El «Concierto para Plantas» de Ampudia: ¿Obra de Arte Conceptual o Paripé Publicitario? Un Análisis Crítico
Un «concierto para plantas». Esto me suena a algo muy conceptual. En este vídeo, voy a analizar la última obra de nuestra querida amiga Eugenio Ampudia, una creación que, por lo que he visto en la red, ha sido aplaudida por mucha gente. Sin embargo, creo que no se han parado a verla bien, que carecen de espíritu crítico. Han dicho: «Mira, un concierto para plantas, ¡qué poético, qué bonito, qué ecológico!». Pero la verdad, de ecológico y de bonito, no tiene nada.
¿Qué es el «Concierto para Plantas»?
Vamos a empezar por el principio. ¿Qué es esta obra? No es más que 2.292 plantas que Ampudia y sus operarios han colocado con unos protectores para no manchar los asientos del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Y ¿qué ha pasado? Que se les ha dado un concierto. Pero no un conciertazo con una gran orquesta de media hora o una hora, no. Ha sido un cuarteto, cuatro personas, que no digo que esté mal, pero son solo cuatro, y lo más gracioso de todo es que el concierto ha durado apenas cinco o seis minutos. Han tocado una sola pieza. Para mí, esto, más que un concierto, parece un paripé.
La Engañifa de la Personificación
Esta engañifa empieza desde el principio con una audición que es para partirse de risa. Personifican las plantas, y es que, por lo visto, cada una tenía un asiento asignado, un ticket parece ser. Y les ponen una audición inicial en varios idiomas donde dicen que guarden sus móviles, que no hagan fotografías durante el espectáculo y que no emitan ruidos. Claro, si esto me lo pones como un gag de Muchachada Nui, me parto de la risa y me hace mucha gracia. Pero de ahí a considerarlo una obra de arte… Por respeto al público y a los artistas, rogamos apaguen los teléfonos móviles y no hagan fotografías durante el espectáculo. ¿Algo serio para reflexionar? Bueno, yo creo que es más una ocurrencia divertida, una ocurrencia graciosa, y soy el primero en reírme.
Pero la vergüenza ajena viene cuando se emiten los supuestos aplausos de las plantas. El concierto termina y lo que se escucha es el sonido de las plantas al moverse, mientras los operarios las colocan en sus asientos. Las plantas no aplauden, evidentemente. Pero la cosa no queda aquí; si analizas el vídeo, ves cómo las plantas parecen moverse. ¿Cómo se mueven? Con ventiladores. Me imagino a Ampudia con los ventiladores dándoles aire, diciendo: «¡Mira cómo aplauden y mira cómo se mueven!». Hay que ser cutre. Esto es como algo para niños pequeños, para niños conceptuales.
La Justificación Ecológica: Una Farsa
Después viene la justificación ecológica de Ampudia, lo que pretende ser algo similar a las esculturas durante el COVID-19. ¿Te acuerdas, no? Supuestamente, las plantas se las iba a entregar con un certificado a algunas de las personas que trabajan en el hospital. Pero he mirado las fotos de la entrega y, no sé si tú lo ves, pero a mí me parecen plantas distintas. No vi flores en el Liceo, ni plantas tan pequeñitas como las que aparecen en las fotos con los médicos y enfermeros, que tienen una plantita con esa flor tan bonita. Para mí, no estoy seguro, pero son otras plantas. Quizás dijeron: «Estas plantas que pusimos en el Liceo son demasiado grandes, no se las vamos a dar por lo que sea, y vamos a darles otras plantitas bonitas para la foto». Además, aparece Ampudia con sus dos ‘moscas’ – sus habituales acompañantes.
De todas formas, yo pienso que esta performance no es algo amable, no es algo ecológico ni nada. Para mí, es algo muy siniestro. Ramón Gómez de la Serna escribió unas greguerías maravillosas. Una de las que más me gustan es: «Lo que más le duele al árbol de los hachazos es que el hacha tenga el mango de madera». Y aquí, en este concierto de plantas, ocurre exactamente lo mismo. Las plantas están viendo un concierto donde se tocan instrumentos hechos de madera. Es como tocar un instrumento hecho con cadáveres de las plantas que están sentadas ahí en el Liceo. Personificando las plantas, como bien hace Ampudia, tendrían que sentirse como en esa cripta de los 4.000 esqueletos en Roma, la que está en Via Veneto. Además, si las plantas estuviesen presenciando realmente ese concierto, lo que estarían viendo serían los asientos hechos de madera, la madera que sale de las propias plantas, el artesonado, todos los apliques que había. Aquello sería una especie de cementerio. Sinceramente, creo que se ha equivocado de concepto. Debería haberse llamado algo así como «El Martirio de la Botánica», «El Martirio de la Naturaleza».
