Keith Haring, Mr. Doodle y el Valor del Arte Urbano: ¿Genialidad o Ruido Visual?
Desde los garabatos de instituto hasta las galerías de arte de primer nivel, el arte urbano ha transformado el panorama artístico. Pero, ¿estamos realmente valorando la originalidad y la técnica, o nos dejamos llevar por la historia y el fenómeno social? En este análisis, nos adentraremos en la obra de artistas como Keith Haring y su controvertido sucesor, Mr. Doodle, para cuestionar la delgada línea entre la creación artística y el mero «ruido visual».
Keith Haring: ¿Vandalismo, Revelación o Marketing Brillante?
Keith Haring emergió en la escena artística de los años 80, destacándose por sus icónicos dibujos en el metro de Nueva York. Con su característica imagen de «chico con gafas que no ha roto un plato», muchos pudimos sentirnos identificados. Su irrupción fue un acto de vandalismo que, para muchos, se convirtió en una forma de «intervención» artística. Dibujaba con tiza en los espacios vacíos del metro, o incluso intervenía anuncios ya existentes.
Haring describió estos espacios como «idóneos» para su arte, una revelación que le llegó un día. Sin embargo, podríamos preguntarnos si no era simplemente una deducción lógica: por el metro transitan miles de personas cada día, lo que garantizaba una publicidad masiva para sus obras. ¿Por qué no se le ocurrió hacer esos dibujos en los pomos de las puertas de los baños de carretera como actividad artística? Quizás porque no hubiera logrado el mismo impacto y visibilidad. Sus monigotes, en ocasiones, generaban un «ruido visual» que, a diferencia de muchos anuncios diseñados profesionalmente, carecía de la misma complejidad o belleza.
Simplicidad Extrema: ¿Ausencia de Pensamiento o Nuevo Lenguaje?
Al observar los diseños de Haring, muchos recordamos los dibujos que hacíamos en las carpetas del instituto. Unas pocas líneas redondeadas para la frente, nariz y boca, un punto y una línea recta, y ya teníamos una cara de «tipo duro». Haring hacía lo mismo. Si exploramos su obra, notamos una repetición constante y una falta de evolución a lo largo de sus más de diez años de trabajo. Ni siquiera su tipografía, siempre de palo seco, mostraba un desarrollo.
Existe la teoría, incluso apoyada por el propio Haring, de que no realizaba bocetos previos. Esto se evidencia en la simetría y sencillez de sus letras y figuras. Un círculo para la cabeza, rectángulos para brazos, torso y piernas, y puntitos para los dedos. Esta falta de «curarse» los diseños y la ausencia de una idea profunda a transmitir resultaban en una estética que no demandaba un gran esfuerzo mental.
¿Debemos equiparar estos dibujos al nivel de las grandes obras de arte? Personalmente, creo que no. No hay un conocimiento profundo, ni una idea original palpable. La personalidad del artista no se refleja en dibujos que cualquiera puede hacer en cualquier momento, sin necesidad de técnica alguna. Es como poner una roca de mármol del campo en una exposición y decir que es arte, comparándola con una escultura de Bernini.
El Coste de la Simplicidad: ¿Cuánto Vale un Emoji?
Los dibujos de Haring guardan un parecido asombroso con los emojis, esos iconos tan comunes en nuestra comunicación digital. Los emojis son dibujos muy comunes que todos podemos hacer, y su valor económico es casi nulo. Provienen del icónico «smiley», esa cara amarilla con dos ojos y una sonrisa, cuyo origen se remonta a 1963. Una empresa de seguros, en un intento por levantar la moral de sus empleados, encargó a un diseñador la creación de un icono. Por 45 dólares y en solo 10 minutos, este diseñador creó el smiley, que, tras un breve éxito inicial, pasó a ser de dominio público.
Si un smiley vale 45 dólares, ¿cuánto debería costar una obra de Keith Haring? La realidad es que su obra ha alcanzado precios de hasta 90.000 euros. Esta disonancia entre la sencillez y el valor de mercado nos lleva a cuestionar los criterios que rigen el arte contemporáneo.
