Keith Haring, Mr. Doodle y el Valor del Arte Urbano: ¿Arte de Primer Nivel o Simples Dibujitos de Instituto?
Desde cuándo los dibujitos que hacíamos en las carpetas del instituto son considerados arte de primer nivel? Es una pregunta que muchos nos hemos planteado al observar cómo ciertas obras, aparentemente sencillas, alcanzan cotizaciones extraordinarias en el mercado. En este artículo, Antonio García Villarán, desde su canal, nos invita a reflexionar sobre la figura de Keith Haring y su «heredero» Mr. Doodle, analizando si su éxito se basa en un verdadero mérito artístico o en otros factores.
Te invitamos a ver el vídeo completo de Antonio García Villarán sobre este tema, donde profundiza en sus argumentos:
Keith Haring: ¿Genialidad o Estrategia de Mercado?
El núcleo de este debate es el asombroso valor que se le ha dado a lo que muchos considerarían simples dibujos. Antonio García Villarán nos pone en perspectiva con un ejemplo: un sujeto que busca vender dos dibujos originales de Keith Haring, valorándolos entre 40.000 y 50.000 dólares. ¿Es este el precio justo para lo que se consideran “las mayores obras de arte universal”? A menudo, el valor de una obra se infla más por la historia del artista que por la calidad intrínseca de su creación.
El Fenómeno Haring: Un Inicio «Rebelde»
La historia de Keith Haring es, sin duda, un factor clave en su misticismo. Un joven de los ochenta, con gafas y apariencia inofensiva, que muchos podemos identificarnos, decide hacer «vandalismo» en el metro. Con una tiza, empezó a dibujar sus icónicos monigotes en espacios publicitarios vacíos o interviniendo anuncios ya existentes. Según algunas lecturas, Haring consideró esos espacios del metro «idóneos» como una revelación.
Antonio García Villarán cuestiona esta «revelación»: ¿No es obvio que el metro, por donde pasan miles de personas cada día, era el lugar perfecto para hacer publicidad de su obra? ¿Por qué no se le ocurrió realizar esos dibujos en los pomos de las puertas de los baños de carretera como actividad artística? La visibilidad, sin duda, jugó un papel crucial. Los «monigotes» de Haring, aunque diferentes, se sumaban al «ruido visual» que ya generaban los anuncios, muchos de ellos realizados por diseñadores profesionales. La diferencia es abismal.
Simplicidad Extrema y Falta de Evolución
Los dibujos de Haring recuerdan a aquellos que hacíamos en el instituto: unas pocas líneas redondeadas para una cara, un puntito para un ojo, y listo. La obra de Keith Haring es sorprendentemente repetitiva. A lo largo de más de diez años de trabajo, no se aprecia una evolución plástica ni siquiera en su tipografía. El propio Haring admitía que no realizaba bocetos previos, una característica que se nota en la espontaneidad, pero también en la falta de desarrollo artístico.
En el ámbito tipográfico, Haring utilizaba la letra de palo seco, una tipografía simple. Sin embargo, ni siquiera en esto se molestaba en trabajar la forma, como se ve en la simetría básica de letras como la «A» o la «K». La forma es crucial para transmitir ideas, pero cuando no hay una idea compleja que transmitir, se recurre a lo más básico.
Sus famosos muñecos también muestran esta pereza creativa: cabezas circulares, brazos y piernas rectangulares, manitas de círculos. ¿Realmente debemos poner esto al nivel de las grandes obras de arte? Antonio argumenta que en estas obras no hay ni un conocimiento profundo, ni una idea original, ni se refleja la personalidad del artista. Son dibujos que cualquiera puede hacer, sin necesidad de técnica alguna, equiparándolos a la idea de exponer una roca de mármol del campo como escultura, sin ninguna intervención artística.
Keith Haring y el Icono del Smiley: Una Comparación del Valor
La comparación de las obras de Haring con los emojis es inevitable. Los emojis, esos dibujos comunes que todos podemos hacer, tienen un valor económico prácticamente nulo. El Smiley original, por ejemplo, fue creado en 1963 por un diseñador que recibió 45 dólares por un trabajo de diez minutos. Este icono, que nació para una campaña interna de una empresa de seguros y no para «el arte», pronto pasó a ser de dominio público por su simplicidad.
