Para hablar de Andy Warhol, me he atrevido con una perilla un tanto cursi, repetitiva y muy pop. Justo como él, como su obra. Soy Antonio García Villarán y en este vídeo me sumerjo en la figura de Andy Warhol, pero antes, recuerda que puedes seguirme en mis redes sociales, especialmente en Instagram, donde subo contenido cada día. Por supuesto, te invito a visitar mi web.
Además, en su momento, tuve una importante cita en Sevilla: una exposición individual después de 13 años sin exponer. Al final del vídeo te doy todos los detalles de este y otros proyectos.
¿Por Qué Hablar de Andy Warhol? Una Percepción Cambiante
Recientemente estuve en Madrid visitando varias exposiciones, y una de ellas fue la de Andy Warhol. Debo confesar que inicialmente no era mi prioridad; de hecho, la obra de Warhol me aburre bastante. Pero como ya estaba allí, en el museo, después de ver la de Giorgio de Chirico en el Prado, decidí darle una oportunidad y ver si cambiaba mi percepción.
Una de las piezas fundamentales de la exposición, con la que todo el mundo se hacía fotos, era, lógicamente, la Marilyn Monroe pop de Andy Warhol. Creo que, en realidad, era un autorretrato. Andy Warhol quería ser Marilyn Monroe. ¿Acaso no lo notáis? ¡Si hasta se ponía una peluca blanca! Y me cae bien precisamente por eso: se ponía una peluca que, además, parecía una peluca. Mientras la gente busca disimular, injertarse pelo, Andy Warhol se la colocaba sin complejos, como diciendo: «Mirad qué cosa tan artificial llevo, ¡qué pop!» ¡Pop! ¡Popopopopop!
Andy Warhol: El Artista que Fabricó su Propio Personaje
Pero, ¿quién era realmente Andy Warhol? Él se llamaba Andy Warhola, y se quitó la ‘a’ final. Nunca lo sabremos del todo, porque todos sus biógrafos coinciden en que fabricó su propia personalidad. Él no hablaba como lo vemos en las entrevistas, con esa vocecilla de hilo. No, eso era impostado. Al igual que lo era su fama de no hablar; en realidad, era un charlatán. Le encantaba la gente que hablaba mucho. Al final de su vida, se dedicó a grabarse, a registrar todos sus pensamientos, y todo esto está recogido en sus diarios, que por cierto, son muy divertidos de leer.
Hace mucho tiempo leí su libro «Mi filosofía de A a B y de B a A», donde ‘A’ es Andy, y ‘B’ es cualquier persona que le haga pasar el rato. Por ejemplo, decía: «Cuando quieres parecerte a algo, significa que en realidad lo amas. Cuando quieres ser como una roca, amas realmente esa roca. Yo amo ídolos de plástico.» Le gustaba todo lo artificial.
También reflexionaba: «La gente parece más besable cuando no lleva maquillaje. Los labios de Marilyn no eran besables, pero sí muy fotogénicos.» Estaba obsesionado con los actores y actrices de cine, con Hollywood, con las estrellas, con los famosos… Quería ser rico y famoso, y lo consiguió. ¡Y de qué manera!
Warhol y Dalí: Dos Maestros del ‘Show’
Su figura me recuerda mucho a la de Dalí. Ambos se inventaron un personaje, impostaron sus entrevistas y, en definitiva, daban un gran ‘show’. Los dos querían ser ricos y famosos, y lo fueron. De hecho, se conocían. El único peligro de esta estrategia es que el artista se coma su propia obra, algo que, en cierto modo, le pasó a Dalí y, por supuesto, también a Andy Warhol. Él mismo era su obra: su peluca, sus gafas, su tez blanca, su actitud. De haber colocado a un personaje similar después de su muerte, quizás ni nos habríamos dado cuenta.
¿Contenido o Decoración? La Obra de Andy Warhol
Sus obras, hay que admitirlo, no tienen mucho contenido; son muy decorativas. Yo veo unas Marilyn Monroe con colores planos, rosas, y pienso: «Ah, Marilyn Monroe, ok». O una lata de sopa Campbell y digo: «Ah, pues una lata de sopa Campbell, ok». Sí, entiendo que todo esto retrata la sociedad de consumo, la repetición, y que es una muestra de cómo la revolución industrial se cargó lo artesanal. Pero, al final, la obra es lo que es. Una lata es una lata, como decía mi admirado Pedro Casariego Córdoba, Pecascor: «La vida puede ser una lata». Para Warhol, la vida fue una lata, pero una lata de oro. Él venía de una familia muy pobre y quería ser famosísimo y riquísimo (como Trump, dice la gente), y lo logró.
