India Profunda: Un Viaje a la Esencia de la Vida y la Inspiración
India no es solo un destino; es una experiencia que transforma. Es un país que desafía tus percepciones, expande tu mente y te deja con una sensación de asombro y profunda reflexión. Durante mi reciente viaje, pude sumergirme en sus costumbres, sus gentes y sus paisajes, descubriendo un sinfín de curiosidades, anécdotas y lecciones que quiero compartir contigo.
Benarés: La Ciudad Sagrada a Orillas del Ganges
Benarés, o Varanasi, es el corazón espiritual de India. Aquí, el río Ganges no es solo agua, es la diosa Ganga, y su presencia define la vida. La gente se baña, pesca, hace ofrendas y celebra la vida en sus orillas. Es un espectáculo fascinante de devoción y cotidianidad.
Los Ghats son otra de las maravillas de Benarés: escalones que descienden directamente hacia el río. A diferencia de Occidente, donde se suelen poner barreras para alejar a la gente de los ríos, aquí se construyen estos accesos para que la gente pueda llegar al agua y realizar sus ritos. Es una invitación a la vida fluvial.
La vida en Benarés es una «vida transparente», donde todo se hace en la calle. Pudimos ver escenas maravillosas, como una hija peinando a su madre en la puerta de su casa, ambas vestidas con saris de colores vibrantes, con gallos paseando tranquilamente al lado. También observamos a hombres planchando ropa con antiguas planchas de carbón, demostrando que la calle es un escenario de actividad constante.
Uno de los aspectos más impactantes es el rito de la cremación. En Benarés, es común que los hindúes busquen ser incinerados para que sus almas alcancen el Brahman. Me sorprendió descubrir la existencia de un crematorio eléctrico, cuyo coste es de apenas 500 rupias (unos 6 euros). Sin embargo, si se desea una cremación con «madera buena» para asegurar un mejor tránsito del alma, el precio asciende a unas 4.000 rupias (aproximadamente 50 euros). A pesar de lo económico, muchas personas aún no pueden permitírselo, lo que muestra la dura realidad de la pobreza.
Una lección que Benarés enseña es que, si alguien quiere hacer algo, simplemente lo hace. Vimos cómo la gente se las ingenia para trabajar: un espejo en una pared se convierte en una barbería callejera, una máquina de coser al aire libre en un taller de costura. No hay excusas por falta de recursos; con muy poco, la gente vive, emprende y se gana la vida. Es un testimonio de resiliencia y creatividad.
El respeto por la vida animal es palpable. Todo el mundo alimenta a los animales. Recuerdo una escena que me dejó sin palabras: el dueño de una tienda de saris salió con unos chapatis (pan plano) y se los dio de comer a una vaca que estaba frente a su negocio. Una imagen increíble y conmovedora.
Incluso la lluvia se vive de otra manera. Durante la ofrenda diaria a la diosa Ganga en el Ganges, nos cayó una mojada importante, la lluvia más grande de India. Estábamos allí, en el río, y fue una experiencia memorable que, a pesar de todo, no estropeó el momento.
Quizás la geografía también ha influido en la singularidad de la cultura india. Visitamos el Templo de la Madre India, donde un mapa del país muestra el valle del Indo rodeado de montañas imponentes. Estas barreras naturales debieron dificultar el acceso de otras culturas en el pasado, contribuyendo a la preservación de una identidad cultural tan diferente y rica.
Y hablando de singularidades, en Benarés existen los Sadhus Aghori, ascetas que, según nos contaron, comen carne humana. Se dice que recogen trozos de cuerpos que no se queman completamente en las cremaciones. Hay toda una filosofía detrás de esto, creyendo que así absorben la energía de los muertos. Es un mundo aparte, y aunque no interactuamos directamente, vimos a algunos que creíamos eran Aghoris.
Incluso las tareas más sencillas tienen su propio estilo: allí la hierba se corta a espadazos.
