¿Arte de Primer Nivel o Dibujitos de Instituto? La Controversia de Keith Haring y Mister Doodle
Desde que éramos estudiantes, con nuestros cuadernos llenos de garabatos y personajes en los márgenes, ¿quién iba a imaginar que esos «dibujitos» alcanzarían la categoría de arte de primer nivel? Soy Antonio García Villarán y, en este vídeo, vamos a desmenuzar las figuras de Keith Haring y Mister Doodle, explorando una cuestión mucho más profunda: ¿cómo es posible que un arte que parece tan accesible y fácil de hacer se cotice a niveles estratosféricos?
Te invito a ver la introducción a este debate candente:
Nos adentramos en la historia de Keith Haring, un personaje que irrumpió en la escena artística con una propuesta inusual. Un sujeto que, con su apariencia de «no haber roto un plato nunca», muchos podrían identificarse, pero cuyas acciones iniciales se catalogarían como vandalismo.
Keith Haring: De las Carpetas del Instituto al Metro de Nueva York
Haring comenzó su carrera interviniendo espacios públicos. Se dirigía al metro de Nueva York y, con una tiza, dibujaba en sitios donde antes no había nada, o bien «intervenía» anuncios ya existentes. Sus creaciones eran monigotes simplificados, pero ¿por qué el metro? Según él mismo, fue una revelación: esos espacios eran los idóneos. ¿Lógico? Por supuesto. Por el metro pasan miles de personas cada día, lo que garantizaba una publicidad masiva para sus obras. La pregunta es: ¿por qué no se le ocurrió realizar esos dibujos en los pomos de las puertas de los cuartos de baño de los bares de carretera como actividad artística? Quizás porque no habría obtenido la misma visibilidad ni el mismo impacto. Estos «monigotes», aunque algunos los consideran ruido visual, se elevaron a la categoría de arte.
A continuación, puedes ver el fragmento del vídeo donde profundizamos en sus inicios y métodos:
La Simplicidad Redundante de un Estilo Global
Los dibujos de Haring nos recuerdan mucho a los que hacíamos en el instituto: figuras simples, con unas pocas líneas redondeadas para crear una cara o un cuerpo. En su web oficial, haring.com, la obra se muestra sorprendentemente repetitiva. A lo largo de más de diez años de trabajo, su estilo no evolucionó. Ni siquiera su tipografía. Tengo la teoría, y él mismo lo admitía, de que no existía un boceto previo; las ideas surgían en el momento.
Esta falta de premeditación se observa en sus letras. Utilizaba la tipografía de palo seco, la más sencilla, sin terminaciones, a menudo usada para niños. Pero ni siquiera se esmeraba en trabajarla; sus letras carecen de simetría y armonía, pareciendo hechas sin pensar. Y sus muñecos, más allá de corazoncitos rojos, no son simplificaciones de figuras humanas, sino el resultado de una aparente pereza: un círculo para la cabeza, rectángulos para los brazos y las piernas. ¿Realmente esto se equipara a las grandes obras de arte? Yo creo que no. No hay conocimiento, ni una idea original, ni se refleja una personalidad artística única, pues son dibujos que cualquiera podría hacer sin técnica alguna.
Profundiza en la crítica a su estilo y técnica a partir de este punto:
El «Smiley»: Un Paralelismo Inquietante
Los «mojis» o emojis, que tanto nos encantan, son un buen ejemplo. ¿Es un emoji una obra de arte? Económicamente, valen casi nada. Provienen del icónico «smiley», esa cara amarilla con dos ojos y una sonrisa. ¿Sabías que no fue creado para Forrest Gump? En 1963, una empresa de seguros contrató a un diseñador, quien en solo diez minutos y por 45 dólares, creó este símbolo para una campaña interna de «amistad» que obligaba a los empleados a sonreír. El smiley se registró, pero pronto pasó a ser de dominio público. Cualquiera podía usarlo.
En mi opinión, los dibujos de Keith Haring deberían costar lo mismo: 45 dólares, y eso siendo generosos. La realidad es otra: hay obras de Haring que han llegado a costar 90.000 euros. Una cifra impactante por lo que, a mi juicio, es un conjunto de líneas sencillas.