Y te digo otra cosa: le han puesto música clásica. Pero si a las plantas, que son plantas contemporáneas, les gusta el trap… ¡sería más martirio todavía! ¿Te imaginas «El Martirio de la Naturaleza» con trap?
Detalles Inquietantes y Falta de Rigor
Yendo más allá, si te fijas realmente en el espectáculo, en la foto del Liceo, parece el rostro del demonio cuando te fijas bien. La pieza que interpretaron los músicos, por cierto, muy bien, fue «Crisantemi» de Puccini. Claro, ¿qué le van a poner? Como ya he dicho antes, duraba cinco o seis minutos. Yo pensaba, yo qué sé, que la performance duraría cinco o seis horas, diez días… no sé. Y además, no solo era cutre, es que encima, en plena pandemia, los músicos no respetaron la distancia de seguridad y no tenían mascarillas. Por supuesto, «esto no está bien», «podría ser», «no está bien», «soy Eugenio Ampudia y soy artista conceptual».
Otra de las cosas que me inquieta mucho y también me parece un poco cutre es que el concierto se retransmitió en streaming para que en tu propia casa lo escucharan tus plantas. Las plantas que tengas en tu casa en este concierto del «Bioceano», que así es como se llama. En el minuto 8:21, sale una persona muy inquietante. ¿Quién será? ¿Quién será ese señor que se esconde por ahí? ¿Será un cámara? ¿Será Ampudia? ¿Será el espíritu del Liceo? No lo sé. Lo que sí está claro es que es algo conceptual: todo el edificio con todas sus ventanas lanzaba un mensaje a la ciudadanía a través de un código morse, encendiéndose y apagándose las ventanas. El mensaje decía: «Ha vuelto Ampudia». Es como mi meme del canal. ¡Felicidades! Con lo difícil que es convertirse en un meme, en los tiempos que corren, Eugenio Ampudia debería agradecérmelo todo. «Soy Eugenio Ampudia y soy artista conceptual».
La Red Dicta Sentencia: Falta de Originalidad y Plagio
Pero a mí me interesa mucho qué dice la red de esto, qué opina la gente. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que esta idea no es solo poco original, sino que en muchos programas de televisión, entre ellos ‘Operación Triunfo’, ‘Sábado Deluxe’ y ‘Supervivientes 2020’, para suplir la ausencia de público en las gradas, han puesto plantas. Me imagino a Ampudia sentado en su sillón viendo esos programas, porque pienso que a lo mejor le gusta ese tipo de televisión, y diciendo: «Oye, veo plantas ahí sentadas escuchando música, ¡se me ha ocurrido una idea muy buena! Voy a poner plantas en el Liceo». No digo que haya sido así, pero es una posibilidad.
Mi amigo Chico Morera ha dicho esto: «Si tan preocupado está por las plantas, no las habría dejado sin luz solar durante más de un día. Más le habría valido plantar un árbol y dejarse de estanterías». No puedo estar más de acuerdo con él. Según dice la noticia, durante todo el domingo, desde las 9 de la mañana a las 8 de la tarde, las plantas fueron instaladas en sus butacas, donde les esperaba un plato de plástico para preservar el terciopelo. Claro, no van a manchar el Liceo unas plantitas.
También dice algo que me inquieta mucho: «La emisión de dióxido de carbono de todas ellas hizo elevar el nivel de humedad de las salas rápidamente». Algunas habrán pasado 36 horas en el Liceo, pernoctación incluida. Ya digo, no sé si esto se puede considerar maltrato a las plantas.
Además, otra de las cosas que tampoco me gusta mucho es que, tras usar las plantas, las regalan. Dice: «Oye, esto ya no me sirve», y alguien se lo regala a los sanitarios que saben cuidar a las personas, «pues que cuiden una planta también». Sin saber si a los sanitarios les gustan las plantas, ¿no, Eugenio Ampudia, que hoy presenta aquí en esta ciudad su obra «La inmovilidad del movimiento»?
