Los Tormentosos Fracasos Amorosos de Vincent Van Gogh: ¿Era el genio un mal amante?
La vida de Vincent Van Gogh estuvo marcada por una profunda intensidad, no solo en su arte, sino también en sus relaciones personales. ¿Por qué un genio de su talla experimentó tantos fracasos amorosos? Desde mi perspectiva, y tras un estudio exhaustivo de su obra y vida, la respuesta apunta a una combinación de factores: su carácter a menudo insoportable, su frecuente visita a prostíbulos, su desesperado anhelo por el amor y el reconocimiento, y un temperamento irascible que lo llevaba a enfadarse con facilidad y a no comprometerse del todo.
Aunque valoro enormemente su legado artístico, es innegable que su personalidad jugó un papel crucial en la complejidad de sus vínculos sentimentales. En este artículo, exploraremos los seis fracasos amorosos más significativos en la vida de Van Gogh, buscando entender cómo estas experiencias moldearon al hombre y, en última instancia, al artista.
Puedes ver la explicación completa en mi canal de YouTube:
1. Eugene Loyer: La primera gran decepción
Su primera gran decepción llegó a los 20 años, cuando trabajaba como galerista junto a su hermano. Se hospedaba en la casa Loyer, y allí se enamoró de la hija de la dueña, Eugene. Sin embargo, Eugene ya estaba comprometida. Van Gogh, al parecer, confundió una amistad con algo más. Curiosamente, algunas biografías sugieren que su verdadero objeto de afecto pudo haber sido la madre de Eugene, añadiendo un velo de misterio a este episodio.
Se cuenta que Van Gogh, sumido en su obsesión, rondaba la casa día tras día hasta que vio a Eugene vestida de novia, a punto de casarse. Este desengaño lo llevó a refugiarse en la Biblia, leyéndola compulsivamente y decidiendo seguir los pasos de su padre: convertirse en pastor. Este fue solo el inicio de una serie de tormentosas relaciones.
2. Kee Vos Stricker: El amor no correspondido por su prima
El segundo fracaso amoroso de Van Gogh fue con su prima, Cornelia Adriana Vos Stricker, conocida como Kee. Sumido en la tristeza tras la muerte de su marido, Kee fue a visitar a los padres de Van Gogh, donde este también se encontraba. Entablaron una amistad mientras paseaban y compartían su dolor. Sin embargo, una vez más, Van Gogh confundió la amistad con el amor.
Cuando le confesó sus sentimientos a Kee, ella se horrorizó, respondiéndole con un contundente «¡No, nunca, nunca!». En aquel entonces, Van Gogh tenía 28 años y Kee 35. A pesar de la negativa, él la persiguió, generando un gran revuelo familiar hasta que, por presiones, desistió. Poco después, Kee se casaría con otro hombre.
3. Sien Hoornik: Un intento fallido de salvación
En La Haya, Van Gogh conoció a Maria Hoornik, a quien llamaban Sien, una costurera que también ejercía la prostitución. Sien tenía una hija, había sido abandonada por su marido y padecía de sífilis, gonorrea y alcoholismo. Van Gogh, movido por la compasión, la tomó como modelo y se enamoró de ella, con la intención de «salvarla» de la prostitución.
Escribió a su hermano Theo sobre ella: «Este invierno me encontré a una mujer embarazada que estaba mendigando en la calle para ganar su pan. La tomé como modelo y he trabajado con ella todo el invierno. La he protegido a ella y a su bebé durante todo este tiempo, al compartir con ella mi propio pan.» La familia de Van Gogh y su hermano desaprobaban rotundamente la relación, e incluso Theo amenazó con cortar su apoyo económico si continuaba con Sien.
La relación duró casi dos años, y durante ese tiempo Sien dio a luz a su hijo, a quien Van Gogh también dibujó. Las representaciones de Sien por Van Gogh a menudo la muestran de perfil, con la cabeza cubierta o sin mostrar el rostro, con trazos duros y una figura elegante, aunque él mismo la describía como poco agraciada, con la cara marcada y un habla ruda. Sus dibujos capturaban la cotidianidad de Sien: sentada en cuclillas, mirando al vacío, paseando o cosiendo.