Placeres y Desafíos del Viajero en India
Entre las experiencias más gratificantes está probar los cocos frescos. Por solo 40 rupias (unos 50 céntimos), puedes disfrutar de un coco de agua abierto con una destreza impresionante. Están buenísimos y son una refrescante delicia.
Sin embargo, hay que estar atento a los «timos». En las barcas del Ganges, por ejemplo, te pueden pedir una cantidad exorbitante por un paseo. Nos pidieron 3.000 rupias por una hora de viaje, pero, sabiendo regatear, conseguimos reducirlo a 1.200 rupias por menos tiempo. ¡Todo es negociable en India!
Pero también hay anécdotas maravillosas. Una niña nos vendía ofrendas de flores y velas para el río por diez rupias (once céntimos). Su humildad y su precio «de indios» (no de turistas) nos conmovieron. Le dimos 100 rupias por dos ofrendas, y ver su asombro y cómo corrió a enseñárselo a su abuelo fue un momento precioso. India está llena de estas pequeñas joyas humanas.
Las escobas en India son, a menudo, simples ramas atadas con una cuerda. Es otra muestra de la sencillez y la eficacia de lo rudimentario.
Los dioses a veces son tan solo piedras con ojos pintados. No es despectivo, es literal. Una piedra con dos ojos se considera una deidad. Suelen estar pintados de naranja, el color de la santidad. Es una forma de devoción que rompe con nuestras concepciones occidentales.
Cerca del crematorio, encontramos un lugar donde se exhibían fotos de los muertos, recién fallecidos, cubiertos con mantas y trajes coloridos y brillantes. Es una práctica que impacta profundamente.
El sistema de castas sigue presente, y los «intocables», los más bajos en la jerarquía, se encargan de las tareas relacionadas con la cremación, como cortar la madera. Están obligados a ir descalzos, entre otras normas. Se les llama «intocables» porque se les considera impuros, y tocarles implicaría contagiarse de esa impureza. Es un aspecto complejo y difícil de entender desde nuestra perspectiva.
Los maniquíes en las tiendas a menudo son «diabólicos», figuras feas que contrastan con la belleza de la ropa que exhiben. Una curiosidad visual más.
Los aeropuertos también revelan contrastes. En Agra, un aeropuerto militar pequeño y antiguo, no nos permitieron hacer fotos. Sin embargo, en el nuevo y precioso aeropuerto de Kajuho, inaugurado hacía poco, nos dejaron fotografiar libremente. Quizás pensaban que Agra daría una mala imagen.
Delhi: Santuarios, Símbolos y Sabiduría Ancestral
En Delhi, visitamos el que, según dicen, es el templo más grande de toda India: el Templo de Chad Pur. Es un conjunto de templos donde destaca un Hanuman, el dios mono, gigante y naranja, con una anatomía perfecta. Una visión impresionante que a mí personalmente me impactó mucho.
Los collares de calaveras, como el que tengo, hechos de huesos de camello, son usados por los Sadhus (hombres santos). Pero en India, todo es relativo: un collar que en una tienda costaba 300 rupias, en un puesto cercano lo encontré por 150. Las calaveras también son un símbolo asociado a la diosa Kali.
Dentro del complejo de Chad Pur, encontramos un templo dedicado a Kali, la esposa de Shiva y diosa de la guerra. Representada con piel negra, una lengua roja vibrante y un collar de calaveras, sus diversas encarnaciones se exhibían en preciosas esculturas de bronce.
Consejos Prácticos y Lecciones de Vida para tu Viaje a India
Para un viaje tan largo desde España (más de 13 horas de avión), recomiendo encarecidamente Turkish Airlines. Aunque no nos patrocinan, su servicio es excelente: pantallas individuales con películas, buena comida y un trato impecable. El viaje se nos pasó volando.
Cuidado con el «timo del biberón». Madres con bebés se acercan pidiendo que les llenes el biberón. Te llevan a una tienda donde te ofrecen comprar leche en polvo por cinco o seis euros, pero es una estafa organizada. La mujer y el tendero están compinchados, y el dinero termina en el bolsillo del tendero. Aunque la necesidad es real, este método es un engaño.