De Ilustrador a Ícono Pop: El Camino al Éxito
Curiosamente, no lo consiguió con los cuadros de inmediato. En los años 50, comenzó como ilustrador, pateándose todas las revistas de moda con una carpeta bajo el brazo, mostrando sus dibujos: mariposas, cositas cursis, zapatitos de tacón. Como era un tipo muy extraño y vendía muy bien, entre todos lo pusieron de moda y consiguió mucho dinero, casi se hizo rico.
Después de esto, en los años 60, Warhol empezó a pintar. Él decía: «No quiero que me recuerden como un ilustrador de revistas de moda, quiero ser mucho más. Quiero ser un artista, el artista más famoso de todos los tiempos.» Y la idea de repetir objetos, caras, latas… ya la practicaba en los 50. Repetía la misma ilustración una y otra vez con variantes. Si existiese hoy, probablemente trabajaría para Ikea.
La Factory y el Mito de la Serigrafía
Warhol estaba tan obsesionado con el trabajo y el dinero que, al tener muchos encargos, contrató a gente para que le ayudara a colorear y hacer ilustraciones. La «Factory» era eso: un lugar donde mucha gente se divertía, consumía drogas y bailaba, pero al mismo tiempo trabajaba para él.
Una de las cosas que me causa gracia es que muchos manuales dicen que Warhol «descubrió» la serigrafía para hacer arte. ¡Pero si la serigrafía la inventaron los orientales 3000 años antes de Cristo! No la inventó Andy Warhol, hombre. Al principio se usaban hojas de plátano, luego la seda, y ha sido utilizada a lo largo de la historia de la humanidad. Lo que sí es cierto es que en 1916, en EE. UU., se empezó a hacer serigrafía sobre papel. Warhol comenzó a usarla sobre papel y lienzo en 1960. Así que basta de decir que «Andy Warhol inventó la serigrafía». Lo que hizo fue usar esa técnica de repetición (podría haber usado el grabado, que también permite repetir un original) y, además, ni siquiera fue el primer artista en usarla en EE. UU.; Guy McCoy se le adelantó en 1938. Pero él sí supo aprovecharla para crear la ilusión de obras únicas, cuando, al verlas, es obvio que no lo son. Coges la foto de Marilyn, la repites muchas veces, ¿y qué tiene eso de único?
El Artista Comerciante: Rey Midas del Pop
Como Warhol ya era muy conocido y tenía dinero, podía exponer en galerías. En 1962, cuando expuso su obra, prácticamente lo vendió todo. Lo que hizo me recuerda, por una parte, al Rey Midas (todo lo que tocaba se convertía en oro) y, por otra, a la historia de la multiplicación de los panes y los peces. Cogía un pez, lo estampaba, lo convertía en 500 y los vendía como si cada uno de esos 500 fuera único. Era un comerciante excepcional. ¿Artista? No lo sé. Quizás un poco de cada. Su «Factory» no era una factoría, sino una imprenta de lujo, con ayudantes que le sacaban copias de sus obras, vendidas a precios astronómicos.
Warhol Hoy: ¿Youtuber o Influencer del Montón?
Se dice que Andy Warhol se adelantó a su tiempo. No lo creo. Pero si viviese hoy, sin duda sería youtuber, instagrammer, estaría en todas las redes sociales. Lo que no sé es si sería un influencer de éxito, porque las películas que hacía… En 5 años hizo más de 60 películas, cuando hacer una película era algo muy complejo, no como ahora con un móvil. A veces, hacía una película en una sola semana. Eran muchas y «divertidas», pero ¿de qué trataban? Eran «hamparte» puro. Por ejemplo, en una llamada Sleep, filmó durante seis horas a John Giorno durmiendo, con la cámara fija. Otra, Empire, grabó durante ocho horas el Empire State Building al amanecer, con un solo plano fijo.
En 1966, hizo su película más famosa, la que tuvo algo de éxito, llamada Chelsea Girls. Usó dos pantallas mostrando dos realidades distintas, supuestamente lo que pasaba en diferentes habitaciones de hotel. Esto es un poco lo que hacemos ahora con la multipantalla, como lo que ves aquí, o cuando ves la televisión y el móvil a la vez. No me parece un adelantado a su tiempo, pero sí disfrutaría muchísimo del mundo actual. Además, sería instagrammer. Le encantaba la estética, rodearse de famosos, hacerse fotos con ellos, salir en todas las revistas. Pero, ¿cuántos instagrammers hay hoy? ¿Cuántos tienen éxito? Posiblemente, Andy Warhol sería uno más, uno del montón.
