Durante años me habéis pedido este vídeo, y por fin ha llegado el momento de hablar de Diego Rivera. Soy Antonio García Villarán, y en este artículo vamos a adentrarnos en la fascinante figura del gran muralista Diego Rivera.
Resulta paradójico que, siendo considerado un pintor superior a Frida Kahlo, su figura sea a menudo menos reconocida globalmente. Pero, ¿quién fue realmente Diego Rivera? Más allá de ser un artista social y político, o el esposo de Frida Kahlo, se le conocía afectuosamente como «El Sapo Rana». Un apodo que, lejos de ser un insulto, él mismo utilizaba en sus cartas a Frida, como esta:
«No quise despertar a mi niña, le dejo miles de besos. Estoy malo de la panza y no cenaré. El Sapo Rana, Diego Rivera.»
A Diego Rivera se le considera el representante de la cultura mexicana, llegando incluso a aparecer en los billetes de su país. Sin embargo, ¿su figura realmente representa a todos los mexicanos?
Un Icono Nacional entre Admiración y Crítica
Mientras que muchísima gente adora la obra de Diego Rivera, especialmente sus murales sociales, también existen voces críticas. Un ejemplo claro es la actriz María Félix, quien afirmó: «Nunca me ha gustado la pintura de Rivera.» Y no, no era una crítica a sus espaldas; se lo decía a él mismo.
Para entender mejor a este personaje, te hablaré un poco de su vida. Diego Rivera nació en 1886, gemelo de un hermano que falleció un año y medio después. De niño, sufrió raquitismo, lo que le causó ciertas deformidades físicas. A pesar de ello, su pasión por el arte lo impulsó a decir: «Quiero ser artista, haré todo lo posible.» A los once años, comenzó a estudiar en la academia nocturna de San Carlos, y a los veintiún años, gracias a una beca por ser un estudiante excepcional, viajó a Europa para formarse.
En Madrid, quedó fascinado por los grandes maestros como El Bosco, El Greco, Velázquez y Goya. Pero su ambición iba más allá; quería siempre aprender más. Además de sus estudios oficiales, se formó en el taller de Eduardo Chicharro, un pintor muy reconocido en su época. Si te interesa la obra de Chicharro y quieres que haga un vídeo específico sobre él, déjamelo en los comentarios.
Este mexicano, con tantas ansias de conocimiento, seguramente se habría apuntado hoy a mi Academia Crea13, tomando todos los cursos de dibujo y pintura para alcanzar la excelencia. Así que, si tú quieres aprender a dibujar y pintar, te invito a unirte. Y como siempre digo: para aprender arte, no hay nada mejor que enseñar arte. Diego Rivera no solo aprendió, sino que también fue profesor, demostrando que los profesores de arte pueden ser, y a menudo son, grandes artistas. La historia está llena de ejemplos.
De Madrid a París: Las Vanguardias y el Conflicto con Picasso
Después de su formación en España, Rivera se trasladó a París, donde se empapó de las vanguardias artísticas. Cansado del realismo clásico que se enseñaba en las escuelas, abrazó nuevas corrientes. En París, conoció a Picasso, y su influencia fue tal que incluso llegó a casarse con una pintora rusa, Angelina Beloff, al igual que Picasso se había casado con la bailarina rusa Olga Khokhlova.
Rivera comenzó a explorar el cubismo, y sus obras de este período son de gran calidad. Sin embargo, su relación con Picasso se tornaría tempestuosa. En una ocasión, Rivera acusó a Picasso de plagio. En una exposición, Picasso mostró un cuadro titulado «Hombre apoyado en una mesa». Rivera, al verlo, exclamó: «¡Picasso, te has copiado de mí! Es idéntico a mi Paisaje zapatista.» Picasso replicó que su obra era antigua, pero Rivera, al oler y tocar el lienzo, descubrió que estaba recién pintado. Esto provocó una fuerte discusión y el fin de su amistad.
Si bien es cierto que Picasso solía inspirarse y tomar elementos de otros artistas, al comparar ambos cuadros, se aprecian similitudes, pero quizá no un plagio literal. Parece que Rivera, en esta ocasión, se dejó llevar por la emoción.
En París, Diego Rivera continuó su aprendizaje, codeándose con figuras como Braque, Apollinaire, Juan Gris y Modigliani (quien le hizo un retrato excelente). Su sed de conocimiento lo llevó a viajar por Ecuador, Bolivia, Estados Unidos, Francia e Italia, captando todo lo que le interesaba y creando obras de gran maestría.
Excentricidades y la Sombra de la Mentira
La fama de los artistas excéntricos no es nueva, y Diego Rivera no fue la excepción. En su autobiografía «Mi arte, mi vida», llegó a afirmar que fue caníbal durante dos años. Según su relato, mientras estudiaba anatomía en la Facultad de Medicina, leyó estudios sobre gatos alimentados con carne humana que crecían más sanos. Rivera supuestamente decidió aplicar esto a los humanos, comiendo carne de personas fallecidas en accidentes o muertes violentas.
Incluso detalló que las partes que más le gustaban eran los pechos, las nalgas y el cerebro de las mujeres, y también costillas empalizadas. Sin embargo, no hay pruebas que corroboren estas afirmaciones. De hecho, quienes lo conocieron, incluyendo a Picasso, coincidían en que Diego Rivera era un gran mentiroso, capaz de inventar historias y de engañar a las múltiples mujeres con las que estuvo. Era un mentiroso ingenioso que contaba anécdotas increíbles sobre personalidades como Mussolini, María Félix, Frida Kahlo o Dolores del Río.
