Alfred Kubin: El Maestro de las Pesadillas y el Subconsciente – Un Viaje a la Oscuridad del Alma
Alfred Kubin es uno de esos artistas cuya obra trasciende lo visual para adentrarse directamente en las profundidades del alma humana. En este artículo, basado en el análisis de Antonio García Villarán en su canal de YouTube y en su web, exploraremos la fascinante figura de Kubin. Conocido como el maestro de las pesadillas y el subconsciente, Kubin poseía una habilidad única para dar forma a los miedos, la parte más oscura y grotesca de nuestra psique. Su legado, cargado de simbolismo y una imaginería perturbadora, lo convierte en una figura esencial para entender el arte del siglo XX.
1. Un Arte «Degenerado» a los Ojos del Nazismo
Las obras de Alfred Kubin fueron, lamentablemente, catalogadas como «arte degenerado» por el régimen nazi. Para ellos, todo aquello que no fuese arte heroico o ensalzara los valores alemanes, incluyendo el vibrante expresionismo alemán y las corrientes modernas, era considerado ofensivo. Las obras de artistas como Kubin eran confiscadas, se les prohibía exponer, enseñar o vender. Sin embargo, esta clasificación es precisamente lo que hoy subraya la audacia y la radicalidad de su visión artística.
2. La Forja de un Espíritu Atormentado: Infancia y Trauma
No es de extrañar que Kubin dibujara semejantes realidades internas, pues su propia vida fue una auténtica pesadilla desde la infancia. Su madre falleció cuando él era muy pequeño, un suceso que lo marcó profundamente. Con tan solo diez años, intentó quitarse la vida en la tumba de su madre, un acto desesperado tras años de palizas por parte de su padre.
Desde niño, Alfred Kubin demostró una personalidad compleja y perturbadora:
- Se escapaba de casa y exploraba la noche, fascinado por lo crepuscular.
- Torturaba y mataba pequeños animales como ratas y lagartijas.
- Dibujaba cosas extrañas: vacas con cuatro cuernos, magos, paisajes de fuego.
Tras el luto por su madre, su padre se casó con la hermana de esta, quien también falleció después de un parto complicado. Kubin conoció el desprecio y el odio, realizando numerosas travesuras, como esconderse bajo la cama del alcalde y despertarlo con susurros. Era un alma inquieta que encontraba en el misterio y la provocación una forma de expresión.
3. Visiones y Delirios: La Materia Prima de su Arte
Las experiencias de Kubin no se limitaron a la realidad tangible. Siendo de un pueblecito cerca de Bohemia, una región rica en mitos y leyendas, él mismo afirmaba tener visiones. Su paso por el ejército austríaco fue breve y dramático, culminando en un periodo de delirio donde fue internado, convencido de ser un príncipe borbónico que vivía en la isla de Borneo. Estas convulsiones y temblores, estas visiones alucinantes, se convertirían en la base de su universo gráfico. Además, vivió dos guerras mundiales, eventos catastróficos que, aunque no participó activamente, sin duda alimentaron su percepción de la oscuridad humana.
4. El Nacimiento de un Visionario: Influencias y Desarrollo Artístico
A los 21 años, su padre lo envió a la academia de Múnich, donde Kubin comenzó su formación artística. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó al descubrir la obra de Max Klinger, que le abrió un mundo completamente nuevo. Fascinado, se sumergió en museos, estudiando grabados de Goya, dibujos de Feliciano, y cuadros de Eduard Munch, James Ensor y Odilon Redon, entre otros. Esta exploración de maestros que también exploraban el lado oscuro y simbólico le dio la claridad sobre su propio camino: se entregó a una «tormenta de ímpetu», dibujando y pintando sin cesar hasta el final de su vida.
5. La Cámara de los Horrores: Su Primera Exposición
Su primera exposición en Berlín fue un evento polarizador. Mientras que algunos amigos quedaron fascinados por sus dibujos extraños y fantasmagóricos, la crítica no dudó en calificarlos como «la cámara de los horrores». Afortunadamente, contó con el apoyo de un amigo que le compró doce dibujos de golpe, y de un coleccionista que adquirió 48 de una sola tacada. A pesar de estas ventas puntuales, Kubin pasó por periodos de escasa venta, lo que muestra la dificultad de introducir un arte tan transgresor en su época.
6. Un Amor Macabro: Marita, la Novia Muerta
Quizás uno de los episodios más singulares de su infancia fue su «primer amor»: una niña muerta llamada Marita. A los siete años, tras la muerte de Marita por una grave enfermedad, Kubin y sus amigos fueron a ver el cadáver, costumbre de la época. Mientras sus amigos comían pan fuera, él se quedó, sintiendo una extraña compasión y una conexión con la niña muerta, a la que nunca había prestado atención en vida.
