El Hiperrealismo: Una Visión Crítica y Apasionada de Antonio García Villarán
¡Hola a todos! Soy Antonio García Villarán y, por fin, en este vídeo quiero hablarles de un tema que genera mucha controversia: el hiperrealismo. Sé que muchos de vosotros me habéis enviado mensajes, especialmente desde que hablamos de la obra de Antonio López, y cada uno tiene sus ideas. Pero hoy, les voy a contar por qué, en mi opinión, el hiperrealismo no es mi estilo.
Antes de sumergirnos en esta reflexión, quiero recordarles que acaba de inaugurarse mi nueva web oficial: www.antoniogarciavillaran.es. Allí encontrarán todas mis últimas obras: dibujo, pintura, libros de artista y prints. También pueden seguirme en mis redes sociales, donde comparto historias cada día.
Aquí tienen el vídeo completo para que puedan seguir esta conversación:
Mi Posición frente al Hiperrealismo: ¿Arte o Pura Técnica?
Para mí, el hiperrealismo en sí, es decir, la reproducción de una imagen a la manera fotográfica, como si fuese una fotografía de muchos píxeles, carece de un sentido profundo. ¿Para qué queremos hacer eso hoy día, teniendo la tecnología que poseemos? La fotografía se inventó en el siglo XIX, y estamos en el XXI. Cualquiera puede hacer una foto, ampliarla, y obtener una imagen hiperrealista, sin necesidad de invertir cuatro meses o incluso veinte años, como algunos, para reproducirla pintada.
La Pincelada: El Alma del Artista
Además, en la mayoría de los casos, los hiperrealistas son «hiperrelamistas». ¿Qué significa esto? Que borran sus pinceladas, uniendo los colores de una forma que a mí, sinceramente, me provoca cierta aversión. Considero que una de las cosas más importantes de los pintores, de los artistas plásticos, es precisamente su pincelada, su gesto. Eso es lo que los diferencia de los demás. Piénsenlo: en un cantante, es su timbre de voz. Si todos los cantantes tuvieran la misma voz, ¡qué monótono sería! Monótono, como algunos cuadros hiperrealistas.
Errores en la Historia del Arte y Museos
Algo que me resulta particularmente chocante es cómo en los libros de historia se menciona que el hiperrealismo surgió en los años 60, en un contexto donde «estaba de moda la abstracción». ¡Pero si en los años 60 convivían el hiperrealismo, la abstracción y los accionistas vieneses! Todo fluía a la vez. De hecho, me molesta mucho que en los museos, en la sección de arte contemporáneo, a menudo no se incluyan obras hiperrealistas ni, por ejemplo, de artistas como Francis Bacon, o de otros autores que trabajaron en los mismos años que los artistas conceptuales. Esta omisión la he presenciado yo mismo en Hamburgo y en muchos otros museos.
La Técnica sin Alma: Una Perspectiva Crítica
La mayoría de los pintores hiperrealistas trabajan con fotografías. Lógicamente, utilizan métodos como la cuadrícula o la proyección con un proyector para calcar la imagen. Luego, la pintan, invirtiendo muchísimo tiempo en que el resultado se parezca exactamente a la foto elegida. ¿Y qué relación tiene eso con crear una obra artística? A menos que la fotografía sea ya una auténtica maravilla, ¿para qué pintarla? Podrías interpretarla y crear otra obra de arte con tu propio sello, con tu visión única.
El Caso de Chuck Close
Uno de los pintores hiperrealistas más conocidos es Chuck Close. Su método de trabajo consistía en ampliar una imagen fotográfica celda por celda, como un artesano, para lograr esa hiperrealidad que se puede conseguir con una cámara fotográfica de alta calidad al ampliar la imagen. He visto en muchísimos manuales que lo que se elogia de este pintor es precisamente eso: que te acercas a la imagen y tiene más definición que una fotografía. ¿Y ya está? Sus retratos o autorretratos, salvo quizás el primero que tiene un interés algo mayor, a mí personalmente se me agotan rápidamente.