Amor, Infidelidades y Relaciones Tóxicas
Diego Rivera se casó cuatro veces, dos de ellas con Frida Kahlo. Su relación con Frida fue compleja y marcada por sus constantes infidelidades. Se le atribuyen hasta cincuenta amantes diferentes. Una de estas infidelidades, la que mantuvo con la propia hermana de Frida, Cristina, llevó a su primer divorcio. Sin embargo, años después, se volvieron a casar, en lo que muchos considerarían una relación tóxica.
Otro dato que recuerda a la vida de Picasso es la diferencia de edad con Frida Kahlo: ella tenía 22 años y él 43 cuando se conocieron. El amor no tiene edad, pero la dinámica de su relación sí que invita a la reflexión. No obstante, Frida no fue solo la víctima sufridora; ella también tuvo sus amantes, como Leon Trotsky y la fotógrafa Tina Modotti, entre otros.
Estas relaciones, si se llevan a cabo entre adultos y sin engaños, son asunto privado. Pero cuando, como hacían Diego y Picasso, se escondían las cosas y se generaban enredos, se convierte en un engaño con todas las letras. Curiosamente, una de sus hijas llegó a decir que su padre «vivió rodeado de injusticia por parte de las mujeres que vivieron con él.»
Misoginia y Boicot en el Muralismo Mexicano
¿Era Diego Rivera una maravilla, un gran pintor que ayudó a la gente y a Frida? La verdad es que también hay sombras. Rivera era misógino. Un claro ejemplo es su boicot, junto a Alfaro Siqueiros, a la gran pintora mexicana María Izquierdo. En 1945, a María Izquierdo se le encargó un gran mural para el gobierno, en el Antiguo Ayuntamiento. A pesar de que Diego Rivera había alabado su talento anteriormente, él y Siqueiros, miembros de la junta evaluadora, alegaron que ella no estaba capacitada y carecía de técnica. Le cancelaron el contrato.
Este incidente me recuerda a las palabras de Picasso: «Las mujeres no nacieron para pintar.» Quizás Rivera y Siqueiros compartían esa visión, o simplemente temían el talento femenino. María Izquierdo lo resumió con una frase contundente: «Es un delito nacer mujer; es un delito aún mayor ser mujer y tener talento.» El muralismo de la época era un monopolio de Diego Rivera, Siqueiros y Orozco, quienes controlaban el movimiento político y social del arte mural, llegando a boicotear a otros artistas.
Los Murales Épicos de Diego Rivera
¿Qué tipo de obras y murales creó Rivera? Aquí te hablaré de algunos, y si te gusta este contenido, házmelo saber con likes y comentarios para crear un vídeo específico sobre toda su trayectoria pictórica. Se dice que realizó más de 10.000 pinturas; si pintó desde los 11 hasta los 71 años (60 años en total), eso significa una media de 166 obras al año, ¡casi una cada dos días!
Epopeya del Pueblo Mexicano
Esta es una obra monumental de 276 metros cuadrados, ubicada en el Palacio Nacional de la Ciudad de México. Es un mural que narra toda la historia de México. Si tienes la oportunidad, no te lo pierdas.
El Hombre en la Encrucijada
Este mural tiene una historia fascinante que contribuyó a la leyenda de Rivera. Rockefeller, símbolo del capitalismo, encargó a Rivera, supuestamente símbolo del comunismo, un mural para el Rockefeller Center. Rivera presentó los bocetos, fueron aprobados, pero luego se saltó las normas. Incluyó figuras de dirigentes comunistas reconocidos. Rockefeller exigió que los retirara, a lo que Rivera se negó. Rockefeller le pagó y destruyó el mural.
Rivera pidió al gobierno mexicano permiso para replicarlo, y hoy existe una copia, ligeramente más pequeña, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
Sueño de una tarde en la Alameda Central
Un mural maravilloso que muestra a Diego Rivera de niño, rodeado de más de cien personalidades mexicanas, narrando también la historia del país.
Expulsiones y Doble Moral: El Final del Camino
Para terminar, y volviendo a su expulsión del Rockefeller Center, Diego Rivera parece que tenía algo que hacía que lo expulsaran de muchos sitios. En 1929, fue profesor de la Escuela Central de Artes Plásticas. Sin embargo, ni alumnos ni profesores estaban conformes con su enseñanza, y entre todos lograron su expulsión. Pero no solo fue expulsado de la academia, también sus propios compañeros del Partido Comunista lo expulsaron. ¿La razón? Una posible doble moral.
Mientras Rivera se mostraba públicamente muy comunista, participando en manifestaciones y defendiendo sus ideales, aceptaba encargos de gente muy rica. Aunque ser comunista no implica ser pobre, sus compatriotas le reprochaban que decía una cosa y hacía otra.
Ahora quiero saber tu opinión: ¿Qué piensas de Diego Rivera? ¿Te gusta su obra? ¿Crees que debemos separar al personaje de su arte? ¿Te parece un artista tan bueno como se dice, o quizás no es para tanto? ¿Te gusta más Frida Kahlo? Déjamelo en los comentarios. Si quieres que siga creando este tipo de contenido, suscríbete a mi canal de YouTube, dale un buen «me gusta», y nos vemos muy pronto.