Juanpe ha dicho en Twitter que, además de no ser una idea original, ya que en los años 90 una banda de rock argentina llamada Reynolds dio un recital para plantas y minerales. Y esto ya me ha olido un poco raro, porque, evidentemente, dar un concierto para plantas o ponerle música a las plantas es algo muy común, muy normal. Yo desde pequeño lo he escuchado siempre: si le pones música a las plantas, pues crecen mejor y tal. No sé si será verdad o no, no lo sé, pero es una idea que tenemos todos en la cabeza.
Sigo pensando que esto está empezando y supongo que pasarán cosas inesperadas. Pero también en Twitter, Mail Coarta dice lo siguiente: «Yo les pongo mis pinturas a las plantas de forma permanente. Igualmente, no conozco ninguna galerista, tampoco lavadores de activos, ni ningún crítico». Claro, lo que está diciendo es que si tú pones plantas y luego les pones un cuadro delante, también les estás dando arte. Pepe G también dice: «¿No sería más fácil y creíble ir a cantarles al invernadero, digo yo?». Pues eso mismo digo yo también. Pero bueno, uno de mis preferidos es el siguiente, lo dice Y&I Camp: «¡Es ir y camp! Ja, ja, ja». Claro, ahora las plantas verán que nos importan. Pero quizás lo más relevante es esto: es un plagio de Perejaume.
Por lo visto, este otro artista conceptual lleva trabajando desde 2011 en sus escritos esta idea de los árboles como público, y en 2015 hizo exactamente lo mismo que ahora ha hecho Ampudia. Mira, este es el cartel del Festival Castell de Peralada de 2015: son plantas sentadas en asientos escuchando música. Y es que en la red se ha montado un revuelo porque, por lo visto, Perejaume puso unos tuits al principio quejándose, después se vino un poco abajo. Y da la casualidad que los rosetones del Liceo los hizo Perejaume. O sea, que esa obra plagiada, supuestamente, estaba debajo de una obra de Perejaume. Él ha declarado lo siguiente: «No quiero entrar en un debate sobre un tema tan complejo como copia y plagio. He hablado con Ampudia y creo que, sobre todo, el Liceo se ha portado mal». O sea, ahora dicen que la culpa es del Liceo. Yo lo que creo es que la idea es tan simple, es tan grandilocuente, que claro, ninguno va a decir: «Oye, que esto me lo inventé yo, esto se me ocurrió a mí, no me copies». Pues claro que no. Pero Perejaume, con quien estoy completamente de acuerdo, ha asegurado que él nunca habría hecho algo «tan suntuoso, completamente masticado, con una narrativa tan cerrada… que es publicidad».
La Verdadera Intención: Publicidad y Negocio
Efectivamente, yo creo que aquí está el quid de la cuestión. Para mí, lo que ha hecho Ampudia y lo que ha hecho el Liceo no es más que una gran campaña de publicidad que, además, les ha salido perfectamente bien porque ha salido en todos los medios. Fíjate, un concierto de 5 minutos, un montón de plantas en el Liceo, una foto muy bonita, sí. Pero realmente, como acción, es un gran anuncio de que el Liceo se vuelve a abrir después de la pandemia. Simplemente eso. Como publicista, muy bien. Y como artista… «Soy Eugenio Ampudia y soy artista conceptual, muy conceptual, conceptuales».
Perejaume sigue diciendo que a él le han llamado hasta cinco artistas asegurando haber hecho cosas muy similares antes que Ampudia. Incluso la revista Rolling Stone dice que es un género que se hace desde los años 70 esto de poner a las plantas a escuchar música. Llegan a decir en esta revista que hasta les resulta pretencioso arrogarse la idea. Y Ampudia llega a decir que esto es la llegada del «Bioceano». Que, por cierto, ¿qué es el Bioceano? No lo había escuchado antes. Pues mira, la biocenosis es el conjunto de organismos de todas las especies que coexisten en un espacio definido llamado biotopo, que ofrece las condiciones ambientales necesarias para su supervivencia. Y claro, esto del «Bioceano», ¿qué tiene que ver con poner un montón de plantas en un sitio cerrado que no les da luz, en un sitio donde no corre el aire? Esto de «Bioceano» tiene bien poco. Hasta el título se ha equivocado el pobre Ampudia.
