La Canina: El Misterioso Paso de Semana Santa de Sevilla que te Hará Reflexionar
¿Sabes cuál es uno de los pasos más fascinantes y, para muchos, sobrecogedores de la Semana Santa de Sevilla? Efectivamente, estamos hablando de La Canina. Este paso, que a mí particularmente me encanta, genera a menudo escalofríos, miradas apartadas, la señal de la cruz e incluso dedos cruzados en quienes lo contemplan. Sin embargo, su profunda simbología y su misterio lo convierten en una auténtica maravilla de la imaginería sevillana.
Este paso tan particular sale en la Semana Santa de Sevilla, concretamente el Sábado Santo. Imagínalo por la noche, con las luces de los cirios, el cortejo de nazarenos, la música solemne y las calles de Sevilla iluminadas por las farolas. Es un espectáculo que sobrecoge, invita a la reflexión sobre la vida y la muerte, y que te voy a desvelar en detalle.
¿Qué es «La Canina»? La Muerte que Medita
Lo que ves en este paso es la representación de la «muerte viva», una figura esquelética que medita. Popularmente, se le conoce como La Canina, un apodo muy sevillano. En Sevilla, como en toda Andalucía, la tragedia y el humor conviven. El nombre surge de una broma sobre su extrema delgadez: «Este tiene que tener hambre canina». De ahí, el diminutivo afectuoso que se ha quedado.
El paso presenta un esqueleto completo sentado, con una guadaña que apoya sobre el suelo. Esta figura se asienta sobre la bola del mundo, que a su vez está rodeada por la serpiente que simboliza el pecado, mordiendo una manzana. Detrás de la figura, se alza una cruz, con sus elementos horizontal y vertical.
Todos estos componentes están cargados de simbología. La imagen de la Canina sentada evoca instantáneamente la postura de El Pensador de Rodin, aunque este último es mucho posterior. La muerte sentada sobre el mundo entero significa que nadie escapa a su abrazo, que de esta vida no salimos indemnes.
La Singular Simbología Cristiana: Resurrección y Esperanza
Detrás de La Canina, la cruz, pilar de la religión cristiana, se presenta con dos sudarios colgando de sus brazos: uno blanco y otro negro. El sudario negro lleva grabada una frase en latín: «Mortem superavit», que significa «la muerte venció a la propia muerte».
Esta poderosa frase, junto con el paso, transmite un mensaje profundamente poético desde la perspectiva cristiana: la simbología de la resurrección. Cristo, al no sucumbir a la muerte sino resucitar y ascender al cielo, venció a la muerte misma.
En la imaginería sevillana, es muy raro encontrar una calavera o un esqueleto. La tradición suele modelar figuras como si fuesen personas vivas, lo que hace a La Canina una excepción fascinante. Es tan singular que, de hecho, no suele estar expuesta. Yo mismo, en una ocasión que visité la Hermandad del Santo Entierro en el centro de Sevilla fuera de Semana Santa, pregunté por ella y me informaron que solo se expone y procesiona durante esos días. Esta exclusividad no hace sino acrecentar el deseo y el misticismo que la rodea.
Las caninas y esqueletos son elementos que me encantan y utilizo mucho en mi obra. Ahí están figuras como «Lola» o la que aún no tiene nombre, la del sombrerito, para la cual puedes dejarme tus sugerencias en los comentarios.
Análisis Artístico: Composición, Símbolos y Llamador Oculto
La composición general de La Canina es triangular, un recurso muy común en los pasos de Semana Santa, especialmente en las vírgenes con su manto. Esta forma simboliza la unión de la Tierra con el Cielo, ascendiendo desde una base terrenal hacia lo espiritual. Es una composición que también encontramos en pirámides y numerosas obras de arte a lo largo de la historia. Si quieres profundizar en el fascinante mundo de la composición en el arte, la fotografía o la escultura, te invito a conocer mi curso de composición en crea13.com.