Si un Smiley tiene un valor de 45 dólares, Antonio García Villarán se pregunta por qué la obra de Keith Haring ha llegado a costar hasta 90.000 euros. La realidad del mercado es que su carrera fue meteórica.
Mira el vídeo de Antonio García Villarán desde el minuto 2:24 para una inmersión más profunda en los argumentos:
El Ascenso Meteórico y la Justificación del Mercado
Haring comenzó en el metro en 1980, y en 1982 ya tenía su primera exposición en una galería de arte. En poco más de diez años, le dio tiempo a crear una fundación. Los argumentos de quienes compran su obra para justificarla son, para Antonio, «divertidísimos». «Sin duda, una buena inversión que requería coraje» es una de las frases que se usa, a lo que Antonio responde: «sin duda, una torpe inversión que requería un diseño simple».
Según datos de Artprice de 2017, Keith Haring se posiciona como el segundo artista contemporáneo con más de 300 lotes vendidos y un volumen de ventas superior a los 34 millones de dólares. Los críticos hablan de una «revolución del arte contemporáneo liderada por el arte urbano». Sin embargo, la pregunta es: ¿se confunde lo popular con la calidad?
Keith Haring estudió Bellas Artes, pero sus influencias (Andy Warhol, Jasper Johns, Roy Lichtenstein, Robert Rauschenberg) no se reflejan en una obra compleja. Cuando se defiende que sus imágenes son genéricas y por eso «no admiten críticas», ¿no es esa ya una gran crítica? La simplicidad no debería ser un escudo contra el análisis. A menudo, el mercado, impulsado por galeristas como Leo Castelli, es quien inventa al artista, y mediante entrevistas y exposición mediática, convierte un «zapato» en el «nuevo Picasso».
El Misterio de la Popularidad de Keith Haring
Antonio García Villarán nos da cuatro razones por las que Keith Haring es tan conocido:
- La Lucha Social: Sus diseños tenían un mensaje de lucha social, un tema que siempre ha sido y sigue siendo muy relevante y necesario.
- Su Personaje Épico: Sus peripecias, sus arrestos, su imagen de «chico malo que lucha contra el sistema», crearon una narrativa atractiva, muy valorada en la era de las redes sociales.
- Su Estilo Pop e Impersonal: Un estilo que, aunque Antonio no termina de entender por qué gusta tanto, conecta con una estética de consumo masivo.
- Fácil de Hacer y Recordar: Sus dibujos son tan simples que se quedan en la cabeza al instante, haciendo que cualquier cosa parecida nos remita a él, como ocurre con Joan Miró. Esto, sin embargo, confunde la popularidad con la calidad.
La falta de evolución plástica es una constante en su obra. Parece más un producto artesanal, algo para pasar el rato, que una obra de arte profunda. Para Antonio, como obra de arte, es «vacía e insustancial»; como diseño, «normalito tirando para malo».
Mr. Doodle: ¿Una Copia Barata?
Antonio aplica las mismas críticas a Mr. Doodle, a quien considera una «copia barata de Keith Haring». Su personaje, siempre con una sonrisa y personificación de la «felicidad eterna», no conecta con Antonio, quien incluso lo compara con «J Pelirrojo en cinco tallas».
Recientemente, tras analizar la obra de Mr. Doodle, que si bien Antonio considera «facilona», ha visto cómo sus seguidores y el precio de sus obras crecen exponencialmente. Al compartir su opinión en redes con un hashtag crítico, Mr. Doodle optó por bloquear a Antonio y a otros. Una reacción que Antonio, con humor, comenta que es inútil en la era digital, donde siempre se puede encontrar otra forma de ver el contenido.
Continúa viendo el vídeo de Antonio García Villarán desde el minuto 8:20 para escuchar el desenlace de esta historia y la conclusión final:
Conclusión: Un Debate Abierto sobre el Arte Contemporáneo
Esta es la opinión personal de Antonio García Villarán, un artista plástico y divulgador, que busca generar debate. ¿Consideras la obra de Mr. Doodle maravillosa? ¿Te encanta Keith Haring? La discusión sobre el valor del arte, la calidad frente a la popularidad y la evolución artística es fundamental para entender el panorama contemporáneo.
Nos encantaría saber tu opinión en los comentarios. ¡Generemos debate y aprendamos juntos!
Por cierto, Antonio se despide mencionando a su gran compañero, Jakub, que le acompaña en sus vídeos y ha crecido un montón. ¡Nos vemos muy pronto!