Otra cosa que disfrutaría Andy Warhol hoy es pedirle opinión a la gente sobre todo. Se leería todos los comentarios en sus fotos y vídeos. Cuentan que, una vez, sin ideas, le preguntó a su galerista Muriel qué debía pintar. Muriel le preguntó qué era lo que más le gustaba, y Warhol respondió: «El dinero». Y pintó billetes de dólar, con gran éxito. Luego, cuando volvió a preguntar, y había una lata de sopas Campbell, Muriel le sugirió que la pintara, y lo hizo.
Además, creo que sería un mal youtuber, porque muchas veces ni montaba lo que grababa. No le importaba la calidad, ni se preocupaba por el guion. Como documento social es interesante, pero son películas muy aburridas, no hay quien se las trague.
Frío, Calculador y el Negocio del Arte
Andy Warhol era un ser muy frío y calculador. Se rodeaba de gente que se drogaba, que mostraba lo mejor y lo peor de sí mismos: travestis, grupos de música rock, artistas de toda índole. Pero él, en cambio, era muy conservador. No tomaba drogas; era un voyeur. Se cuenta que en las fiestas se le podía ver en un rincón observándolo todo, analizándolo, quizás pensando cómo sacarle rendimiento. Defendía mucho el negocio en el arte, o el arte del negocio. Aquí cabe preguntarse: ¿hacía arte o intentaba conseguir dinero de cualquier manera? Conseguir dinero es conseguir dinero, es hacer negocio, punto. Él quería ser superfamoso. No sé si inventó su propia revista, Interview, no solo para hacerse más famoso él, sino para dar fama a quienes él quería o de quienes se encaprichaba.
El Incidente con Valerie Solanas: Un Disparo a la Fama
Como se rodeaba de gente tan extraña, en 1968, Valerie Solanas, una persona perturbada, le pegó dos tiros. Supuestamente, porque Warhol extravió un guion suyo. Esta chica era una radical y pertenecía a un grupo que quería «capar a todos los hombres». La gente, cuando es radical, es radical y punto, a veces sin importar lo que defienda. Me recuerda a Fabio McNamara, a quien también considero otro radical, aunque muy distinto a esta chica. Muy ligado a la estética pop y los 80, era radical en la música y su forma de vestir, pero luego se volvió un radical de la religión, diciendo que pintaba sus cuadros porque gustaban a Jesús y la Virgen, y que a los gays deberían «tomar algo para que les entren ganas» de casarse y tener hijos. Se puede ser radical de muchas maneras.
¿Provocador o Insulto a la Inteligencia?
También se dice que Andy Warhol era un provocador. ¿Tanto como para que un cuadro que hizo estudiando arte, donde una figura se metía el dedo en la nariz, provocara su primer escándalo? Un autorretrato titulado Mi vieja me dio mi cara pero yo puedo hurgar mi nariz. ¿Qué provocación es esa? Dicen que estuvo a punto de ser expulsado, pero no me lo creo. Se le llama provocador porque muchas de sus imágenes eran la silla eléctrica o accidentes de coche. Pero él tomaba estas imágenes de periódicos que ya las publicaban. En todo caso, el provocador sería el periódico, porque él ni siquiera las hacía. Unos operarios las recortaban, las ampliaban y las convertían en objetos de lujo. ¿Qué hay de provocación ahí? Como mucho, es un insulto a la inteligencia humana, pero provocación estética, ninguna. Al final de su vida, hizo pinturas de orina con colaboradores orinando en sus cuadros. Es una tontería, no tiene nada de provocador.
El Legado y la Paradoja de Warhol
Fíjate cómo es la cosa: Andy Warhol no murió de los tiros que recibió. Murió después de una operación de vesícula que se complicó, en 1987, a los 58 años. Murió rico y famoso. Por supuesto, sus cuadros valen una millonada. En 2013, se pagaron 105 millones de dólares por Accidente de auto plateado (doble desastre), que no es más que una repetición de una fotografía de un periódico junto a un plano plateado. Hamparte puro.
Se dice que no se puede banalizar la obra de Andy Warhol, que es muy profunda. Pero sí se puede banalizar, porque es banal. Él mismo lo decía. Es cierto que era muy creativo y trabajador, eso no se lo quita nadie. Hizo muchísimas portadas de discos, ilustraciones… Trabajó mucho, pero de forma muy superficial, muy fácil. Hoy día habría inventado una app o usado Photoshop, porque en su época, su «app» eran sus ayudantes y máquinas como la Polaroid. Esas «apps» hacían todo el trabajo.
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A mí, la verdad, me hubiera gustado conocerlo, pero vamos, que no es para tanto Andy Warhol, ¡con etiqueta y todo!