En un gesto que raya en lo macabro y lo poético, Kubin decidió regalarle a Marita sus tesoros infantiles: una cajita con sus mejores dibujos, un trozo de jarrón chino y algunas insignias militares. Una noche, con el pretexto de cazar mariposas nocturnas, saltó la valla del cementerio, cavó en la tierra fresca y enterró la cajita junto al cadáver de su «novia». Poco después, unos jardineros encontraron y desecharon su cajita en un solar no consagrado, un lugar para los fetos no nacidos y los miembros amputados, un triste final para su tesoro infantil, pero una inspiración más para su arte.
7. La Soledad del Castillo y la Tragedia de Giovanni
En 1906, Alfred Kubin se retiró a un castillo del siglo XII, donde viviría rodeado de animales y en una profunda soledad. Ciervos, gallinas, árboles frutales y, eventualmente, monos, fueron sus compañeros. Su relación con los monos, en particular, refleja la complejidad de su psique.
Compró un mono llamado Tip que resultó ser demasiado grande y salvaje. Lo devolvió y a cambio recibió a Giovanni, un mono pequeño y cariñoso que se encariñó incluso con su mujer cuando estuvo enferma. Sin embargo, como le advirtieron, Giovanni creció y se volvió agresivo. Durante un baño, el mono se escapó y, en un ataque de pánico y pensando que el mono lo mordería, Kubin lo golpeó con un leño, matándolo. Este trágico incidente lo llenó de culpa y el mono Giovanni se convertiría en una figura recurrente en sus pesadillas y, por ende, en sus dibujos.
8. Desentrañando el Abismo: Obras Seleccionadas de Kubin
Las obras de Kubin son un lenguaje en sí mismas, repletas de significados que invitan a la interpretación personal. Algunas de sus ilustraciones más impactantes incluyen:
- La Boca Gigantesca: Representa una boca infernal donde una fila de personas se precipita, un posible símbolo de la guerra, el peligro inminente o la aniquilación masiva.
- La Bruja Embarazada Danzante: Una figura grotesca, casi una bruja embarazada, baila seguida por cabezas flotantes, una clara representación de la pesadilla y la muerte.
- Mujer Embarazada Hinchada bajo el Agua: Una imagen atroz y surrealista, donde una mujer hinchada parece flotar bajo el agua mientras fetos ascienden. Puede interpretarse como una manifestación de ideas subyacentes o de miedos primarios.
- El Tiempo Cortando Cabezas: Una alegoría brutal del paso del tiempo y su implacable efecto sobre la vida humana.
- La Alta Sociedad Devoradora: Una mujer elegantemente vestida con sombrero de copa y un caballito de juguete con cuchillas que cortan a los hombres, simbolizando quizás la opresión de las clases altas sobre las bajas.
- El Miedo al Sexo: Un perro con un pene erecto confronta a una mujer desnuda que se encoge en un rincón, una clara expresión de temor y repulsión ante la sexualidad.
- La Muerte Velando: Una mujer que personifica la muerte tapa el rostro de una persona moribunda, una imagen directa de la transición final.
- La Casa de las Ratas: Una pequeña casa de la que emergen multitud de ratas en la noche, evocando el miedo a lo nocturno, lo desconocido y lo oculto.
- El Demonio Engendrador: Un demonio masturbándose del que, en lugar de semen, emergen figuras humanas, sugiriendo que «nosotros somos los demonios» o que el mal reside en la propia humanidad. Muchas de sus obras muestran monstruos o figuras emergiendo de lugares cotidianos, quizás un reflejo de sus propias experiencias infantiles escondiéndose.
- La Cabeza Cortada: Una cabeza recién cercenada que mira su propio cuerpo, un terror existencial.
- El Hombre Mínimo: Un hombre saltando hacia la vagina, un símbolo de sometimiento sexual o de la compleja relación con el deseo.
- Manos Negras en el Lago: Una mujer a los pies de un lago con dos manos negras emergiendo, dejando un misterio abierto a la imaginación del espectador.
9. Descubriendo a Kubin: Libros Recomendados
Para quienes deseen profundizar en el universo de Alfred Kubin, se recomienda encarecidamente:
- Su autobiografía, un testimonio directo de su vida y las anécdotas que forjaron su visión artística.
- El catálogo «Sueño de un vidente«, una joya que incluye escritos automáticos, grabados y dibujos del artista.
- «Revelación y Ocaso«, un libro de poemas ilustrado por Kubin, que demuestra su talento para complementar la palabra con la imagen.
La inmensa obra de Kubin, que abarcó la ilustración de incontables libros con temáticas oscuras, sigue siendo un tesoro por descubrir. Aunque se desconoce si existe un catálogo completo de su obra, la continua aparición de nuevas imágenes y ediciones mantiene viva la sensación de que Kubin está vivo, sus pesadillas y visiones continúan manifestándose, ofreciéndonos siempre un nuevo sueño por explorar.
Esperamos que este viaje por la vida y obra de Alfred Kubin haya sido de tu agrado. Si te ha gustado, te invitamos a dejar tu «me gusta» y a suscribirte al canal de YouTube de Antonio García Villarán para no perderte futuros contenidos sobre arte y creatividad.