La cruz detrás de La Canina, con su horizontal y su vertical, es otro potente símbolo. La línea horizontal puede representar la tierra, mientras que la vertical se eleva hacia el cielo. Es uno de los símbolos más significativos de la cristiandad y del mundo, que con su simpleza comunica universalmente su mensaje.
Una peculiaridad que añade más misterio a este paso es que el llamador está oculto. El llamador es un martillo de orfebrería que suele ubicarse en la parte delantera del paso y se utiliza para dirigir las procesiones, indicando cuándo avanzar o detenerse. Sin embargo, en el caso de La Canina, está discretamente escondido en la zambrana delantera, como una forma de no «llamar» a la muerte.
Historia de un Paso Inquietante: De Cardoso de Quiroz a Valdés Leal
¿A quién se le ocurrió la genial idea de procesionar una canina en Semana Santa? El escultor e imaginero Antonio Cardoso de Quiroz creó esta impactante canina de madera en 1693. Su objetivo era revitalizar una cofradía en declive, sustituyendo una imagen antigua del siglo XV que consistía solo en una cruz y unos sudarios. Con el tiempo, se le añadieron la bola del mundo y algunos angelotes o un niño Jesús, aunque con materiales de desecho. Cardoso de Quiroz quiso crear algo que impactara y generara profunda reflexión.
Una curiosidad adicional es que Juan de Valdés Leal, uno de mis pintores sevillanos favoritos, participó en la elaboración e incluso rehízo algunas partes del paso. Él añadió a La Canina una corona (probablemente de espinas) y un manto. No obstante, estos elementos, al cambiar por completo el significado, quizás transformándola en una representación del propio Cristo muerto o su muerte, no perduraron. La complejidad teológica y la falta de aceptación popular llevaron a su eliminación, aunque la serpiente y la manzana, símbolos del pecado y la culpa tan presentes en la religión cristiana, sí permanecieron.
Más Allá de la Muerte: Un Mensaje de Vida y Perdón
Al contemplar esta imagen, me surge la reflexión: ¿Este paso trata sobre la muerte o sobre la vida? Personalmente, creo que versa sobre la vida y la esperanza. Según la fe cristiana, Jesucristo sobrevive a la muerte, asciende al cielo donde vive eternamente, y es el destino al que aspiran los «buenos cristianos».
Algunos interpretan que esta imagen representa la resurrección de Jesús como instrumento para salvar al mundo, el perdón de los pecados y la victoria sobre el demonio, todo ello desde la simbología cristiana.
La Canina también ha tenido su propia historia de «supervivencia». Sufrió daños durante la Revolución Francesa y fue restaurada en 1829 por Juan de Astorga. Más recientemente, en 2007, se le realizó otra pequeña restauración.
Anecdotario y Peculiaridades: La Canina que no se Detiene
A diferencia de otros pasos que pueden detenerse ante un balcón por algún enfermo o por circunstancias especiales, La Canina no se detiene nunca. Se dice que la muerte no se para ante nadie. Sin embargo, una leyenda cuenta que en 1940, el paso sí se detuvo frente al mismísimo Francisco Franco, el dictador. El capataz, mirándolo fijamente junto a la figura de la muerte, le espetó: «¡Excelencia, medite!». Si Franco meditó o no, es algo que permanece en el misterio.
Para quienes me ven desde otras partes del mundo y se preguntan cómo se mueven estos pasos tan imponentes, no, no es magia ni una máquina. Son llevados por personas, normalmente hombres costaleros. En este paso en particular, 24 costaleros le dan vida.
Y como no podía ser de otra manera, el humor andaluz no podía dejar de lado a La Canina. Aquí en Sevilla, el recordado Pepe Perejil, de cuya taberna tengo grandes recuerdos con amigos, le dedicó una entrañable saeta: «Ay, canina, cuánto te quiero, pero cómo te hace falta un buen caldo de puchero.»
