Keith Haring, Mr. Doodle y el Enigma del Arte Urbano: ¿Genialidad o Dibujitos de Instituto?
Desde que éramos niños, garabatear en las carpetas del instituto era una forma de expresión. Pero, ¿qué pasa cuando esos «dibujitos» ascienden a la categoría de arte de primer nivel, cotizando cifras astronómicas y liderando el mercado contemporáneo? Hoy, en antoniogarciavillaran.es, vamos a desentrañar el fenómeno detrás de artistas como Keith Haring y Mr. Doodle, y a cuestionar el verdadero valor de lo que algunos llaman «arte urbano».
Acompáñame en este análisis crítico sobre cómo la historia, el personaje y la visibilidad pueden, en ocasiones, eclipsar la calidad artística. ¡Prepárate para el debate!
Keith Haring: Un Fenómeno que Desafía la Crítica
La historia que nos trae aquí es fascinante. Imagina un vendedor intentando colocar dos «dibujos originales» de Keith Haring, presentándolos como algunas de las mayores obras de arte universal. ¿Cuánto crees que valdrían? ¿40.000, 50.000 dólares? La realidad es que, a menudo, se valora más la historia y el personaje de un artista que su propia obra. Y el caso de Keith Haring es, sin duda, espectacular.
Un joven de los ochenta, con gafas y una apariencia de «no haber roto un plato», con el que muchos podríamos sentirnos identificados, comenzó a hacer lo que él llamaba «intervenciones» en el metro de Nueva York. Con una tiza, dibujaba monigotes en espacios donde no había nada, o intervenía anuncios ya existentes. Su explicación era que estos espacios eran los idóneos, ya que miles de personas pasaban cada día, viendo sus obras y, por tanto, generándole una publicidad inigualable. ¿Lógico, verdad?
El Ruido Visual y la Simplicidad Extrema
Haring transformaba estos espacios en lo que yo llamo «ruido visual». Y aunque algunos anuncios de diseñadores son verdaderas obras de arte, ¿podemos decir lo mismo de los monigotes de Haring?
Si echamos un vistazo a sus creaciones, nos recuerdan muchísimo a esos dibujos que hacíamos en el instituto. ¿Recuerdas ese «señor heavy» que con unas cuantas líneas redondeadas formaba una cara, una nariz, una boca y un puntito? Pues es prácticamente lo mismo que hacía Keith Haring.
Un repaso por su obra revela una sorprendente repetitividad. A lo largo de más de diez años de trabajo, no evolucionó en absoluto, ni siquiera en su tipografía. Tengo la teoría, y él mismo lo decía, de que no tenía un boceto previo para sus dibujos. Y se nota.
Un Análisis Detallado: Tipografía y Figuras
- Tipografía: Haring utilizaba la letra de palo seco, la más básica. Ni siquiera se molestaba en trabajarla. Si observamos algunas de sus obras, letras como la ‘A’ o la ‘K’ son completamente simétricas, sin la estilización ni la intención que normalmente se busca para transmitir ideas. Cuando no hay una idea clara que transmitir, se hace lo primero que viene a la mente.
- Los Muñecotes: Más allá de los omnipresentes corazoncitos rojos, sus figuras humanas no eran simplificaciones pensadas. Parecen hechas con la mayor de las perezas: una cabeza circular, dedos como circulitos, brazos, torso y piernas como rectángulos. No hay un trabajo evidente.
Entonces, ¿realmente tenemos que poner esto al nivel de las grandes obras de arte? En mi opinión, no. En estas obras no hay ni conocimiento, ni una idea original que no hayamos visto antes. Tampoco se ve reflejada la personalidad del artista de una manera profunda; son dibujos que cualquiera puede hacer, en cualquier momento, sin necesidad de ninguna técnica específica.
¿Haring es el Bernini del Graffiti?
Comparar un garabato de Haring con una escultura de Bernini es, sencillamente, un absurdo. Es como encontrar una roca en el campo y decir que es una gran obra de arte porque «yo soy un artista». Me recuerda mucho a los emojis. ¿Acaso un emoji es una obra de arte? Económicamente, no valen nada. Vienen del smiley original, un icono creado en 1963 por un diseñador que cobró 45 dólares por ello y en 10 minutos. Este icono se hizo de dominio público rápidamente.
En mi opinión, los dibujos de Keith Haring deberían costar algo similar: 45 dólares, y mucho es. Pero la realidad es otra: hay obras de Keith Haring que han llegado a costar 90.000 euros. Increíble, ¿verdad?
La Carrera Meteórica y el Éxito del Mercado
La carrera de Keith Haring fue meteórica. Empezó con sus intervenciones en el metro en 1980, lo que le llevó a ser arrestado y a generar una considerable fama. Tan solo dos años después, en 1982, ya tenía su primera exposición en una galería de arte. Trabajó muy pocos años, apenas una década, pero en ese tiempo le dio tiempo a crear incluso una fundación.