La Meteórica Carrera y el Mercado del Arte
La carrera de Keith Haring fue meteórica. Sus actividades en el metro, que incluso le valieron arrestos, generaron una fama creciente. Comenzó en 1980, y en 1982 ya tenía su primera exposición en una galería de arte. Trabajó poco más de diez años, tiempo suficiente para fundar incluso una organización. Lo curioso son los argumentos que usan los compradores para justificar su inversión, como «sin duda, una buena inversión que requería coraje». Yo lo replantearía como «sin duda, una torpe inversión que requería un diseño simple».
Descubre cómo su carrera despegó y su impacto en el mercado del arte:
Según datos de Artprice de 2017, Haring ocupó el segundo puesto entre los artistas contemporáneos con más de 300 lotes vendidos y un volumen de ventas que superó los 34 millones de dólares. Los críticos hablan de una «revolución» liderada por el arte urbano. No tengo nada en contra de Haring como persona; me cae bien y sus dibujos me parecen divertidos para una camiseta. Pero, ¿es arte de primer nivel? Sus influencias incluyeron a maestros como Andy Warhol, Jasper Johns, Lichtenstein y Rauschenberg. Con tales referentes, ¿uno hace «monigotes»? Se defiende que sus imágenes son «genéricas» y por ello no admiten críticas. Pero, ¿acaso que algo sea tan genérico que lo pueda haber hecho cualquiera no es ya una gran crítica?
¿Por Qué Keith Haring es Tan Conocido?
Existen varias razones clave detrás de la fama de Keith Haring:
- Lucha Social: Supo comunicar que sus diseños tenían un fuerte componente de lucha social, un tema siempre relevante y necesario.
- Personaje Épico: Sus peripecias, incluyendo arrestos, crearon un personaje «épico» y atractivo para el público, el arquetipo del «chico malo» que desafía el sistema. Esto resuena fuertemente en la cultura de las redes sociales.
- Estética Pop e Impersonal: Su estilo pop, aunque para muchos pueda resultar aburrido o impersonal, triunfa por su facilidad de consumo.
- Fácil de Recordar y Reproducir: Sus imágenes se quedan rápidamente en la cabeza. Uno ve algo similar y al instante lo asocia con Haring, al igual que sucede con Miró.
La popularidad, sin embargo, no siempre equivale a calidad. Haring es un artista que, plásticamente, carece de evolución. Sus dibujos, a lo largo de los años, muestran pocas variaciones; los muñequitos no se transforman ni dan paso a otros estilos. Parecen más un producto artesanal para pasar el rato. Para mí, como obra de arte, la veo vacía e insustancial; como diseño, normalito, tirando a malo.
Mister Doodle: La Copia Barata y el Bloqueo Digital
Todo lo dicho sobre Keith Haring se aplica, en mi opinión, a Mister Doodle, una «copia barata» de Haring. Sin ánimo de prejuicios, confieso que verlo me genera cierta molestia. Sus vídeos, con esa «sonrisita» inicial constante, son un tormento en bucle. ¿No es la personificación del «smiley», una felicidad eterna forzada?
Hace unas semanas, ante la insistencia de que lo analizara, me metí en su cuenta. Sus dibujos eran sencillos, pero tenía muchísimos seguidores y sus obras se vendían cada vez más caras. Al publicar mi opinión con un hashtag, ¿qué hizo Mister Doodle? Nos bloqueó a todos, a mí incluido. En los tiempos que corren, bloquear una cuenta no impide verla, solo requiere abrir otro perfil. La verdad, Mister Doodle, no es que tenga mucho interés en perder el tiempo viendo tu cuenta.
Aquí puedes ver mi análisis y la anécdota del bloqueo:
Reflexión Final: ¿Qué Valoramos Realmente en el Arte?
Como siempre digo, esta es una opinión personal. Keith Haring falleció de SIDA en 1990. No sabemos qué habría sido de su carrera de haber vivido más. Si hoy viviera, seguramente sería un influencer en Instagram, más que en YouTube, dada su afición por la imagen. La pregunta sigue en el aire: ¿qué peso tiene la historia personal, la estrategia de marketing y la simpleza visual en la valoración del arte contemporáneo?
Me encantaría saber tu opinión. ¿Te parece Mister Doodle un artista maravilloso? ¿Te encanta la obra de Keith Haring? Déjamelo en los comentarios. ¡Generemos debate y aprendamos juntos! Nos vemos muy pronto en mi canal de YouTube.
Y para finalizar, el cierre del vídeo con la simpática aparición de Kubi:
¡Hasta la próxima!








