En un encuentro vibrante y lleno de reflexiones, Alejandro Díaz de Losada, organizador y coordinador de la actividad de la Facultad de Bellas Artes, tuvo el honor de entrevistar a Antonio García Villarán. Conocido por su millón de suscriptores en YouTube y su impacto en el mundo del arte, Antonio compartió su trayectoria, su visión crítica y su entusiasmo contagioso por la creación y la difusión artística. Esta retrospectiva a su obra y pensamiento ofrece una mirada profunda a la evolución del arte, la docencia y el impacto de la era digital.
Los Primeros Trazos: Infancia y Juventud Artística
Desde sus días en el colegio, Antonio García Villarán ya mostraba una inclinación natural por el dibujo. «Era el niño de la clase que dibujaba», recuerda, encargado incluso de hacer el portal de Belén en la pizarra. Su interés se consolidó con el tiempo, apoyado siempre por sus padres, algo que él valora profundamente y que contrasta con la experiencia de muchos artistas.
A los 13 años, pintó su primer cuadro, un regalo de Navidad, y poco después ingresó en una academia con Roberto Reina, rodeado de personas mayores, lo que marcó el inicio formal de su formación. La adolescencia lo llevó al Bachillerato Artístico Experimental y, posteriormente, a las Bellas Artes. Un hito importante fue la selección de su obra «El sacalillo» en el prestigioso concurso Ateneo a los 16 años, un momento que lo «subió» y reafirmó su vocación.
La Facultad y la Construcción de una Comunidad
Antonio se preparó intensamente durante cuatro años para acceder a la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, una prueba que superó con facilidad. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no todos sus compañeros compartían esa misma pasión o preparación, lo que le llevó a reflexionar sobre el sistema educativo.
Durante su etapa universitaria, Antonio destacó por su iniciativa. Junto a unos amigos, constató la falta de espacios expositivos en su facultad, a diferencia de otras en España. Esto los impulsó a crear el primer Mercado de Arte de la Universidad de Sevilla, un proyecto audaz que, aunque inicialmente rechazado por el decanato, se convirtió en un éxito rotundo, atrayendo incluso a Televisión Española y demostrando que «sí se podía vivir del arte». Esta experiencia, y la reflexión sobre la necesidad de involucrar a los estudiantes en su propio aprendizaje, se recogen en su libro «El maestro escarabajo».
La Figura del Maestro y la Docencia Renovable
Un pilar fundamental en la formación de Antonio fue Manuel Álvarez Fijo, a quien describe como su «maestro de maestros». Este profesor, de espíritu joven e inquieto, logró cambiarle el chip, inspirándolo a leer teoría del arte, visitar exposiciones y explorar diversas disciplinas. La influencia de Fijo fue tal que, años después, lo invitó a ser profesor colaborador en la facultad, una experiencia de seis años que marcó profundamente la visión de Antonio sobre la enseñanza.
En 2005, Antonio obtuvo su doctorado con la tesis «Reflexión del pensamiento pedagógico de las artes plásticas: Proyecto hacia una docencia renovada», recibiendo un sobresaliente cum laude por unanimidad. Esta tesis reflejaba su preocupación por la enseñanza del arte en el siglo XXI, que a menudo se mantenía anclada en metodologías del siglo XIV. Aunque hoy la reformularía debido a los rápidos avances de la era digital, ya entonces intuía la necesidad de un «maestro de maestros» accesible a través de la red.
A pesar de no haber querido ser profesor inicialmente, su vocación divulgativa lo ha llevado a impartir clases en diversos contextos, desde la cárcel hasta su propia academia, Crea13, y a confiar en la juventud como motor de cambio. «Los alumnos son los jóvenes llenos de vida que les dices algo y lo hacen», afirma, destacando la importancia de encender esa chispa creativa.
La Editorial, la Academia y el Personaje de Johana Darko
En 2005, Antonio fundó Cangrejo Pistolero Ediciones, una editorial que publicó más de 40 títulos de poesía, arte y pensamiento. Este proyecto surgió tras un viaje a la India que lo desconectó de la pintura por casi una década y le despertó un profundo interés por la filosofía y la poesía india. Aprendió de forma autodidacta el mundo editorial, montando un festival de perfopoesía en Sevilla que fue un éxito durante 13 años.
Fue en este periodo, y en uno de sus poemarios («Conductor de Nubes»), donde nació Johana Darko, una ilustradora neozelandesa ficticia que se convirtió en un personaje clave de su obra y performances, generando tal expectativa que llegó a ser «presentada» en sociedad, una anécdota que demuestra la creatividad y el ingenio de Antonio.
Su academia, Crea13, fue un espacio de enseñanza libre durante 22 años, donde los alumnos decidían qué aprender. Cerrada recientemente, Antonio ha volcado su energía en la red, abriendo las puertas de su taller en Twitch y compartiendo su proceso creativo, como una evolución natural de su enseñanza.
