Una Conversación Profunda con Guillermo Lorca: Arte, Creación y el Alma del Artista
Es un inmenso placer y un honor haber recibido en mi estudio al talentoso Guillermo Lorca, a quien considero uno de los pintores más destacados del panorama actual. Su obra es sencillamente magnífica, y os invito a explorar su impresionante trabajo en su perfil de Instagram. En esta entrevista, nos sumergimos en una charla profunda sobre el arte, la creatividad y los desafíos de ser artista hoy en día.
La Autopercepción del Artista: Talento vs. Trabajo Constante
Comenzamos con una pregunta fundamental: ¿Cómo se percibe a sí mismo Guillermo Lorca como pintor? Confiesa que, desde el punto de vista del talento natural o la facilidad, se considera bueno. Sin embargo, recalca que su éxito se debe, en mayor medida, al trabajo duro, la constancia y el autodescubrimiento. «Creo que ha sido más trabajo y constancia y darle y haberme encontrado como con una parte de mí mismo», afirma, viéndose más como un artista integral dentro de la pintura.
La conversación nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la convicción en el arte. Para Guillermo, todo artista, independientemente de su estilo o nivel, debe creer en lo que hace. «Tenemos que creernos un poco que lo que estamos haciendo es de lo mejor, si no no podríamos seguir», enfatiza. Esta confianza, siempre desde la humildad y la búsqueda de mejora, es esencial para la perseverancia creativa.
Abordamos también la correlación entre la mente creativa y ciertas condiciones mentales como la depresión o la ansiedad. Guillermo señala que, si bien puede haber una correlación, no implica una causalidad. Lo crucial es «pelear contra los síntomas negativos de eso y aprovechar la parte de tal vez positiva de la ya sea de la creatividad o la constancia».
De la Infancia a la Vocación: El Camino Artístico de Guillermo Lorca
Siempre es fascinante explorar los orígenes de una vocación. Le pregunté a Guillermo cómo fue su infancia artística. Curiosamente, no era el niño que mejor dibujaba en su clase; había otros con más soltura. Sin embargo, sí sentía una necesidad imperiosa de dibujar, especialmente dinosaurios, aunque sin el afán de destacar o mostrar su trabajo. Esta pasión temprana se convirtió en el cimiento de su carrera.
Mi propia experiencia fue diferente. En el colegio, era el encargado de dibujar el portal de Belén, un suplicio que me obligaba a hacer horas extra. No era de sobresalientes, sino de notables, pero al entrar en el bachillerato artístico y Bellas Artes, mi expediente destacó con matrículas de honor. Como bien señala Guillermo, a veces, los problemas de concentración en la infancia tienen raíces emocionales, como la separación de los padres en su caso.
Guillermo relata un momento de inflexión crucial en su adolescencia. Después de una etapa dedicada al deporte, a los 16 años, retomó brevemente las clases de pintura. Esto reavivó su entusiasmo. «Me puse ciertas metas de concentrarme ya siento como un adolescente teniendo 16 años diciendo a ver qué pasa si es que tomó tal fondo dibujo modelo al natural y hagámoslo lo más parecido posible», explica. Así redescubrió una capacidad olvidada y comenzó a dedicarse con ahínco. Su principal herramienta de aprendizaje fue un libro extraordinario con acercamientos a obras de Velázquez, algo que hoy se complementa con los tutoriales y recursos de YouTube.
Gigantes del Arte: Velázquez, Rembrandt, Goya, Sorolla y El Bosco
La conversación inevitablemente nos llevó a debatir sobre los grandes maestros. Enfrentados a elegir entre Velázquez y Rembrandt, ambos nos inclinamos por Rembrandt, a pesar de la influencia de Velázquez en el aprendizaje de Guillermo. «Rembrandt es como un poco más en algunos cuadros, siento un poco más con Rembrandt», comenta.
Cuando la elección fue entre Velázquez y Goya, mi preferencia fue clara: Goya. Aunque Velázquez me gusta todo de él, Goya, especialmente en su última época y con las Pinturas Negras, alcanzó una libertad y una profundidad personal y potente que Velázquez no exploró. Guillermo coincide, destacando la magia y profundidad de Goya, que «no se salió tanto del molde» como otros contemporáneos.
La discusión avanzó a Sorolla. Guillermo lo considera incluso más «suelto de pincelada» que Velázquez, pero reconoce la importancia histórica de Goya. Finalmente, la pregunta más difícil: ¿Goya o El Bosco? Aquí, Guillermo se decanta por El Bosco. Aunque considera a Goya un pintor superior, se siente más atraído por el mundo mágico y onírico de El Bosco, que le permite «pasear más» por sus obras. Yo comparto esa fascinación por el universo onírico y simbólico de El Bosco, que parece «una prolongación del gótico pero con técnicas ya depuradas y con una libertad dentro de las limitaciones de esa época gigantesco».