Perfección vs. Imperfección: El Verdadero Valor
Si entendemos el hiperrealismo como la búsqueda de la perfección en la definición de la imagen, ¿qué quieren que les diga? Para mí, eso resulta muy aburrido. A mí me atrae la imperfección, aquello que no llego a conocer profundamente, lo que puedo interpretar; las obras en las que no todo está dicho y te invitan a imaginar. Además, ¿qué es la perfección? ¿Una imagen borrosa de una noche no es perfecta? David Lynch, por ejemplo, en su libro Atrapa al pez dorado, aboga por no usar cámaras de alta definición, precisamente para dejar al espectador abierta la ventana de la imaginación. Si nos fijamos en sus películas, a veces hay ruido en esas escenas nocturnas, y él lo valora como algo positivo, y yo también.
La Superficialidad de la Mera Reproducción
El hiperrealismo que se limita a mostrar, por ejemplo, la imagen de una modelo con humo saliendo de la boca como si estuviese fumando, recreado de manera hiperrelamista, o imágenes de un rostro o un objeto con gotitas de agua, pintadas con tal exactitud que parecen fotografías, no me aporta nada. Lo mismo ocurre con quienes pintan a gente mayor, con sus arrugas, para que otros exclamen: «¡Qué bien pintado! ¡Qué bien te ha salido esa gente mayor!». ¿Pero qué me estás contando con eso? ¿Dónde está el contenido de tu obra? ¿Acaso es simplemente la técnica? Si es así, es aburrido.
Por eso, el hiperrealismo, a veces, es como el arroz inflado: puedes hartarte de comerlo, se te hinchará la barriga, pero al rato tendrás hambre de nuevo. Y eso que con el arroz se pueden hacer muchísimas cosas, como unas paellas buenísimas, pero el hiperrealismo no siempre explora esas posibilidades.
Cuando el Hiperrealismo Trasciende la Mera Copia: Ejemplos Positivos
Pero no todo está perdido en el hiperrealismo. Hay artistas que utilizan esta técnica de manera excepcional, dotándola de un discurso y una profundidad que la elevan a un nivel superior.
Pintura: Richard Estes y otros discursos
Un claro ejemplo es Richard Estes. Lo conocerán por sus imágenes de reflejos en cabinas telefónicas, o de la ciudad con múltiples luces y formas geométricas, mostrando a habitantes urbanos realizando actividades cotidianas. Richard Estes es otra cosa: él usa la técnica hiperrealista para contarnos algo, para expresar un discurso. Sus pinturas me recuerdan un poco a la soledad de los cuadros de Edward Hopper (aunque, debo decirlo, siempre me quedaré con Hopper). Además, consigue prácticamente abstracciones haciendo pintura hiperrealista. Creo que sus obras son también una crítica social: todo brilla en una ciudad donde nadie se saluda, donde todo el mundo va a lo suyo, donde todo es un reflejo superficial. Así que sí, Richard Estes como hiperrealista sí me llama la atención, sí me gusta, y es un ejemplo de cómo se puede ser hiperrealista y hacer una obra interesante.
Luego tenemos a Roberto Tin Champ (el nombre en el vídeo es «Tin Champ»). Este autor, considerado hiperrealista, realiza pinturas en las que la tipografía es el motivo principal. Aquí ya, personalmente, no me interesa tanto. Sí, son imágenes de la ciudad que pueden enlazarse un poco con Richard Estes, pero no las encuentro tan interesantes ni tan profundas como las obras de Estes.
Ejemplos de Aburrimiento en Pintura
Y si nos referimos al argentino Hugo Laurencena, ¿qué quieren que les diga? Me parece una de las obras más aburridas que he visto nunca. Lo que hace es ampliar objetos con un fondo blanco, creando cuadros gigantescos hiperrealistas: unas canicas gigantes, un bodegón de canicas, o un bodegón con un puro, o tapones de corcho. Ese tipo de hiperrealismo, a mí, no me dice nada.
