El Paraíso Personal de Antonio García Villarán: Destruir para Construir un Hogar SOSTENIBLE
¡Bienvenidos a un viaje fascinante! En este artículo, Antonio García Villarán nos abre las puertas de su nuevo hogar y estudio, un proyecto que trasciende la simple construcción para convertirse en una verdadera filosofía de vida. Desde la demolición total hasta el último detalle, descubre cómo la visión, la resiliencia y la pasión transformaron un terreno con una casa antigua en un santuario personal y creativo.
Si aún no has visto el vídeo completo de este increíble proceso, te invitamos a sumergirte en él ahora mismo para acompañar a Antonio en esta aventura:
El sueño inicial y un giro inesperado
A principios del año pasado, Antonio y Claudia, su pareja, adquirieron un terreno con una casa antigua, un pozo y unos cuartos que prometían ser el estudio ideal para Antonio. La idea era simple: adecentarlo, restaurarlo y disfrutar del espacio. Sin embargo, la realidad de la obra no tardó en golpear con fuerza.
Tras consultar con constructores, el diagnóstico fue desalentador: la casa no tenía cimientos, los cuartos se caían, las tuberías estaban en mal estado y las humedades eran generalizadas. Después de mucha reflexión, la decisión, aunque difícil, fue clara: lo mejor era destruirlo todo.
Destruir para construir: una filosofía de vida
Ver caer la casa fue un momento desolador para Antonio. Observar cómo el lugar donde había estado la estructura se convertía en un vacío generaba una sensación de pérdida. No obstante, en esta aparente destrucción, residía una profunda verdad: a veces, es necesario destruir para construir. Esta máxima se convirtió en el lema de su proyecto, no solo a nivel constructivo, sino también filosófico.
La visión de AFA Dos Arquitectos: regalar un sueño
Afortunadamente, Antonio y Claudia no estaban solos en esta aventura. Tuvieron la inmensa suerte de contar con la ayuda incondicional de Aitor y Joaquín, los fabulosos chicos de AFA Dos Arquitectos. No solo brindaron su experiencia, sino que tuvieron un gesto inestimable: ¡les regalaron el proyecto! Su compromiso fue clave para transformar esos 2300 metros cuadrados en un espacio habitable y soñado.
El objetivo era ambicioso: no solo vivir en la casa, sino vivir en el espacio entero. Tras numerosos bocetos y planos, se consiguió diseñar una estructura óptima que integrara la vivienda con el entorno.
Cimientos sólidos: la base de todo
Una de las mejoras más fundamentales, tanto en la casa como en el estudio, fue la construcción de unos cimientos sólidos. Sin ellos, el proyecto era inviable. Y aquí, Antonio hace una conexión profunda: los cimientos son importantes absolutamente para todo, no solo en la construcción, sino también en la vida.
Gracias a esta base robusta, se evitaron humedades y se aseguró la estabilidad de la vivienda. Fue impresionante ver la cantidad de profesionales –albañiles, fontaneros, electricistas– que trabajaron incansablemente para hacer este sueño realidad.
Un diseño que abraza la naturaleza y la funcionalidad
La casa y el estudio de Antonio García Villarán son un ejemplo de diseño consciente y sostenible, integrando elementos que responden tanto a la estética como a la funcionalidad:
- Ladrillos de barro cocido: Con celdas internas que aíslan del frío y del calor, creando un ambiente confortable durante todo el año. Antonio disfrutaba visitando la obra cada día, viendo cómo su «castillo» tomaba forma.
- Techos diferenciados: La casa cuenta con un techo de hormigón muy aislante, ideal para el descanso. El estudio, en cambio, incorpora lucernarios que permiten la entrada abundante de luz natural, fundamental para la inspiración creativa.
- Techos altos y espacios versátiles: La altura de los techos permite disponer de camas elevadas, tanto en el estudio para invitados, como en la casa, donde Antonio y Claudia duermen sobre un suelo de madera elevado.
- Estilo de «cueva» con vistas: Se buscó un aspecto de «cueva», con muy pocas paredes internas (solo la del cuarto de baño, oblicua y curva). Gran parte de las paredes son de cristal, integrando el campo en el interior y permitiendo disfrutar del paisaje desde cualquier punto.