La India: Un Viaje de Transformación
El primer viaje a la India, hace 14 años, fue un antes y un después en la vida de Antonio. Lejos de la uniformidad europea, la India le reveló una realidad diferente en su gente, su filosofía de vida, su pobreza y su belleza. «Mucha magia», dice, «que aquí parece que hemos perdido». Esta experiencia caló tan hondo que su influencia se manifestó en su obra, su estilo de vida y hasta en el nombre de su perro, Vrindavan, demostrando un profundo arraigo a la cultura india.
La Revolución Digital: YouTube y el Manifiesto Aparte
El camino de Antonio hacia YouTube comenzó de forma orgánica. Inicialmente, utilizaba la plataforma para promocionar sus cursos online. Sin embargo, pronto descubrió el potencial de hablar de arte «sin pelos en la lengua», un estilo directo y crítico que le valió el apoyo de una comunidad creciente. Su crítica a ciertos artistas y obras, como el infame plátano pegado a la pared, cristalizó en la palabra «Aparte», que él acuñó y que sus seguidores adoptaron, obligándolo a crear el «Manifiesto Aparte» y el libro «Revolución Aparte» para definir este concepto.
Para Antonio, el «Aparte» es una forma de «discriminar» dentro del arte, de cuestionar obras que, aunque expuestas en galerías, carecen de valor artístico o interés. No se trata de criticar por criticar, sino de fomentar un análisis crítico y de valor en un mundo donde a menudo se confunde el precio con el valor intrínseco. Sus vídeos, con millones de visualizaciones, han demostrado que hay un público ávido de este tipo de debates y reflexiones.
Impacto en Museos y el Mercado del Arte
Antonio no ha dudado en criticar la pasividad de grandes instituciones como el Museo del Prado en el ámbito digital. Sin embargo, se alegra de ver cómo, años después de sus vídeos, muchos museos han mejorado su presencia en redes sociales, realizando directos en Instagram o participando en videojuegos como Animal Crossing. Aunque nieguen la influencia de divulgadores como él, «sin duda» han afectado a cómo los museos se muestran al público.
Su experiencia en ferias como ARCO también le ha servido para constatar que el mundo del arte tradicional aún «mira mucho el ombligo», perdiendo grandes oportunidades de conectar con el público a través de la divulgación digital. El éxito de youtubers y streamers como Ibai o Rubius demuestra que el lenguaje y los hábitos de consumo han cambiado, y que la televisión, aunque reacia, debe adaptarse a esta nueva realidad de comunicación más cercana y natural.
El Futuro del Arte: Digital, NFTs y AI
Para Antonio, el futuro del arte es una convivencia entre el arte digital y el tradicional. No cree que uno vaya a «comerse» al otro, sino que coexistirán, enriqueciéndose mutuamente. Se muestra especialmente entusiasta con el mundo del criptoarte y los NFTs, a los que considera una «gran noticia» para los artistas. La posibilidad de obtener regalías por la reventa de sus obras, de acceder a un mercado global y de monetizar el arte digital abre un abanico de oportunidades sin precedentes. Aunque reconoce la existencia de «malas prácticas» y la demonización de los NFTs, subraya su potencial como una «salvación» para muchos creadores.
En cuanto a la inteligencia artificial en el arte, Antonio tiene una postura clara: si bien la AI puede ser una herramienta, la creación artística reside en la elección y la intención del ser humano. «La creación artística tiene absolutamente todo que ver con lo que la persona y no una máquina hace», sentencia.
Una Comunidad Diversa y un Consejo Final
El público de Antonio es tan diverso como el propio arte: niños, adultos, familias enteras, personas ajenas al arte y académicos. Sus vídeos han llegado a ser utilizados en clases universitarias y en institutos, algo que lo enorgullece. Esta repercusión, con más de 126 millones de visualizaciones, demuestra el poder de la divulgación accesible para acercar el arte a todos.
Como consejo para los jóvenes artistas, Antonio es contundente: «Hacer arte se aprende haciendo». Además, recomienda:
- Explorar la red y entenderla como una herramienta de trabajo.
- Trabajar con libertad, como si no importara el dinero, pero con disciplina y constancia.
- Mostrar la obra en redes sociales, «publicitarla o mostrarla en la red porque todo el mundo tenemos el móvil en la mano».
- Buscar y construir una comunidad que valore lo que uno hace.
La historia de Antonio García Villarán es un testimonio de pasión, resiliencia y adaptación. Su trayectoria, desde sus inicios como el «niño que dibujaba» hasta convertirse en un referente de la divulgación artística en la era digital, es una inspiración para todos aquellos que buscan vivir del arte y, sobre todo, hacer que el arte viva y resuene en la sociedad.