Me pasa exactamente lo mismo que con las obras del alemán Mike Dargas. Para portadas de revistas de moda, muy bien. Pero lo que hace este hombre es retratar caras de modelos a las que a lo mejor le vierte miel, que les cae por toda la cara. Él les hace una foto maravillosa y luego se dedica a reproducirla para que la miel parezca que está cayendo. Pues muy bien, Mike, felicidades. Claro, hace muchas, es su trabajo artesanal. Para mí, esto me recuerda mucho a hacer puzles. Estuve tres años dando clase en la cárcel, y allí lo que hacían casi todos los presos era hacer puzles: poner una pieza encajada con otra, tomándose su tiempo. Y eso me recuerda un poco a pintar de manera hiperrealista. ¿Y qué pasa después de que terminas el puzle? Pues ya está, no pasa nada.
Escultura Hiperrealista: Entre lo Grotesco y la Reflexión
El hiperrealismo también se manifiesta en la escultura. Aquí encontramos a Duane Hanson. Este escultor hiperrealista es, desde mi punto de vista, de lo peor que he visto. ¿Qué hace? Realiza moldes de personas de la calle, gente normal, las viste con sus ropas y las coloca en posiciones cotidianas. Además, la factura es horrible: la terminación, la pátina… Me da un poco de grima, parecen esculturas de la casa del terror que encajarían perfectamente en un museo de cera. Por cierto, este escultor se inspira mucho en la obra de George Segal, que hacía prácticamente lo mismo con vendas de escayola.
También se comentó que Antonio López hizo algo similar con sus esculturas El Hombre y la Mujer. Parecía que se decía que las había modelado, pero por lo visto, se hizo un molde a la escultura. Curiosamente, hace mucho tiempo vi un artículo en internet que decía que los modelos que le posaron a Antonio López para estas esculturas estaban denunciando que les habían hecho un molde de su cuerpo, y ahora no lo encuentro por internet, se ve que lo han quitado.
La Brillantez de Ron Mueck y Noé Serrano
Pero, de nuevo, no todo está perdido en la escultura hiperrealista. Encontramos las obras de Ron Mueck, un australiano. Este artista juega con la escala en sus esculturas, por ejemplo, de niños recién nacidos pero a una escala gigantesca. Son esculturas hiperrealistas, pero aquí hay algo más: estas obras, desde mi punto de vista, sí nos invitan a reflexionar. Lo mismo ocurre con las esculturas de Noé Serrano, un artista español andaluz, que usa la técnica hiperrealista para crear seres fantásticos, animales grotescos, figuras que son una crítica social e incluso política. Es decir, hace una obra interesantísima con las técnicas hiperrealistas.
Otros Pintores Interesantes más allá del Hiperrealismo Puro
Dentro del espectro más amplio del realismo, hay pintores que, desde mi punto de vista, son muy interesantes. Por ejemplo, las primeras obras de Eduardo Naranjo me parecen fascinantes.
Y también voy a decir algo de lo cual no me arrepentiré: ¡hay obra de Antonio López que también me gusta! Efectivamente, lo digo aquí públicamente. Pero no son sus obras hiperrealistas, sino sus obras del principio, cuando usaba técnicas que, sin ser hiperrealistas, tenían mucha más magia, mucho más contenido. Encontrabas imágenes de personas que aparecían de no se sabe dónde, espacios que parecían de otro tiempo, e incluso las texturas eran interesantes. Pero, ¿qué te ha pasado, Antonio López? ¿Qué te ha pasado?
El Verdadero Valor del Arte: Más Allá de la Técnica
Para mí, el hiperrealismo es un procedimiento más. No está mal aprender a pintar algo hiperrealista, pero lo más importante es qué vas a hacer con esa herramienta, con ese conocimiento. Esto se puede aplicar a todas las técnicas: puedes aprender a pintar de una manera expresionista, simbolista, clásica o académica, como quieras. Pero lo fundamental es qué vas a pintar, qué vas a representar, dónde quieres llegar con tu pintura.
Únete a la Conversación
¿Tú qué opinas del hiperrealismo? ¿A ti te gusta? ¿Eres un pintor hiperrealista? ¿Te gustaría llegar a pintar de manera hiperrealista o «hiperrelamista»? Déjamelo en los comentarios. No olvides suscribirte a mi canal si todavía no lo estás, dale a la campanita, por supuesto, y revienta el botón de «me gusta». Eso me anima mucho a seguir creando este tipo de contenido. ¡Nos vemos muy pronto!








