Desde cuándo los dibujitos que hacíamos en las carpetas del instituto se consideran arte de primer nivel? Esa es la pregunta que nos hacemos al observar la obra de figuras como Keith Haring y, más recientemente, Mister Doodle. En este artículo, Antonio García Villarán, experto en arte y divulgador, desglosa con su característico estilo crítico la realidad detrás de estos fenómenos artísticos y el exorbitante valor que el mercado les otorga.
Te invito a ver el análisis completo en el siguiente vídeo de mi canal de YouTube:
Keith Haring: ¿Vandalismo o Genialidad en el Metro?
La figura de Keith Haring, un joven de los ochenta con gafas y aspecto inofensivo, se ha mitificado. Su historia comienza haciendo “vandalismo” en el metro de Nueva York, dibujando con tiza en espacios publicitarios vacíos o interviniendo anuncios ya existentes. Él mismo afirmó que el metro era el lugar idóneo para su obra, argumentando una especie de revelación.
Pero, ¿es realmente una revelación o una estrategia publicitaria brillante? Por el metro pasan miles de personas cada día, lo que garantizaba una visibilidad masiva para sus dibujos. ¿Por qué no se le ocurrió hacer esos mismos monigotes en los pomos de las puertas de los baños de carretera como actividad artística? La diferencia es clara: la visibilidad. Aquello no le habría generado la misma repercusión.
Sus famosos monigotes, que hoy generan un «ruido visual» similar al de algunos anuncios, no se distinguen por una complejidad técnica o un mensaje profundo. Nos recuerdan, de hecho, a los dibujos simplificados que muchos hacíamos en el instituto, donde con unas pocas líneas se creaba una cara o una figura. Esas cabezas redondas, manos con circulitos en lugar de dedos, brazos y piernas rectangulares… ¿Realmente debemos poner esto al nivel de las grandes obras de arte?
En la obra de Haring no se percibe un conocimiento profundo, una idea original, ni siquiera la personalidad del artista. Son dibujos que cualquiera puede hacer, sin necesidad de técnica alguna. Es como coger una roca del campo, ponerla en una exposición y llamarla arte. ¿Sería esa roca del mismo valor que una escultura de Bernini?
Repetición y Ausencia de Evolución
Un aspecto llamativo de la carrera de Keith Haring es la sorprendente falta de evolución plástica. A lo largo de más de una década de trabajo, su estilo se mantuvo prácticamente idéntico. Ni siquiera su tipografía, que se limita a letras de palo seco, muestra un desarrollo. Haring no solía hacer bocetos previos, lo cual se evidencia en la simetría básica y la falta de «curva» en sus diseños, elementos que revelan una ausencia de ideas complejas que transmitir.
El Caso del Smiley: ¿Arte o Icono Popular?
Los dibujos de Haring me recuerdan mucho a los emojis. Me encantan los emojis, pero ¿acaso son obras de arte? Su valor económico es casi nulo porque son comunes, accesibles a todos.
El origen del «Smiley» es fascinante y revelador. No viene de «Forrest Gump», como muchos creen, sino de 1963. Una empresa de seguros, tras una adquisición, ideó una «campaña de la amistad» para combatir la depresión de sus empleados, obligándolos a sonreír. Para ello, contrataron a un diseñador que, por 45 dólares y en solo 10 minutos, creó la famosa carita amarilla con dos ojos y una sonrisa. Un icono que, aunque registrado, pasó rápidamente a dominio público. Pues bien, los dibujos de Keith Haring deberían costar lo mismo: 45 dólares.
La realidad es otra: obras de Keith Haring han alcanzado los 90.000 euros. ¿Es justificable?
La Meteórica Carrera de Haring y el Mercado del Arte
La carrera de Keith Haring fue meteórica. Empezó en el metro en 1980 y en 1982 ya tenía su primera exposición en una galería de arte. En apenas diez años, logró fundar una organización. Resulta irónico que quienes compran sus obras las justifiquen como «una buena inversión que requería coraje», cuando quizá sería más honesto decir que «requería un diseño simple».
Según datos de Artprice de 2017, Keith Haring se posicionó como el segundo artista de arte urbano con más de 300 lotes vendidos y un volumen de ventas superior a los 34 millones de dólares. ¿Es el arte urbano el nuevo gran arte?
Haring, que estudió Bellas Artes, tuvo influencias de maestros como Andy Warhol, Jasper Johns, Roy Lichtenstein y Robert Rauschenberg. Con semejantes referentes, cabría esperar una obra de mayor profundidad. Sus defensores argumentan que sus imágenes son «genéricas» y, por tanto, «no admiten críticas». Pero, ¿no es esa ya la mayor crítica posible?
El mercado del arte, como el de la publicidad, puede inflar el valor de cualquier cosa. Coge un zapato, hazle entrevistas, sácalo en todos los medios y verás cómo se convierte en el «nuevo Picasso». Esto es lo que, en cierta medida, ocurrió con Haring, impulsado por galeristas astutos como Leo Castelli, una figura clave en el arte de los años 60.
¿Por qué Keith Haring es Tan Conocido?
Existen varias razones que explican la enorme popularidad de Keith Haring:
- Lucha Social: Su arte se asoció con causas sociales, algo siempre relevante y muy valorado.
- Persona Épica: Sus peripecias, sus arrestos, su imagen de «chico malo» que lucha contra el sistema, construyeron una narrativa heroica y atractiva para el público y las redes sociales.
- Estilo Pop e Impersonal: Su estética pop, simple y fácil de digerir, conecta con las tendencias actuales.
- Fácil de Hacer y Recordar: Sus dibujos son sencillos de replicar y se graban rápidamente en la memoria, al igual que los de Miró. A menudo, se confunde lo popular con la calidad.
A pesar de su fama, la ausencia de evolución plástica es una constante. Sus obras, a lo largo de los años, muestran los mismos muñequitos sin variaciones de estilo, pareciendo más bien un «producto artesanal» o un pasatiempo. Para mí, como obra de arte, carece de substancia; como diseño, es normalito tirando a deficiente.
Mister Doodle: ¿Copia Barata o Nueva Tendencia?
Todo lo dicho sobre Keith Haring se puede aplicar, y con más ahínco, a Mister Doodle. Su obra es, a mi parecer, una copia barata del estilo de Haring. Personalmente, su personaje, con esa «sonrisita» constante y su «felicidad eterna», me resulta insoportable. Un «Jota pelirrojo en cinco tallas».
Hace poco, tras analizar su cuenta y ver cómo sus dibujos, también facilones, ganaban seguidores y aumentaban su precio, comenté sobre ello. Mister Doodle, en lugar de abrir un debate, optó por bloquearme, y a otros, en sus redes. Una muestra de poca tolerancia a la crítica. En los tiempos que corren, bloquear solo denota falta de madurez, pues siempre hay formas de ver lo que se quiere ver.
Tu Opinión Cuenta: Generemos Debate
Esta, como siempre, es una opinión personal. Me encantaría saber qué piensas tú. ¿Te parece Mister Doodle un artista maravilloso? ¿Disfrutas la obra de Keith Haring? ¿Crees que son genios incomprendidos o productos del mercado? Déjame tu comentario y generemos un debate constructivo. Así aprendemos todos.
Nos vemos muy pronto en mi canal de YouTube Antonio García Villarán. ¡Y no olvides que mi perro Jakub es mucho más grande y adorable que cualquiera de sus muñecos!








