La polémica escultura de Víctor Ochoa: ¿Homenaje al COVID-19 o un fraude artístico?
Hola a todos. Soy Antonio García Villarán, y hoy vamos a adentrarnos en la gran polémica que ha rodeado a la escultura de Víctor Ochoa, supuestamente un homenaje a las víctimas del COVID-19. Desde su inauguración, esta obra ha desatado un torbellino de críticas en redes sociales y entre expertos. ¿Es realmente un tributo sentido o hay algo más detrás?
Te invito a ver una parte de mi análisis en este vídeo:
Primeras impresiones: entre la copia y la extrañeza
La controversia comenzó con la acusación de que la escultura era una copia de una obra de Rodin. Además, muchos usuarios en redes sociales no tardaron en señalar que la pieza parecía estar hecha de materiales reciclados. Pero lo que más llamó la atención fue su extraña forma: esa base que, literalmente, muchos describieron como una forma orgánica que se asemeja a un trasero de elefante. Una analogía que, aunque peculiar, refleja la percepción generalizada.
Las comparaciones no se quedaron ahí. En Twitter, numerosos comentarios apuntaban a que la escultura parecía la unión de personajes de ciencia ficción como Alien y Predator. Como ya comenté en otro momento en mi canal de YouTube, parece que a cualquier cosa que se le ponga una mascarilla «fea» ya se le considera un homenaje a las víctimas del COVID-19 o una obra representativa de nuestro tiempo. ¿Dónde queda la originalidad y la vitalidad que debería tener el arte en estos momentos?
Para entender mejor estas reacciones iniciales, aquí tienes un fragmento del vídeo:
¿Quién es Víctor Ochoa? La sombra de la influencia
El autor de la obra es Víctor Ochoa, cuyo apellido podría sonarte familiar. Es sobrino-nieto de Severo Ochoa, el renombrado premio Nobel español. Esta conexión familiar ha suscitado comentarios en la red sobre una posible influencia que habría facilitado la rápida aceptación de la escultura y su ubicación en un lugar tan emblemático como la Real Casa de Correos de Madrid.
También se ha especulado que Ochoa podría haber aprovechado la tragedia de la pandemia para ganar popularidad. En Twitter, algunos incluso señalaron que la escultura se parece más al propio virus que a sus víctimas, una opinión con la que, sinceramente, coincido bastante.
Aquí profundizo sobre el autor y las primeras acusaciones:
La verdadera historia de la escultura: un tour con muchos nombres
Lo más sorprendente de esta polémica es que la escultura no es nueva, ni fue creada específicamente para homenajear a las víctimas del COVID-19. ¡Es una obra antigua que ha estado de tour por muchísimos sitios!
La crítica de arte Elena Vozmediano reveló que en 2017 esta misma escultura estuvo expuesta en un selecto club de Madrid, el Club Alma, bajo el nombre de «El Escultor». En aquel entonces, formaba parte de un evento para promocionar un reloj de la marca Hublot, patrocinador del evento. Un reloj, símbolo del tiempo que se nos escapa, algo que el autor parece querer reinterpretar ahora con la pandemia.
Pero la historia no acaba aquí. Esta pieza fue creada hace 25 años. ¡Sí, desde 1995! En Sant Boi existe una copia de esta escultura, llamada «El Salvaje», que ha estado instalada allí desde entonces. Para la ocasión del COVID-19, la escultura ha sido ligeramente «tuneada», pero esencialmente es la misma obra.
Si investigamos un poco más, encontramos un vídeo de 2010 donde la escultura vuelve a aparecer en una exposición de Víctor Ochoa, pero esta vez con otro nombre: «El Duende», «El Trepador» o «El Hombre en la Luna». Fue presentada por el mismísimo Ramoncín.
Descubre la sorprendente trayectoria de esta escultura en este segmento:
¿Donación o estrategia de marketing? El caso Jeff Koons
Esta situación nos lleva a cuestionar la verdadera intención detrás de la «donación». Las donaciones de arte pueden ser una magnífica estrategia de marketing. Un claro ejemplo es Jeff Koons, quien donó sus gigantescos tulipanes a París. Sin embargo, la intelectualidad parisina se opuso, y la obra tuvo que ser retirada porque se le vio el plumero: Koons buscaba promoción y publicidad, no altruismo.
Es posible que Víctor Ochoa haya intentado una estrategia similar, pero, a mi parecer, no le ha salido bien.
Las declaraciones del artista: «No son mis guerras»
En una entrevista, Víctor Ochoa defendió su obra diciendo que representa «el ser humano que se sobrepone de la angustia y la tragedia». Describió el bronce como la «antigua humanidad» y la parte superior como «el fantasma en el que nos ha convertido esta pandemia», añadiendo que, «si te fijas, no tiene rasgos, es un rostro ideal que nos representa a todos».
Sinceramente, cuando miro esta escultura, no veo a un ser humano que se sobrepone de nada. ¿Un rostro sin rasgos? Y esos ojos prominentes, ¿de qué son? A mí me parece más el emblema de un videojuego de alienígenas que del COVID-19.
Lo más sorprendente es que, al ser preguntado sobre las críticas en redes, Ochoa respondió que no le importa, que no las ha visto y que no las atiende. «No son mis guerras», afirmó, y que «una vez acabó mi trabajo de reflexión, la obra ya no es mía». Pero seamos sinceros, ¿quién no revisa lo que se dice de uno, especialmente cuando hay críticas? Todos mienten si dicen que no ven estas cosas, y estoy seguro de que Víctor Ochoa verá este vídeo.
