteriores como Egon Schiele, aunque este último a veces empleaba líneas blancas o de colores alrededor del cuerpo de manera intencionada, dándoles importancia en la obra. En El Greco, con sus pinceladas vibrantes, estas líneas negras formaban parte de su estilo y lenguaje plástico.
Las radiografías también muestran que los brazos del santo fueron pintados más largos inicialmente, pero El Greco los acortó después, quizás para evitar que parecieran desproporcionados.
El trozo de tela que cubre sus partes nobles, el paño de pureza, es en sí mismo una pieza fascinante. Si nos acercamos, puede parecer perfectamente un cuadro abstracto. No es de extrañar que El Greco haya inspirado a artistas contemporáneos de todo tipo; en su obra parece estar casi todo.
Las Ocho Saetas: Entre el Realismo y la Fantasía
Fíjate bien que las flechas están pintadas al final, como superpuestas, no a la vez que el cuerpo. Probablemente esperó a que se secara la pintura y las trazó encima. De hecho, parece que ni siquiera están clavadas en el cuerpo, sino flotando. Supongo que esto lo haría para no asustar mucho, pues un realismo absoluto sería tremendo.
El santo tiene clavadas ocho saetas:
- Una en la pierna.
- Dos en el abdomen (una de ellas, muy honda, justo en sus partes nobles, lo cual es anatómicamente poco realista por el hueso de la cadera).
- Una en el pecho.
- Dos en el corazón (lo cual, en la realidad, causaría la muerte instantánea, pero San Sebastián no murió ahí).
- Otra clavada en el brazo.
- Una que falló y se clavó en el tronco del árbol al que está amarrado el santo.
Aunque algunas de estas heridas son anatómicamente imposibles, esta fantasía se la permitimos a El Greco. Si quieres conocer más sobre la vida de este enigmático santo, puedes visitar mi canal de YouTube.
Una Paleta Restringida y Vibrante
Respecto a los colores, El Greco usó laca orgánica roja para pintar los labios y las rodillas, que aparecen ennegrecidas. Tras una mañana entera observando el cuadro, me di cuenta de que no utilizaba una paleta de colores muy extensa, a diferencia, por ejemplo, de los impresionistas. Tenía pocos tonos, pero los vibraba intensamente a través de la pincelada. Ni siquiera se aprecian muchos tipos de verdes en el paisaje. Era un maestro de los matices, una habilidad que probablemente heredó de su primera etapa pintando iconos bizantinos.
No hacían falta más tonos para contar lo que él quería contar, y lo hizo magníficamente.
Anatomía Peculiar y un Paisaje Fantasmagórico
Otras peculiaridades anatómicas son los tobillos gruesos, los pies pequeños y la cabeza diminuta, que hacen que la figura parezca un gigante, algo que también hacía Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.
Por otra parte, el paisaje es fantasmagórico. Más que una imagen de Toledo, parece una visión espectral de la ciudad. Las montañas azules, el dibujo de los edificios… todo parece diluirse, creando un mundo de los espíritus. Las piedras del primer plano, algunas parecen lingotes de oro, otras auténticos cuadros abstractos, al igual que el paño de pureza. Incluso la composición general, dividida en dos, recuerda a la abstracción de Mark Rothko.
El cielo es otra abstracción, parece el fin del mundo. También tiene un papel enrollado arriba, como el del famoso Cristo de la Capilla Sixtina, aunque este San Sebastián no tiene nada escrito.
Interpretaciones y Belleza
Debo decir que muchos homosexuales de la época usaban la excusa de dibujar a un santo semidesnudo para plasmar la belleza que realmente les atraía, pero que no podían expresar abiertamente. Sobre la posible homosexualidad de El Greco, tengo un vídeo en mi canal. Pero, sin duda, creo que pintó este San Sebastián así de delgado y bello porque amaba la belleza, y no le gustaba pintar gente gorda. ¡E hizo muy bien!
El Soporte: Lienzo y Preparación
El Greco pintó este cuadro sobre lienzo, específicamente sobre tafetán, una tela de muy buena calidad muy usada en aquella época. Esta tela, encolada con colas de origen animal, lleva una mezcla de imprimación muy fina a la que se le aplica un color naranja oscuro. Este color, una mezcla de pigmentos inventada por El Greco, es un color neutro que el artista dejaba visible en muchas partes del cuadro sin pintar.
El fondo anaranjado oscuro de este cuadro está compuesto por tierras naranjas, marrones, albayalde, negro de origen orgánico, calcita, azurita, laca orgánica roja y litargirio (óxido de plomo). El Greco se tomaba muy en serio sus imprimaciones. De hecho, el fondo de este cuadro es muy similar al de su famoso ‘El Expolio’, del que también he hablado en otro vídeo.
Toledo en el Fondo: De lo Real a lo Surreal
En el fondo del cuadro se insinúan elementos de Toledo, como el Castillo de San Fernando y el Puente de Alcántara. El Greco era sutil en sus representaciones. Pero, fíjate, en la parte izquierda, las montañas parecen pulpos gigantes, un detalle un tanto surrealista. Todas estas son licencias que se tomaba El Greco, ya que tradicionalmente a San Sebastián se le ponían ruinas romanas de fondo, no Toledo.
La posición del paisaje en esta composición es clave: lo colocó debajo del todo, con la línea de horizonte muy baja. Esto hace que el espectador, nosotros, veamos la escena desde una vista de rana, lo que agranda aún más la figura del santo, dándole la apariencia de un gigante, un dios.
Las Versiones de San Sebastián y la Audacia de El Greco
De momento, se conocen tres versiones de este San Sebastián pintadas por El Greco. La primera de ellas se asemeja mucho a las figuras de Miguel Ángel, con cuerpos escultóricos y un dibujo muy cuidado. Sabemos que El Greco, en sus inicios, estuvo muy influenciado por Miguel Ángel y Tintoretto.
Existe una anécdota que revela la audacia de El Greco: cuando Miguel Ángel tuvo problemas por los desnudos en la Capilla Sixtina y se planteó borrar las pinturas, El Greco afirmó que a él le parecía bien, porque él mismo podría hacerlas mejor. ¡Así de atrevido era! Quizás por eso tuvo que irse de Italia…
Mi gata Cali está aquí a mi lado, mirando el cuadro en la pantalla del ordenador. ¡Hasta a los gatos les cautiva El Greco!
Podría hablar muchísimo más de El Greco y su obra, porque me encanta. Si a ti también te ha gustado este análisis, házmelo saber con un «me gusta», suscríbete al canal si todavía no lo has hecho, dale a la campanita y comparte este vídeo.
Te invito a visitar mi canal secundario, Antonio García Villarán Estudio, donde profundizo en otros aspectos del arte. ¡Espero que lleves bien esta cuarentena y nos vemos muy pronto!