Incluso abordamos a El Greco, un artista que fue “olvidado” y luego rescatado a principios del siglo XX. Sus figuras alargadas y su libertad compositiva, a menudo criticada por sus contemporáneos como Pacheco, son precisamente lo que hoy le confiere tanta vida y fuerza a sus cuadros.
El Proceso Creativo de Guillermo Lorca: De la Chispa a la Obra Maestra
La técnica de Guillermo Lorca es compleja y fascinante. Sus cuadros, a menudo con múltiples figuras, animales y niñas, son verdaderas narrativas visuales. Nos explica que la idea nace de una «primera chispa», una imagen que le hace sentido, ya sea vista o imaginada. «Cierro los ojos y de repente me imagino la tela en blanco y como me aparece un personaje», describe. Ese impulso inicial es fundamental.
Para no perder estas ideas, siempre toma apuntes, ya sean de voz, escritos o visuales. Utiliza carpetas llenas de fotografías de referencia, como sus «carpetas de árbol» con casi 500 fotos. Luego, fusiona estas referencias en bocetos digitales (antes manuales) en programas como Procreate. Es un verdadero collage de imágenes y conceptos.
Sus referentes compositivos, como Tiépolo y Rubens, le ayudan a estructurar las obras con diagonales y un estilo barroco. Una vez que la composición está clara, necesita fotografías de alta calidad, a menudo realizando sesiones de fotos o buscando en su extenso «banco de imágenes» de animales de zoológicos. «Mezclo una cabeza con un cuerpo y hay uno porque tú del natural no pintas», detalla, revelando su fusión de técnicas.
Mi propio proceso comparte similitudes. Las ideas surgen en momentos de tranquilidad, escuchando música, y las plasmo en bocetos. También uso fotografías, pero me gusta montar escenas con maniquíes y luces de colores para encontrar la iluminación perfecta. Incluso he pintado a las personas que he entrevistado del natural para captar su esencia. Esta fusión de pintar del natural y de la fotografía es, a mi parecer, muy contemporánea y enriquecedora.
La Controversia de las Niñas en la Pintura de Lorca: Símbolos y Errores de Interpretación
Uno de los temas más delicados en la obra de Guillermo Lorca es la frecuente aparición de niñas en sus cuadros, lo que ha generado comparaciones con Balthus y algunas polémicas. Le pregunté directamente si veía algo «turbio» en sus pinturas.
Guillermo lo explica con claridad: «Para mí la niña es como un personaje como arquetípico que me representa a mí mismo». La niña de pelo de colores, influenciada por la animación japonesa de los 80, simboliza su «yo interno», la parte infantil y valiosa, un «alma eterna» o un «duende». Otra niña, de pelo castaño, representa a su hermana y su percepción infantil de ella. Estos personajes se enfrentan a un mundo interno lleno de peligros y animales, que no siempre son literales. Reconoce que la polémica surge cuando se confunden estas figuras con el erotismo, que, de hecho, aborda en otros cuadros donde las modelos son mujeres adultas. «Esa chica era mi ex y tiene 25 años, no es una nunca fue una niña, pero ese cuadro sí erótico efectivamente», aclara, refiriéndose a un cuadro específico.
En mi opinión, es crucial diferenciar entre la obra de Guillermo y la figura de Balthus, quien sí tuvo parejas menores de edad. Las niñas que Lorca pinta son representaciones simbólicas, modelos infantiles o directamente mujeres. Él no mezcla su vida personal de esa manera. Para Guillermo, la recurrencia de la niña en su obra es una necesidad. «No podía evitar que me apareciera y sentía que era poco auténtico si no lo metía ese personaje», concluye, defendiendo la autenticidad de su expresión.
¿Arte Autobiográfico? La Biografía del Inconsciente
Picasso, por ejemplo, pintaba prácticamente toda su vida. ¿Es la pintura de Guillermo autobiográfica? Él la describe como un «experimento autobiográfico», una «biografía del inconsciente«, un «relato de una especie de sueño» que, a la larga, podría ordenarse cronológicamente. No es literal, sino una proyección de pulsiones, momentos y sentimientos difíciles de articular verbalmente, que se expresan a través de símbolos e imágenes.
En mi caso, si bien pinto a mi gato o a mi pareja, también exploro ideas del subconsciente. Mi fuerte conexión con temas bíblicos, por ejemplo, se debe a mi infancia como monaguillo, a pesar de no ser creyente. Esos símbolos, como los mártires, representan una lucha universal por aquello en lo que se cree, algo con lo que muchos artistas podemos identificarnos.