Escucha las declaraciones del artista y mi reacción:
Ochoa también comentó con una llamativa candidez que la tenía «dando tumbos por el estudio» y que un día «vio la luz» y dijo: «¡Anda, pero si es que esto es la viva imagen del COVID-19! Esta la voy a donar a Madrid». ¿Es esta la versión definitiva de la obra, o en unos años la veremos reutilizada para otra causa?
También se quejó del acto de inauguración por ser «muy íntimo», casi como «echar agua en el desierto». Me pregunto si esperaba una manifestación de gente aclamando su obra. En medio de una pandemia, ¿qué otra cosa cabría esperar?
El relato de la «inspiración» y las quejas sobre la inauguración, en este fragmento:
El coste y el «teléfono rojo» de las donaciones públicas
El artista afirmó que la escultura tiene un valor de 273.000 euros, «lo mismo que todos los contagiados de este país». Pero lo más preocupante es su declaración de que, para donarla, no tuvo que pasar por ninguna comisión. «Tiró de teléfono» porque conoce a «muchos presidentes, muchos secretarios». Esto plantea serias preguntas sobre la legalidad y la transparencia de este tipo de donaciones.
La historia nos muestra que Víctor Ochoa es un viejo conocido de las instituciones públicas. Por ejemplo, «El Zulo», una escultura en Cartagena, fue un encargo para homenajear a las víctimas del terrorismo, y costó a las arcas públicas 740.000 euros.
Mi crítica es que sus esculturas parecen ser un «comodín» que vale para cualquier causa. «El Zulo», formalmente muy simple, con una postura de alguien agobiado que cualquier estudiante de Bellas Artes podría recrear, podría servir para homenajear a las víctimas de las Torres Gemelas, del sida, o incluso, bromeando, de los dolores de barriga.
Analizamos el valor económico y el acceso a las instituciones en este segmento:
Una trayectoria plagada de monumentos públicos
La trayectoria de Víctor Ochoa está marcada por numerosos monumentos públicos: al Rey Juan Carlos I (con un cabezón en IFEMA de estética cuestionable y una peana que no pega ni con cola), a Camilo José Cela, al Cardenal Cisneros, a Alfredo Kraus, a Paquirri, a las inundaciones del País Vasco…
Estos encargos no han sido baratos. El busto de la cabeza de Juan de Borbón costó 40 millones de pesetas de la época, y el monumento a Jonás de Castellón, 114.000 euros. Son cifras que nos invitan a reflexionar sobre el destino del dinero público en el arte.
Crítica estética: el bronce, la resina y la teoría del ahorro
Volviendo a la escultura del COVID-19, el corte del bronce en la pierna me parece muy desafortunado. No le veo sentido estético; parece un corte hecho para ahorrar material. Mi teoría es que, al pedirle una donación, Ochoa decidió reutilizar una obra, pero sin gastar demasiado.
La parte superior de la escultura está hecha de resina de poliéster, un material mucho más barato que el bronce, aunque resistente (se usa en tablas de surf o barcos). Si toda la escultura hubiera sido de bronce, el coste habría sido enorme. El artista podría haber justificado esta mezcla de materiales aludiendo a los modernistas, como Max Klinger, que usaba diferentes mármoles y bronce en su escultura de Beethoven. Pero estéticamente, a mí me parece que la versión antigua, solo de bronce, funcionaba mucho mejor. Esta mezcla de materiales y el excesivo brillo le dan un aspecto que, de nuevo, la acerca más a una producción en masa que a una obra de arte profunda.
En esto, coincido con las opiniones de críticos de arte como Fernando Castro Flórez y Rafael López Borrego.
El análisis de los materiales y la estética de la obra en el vídeo:
Mi solución radical: vender los monumentos públicos
Mira, tengo una propuesta. Últimamente se ha debatido en Francia la posibilidad de vender la Mona Lisa para ayudar a paliar la crisis del COVID-19. Yo tengo una idea mejor: ¡que Víctor Ochoa proponga vender todos sus monumentos públicos!
Con todo ese dinero, si realmente se va a ayudar a paliar la crisis económica del COVID-19, mataríamos dos pájaros de un tiro. Esos monumentos se quitarían del espacio público, y la gente que realmente los aprecia podría adquirirlos y disfrutarlos. Y entonces, señor Ochoa, la gente sí le querrá, porque lo que creo que usted buscaba con esta donación era precisamente eso: el reconocimiento y el cariño del público.
Mi propuesta final y la reflexión sobre el reconocimiento artístico:
Conclusión: un escultor talentoso, una práctica dudosa
No diré que Víctor Ochoa es un mal escultor; sus obras demuestran que modela bien, con un estilo que recuerda a Rodin. Sin embargo, con esta escultura del COVID-19, creo que ha «pinchado». Ha realizado una práctica muy dudosa, y no lo digo yo, lo están diciendo expertos, expertas, y la gente en redes sociales.
Me gustaría saber tu opinión. ¿Qué piensas de esta escultura? ¿Te gusta o no te gusta? ¿Estás de acuerdo con lo que ha hecho Víctor Ochoa? ¡Generemos un buen debate en los comentarios!
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