Louis Wain: La Fascinante Historia del Artista que Pintó Gatos y Transformó su Mundo Interior
Esta es la historia de un artista singular, cuya vida dista mucho de ser convencional. Un hombre que dedicó su existencia a pintar gatos, pero no de una forma ordinaria. ¿Por qué su obra se volvió tan icónica en la Inglaterra victoriana? Acompáñanos a descubrir la peculiar y a menudo trágica vida de Louis Wain.
En este vídeo, profundizamos en la figura de Louis Wain, un pintor cuya vida fue verdaderamente extraña. Nacido como el mayor y único varón de seis hermanos (cinco mujeres), su infancia fue particular. Hasta los diez años no asistió al colegio debido a un labio leporino, una condición que los médicos le aconsejaron mantenerlo aislado de las aulas. Durante este periodo, Louis pasaba sus días deambulando por las calles de Londres, una experiencia que sin duda marcó su visión del mundo.
Tragedias Personales y el Comienzo de una Carrera
La vida de Wain estuvo marcada por la desgracia. Ninguna de sus hermanas llegó a casarse; de hecho, una de ellas fue diagnosticada con locura a los 30 años y admitida en un asilo, mientras las demás vivieron toda su vida con su madre. Él, sin embargo, se casó. A los 23 años, contrajo matrimonio con Emily Richardson, la institutriz de sus hermanas, diez años mayor que él. En la época victoriana, una unión así era considerada un escándalo, completamente «inapropiada».
La mala fortuna, no obstante, volvió a golpear. Emily enfermó de cáncer de mama y falleció apenas tres años después. Durante su convalecencia, un pequeño gatito callejero, mojado y bicolor, apareció maullando en su puerta. Lo adoptaron y lo llamaron Peter. Este gatito se convirtió en un consuelo para Emily hasta su último aliento. Louis comenzó a dibujarlo de diversas maneras, lo que divertía enormemente a su esposa, quien le animaba a publicar sus creaciones.
La muerte de Emily sumió a Louis en una profunda depresión, un pozo que, como veremos, tendría graves consecuencias para su salud mental. A pesar de todo, su amor por los animales era inmenso. Soñaba con ganarse la vida pintando retratos de perros y gatos, al igual que la célebre Rosa Bonheur, cuya maestría con los animales es comparable a su icónica «Cabeza de león» en el Museo del Prado.
El Nacimiento de un Fenómeno: Los Gatos de Louis Wain
¿Cómo empezó a pintar sus famosos gatos? Lo cierto es que, en su época, casi todos los hogares londinenses poseían alguna obra suya: una postal, un almanaque o un afiche con sus gatitos. Se volvió increíblemente popular.
Al principio, pintaba gatos a cuatro patas, pero paulatinamente, sus felinos comenzaron a erguirse, a vestirse, a fumar en pipa e incluso a celebrar reuniones o ir a la ópera. Eran, sin duda, un poco extraños y hasta «creepy». Cabe recordar que, en la época victoriana, la antropomorfización de animales —es decir, el acto de darles características humanas— estaba en boga.
Un Mundo Felino Único
Louis Wain llegó a ilustrar más de 200 libros, lo que se traduce en una media de mil gatos dibujados al año. Aunque sus ilustraciones pudieran parecer decorativas o ingenuas por sus colores, un estudio más profundo revela una maestría anatómica y unas expresiones faciales impresionantes. Si observamos algunas de sus láminas más científicas, comprobaremos su rigor como investigador, su control de la perspectiva y la creación de mundos felinos complejos. En sus obras, el ser humano parecía no existir, siendo los gatos los verdaderos protagonistas que realizaban actividades cotidianas: fumar, tomar el té, enfadarse, asistir a la escuela e incluso a despedidas de soltero.
La Degeneración Mental y los Gatos Psicodélicos
El camino artístico de Wain se transformó con su deterioro mental. Cuando fue internado en un psiquiátrico, sus gatos empezaron a volverse más histriónicos, reflejando su proceso mental. Surgieron gatos «esquizofrénicos» y «psicodélicos», obras que algunos interpretaron como la manifestación visual de su enfermedad.
No se trataba solo de una cuestión comercial. Louis Wain era un auténtico amante de los animales. Fue presidente de la National Cat Club, colaboró con numerosas asociaciones benéficas y participó como jurado en concursos de gatos y perros. Su humanización de los felinos fue crucial para fomentar el amor y el respeto hacia los animales, un legado que perdura hasta hoy.
La Lucha Contra la Adversidad
A pesar de su popularidad, Wain vivió toda su vida en la pobreza. Era un mal comerciante, modesto, ingenuo y fácilmente engañable. Vendía sus dibujos sin cobrar derechos de autor, lo que le privó de una fortuna considerable. A esto se sumó una cadena de desgracias personales: la muerte de su padre, su madre, una de sus hermanas, su esposa Emily, y finalmente, su querido gato Peter, que empezó a mostrar un comportamiento errático y violento.
En 1924, Louis Wain fue internado en un hospital psiquiátrico. Las condiciones eran precarias, pero un año después, el primer ministro Stanley Baldwin, al enterarse de la situación del artista, intervino para trasladarlo a un centro mucho mejor. Fue en esta última etapa donde pintó sus famosos gatos caleidoscópicos, fractales y simétricos, llenos de colores ácidos y formas abstractas.
¿Arte o Enfermedad? El Debate sobre sus Últimas Obras
Durante mucho tiempo, se creyó que la deformación de sus gatos en sus últimas obras era una consecuencia directa de su progresivo deterioro mental, teoría popularizada por un libro de los años 60, «Psychotic Art». Sin embargo, esta visión es controvertida. Louis Wain pintó gatos de todos los estilos, desde los más realistas hasta los más abstractos, a lo largo de toda su vida, incluso durante sus periodos de internamiento. Es probable que alternara estilos según su estado de ánimo o el momento creativo, no solo como una manifestación de su enfermedad.
La obsesión con los animales en el arte no es exclusiva de Wain; otros artistas, como Utagawa Kuniyoshi, también la experimentaron, aunque cada uno a su manera. Lo que sí es indiscutible es que Louis Wain nos dejó un legado artístico extraordinario y una ventana a la mente de un hombre que, a pesar de sus sufrimientos, encontró en los gatos su refugio y su mayor inspiración.
Conclusión
La vida de Louis Wain es un testimonio de la resiliencia humana y la profunda conexión entre el arte y el espíritu. Un hombre que, a través de sus peculiares gatos, no solo entretuvo a una nación, sino que también elevó la percepción de los animales en la sociedad y nos dejó un fascinante legado que aún hoy invita a la reflexión.
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