4. Margot Begemann: Un amor prohibido y un intento de suicidio
Después de la tumultuosa ruptura con Sien, Van Gogh se encontraba sumido en la tristeza. Su cuarto fracaso amoroso fue con Margot Begemann, una mujer mayor y, según las crónicas, poco agraciada, pero que se enamoró profundamente de él. Fue la primera en proponerle matrimonio, lo que la convierte en una figura singular en su biografía.
Sin embargo, la familia de Margot se interpuso, argumentando que Van Gogh estaba demasiado débil y desequilibrado por sus desamores anteriores, y que no debía casarse con ella. Ante esta negativa y el rechazo social, Margot intentó suicidarse, un hecho que generó un enorme escándalo. Parece que todo aquel que se acercaba a Van Gogh acababa sufriendo un destino trágico.
5. Agostina Segatori: La dueña del café exótico
Su quinto fracaso lo llevó a París, donde se enamoró de Agostina Segatori, una mujer empoderada, dueña del café parisino «Le Tambourin» (o «Café de la Tambourine»), un lugar de reunión para muchos artistas de la época. Agostina, de aspecto exótico, fue musa de numerosos pintores como Manet, Delacroix y Corot.
Van Gogh se sintió atraído por su estilo de vida, muy superior al suyo. A menudo comía en su bar y, al no tener dinero, le pagaba con sus obras. Algunas versiones sugieren que Agostina era también la amante del hermano de Van Gogh, Theo, lo que añadiría otra capa de conflicto a su relación.
Al final, Van Gogh la dejó, o, como otras versiones más creíbles cuentan, ella le dio largas, indicándole que lo suyo había sido un romance pasajero y que cada uno debía seguir su camino. Van Gogh la pintó con colores enérgicos y trazos fuertes, reflejando una mujer empoderada, con rasgos duros pero positivistas, muy diferente de sus retratos de Sien.
6. Marguerite Gachet: El último amor prohibido
El sexto y último fracaso amoroso de Van Gogh fue con Marguerite Gachet, la hija de 21 años del Dr. Paul Gachet. El Dr. Gachet, un homeópata y coleccionista de arte, se hizo muy amigo de Van Gogh, abriéndole las puertas de su casa. Ambos compartían el amor por la pintura, y el Dr. Gachet incluso realizaba copias de obras impresionistas.
Van Gogh comenzó a pintar a Marguerite, y una cosa llevó a la otra. Pasaban tiempo juntos, él la dibujaba tocando el piano o posando en el jardín, escenas recreadas en la película «Vincent» de 1991. Sin embargo, el Dr. Gachet desaprobó la relación debido a la diferencia de edad y la inestable salud mental de Van Gogh. Se enfadaron, y Van Gogh tuvo que huir.
A pesar de todo, se cuenta que Margot fue la única que, durante 50 años, llevó flores a la tumba de Van Gogh.
Un alma atormentada en busca de amor
Van Gogh, a pesar de sus múltiples desengaños, seguía anhelando el amor. Llegó a escribir: «Entonces pensé para mí mismo que me gustaría estar con una mujer. No puedo vivir sin amor, sin una mujer. Daría todo en la vida por tener algo infinito, algo profundo, algo real.»
Era un hombre que se enamoró de la pintura, del arte y, repetidamente, de muchas mujeres. Sin embargo, su carácter conflictivo, su mal humor y su incapacidad para poner de su parte en las relaciones lo convirtieron, desde mi punto de vista, en un «mal amante». Este tormento personal, sin duda, influyó profundamente en su pintura, cargándola de la emoción y el conflicto que definieron su vida.
¿Qué opinas tú de los fracasos amorosos de Van Gogh? ¿Crees que su personalidad fue la principal causa de sus desengaños? Déjame tu comentario. Si te ha gustado este vídeo, no olvides suscribirte a mi canal de YouTube, compartirlo y apoyarme.
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