El Arte Asiático del Siglo XIX: Un Viaje Inesperado en el Museo Naval
¿Qué ocurre cuando un experto en arte recibe una llamada inesperada que lo sumerge en el fascinante mundo del arte asiático del siglo XIX? Precisamente eso es lo que le sucedió a Antonio García Villarán, invitado a una exposición única en el Museo Naval de Madrid. Lo que comenzó como una visita se transformó en una inmersión profunda en la historia, la cultura y las curiosidades de China y Japón, con la oportunidad exclusiva de presenciar el montaje de la muestra. Prepárate para descubrir piezas nunca antes expuestas, leyendas que cobran vida y objetos que desafían nuestra percepción del arte.
La Exposición Desvelada: Tesoros y Sorpresas en el Corazón de Madrid
La primera gran sorpresa para Antonio fue la propia ubicación: el Museo Naval, a solo ocho minutos del Museo del Prado, un detalle que muchos madrileños desconocen. Este espacio alberga una exposición con más de 170 piezas, la gran mayoría de las cuales han permanecido guardadas y almacenadas durante años, sin ver la luz pública hasta ahora. Entre ellas, se encuentran tallas, fotografías, pintura china, cerámica funeraria, bronces y acuarelas, ofreciendo una visión exhaustiva del arte asiático del siglo XIX.
De Hanuman a Son Goku: Un Hilo Conductor Legendario
Uno de los hallazgos más curiosos que compartió Ramón Vega, el responsable de la exposición, fue la conexión entre el dios mono hindú Hanuman y el legendario personaje chino Sumbukong. ¡Y aquí viene lo interesante! Si eres fan de Dragon Ball, esta historia te sonará: Sumbukong, protagonista de la novela épica del siglo XVIII «Viaje al Oeste», comparte sorprendentes similitudes con Son Goku.
Ambos personajes pueden realizar múltiples transformaciones (hasta 72 en el caso de Sumbukong, aunque con el detalle de no poder ocultar completamente su cola), se desplazan grandes distancias con un solo salto y poseen un bastón mágico de peso y longitud variables. Además, ambos tienen un maestro. El propio Akira Toriyama, creador de Goku, ha reconocido a Sumbukong como su fuente de inspiración. El nombre «Sumbukong» tiene un significado profundo: «Sun» (mono) y «Bukong» (consciente del vacío).
La Filosofía del «Objet Fluvé»: Raíces que Inspiran
Un aspecto fascinante de la exposición son las esculturas de raíces. Hace más de 2.300 años, artesanos y eruditos asiáticos recorrían los bosques buscando raíces que, con mínima intervención, ya recordaran a objetos o animales. Cuanto menos se retocaba la raíz, mayor valor tenía. Se pueden ver ejemplos asombrosos, como una raíz con forma de cormorán (un pájaro entrenado para pescar, al que se le ponía una anilla en el cuello para evitar que se tragara su captura) o de gallo, con tallados mínimos para realzar su forma natural.
Antonio García Villarán, con su agudeza característica, propone una nueva terminología para estas piezas: en lugar de «objet trouvé» (objeto encontrado, como los de Duchamp), sugiere «objet fluvé» (objeto buscado) o incluso «objet medité», ya que la búsqueda y contemplación de estas formas naturales era una práctica meditativa.
Los Leones Guardianes Chinos
También se exponen cabezas de leones guardianes chinos, figuras muy populares y presentes en muchas festividades y danzas tradicionales que nos recuerdan la rica simbología de la cultura asiática.
Instantáneas de un Japón Fascinante: Fotografía y Tatuajes
La exposición nos traslada al Japón del siglo XIX a través de impresionantes fotografías coloreadas. Destacan imágenes como la de dos supuestos samuráis, que se cree eran ayudantes de cámara posando de forma teatral, con indumentarias sorprendentemente «fashion». También hay fotografías de combates de Kendo y samuráis con sus criados.
Una pieza que llama poderosamente la atención es la de un hombre completamente tatuado, un transportista de goma de baja condición. Esta imagen es un testimonio visual que desmiente la idea de que los tatuajes son un fenómeno exclusivamente moderno, revelando la profunda tradición y el arte corporal en Japón siglos atrás.
Xilografías y Madrinas de Guerra: Historias Grabadas en Madera y Papel
Las xilografías japonesas, grabados hechos en madera, son otra joya de la exposición. Cada color requería una madera distinta, lo que da cuenta del meticuloso trabajo. Sus composiciones son dignas de estudio, con simplificaciones y patrones triangulares que recuerdan a Matisse, como se observa en escenas de pescadores arrastrando redes (una técnica que todavía se usa en Portugal).
Entre estas estampas, una serie narra una historia alegórica sobre la diosa del sol que, avergonzada por su hermano, se ocultó en una cueva, sumiendo al mundo en la oscuridad. La diosa de la danza y la felicidad, con su baile, logró que la diosa del sol saliera por curiosidad, momento en el que los dioses le mostraron un espejo y taparon la entrada de la cueva, devolviendo la luz al mundo. Hay más de 118 de estas estampas, cada una con su propia historia fabulosa.
