¿Era Goya Feminista? La Reveladora Visión de la Mujer en «Los Desastres de la Guerra»
La visita a un museo siempre es una fuente de inspiración y reflexión. Recientemente, durante mi paso por Zaragoza, tuve la oportunidad de recorrer el Museo Goya. Me detuve especialmente en la serie de sus grabados, observando con detenimiento cómo representaba a la mujer en situaciones límite. Fue entonces cuando me asaltó la pregunta: ¿era Goya feminista?
En este artículo, basado en mi análisis y reflexiones, te invito a explorar algunos de los grabados más impactantes de «Los Desastres de la Guerra», una serie que Francisco de Goya creó para confrontar la crudeza del conflicto y la naturaleza humana. Te propongo que, al final de la lectura, juzgues por ti mismo si estas imágenes pueden considerarse un testimonio feminista o no.
«Los Desastres de la Guerra»: Un Reflejo Crudo de la Humanidad
Compuesta por 82 estampas, «Los Desastres de la Guerra» es una serie que trasciende su contexto histórico para resonar con una vigencia impactante en el presente. La guerra, un tema tristemente actual, nos obliga a revisar estos grabados para confrontar las barbaridades y lo peor de nosotros mismos, recordándonos la futilidad del conflicto. Es importante destacar que Goya nunca vio su trabajo completo publicado en vida; lo admiramos hoy en libros y exposiciones en instituciones como el Museo del Prado o el British Museum.
La Mujer en la Guerra: Una Lucha Olvidada, Revivida por Goya
Lo que hace la obra de Goya particularmente revolucionaria es su representación de la mujer. Mientras que otras representaciones artísticas de la época se centraban exclusivamente en hombres luchando y matándose, Goya nos presenta una mujer que no huye, que no se resigna en casa, sino que lucha con una fuerza inquebrantable. Esta distinción me llevó a plantear la pregunta clave: ¿era Goya feminista?
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 0:30)
Grabados Emblemáticos y la Valentía Femenina
A continuación, exploramos algunos de los grabados más significativos de la serie, prestando especial atención a la figura femenina.
«Y son fieras»: La Rebelión de las Madres
La primera imagen que analizamos se titula «Y son fieras». En ella, un grupo de soldados franceses intenta asesinar a varias mujeres. ¿Huyen? ¿Se esconden? ¡De ninguna manera! Una de ellas, con un niño en brazos, clava una lanza en el costado de un soldado. Otra levanta una piedra sobre su cabeza, lista para atacar a otro. Hay una tercera mujer que, si bien parece agonizar en el suelo (las crudas realidades de la guerra), es un símbolo de una lucha perdida, pero una lucha al fin y al cabo.
Un detalle crucial es la composición: prácticamente todas las figuras se concentran en el lado derecho del encuadre, lo que sugiere que las mujeres van ganando terreno, superando a los soldados y expulsándolos de la escena. Aquí vemos a una mujer poderosa, valiente y combativa.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 1:25)
«¡Qué valor!»: Agustina de Aragón y el Anonimato Heroico
Otro grabado conmovedor es «¡Qué valor!». En él, una mujer de espaldas se abre paso entre un grupo de cadáveres, dirigiéndose decididamente hacia un cañón, probablemente para dispararlo contra el enemigo. No es un soldado quien realiza esta acción, es una mujer.
Los primeros críticos, como Piots en Francia y Mérida en España, interpretaron esta figura como Agustina de Aragón, una de las heroínas que defendieron Zaragoza en aquella época. Sin embargo, considero que no se trata de Agustina, ya que Goya la representó de forma más específica en otras obras. Esta figura no es un retrato; es una mujer anónima, es «una y es todas». La visión de Goya es radicalmente diferente a la de otros grabadores de la época, como Gálvez y Brambila, quienes se limitaban a mostrar edificios caídos y ruinas. Goya, en cambio, captura la valentía intrínseca de la mujer en la guerra.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 2:50)
«No quieren»: La Venganza de las Víctimas
El grabado «No quieren» nos sumerge en una escena brutal: el intento de violación de una mujer por parte de un soldado francés en un pueblo (la noria en el fondo es un detalle curioso que indica el entorno rural). Lejos de quedarse inmóvil, la mujer se defiende, arañándole la cara con una mano, mientras con la otra se cubre el rostro, quizá por la vergüenza. Detrás de ella, otra figura femenina –no sabemos si su madre, abuela o simplemente otra mujer del pueblo– se dispone a clavar un cuchillo por la espalda al soldado.