Otro intento de timo fue de un chico que se hizo amigo nuestro y, el día antes de irnos, nos contó una historia sobre un robo en Delhi pidiendo 5.000 o 6.000 rupias. Sabiendo que un tren costaba solo 200 rupias, nos negamos. Ellos intentan conseguir dinero porque asumen que, como turistas, somos ricos. Es importante saber decir «no»; no hay riesgo de enfrentamiento, todo es muy tranquilo y respetuoso.
Una experiencia que genera un dilema moral es el rickshaw a pedales en Old Delhi. Un hombre delgado nos llevó a los dos en bicicleta por la Vieja Delhi. La sensación de ser transportado por alguien que pedalea con tanto esfuerzo es incómoda. Sin embargo, también es su trabajo, y si no te llevan, no cobran ni comen. La cabeza te «explota» ante esta realidad tan compleja.
India es un catalizador para la creatividad. Llevaba años sin escribir poemas, pero al llegar allí, experimenté un ataque de inspiración que me llevó a escribir más de 50. India inspira muchísimo.
La música impregna cada rincón de India. Desde los templos hasta los taxistas que cantan, forma parte de los rezos y de la vida diaria. Es increíble cómo está presente en todas partes.
Los colores en India son símbolos. A diferencia de la moda europea, a menudo gris, allí cada color tiene un significado profundo: el naranja es la santidad, el rojo para las mujeres casadas, el amarillo para los dioses. Lo tienen tan interiorizado que se visten de acuerdo a estos significados.
El punto rojo en la frente, o bindi, era antiguamente un símbolo de las mujeres casadas o se ponía al entrar en los templos. Hoy en día, cualquiera puede llevarlo, pero su origen se remonta a estas tradiciones.
La India como Impulso para tu Creatividad
Para finalizar, quiero compartir un texto que escribí allí, que da respuesta a algo que muchos me preguntáis en privado, en la academia Crea13 o en mis vídeos: «¿Qué tengo que hacer cuando se me acaba la inspiración?»
Respuesta: Viaja a la India.
Desarrollo: Viajar a un lugar completamente distinto de lo que conoces, no solo físicamente, sino mental y espiritualmente. Salir de tu lugar de confort, desequilibrarte para encontrar una nueva forma de mantener el equilibrio. Eso es lo que tienes que hacer. También podría decir: practica un deporte que no hayas practicado nunca o trabaja con un material que no hayas usado nunca. Pero viajar es realmente una experiencia que aúna muchas otras, es más completo y te ayudará de una forma más eficaz. Cuando caminas por un lugar distinto a lo habitual, percibes nuevos colores o nuevos significados de colores que ya conocías. Esta desestabilización es siempre positiva. Viajar también significa meterte dentro de aquello que quieres conocer, es decir, no miras desde fuera, sino zambullirte como el que se tira a una piscina. Si miras la piscina desde fuera, permanecerás tan seco como en el momento antes de mirarla.
Y tú puedes decir: «No tengo dinero para viajar tan lejos.» Yo te diré: «Viaja a la India, consigue el dinero de alguna forma creativa. Esfuérzate.» De esa manera, tu aprendizaje habrá comenzado incluso antes de emprender el viaje. También puedes decirme: «Me da miedo, está muy lejos.» Entonces yo te contestaré: «¿Para qué me preguntas? Yo te he dicho mi respuesta. Hazlo. Si tienes miedo, supéralo. No pasa nada. Yo he viajado dos veces y no soy nadie especial. Si yo puedo hacerlo, cualquiera puede hacerlo.»
Espero que este recorrido por India te haya gustado y te sirva de inspiración. Te recomiendo encarecidamente que viajes a este país. También puedes complementar esta visión con los vídeos de Claudia, con quien compartí este viaje.
Si te ha gustado, comparte este artículo y suscríbete a mi canal de YouTube, me ayuda mucho a seguir creando este tipo de contenidos.
¡Namasté!
Aunque ya hemos vuelto a España, una parte de mí todavía sigue allí.








