La Pintura Más Perturbadora de la Historia del Arte: Un Viaje al Terror Psicológico
¡Hola! Soy Antonio García Villarán y hoy nos adentramos en una etapa muy particular, oscura y, sin duda, perturbadora. Aunque Halloween nunca ha sido mi fiesta favorita, me atrae profundamente su estética y las imágenes que genera. Los cementerios, por ejemplo, siempre me han fascinado; cada vez que visito una ciudad, mi primera parada es el cementerio, me transmite una paz singular.
En un ambiente tan agitado como el actual, me he preguntado: ¿cuál será la pintura más macabra de la historia del arte? Porque, seamos sinceros, crear una pintura o una escultura que asuste, que genere un poco de asco o repelús, no es tan complejo. Hay muchas maneras de lograrlo, ya que al ser humano le atemorizan la enfermedad, el dolor e incluso la muerte.
¿Qué Nos Perturba en el Arte? Una Inmersión en lo Grotesco y lo Desconocido
Para mí, lo que realmente interesa y gusta es el terror psicológico: una imagen que, al mirarla y pensarla, produzca auténtico pavor. Lo fácil para provocar miedo es la sangre, las caras ensangrentadas, un recurso muy utilizado por muchos pintores que también me atrae, pero no tanto como el terror más sutil.
Otra forma de generar pavor y perturbación es mostrar las vísceras. Al ser algo que no solemos ver, su exposición, rositas y blanditas, nos produce una fuerte repulsión. Y si unimos esto a la imagen de una cabeza humana normal con huesos o músculos expuestos, o a la falta de piel, la sensación de pavor es casi universal. Todo lo grotesco, la deformación o la animalización de lo humano también nos genera miedo.
Asimismo, lo desconocido es un gran generador de terror. Imagina una persona con una boca enorme, colmillos afilados, y pelo, como un hombre lobo. O la ausencia de partes de nuestro cuerpo: un rostro sin ojos, reemplazados por cicatrices, o figuras deformadas. Todas estas herramientas han sido explotadas por los artistas a lo largo de la historia del arte. Podríamos dedicar un video completo a «Lo Grotesco en el Arte», un tema que me parece fascinante.
Maestros del Terror en el Lienzo: Artistas que Desafían la Calma
En esta ocasión, he querido destacar a artistas que han utilizado estos elementos, magistralmente «cocinados», para crear obras de calidad que no buscan solo asustar, sino generar una experiencia profunda.
Piensa en el cantante Marilyn Manson; su obra, no solo sus acuarelas, sino todo lo que hace, está impregnado de este miedo y terror. O las magníficas pinturas de Michael Hussar, con sus rostros de payaso de bocas grandes y rojas y miradas que recuerdan un poco a Reséndiz, pero mucho más exageradas. También Mark Ryden, con sus muñecas ensangrentadas, animales partidos por la mitad y la sangre que fluye por sus cuadros en medio de niñas cabezonas, logra generar un miedo considerable.
Por supuesto, un maestro del terror psicológico es Zdzisław Beksiński, este artista polaco del que tengo pendiente hacer un video, ya que su obra es interesantísima y profundamente inquietante. Sus creaciones parecen pesadillas y me recuerdan mucho a las obras de mi querido Alfred Kubín, quien también tiene dibujos espeluznantes y estremecedores.
La Búsqueda de la Obra Definitiva: De Bacon a Gentileschi
Como mencioné al principio, a mí me atrae más la sutileza. Buscaba un cuadro que, por mucho que lo mirara, no se agotara y me produjera un terror interior significativo. Pensé en Francis Bacon, con sus figuras entre carne desgarrada, el Papa que parece explotar y el grito de angustia. Pero quería afinar un poco más.