Esta imagen nos invita a reflexionar: en la guerra, las víctimas pueden convertirse en verdugos. Es un acto de venganza o de justicia, una de las dolorosas realidades que el conflicto puede engendrar.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 4:25)
«Ni por esas» y «No se puede mirar»: Mártires y la Sombra de la Muerte
El grabado «Ni por esas» aborda un tema similar de venganza. Como reza un proverbio chino: «Si quieres venganza, prepárate para cavar dos tumbas», una dura lección de la guerra.
Luego, «No se puede mirar», una estampa inteligentemente dibujada que muestra una ejecución. Goya omite a los asesinos, representándolos únicamente por los cañones de sus escopetas y las bayonetas. Aquí, tanto mujeres como hombres son mostrados como mártires. La verdadera protagonista, una vez más, es la mujer, que está más iluminada. Parece que se encuentran en una especie de cueva donde han sido descubiertos. Entre los condenados hay un hombre implorando por su vida, vestido como un noble, y otros de clases más bajas, enfatizando que la guerra no distingue estamentos. El acto simbólico más potente es que tanto la mujer como los demás se dirigen hacia la sombra, hacia la muerte. Este concepto resuena con el famoso «El 3 de mayo», aunque sin figuras femeninas, la idea de la ejecución y el martirio es la misma.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 6:00)
«Murió la verdad» y «Resucitará»: La Esperanza a Través de la Figura Femenina
Casi al final de la serie, Goya nos presenta dos grabados titulados «Murió la verdad» y «Resucitará». Aquí, la figura femenina adquiere un simbolismo aún mayor, representando quizás a España o a la Verdad misma. Alrededor de esta «verdad» muerta, observamos figuras como un obispo (simbolizando la Iglesia) y otros seres extraños, monjes, todos ellos con la aparente intención de que la verdad no viva o no resucite, pues ello implicaría la pérdida de su hegemonía.
Sin embargo, Goya, con su espíritu inquebrantable, siempre nos deja una puerta abierta a la esperanza con «Resucitará», expresando su deseo de que la verdad finalmente salga a la luz.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 7:45)
«Las mujeres dan valor»: El Clamor Feminista Más Explícito
La serie de «Los Desastres de la Guerra» está llena de atrocidades: hombres empalados, escenas de «Estragos de la guerra» donde hombres y mujeres son masacrados indistintamente, o el grabado «Entre llamas» con aniquilación indiscriminada.
Pero hay un grabado cuyo título es una declaración rotunda: «Las mujeres dan valor». Si esto no es una afirmación feminista, ¿qué lo es? En esta estampa, las mujeres luchan con la misma bravura que los hombres, demostrando su igual valía y coraje en el fragor de la batalla.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 9:00)
«El buitre gigante»: La Expulsión de la Opresión
Hacia el final de la serie, Goya se adentra en un simbolismo cada vez más profundo. Destaca el grabado del «El buitre gigante». Se cree que el buitre representa a Napoleón, y la imagen muestra a hombres y mujeres unidos para expulsar al opresor, gritándole: «¡Ya basta de que nos conquistes, de que te aproveches de nosotros y nosotras!». Es un grito colectivo de resistencia contra la tiranía.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 9:50)
Conclusión: La Vigencia del Mensaje de Goya y su Legado
Tras este recorrido por «Los Desastres de la Guerra», mi reflexión final es que quizás quienes nos gobiernan deberían reflexionar más sobre el arte y analizar obras como esta de Goya para comprender que la guerra, sinceramente, no lleva a ningún sitio. La violencia engendra violencia, un ciclo que podría perpetuarse indefinidamente.
Como dato curioso, el primer ejemplar de esta serie que Goya completó fue un regalo a su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez. Ese cuaderno se encuentra hoy en el British Museum y en su portada Goya escribió una frase contundente: «Fatales consecuencias de la Sangrienta guerra en España».
Esto me lleva a otra reflexión: ¿Quiso Goya decir que la mujer es fundamental en la guerra, que lucha igual que el hombre, que somos iguales para lo bueno y para lo malo? ¿O quizás la mujer también simbolizaba para él a España misma, en su lucha y resistencia?
Goya, a través de sus grabados, nos obliga a confrontar la brutalidad de la guerra, pero también nos revela la increíble resiliencia y poder de las mujeres, elevándolas a heroínas y símbolos de resistencia. Su visión, sin duda, estaba muy adelantada a su tiempo.
(Ver este análisis en el video a partir del minuto 10:15)
Más Allá de los Desastres: ¡Explora el Mundo de Goya con Antonio García Villarán!
Podría hablarte muchísimo más sobre Goya, un artista que me apasiona. Si este análisis te ha cautivado y quieres que profundicemos en otras de sus series, te invito a dejar un comentario abajo con la palabra «Goya». Podríamos explorar «La Tauromaquia» – ¿cómo veía Goya el mundo de los toros? ¿Era crítico o un aficionado? – o quizás mi serie favorita, «Los Disparates».
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