Claro, dirán: «Oye, ha hecho una buena acción, le ha dado plantas a los sanitarios, esto es algo altruista». Pero, ¿sabes lo que saca Ampudia de esto? De altruista no tiene nada. ¿Conceptual? Eso sí. Ampudia ha hecho este evento para ¿qué? Para hacer fotos, para venderlas después. Vamos, que esto no lo digo yo, es que ha salido en todos los medios. También dice la noticia que se llevará a cabo la producción de un vídeo por parte del artista. ¿Para qué? Para intentar colocarlo en algún museo, evidentemente. Y, por supuesto, se hará una edición limitada de media docena que se pondrá a disposición de los coleccionistas. O sea, que esto no es más que una excusa para sacar tajada, que no es que lo vea mal, pero, oye, digo todo.
Y es que mira, leo literalmente: «De hecho, la Fundación «la Caixa», así como DKV Seguros, Air Logistics, la Fundación Lluís Corominas y Cuatrecasas, son las entidades que han hecho viable económicamente el proyecto. Y en tanto que patrocinadores, tendrán la opción de adquirir la pieza para su colección». La Caixa, de hecho, ya tiene algunas obras de Ampudia. Y, como suele hacer por noviembre o diciembre, expondrá la obra entre otras adquisiciones del año. Claro, las entidades que han apoyado en el pasado, pues ahora tienen que seguir apoyándolo porque, si no, se les acaba el chiringuito, pierden valor. Esto es una especie de huida hacia adelante. «¡Felicidades!», es algo que me imagino yo decir. «Bueno, a ver, Ampudia, haga lo que haga, pero tenemos que comprar porque es que si no, todo lo que te hemos comprado antes no vale nada». Y ¿por qué? Pues porque esa parte es, en parte, bueno…
Ya para terminar, voy a leer esto porque no tiene desperdicio. Estas son declaraciones de Ampudia: «No las hemos cosificado, no las estamos utilizando, sino dándoles lo mejor de nosotros: la cultura, la música en este caso». Y añade: «Todas ellas, en su interior, sus células y su fotosíntesis, tendrán en cuenta desde ahora que han estado en este concierto». O sea, esto ya es el festival del humor.
Verdadero Arte Conceptual vs. Engaño
Yo, sinceramente, me quedo más con la acción de 1982 de Joseph Beuys que para la Documenta de Kassel hizo una acción que tituló «7.000 Roblen». ¿En qué consistía esta acción? En implantar 7.000 robles por toda la ciudad. Me parece muy bien. Pero la acción no solo era esta, sino que él había colocado 7.000 piedras de basalto en la entrada del museo y hasta que no se sembraron esos 7.000 robles, no se retiraban las piedras. O sea, plantaba un árbol, retiraba una piedra. Mira, esto me parece una acción bastante interesante.
Y es que esta acción, sinceramente, no es nada original. Hace unos meses, el suizo Klaus Littmann colocó una especie de bosque —300 árboles— en un campo de fútbol. Pero es que, por otra parte, el danés Olafur Eliasson lleva ya bastantes años introduciendo musgo, hielo que procede de los glaciares, agua y fenómenos naturales como la niebla, en los museos. En fin, esta obra me parece, en parte, cutre, no es una idea original. Para mí, es una gran campaña de publicidad que les ha salido muy bien.
Pero, ya digo, cuando Ampudia haga una buena obra de arte conceptual —y no ese perrito hecho de cannabis, o ese cutrerío del croma de las bicicletas en el Prado, o esa banalidad de la piscina de su casa moviéndose con música clásica—, seré el primero en reconocerlo. Soy de los partidarios de cambiar las cosas y cambiarlas absolutamente.
Conclusión
Muchas gracias por ver este vídeo. Espero que te haya gustado, que te haya entretenido, que te haya enseñado cosas y que haya despertado en ti tu espíritu crítico. Si te ha gustado, revienta el botón de «me gusta», suscríbete a mi canal y nos vemos muy pronto.
Soy Antonio García Villarán, tu experto en arte.