Luego consideré «El locutorio de San Fernando» de Romero Reséndiz. Es muy terrorífico y provoca pavor, pero sentía que podíamos ir más allá. Se me vino a la cabeza el magnífico cuadro de Artemisia Gentileschi, «Judith decapitando a Holofernes». Aquí me acercaba, porque la frialdad en el rostro de Judith al cortarle la cabeza a este hombre ya me revelaba algo. Una persona que mata sin mostrar ningún tipo de sentimiento, con una frialdad absoluta, es algo verdaderamente pavoroso.
Goya y «Saturno Devorando a Sus Hijos»: La Cima del Terror Psicológico
Y como una revelación, llegó a mi mente el tema de «Saturno devorando a sus hijos». ¿Por qué me parece tan pavoroso? Porque trata de un padre que, literalmente, se come a sus propios hijos, y además, crudos. Sin aliños, sin vuelta y vuelta; del tirón.
Si ahondamos en esta obra, el pavor psicológico se intensifica. Este hombre que devora a sus hijos es el dios Cronos, el dios que controla el tiempo. ¿Qué está ocurriendo en este cuadro? El tiempo te va comiendo la vida poco a poco, minuto a minuto, segundo a segundo. Cada instante que pasa, te vas muriendo. Y eso, es terrorífico. Por eso, Saturno aparece arrancando los miembros a sus propios hijos: porque somos hijos del tiempo, y a la vez, el tiempo es el que nos va matando. Por cierto, este dios Cronos se representa muchas veces con una guadaña, símbolo muy asociado a Halloween, donde la muerte es una calavera o un esqueleto con una guadaña.
Más Allá de Goya: Otras Interpretaciones de Saturno
Una vez encontrado el tema, vinieron a mi cabeza varios cuadros de «Saturno devorando a sus hijos»: el de Rubens, el de Goya, la obra de Yulia Lama, el cuadro de Iván Akímov y el de Daniel Crespo.
Entre todos ellos, me quedo con el de Goya, y te voy a explicar por qué. Es cierto que el cuadro de Rubens es muy expresivo; Saturno le agarra la piel, la estira y se come al niño. Pero se trata de un niño pequeño, regordete, y está empezando a devorarlo, sin nada demasiado *gore*. Es una obra maestra, una maravilla, pero no encaja con el terror psicológico que yo buscaba, y que se encuentra tanto en la imagen como en la idea de la obra de Goya. En las demás obras, si bien son excelentes, hay una cierta «amabilidad» para no asustar demasiado al espectador.
La Profundidad de Cronos: El Tiempo Como Verdugo
Pero, ¿qué sucede en «Saturno devorando a sus hijos» de Goya? Saturno tiene los ojos desencajados, saltones, y parece que dice: «Oye, me estoy comiendo a mi propio hijo y me estoy dando cuenta». Esos ojos saltones de Goya, y los que pintaba Leonora Carrington en algunos de sus caballos, me recuerdan mucho a esa mirada histriónica.
Otra razón por la que elegí al Saturno de Goya es que se está comiendo a su hijo adolescente. No es un niño pequeño y regordete; es alguien que ya ha crecido, a quien le está quitando la vida después de que ya ha vivido parte de ella. Es como cuando a alguien joven, a un adolescente, se le acaba el tiempo. Eso es verdaderamente inquietante.
Y por último, algo que me fascina de este cuadro y por lo que lo considero el primero de todos, es que la figura está mutilada, le faltan miembros, y la sangre no es escandalosa, no es «demasiado *gore*», sino la justa. Si a todo esto le unimos el fondo oscuro, que no sabemos dónde se encuentra este dios, y la composición tan arriesgada y original del cuadro, me parece de las obras más perturbadoras de la historia del arte.
He tenido que dejar fuera un dibujo que también me encanta y tiene la misma fuerza, «Saturno devorando a sus hijos» de Alfred Kubín. Podría decir que, para mí, el dibujo más perturbador es el de Kubín, y la pintura más perturbadora es la de Goya.
Esta es la obra que propongo para este Halloween. Pero a ti, ¿qué obra te parece la más perturbadora de toda la historia del arte? Déjamelo saber en los comentarios, me encantará leerte.
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¡Adiós!