Un detalle conmovedor es el descubrimiento de estos grabados junto con cartas de «madrinas de guerra» japonesas. En 1938, la prensa japonesa publicó artículos sobre la Guerra Civil Española, y niñas japonesas se convirtieron en madrinas de guerra, escribiendo cartas a soldados españoles. Estas cartas, junto con las xilografías, fueron encontradas en 1940 por pescadores entre los restos de un barco hundido por la flota republicana, un puente inesperado entre culturas y conflictos lejanos. Algunos extractos de estas cartas se pueden escuchar en la exposición.
Las Tres Gracias Japonesas: Aprendices de Geisha
Una imagen nos recuerda a «Las Tres Gracias» de Rubens, pero en este caso son tres aprendices de geisha que asistían a clases para dominar diversas artes y entretener en los salones de té. La exposición también promete una pantalla donde se podrá visualizar digitalmente gran parte de esta valiosa colección de grabados.
Navegando por Asia: Barcos con Alma y Simbolismo
La exposición presenta dos barcos fascinantes:
- El Tankal de Macao: Con una peculiar forma de huevo, inspiró a los surrealistas. Estaba diseñado para la navegación fluvial, y sus habitantes vivían dentro, con la particularidad de que el barco podía desmontarse al llegar a puerto para formar sus propias cabañas.
- El Tanbil de Singapur: Un barco de lujo para expediciones de recreo, cuyo mascarón de proa es una impresionante figura inspirada en el ave Keng Yang, una criatura exótica nunca antes vista por Antonio.
El Barco Floral de Isabel II: Murciélagos de Buena Fortuna
Pero quizás el más espectacular sea el Barco Floral de Isabel II, una verdadera obra de arte hecha de marfil, diseñada para fiestas y recreo. Su detalle más llamativo son los cinco murciélagos representados. En chino, la palabra «murciélago» suena igual que «buena fortuna», y los cinco murciélagos simbolizan:
- Larga vida
- Salud
- Riqueza
- Amor por la virtud
- Muerte tranquila
Un panel en la exposición explica esta hermosa simbología de forma muy esquemática.
Secretos del Montaje: Exvotos y Pendones Imperiales
Colarse en el montaje de una exposición es una experiencia única, y Antonio pudo ver el inmenso trabajo detrás de escena. Destacó un tipo de pieza llamada exvoto, utilizada para recordar a los fallecidos. Estos exvotos tienen una curiosa característica: ¡sus cabecitas se mueven, como los muñecos de los coches!
Entrevista con Ramón Vega: El Significado de los Exvotos
Ramón Vega, el responsable de la exposición y artífice de la investigación, explicó que un exvoto es una representación artística, a menudo de ámbito religioso, que simboliza las necesidades o los intereses de las personas. Se utilizan para pedir la mejora de la calidad de vida, la curación de enfermedades, o para dar gracias por un problema resuelto, a menudo pintándose o dedicándose a una deidad.
Los Pendones de la Cochinchina: Minimalismo Histórico
Las banderas rojas triangulares con una banda, conocidas como Pendones de la Cochinchina, datan de 1850 y provienen de Vietnam. Eran los estandartes personales del emperador, y la exposición cuenta con dos de ellos. Antonio quedó impresionado por el extremo cuidado con el que se manipulaban y colocaban, dada su antigüedad y fragilidad. Destacó el diseño minimalista de una de estas banderas, sugiriendo una reinterpretación de los orígenes del minimalismo, a menudo atribuidos erróneamente a movimientos artísticos rusos o supremacistas.
Poesía en la Abstracción y Espadas de Leyenda
Dos paneles exhiben poesías con motivos vegetales que rozan la abstracción, inspirados en flores y semillas. Estos poemas, que recuerdan a los haikus, evocan la prosperidad de la naturaleza y la pureza del rocío. En el fondo, se pudo observar la restauración de un pequeño barco y el ajetreo del equipo de montaje, mostrando el esfuerzo colectivo que da vida a estas exposiciones.
Para los amantes de las aventuras, se exponen espadas documentadas que aparecen en cómics legendarios como Sandokán o Corto Maltés, una delicia para quienes buscan inspiración y conexión entre el arte y la narrativa.
Abanicos de las Mil Caras y la Diplomacia del Museo Naval
Entre las miniaturas, los abanicos de las mil caras son una maravilla. Pintados con pinceles de un solo pelo, están hechos de marfil, nácar, seda, cartón, cuerda, madera y pigmentos, y su parte trasera esconde un sinfín de diminutas caras talladas en marfil.
Antonio desmintió la percepción común de que el Museo Naval solo alberga armas y objetos de guerra. Subrayó que gran parte de su historia y función se ha centrado en la diplomacia y otras actividades marítimas, más allá de los conflictos bélicos, ofreciendo una fuente inagotable de inspiración, incluso para creadores de videojuegos.
¡Visita la Exposición y Comparte tus Impresiones!
Esta fascinante exposición se inauguró el 20 de septiembre. Si tienes la oportunidad de visitarla en el Museo Naval de Madrid, te animamos a que compartas tus impresiones y descubrimientos en los comentarios. ¿Cuál fue tu pieza favorita? ¿Encontraste alguna curiosidad que Antonio no mencionó?
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