Vivir del Arte: Metas, Precios y el Mercado Secundario
La carrera de artista es ardua. Le pregunté a Guillermo cómo fue su transición a vivir de su arte. Desde muy joven, con «miedo a la pobreza», se puso la meta de tener «buenas expectativas de supervivencia» con el arte a los 21 años. Aconseja no esperar a terminar una escuela para empezar a ser profesional, sino «empezar mejor, porque ahí vas a cometer todos los errores que tengas que cometer sin que sea importante».
Yo también comencé a ganar dinero pintando desde adolescente, haciendo encargos de retratos, carteles para fruterías e incluso pintando pañoletas. No me avergüenza contarlo, porque «fue un entrenamiento», que me dio soltura y agilidad. Ambos coincidimos en que un arduo trabajo es indispensable.
El tema de los precios es crucial y a menudo complicado para los artistas. Guillermo explica que el precio no está determinado por la producción o el material, sino por el «valor subjetivo que le da el otro comprador» y el poder de negociación. Mi decisión fue no poner precio a mis obras, dejando esa labor a mi galerista, Frank, porque «si fuese por mí, fatal todo esto». Es una buena estrategia para evitar la inseguridad y mantener el valor.
Guillermo funciona por la escasez, produce poca obra y se demora mucho en cada una, lo que contribuye a que sus precios «vayan escalando con el tiempo». Su cuadro más caro vendido en el mercado secundario alcanzó los 150.000 dólares. En mi caso, el año pasado vendí 265 piezas (entre dibujos y pinturas), una producción más voluminosa, aunque con precios distintos.
También hablamos del mercado secundario, donde los artistas a menudo no reciben nada. Es normal que las obras se vendan a precios fluctuantes. He visto obras mías vendidas hace 15 años por 250 euros, que hoy se ofrecen por 6.000 o 7.000 euros. Esta revalorización, aunque no genere ingresos directos al artista, «genera que el comprador ahora sí te quiera comprar más obras porque saben que tienen que pueden subir precio».
NFTs y Criptoarte: ¿Revolución o Especulación?
El auge de los NFTs y el Criptoarte es innegable. Guillermo ve dos variables: por un lado, ha legitimado y comercializado arte digital que antes era difícil de vender, «produciendo incentivos a muchos artistas, especialmente a ilustradores o animadores». Por otro lado, reconoce la especulación, donde algunos NFTs funcionan más como «monedas virtuales» o «estampitas coleccionables» que como arte en sí.
Estoy completamente de acuerdo. El criptoarte es una «muy buena noticia para los artistas» que trabajan con técnicas digitales, como yo con Procreate. Mis obras digitales llevan el mismo proceso creativo, tiempo y esfuerzo que una pintura tradicional. Es indignante que se confundan estas creaciones con «monos generados con inteligencia artificial» o coleccionables especulativos, que si bien tienen su mercado, no deberían ser catalogados como «obras de arte» en el sentido tradicional.
Incluso Damien Hirst se ha metido en el mercado NFT, vendiendo «puntos de colores aleatorios» con un juego de marketing: si eliges el NFT, quema el papel; si eliges el papel, quema el NFT. Para mí, esto es un «jueguito» de marketing, pero no tiene que ver con el alma del arte. Es más bien una «acción de la empresa Damien Hirst».
Vandalismo Artístico: La Mona Lisa y sus Activistas
Las noticias sobre actos vandálicos en museos son recurrentes. La más reciente, el tartazo a la Mona Lisa. El autor, un activista medioambiental, justificó su acción clamando por la salvación del planeta. Guillermo lo ve como un acto «burdo» y una forma de «llamar la atención», más que una protesta bien organizada. «No sé ser famoso», dice, asemejándolo a una motivación de «sentir que existen».
Mi crítica es similar. El tipo entró en silla de ruedas, disfrazado, para lanzar un merengazo al cristal de seguridad. ¿Salvar el planeta lanzando una tarta a un icono artístico? Carece de lógica. Aunque Banksy comenzó con actos vandálicos, sus acciones tenían una meta más clara y una línea de continuidad, algo que no veo en este incidente.
Privilegios en los Museos: Mick Jagger y la Prohibición de Fotos
Otra noticia que nos indignó fue la de Mick Jagger, quien visitó el Museo Reina Sofía y se hizo fotos con el Guernica, algo prohibido para el resto de los visitantes. Para mí, la prohibición de sacar fotos en museos, especialmente sin flash, es una «estupidez suprema». ¿Cómo no aprovechar la publicidad gratuita que genera la gente compartiendo fotos? Esta «cabezonería» de los responsables es incomprensible.