Me resulta especialmente gracioso cómo los compradores de este tipo de obra justifican su inversión. Argumentos como «sin duda una buena inversión, requería coraje» o «un diseño simple» son comunes. Yo añadiría «sin duda una torpe inversión».
Datos recientes de Artprice (Artprice.com), de 2017, sitúan a Keith Haring como el segundo artista contemporáneo con más de 300 lotes vendidos y un volumen de ventas que supera los 34 millones de dólares. Los críticos hablan de una «revolución» liderada por el arte urbano. ¿Será el arte urbano el nuevo gran arte?
No tengo nada en contra de Haring como persona; me cae bien, sus dibujos son divertidos y para una camiseta pueden estar estupendos. Pero de ahí a considerarlos arte de primer nivel, hay un trecho. Es como la ropa de Benetton; a mí me parece trabajo de niño de guardería.
El Mercado Absorbe al Artista
Aquí sucede algo muy importante que se repite a lo largo de la historia del arte: los artistas empiezan creando por diversión, pero el mercado los absorbe, los monetiza de manera brutal y acaba confundiéndonos a todos. La imagen de Haring con su tiza en el metro, siendo arrestado, cargado de peligro y rebeldía, confundió a muchos. Todos queríamos ser él, vivir al límite. Y eso vende, aunque haya estudiado Bellas Artes.
Sus influencias fueron grandes maestros del Pop Art y el arte contemporáneo como Andy Warhol, Jasper Johns, Roy Lichtenstein y Robert Rauschenberg. Con esos maestros, ¿qué ibas a hacer?
Se dice para defender sus obras que sus imágenes son «genéricas» y que por eso no admiten críticas. Pero, ¿no es esa la mayor crítica posible? Si algo es tan genérico que parece que lo ha hecho cualquiera, ¿qué valor tiene?
La historia de cómo se eleva un artista es siempre la misma. Puedes coger un zapato, empezar a hacerle entrevistas, decir que es el gran artista del siglo XXI, sacarlo en todos los medios, y te aseguro que ese zapato se convierte en el nuevo Picasso. Esto lo hicieron con Keith Haring, con la ayuda de galeristas muy avispados como Leo Castelli, el que, entre otros, inventó gran parte del mercado del arte en los años 60.
Mucha gente me comenta que mis obras han ayudado a alguien a salir de una depresión, o que mis videos han curado la soledad. ¿Soy por eso psicólogo o médico? No. Soy un artista plástico, mejor o peor, y en última instancia, youtuber y divulgador. Keith Haring era un artista. Si viviera hoy, probablemente sería un Instagrammer, no un youtuber, dado su amor por la imagen y las fotos.
Las Claves del Éxito de Keith Haring: ¿Calidad o Popularidad?
¿Por qué es tan conocido Keith Haring? Aquí te doy las claves:
- Sus diseños tenían un mensaje de lucha social, algo siempre necesario y muy valorado hoy día.
- Su personaje era épico: sus peripecias, sus arrestos, la imagen del «chico malo» que lucha contra el sistema. Eso gusta mucho en las redes sociales y a todo el mundo que busca héroes.
- Su estilo era muy pop e impersonal. Un estilo que, no entiendo por qué, triunfa mucho últimamente.
- Parece muy fácil de hacer y, además, se te queda rápidamente en la cabeza. Ves algo parecido a lo de Keith Haring y lo reconoces al instante, como pasa con Miró.
El problema es que a veces se confunde lo popular con la calidad. Keith Haring es un artista que no tiene evolución plástica. Si te metes en su web, verás cómo a lo largo de una década, los dibujos son prácticamente iguales. No ha tenido otros estilos, no ha evolucionado. Parece más bien un producto artesanal. Para mí, como obra de arte, la veo vacía e insustancial; como diseño, normalito tirando a malo.
Mr. Doodle: ¿Una Copia Barata?
Todo lo que he dicho sobre Keith Haring, aplícaselo a Mr. Doodle. Para mí, es una copia barata de Keith Haring. Recientemente, analicé su obra y vi dibujos facilones, muchos seguidores y obras vendiéndose cada vez más caras. Al ponerle un hashtag crítico en redes sociales, ¿qué hizo Mr. Doodle? Me bloqueó. Así de simple.
En los tiempos que corren, bloquear a alguien no significa que no vea tu cuenta. Pero sinceramente, no me interesa mucho perder el tiempo viéndola.
Conclusión: Tu Opinión Cuenta
Como siempre digo, esta es mi opinión personal. Me encantaría saber qué piensas tú. ¿Te parece maravillosa la obra de Mr. Doodle? ¿Te encanta la de Keith Haring? Déjame tu comentario. Generemos debate y así aprenderemos un montón.
Para seguir explorando el mundo del arte y su valor, te invito a visitar mi web www.antoniogarciavillaran.es y mi canal de YouTube @AntonioGarciavillaran, donde también puedes encontrar más contenido y, por supuesto, la información de mi academia Crea13.
¡Nos vemos muy pronto!