La Meteórica Carrera de Haring y la Trampa del Mercado
La carrera de Keith Haring fue meteórica. En 1980 empezó a dibujar en el metro, siendo arrestado en varias ocasiones, lo que contribuyó a forjar su fama de «chico malo». En 1982 ya tenía su primera exposición en una galería de arte. En apenas diez años, logró crear una fundación. Los compradores y críticos a menudo justifican su arte con argumentos como «sin duda, una buena inversión» o «requería un diseño simple».
Según Artprice, en 2017, Haring ocupaba el segundo lugar en ventas, con más de 300 lotes vendidos y un volumen de ventas superior a los 34 millones de dólares. El arte urbano parece liderar el mercado contemporáneo. Sin embargo, como hemos mencionado en otras ocasiones en mi web, muchas veces los artistas comienzan su trabajo por diversión, pero el mercado los absorbe y los monetiza brutalmente, confundiendo a la audiencia sobre el verdadero valor artístico.
La imagen de Haring, cargado con su tiza, dibujando en el metro y siendo arrestado, añadió un componente «épico» a su figura. Todos queremos ser el que vive al límite, el «chico malo» que lucha contra el sistema. A pesar de haber estudiado Bellas Artes, sus influencias de maestros como Andy Warhol, Jasper Johns, Roy Lichtenstein y Robert Rauschenberg no se reflejan en una complejidad técnica evidente. La defensa de sus obras como «imágenes genéricas que no admiten críticas» es, en sí misma, una crítica demoledora. Si algo es tan genérico que parece que lo ha hecho cualquiera, ¿qué mayor crítica se puede hacer?
¿Por Qué Keith Haring es Tan Conocido?
Su gran notoriedad se debe a varios factores:
1. Lucha Social: Sus diseños se asociaron a la lucha social, un tema que siempre ha sido y sigue siendo necesario y valorado.
2. Personaje Épico: Sus peripecias, arrestos y su imagen de «chico malo» resonaron con el público, especialmente en las redes sociales y en una sociedad que idolatra a los héroes que desafían el sistema.
3. Estilo Pop e Impersonal: Su arte, muy pop, conectaba con una estética que triunfa por su aparente falta de profundidad, pero que es fácil de consumir.
4. Fácil de Hacer y Recordar: Sus dibujos son tan simples que se quedan rápidamente en la mente, haciendo que la gente los asocie fácilmente a su autor, como sucede con Miró. Sin embargo, a veces se confunde lo popular con la calidad.
Haring, a pesar de su fama, no mostró una evolución plástica. Sus muñecos no se transformaron, no adoptaron otros estilos. Parecen más un producto artesanal para pasar el rato. Como obra de arte, la percibo vacía e insustancial; como diseño, normalito, tirando a malo.
Mr. Doodle: ¿Una Copia Barata y Molesta?
Y esto nos lleva a Mr. Doodle, cuya obra, para mí, es una copia barata de Keith Haring. Observarlo públicamente me genera una mezcla de perplejidad y, lo confieso, un poco de coraje. Su «sonrisita» constante y su personificación de la «felicidad eterna» son, cuanto menos, agotadoras.
Sus dibujos son facilones, pero ha logrado acumular muchísimos seguidores y sus obras se venden cada vez más caras. Cuando, desde nuestra Academia crea13 y mi plataforma, lanzamos algunos hashtags sobre su trabajo, Mr. Doodle optó por bloquearnos. Una reacción que, en la era de internet, resulta ingenua, pues si uno quiere ver su cuenta, siempre encontrará la manera. Personalmente, tampoco tengo mucho interés en perder el tiempo en ello.
Tu Opinión Cuenta
Como siempre digo, esta es una opinión personal. Keith Haring, quien falleció de SIDA en 1990, fue un artista que, de vivir hoy, probablemente sería un «instagrammer» por su amor a la imagen y la fotografía. Fue un artista plástico y, en última instancia, un youtuber y divulgador (puedes ver mi canal aquí), pero no un médico o psicólogo.
Me gustaría saber qué opinas tú. ¿Te parece maravillosa la obra de Mr. Doodle? ¿Te encanta la de Keith Haring? Déjame tu comentario en la sección de abajo. Generar debate es una excelente manera de aprender y enriquecer nuestra visión del arte. ¡Nos vemos muy pronto!