Guillermo también critica esta política, que no se aplica en museos como el Louvre o en Holanda. Atribuye estos privilegios a la «figura simbólica» de Jagger, a su «poder fáctico» que hace que «instintivamente le pongan como esa posición de tengo que dejarlo». Las decisiones burocráticas «con malos incentivos» a menudo llevan a políticas «estúpidas». En mi experiencia, en España es una constante: me han impedido grabar en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, mientras que en el Mauritshuis, en Holanda, pude grabar a solas la Joven de la perla y entrevistar a la directora. La diferencia en mentalidad es abismal.
La Autoría en el Arte: El Caso Cattelan y la Fábrica de Jeff Koons
Cerramos la conversación con una polémica candente: Maurizio Cattelan ha sido demandado por uno de sus ayudantes, quien reclama coautoría de esculturas famosas como el Papa con el meteorito o el Hitler arrodillado. El ayudante argumenta que Cattelan solo le dio «nociones vagas», y él fue quien ideó y realizó la escultura en cera.
Este caso es «muy gordo», como lo definimos, porque sienta un precedente para artistas como Jeff Koons, que emplean a decenas de personas en sus talleres. La diferencia entre un escritor y un operario es clave. Si Cattelan solo dio una idea vaga sin bocetos tangibles, ¿hasta qué punto es el creador? Guillermo cree que Cattelan debería llegar a un acuerdo, porque si el juicio falla a favor del ayudante, podría abrir la puerta a que todos los trabajadores de los «artistas fábrica» reclamen coautoría.
Mientras que Koons se presenta como una «marca» y sus obras son producidas por un estudio, la línea en el arte es más difusa. Yo considero que muchas obras de Koons son «decorativas estupendas», pero no las veo como arte en el mismo sentido cuando se producen en masa por operarios y se venden por millones. Es la legitimidad de la marca lo que les da valor, similar al mercado de los NFTs coleccionables.
Guillermo sugiere el modelo de Murakami, quien, a pesar de tener un gran taller, pone los créditos de todas las personas que han participado en la creación de sus obras. Esta transparencia, similar a la del cine, podría ser una solución para el arte contemporáneo de «artista fábrica». Es importante que el artista, como Guillermo y yo, siga produciendo su propia obra, porque si el arte se reduce a una marca sin alma, «va a tender a morir», como ha pasado en otras épocas de la historia de la humanidad.
El Estudio del Artista: Un Reflejo del Alma
Finalmente, no podíamos terminar sin hablar de nuestros espacios de creación. Guillermo se mostró fascinado por mi estudio: «Me parece espectaculares porque primero que está lleno de elementos de cosas, está lleno de vida… es una mezcla entre orden con acumulación de cosas». Le sorprende lo ordenado que está a pesar de la cantidad de objetos, lo que para él es «envidiable».
Para mí, tener el estudio ordenado es crucial porque «ordenar el estudio, tu espacio, también es una forma de ordenar la mente». Mis objetos, libros y referencias están cuidadosamente dispuestos, porque cada elemento «incentiva mi imaginación».
Guillermo, en cambio, confiesa que su estudio es «un chiquero», un reflejo de su desorden personal. Aunque no lo ve como una cualidad, reconoce que, en momentos de intensa creatividad, el orden pasa a un segundo plano. Le comenté mis propias etapas de estudios caóticos, al estilo de Francis Bacon, donde «el colchón en el suelo asqueroso con y entre pintura todo».
Admiro mucho su obra y la forma en que maneja la pasta y el dibujo. Sus fuentes de luz con colores «osados», como los rosados y azules, son algo «muy propio» de su estilo. La mezcla de la luz con el fondo, la narrativa y la forma en que puede hablar de su obra, complementan y enriquecen todo su universo artístico. Para mí, es un «completo» en el mundo del arte.
Agradezco enormemente a Guillermo Lorca por esta enriquecedora conversación. Podéis seguir su trabajo en Instagram. ¡Y no os perdáis su exposición en el MoCo Museum de Barcelona!
También os invito a visitar mi propia exposición en Madrid, donde tendré más de 100 obras, entre dibujos, pinturas y NFTs. Será una experiencia única que mostrará mi trayectoria y mis nuevas creaciones. Os espero a todos para compartir y celebrar el arte.
Si queréis saber más sobre mi trabajo, mis técnicas o mis reflexiones, visitad mi web www.antoniogarciavillaran.es y mi canal de YouTube, donde podréis encontrar más entrevistas, tutoriales y análisis artísticos. También podéis conocer más sobre la academia donde aprendí y enseño en Crea13.