Otras «Caninas» en España: Un Fenómeno Cultural
Aunque parezca mentira, La Canina despierta una enorme admiración y es una de las imágenes más representadas después del Gran Poder y La Macarena, ¡que no es poco! Y aunque no hay muchas copias, sí existen otras «caninas» o pasos similares en España.
En dos pueblos de Sevilla, Alcalá del Río y Alcalá de Guadaira, también procesionan pasos inspirados en esta figura. En Alcalá de Guadaira, por ejemplo, salen tres pasos: el de la canina como símbolo de la resurrección, la urna con el cuerpo de Cristo muerto (dispuesto como los obispos, con la cabeza por delante), y el Duelo, con una imagen de la Virgen de la Soledad acompañada por San Juan, María Magdalena, María Salomé y María de Cleofás. Un cortejo impresionante, con un paso del gótico florido.
Para emociones aún más fuertes, en Ateca (Zaragoza), procesiona un paso de resurrección o de la muerte donde el esqueleto está de pie, y ¡es un esqueleto real! Perteneció a una mujer del siglo XV que lo donó, y aún hoy forma parte de la procesión. En Borja (Zaragoza) también se puede ver otro esqueleto que empuña una guadaña y lleva una cartela con la frase «Nemini parco» («a ninguno perdono»), un recordatorio de que somos todos iguales ante la muerte.
Finalmente, el Jueves Santo en Verges (Girona) se celebra la «Danza de la Muerte», que aunque no es una procesión de pasos al uso, involucra a personas vestidas de canina bailando, con un concepto muy similar al de mi propio cuadro «La Danza de la Muerte».
Diálogos Artísticos: Rodin, Cristo de la Humildad y Paciencia y La Canina
Cada vez que veo La Canina, no puedo evitar que mi mente la conecte con El Pensador de Rodin y con el Cristo de la Humildad y Paciencia, que se encuentra en la Iglesia del Salvador de Sevilla. La postura es notablemente similar, pero ¿tienen algo más en común estas tres figuras?
* El Pensador de Rodin (1880): Representa a un hombre desnudo con el puño apoyado en el mentón, inmerso en una profunda reflexión sobre la existencia humana, pero desde una perspectiva humanista, no religiosa. Aborda las grandes preguntas de la vida y la muerte, las tribulaciones diarias. Es una obra increíblemente contemporánea.
* Cristo de la Humildad y Paciencia (Antonio Cardoso de Quiroz, 1696): Realizado por el mismo imaginero de La Canina unos años después. Aunque la postura es idéntica, simbólicamente es muy distinto. Aquí, Cristo espera la muerte, aceptando su destino antes de la crucifixión, una espera resignada y paciente, como «cuando vas a la seguridad social», diría yo.
* La Canina: Reflexiona sobre el triunfo de la vida sobre la muerte, sobre la resurrección.
Cada figura, con su postura similar, nos invita a una reflexión distinta, mostrando la riqueza de la interpretación artística y religiosa.
Mi Reflexión Final: ¿Por Qué Ver la Semana Santa de Sevilla?
Aunque no soy lo que se diría un «capillita», es decir, un ferviente seguidor de las hermandades, te aseguro que si nunca has presenciado la Semana Santa de Sevilla, te invito encarecidamente a que lo hagas. Es un espectáculo que no te puedes perder, un ritual con una atmósfera única en el mundo. Es una fiesta religiosa que mueve emociones profundas, y todo lo que la rodea: la música, los nazarenos, la iluminación, el ambiente, la espiritualidad… es sencillamente increíble. Se te ponen los vellos de punta.
Incluso si, como yo, no eres creyente, puedes disfrutarla desde múltiples puntos de vista. La espiritualidad que transmite, por sí sola, ya merece la pena.
Ahora me gustaría saber tu opinión: ¿Te gusta el paso de La Canina? ¿Cuál es tu paso favorito de Semana Santa? Déjamelo en los comentarios.
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