- Materiales rústicos y orgánicos: El suelo es de una losa imitación madera y las paredes tienen una terminación rústica con curvas, alejándose de las superficies lisas y buscando una estética más natural y orgánica.
El espacio de yoga de Claudia: un santuario de paz
Una vez terminadas las estructuras principales, se creó un espacio sagrado dedicado a Claudia: su área de yoga. Rodeado de plantas, este lugar emana una energía especial, un verdadero refugio para la meditación y la conexión interior.
La pandemia: una prueba de resiliencia
Justo cuando todo parecía ir sobre ruedas, a un mes de finalizar las obras, la epidemia mundial de COVID-19 paralizó el proyecto. El confinamiento detuvo los trabajos, generando incertidumbre y frustración. Sin embargo, como todo en la vida, esa fase también pasó. Meses después, las obras se reanudaron y, con la ayuda de la familia, el campo volvió a florecer.
El sueño culmina: 11 de julio, un nuevo comienzo
El día 11 de julio, coincidiendo con el cumpleaños de Antonio, el sueño se hizo realidad. Se mudaron definitivamente a su nuevo hogar. Aunque saben que siempre habrá detalles por hacer –un proyecto vital que nunca termina–, la esencia está ahí, lista para ser vivida y disfrutada.
Un recorrido por el estudio de Antonio García Villarán
El estudio de Antonio García Villarán es un reflejo de su mente creativa, un santuario donde nacen las ideas y el arte:
- Biblioteca y espacio de trabajo: Lleno de libros, con un dios Ganesh y una calavera. Incluye una pequeña mesa para dibujar y un set de trabajo con ordenadores y una silla, rodeado de sus propios cuadros.
- Baño único: Con un techo de madera y un lavabo de barro esmaltado. Destaca una ducha bidet, inspirada en la India, que Antonio describe con humor como un «frescor que no veas».
- Zona de pintura: Un amplio espacio con un sofá para visitas, numerosas obras de arte colgadas (incluyendo un cuadro de Resende y muchos propios). Antonio ha diseñado un mueble de almacenaje para sus cuadros y tiene una mesa de trabajo donde pinta sus últimas creaciones.
El oasis exterior: jardín, piscina y huerto
Desde el estudio, una puerta conduce a la joya de la corona exterior: la piscina de sal. Mucho más sana que las piscinas de cloro, ofrece vistas a la casa y está rodeada de plantas cuidadosamente elegidas, como cactus y aloe vera.
El jardín es un ecosistema en sí mismo:
- La mimosa: Una planta curiosa que cierra sus hojas al tocarla.
- Plantas aromáticas: Hierbabuena y romero que perfuman el ambiente.
- Bambú negro: Junto al estudio, ideal para crear cañas para dibujar.
- El pozo antiguo: Una construcción respetada y restaurada, aunque aún sin un uso definido.
- El huerto y los frutales: Higuera, limonero, naranjo, nectarina, manzano, peral, granado. Claudia ha plantado semillas y hay cómodos bancos para disfrutar.
- Viñas y olivos: Con vides que prometen uvas y dos olivos, uno «de la sonrisa vieja» y otro nuevo de aceituna gordal.
La casa: un hogar sin muros
La casa de Antonio y Claudia es un espacio concebido para la fluidez y la conexión con el exterior:
- Cocina compacta: Pequeñita, pero perfecta para dos personas.
- Vistas panorámicas: Desde la cocina, se divisa todo el campo.
- Espacios de Claudia: Varias áreas de trabajo para Claudia, con un ordenador y una repisa adornada con una bola de cristal.
- Puertas para los gatos: Un detalle pensado para sus mascotas, que tienen su propio acceso al exterior.
- Dormitorio elevado: Antonio y Claudia duermen en la parte alta de la casa, sobre un suelo de madera.
- Baño curvo: Sin muros, salvo el del baño, que es oblicuo y curvo. La ducha se adapta a esta forma, y el lavabo es también de barro. Arriba, los gatos duermen a sus pies.
El paraíso de los gatos
Los queridos gatos de Antonio y Claudia tienen su propio paraíso: un espacio exterior construido para ellos, donde pueden correr libremente, tienen zonas de sombra y plataformas elevadas para trepar y observar su entorno.
El castillo y el paraíso
Antonio García Villarán describe su hogar como un «castillo» metafórico: con murallas alrededor del recinto, la casa como la «torre del homenaje», y la piscina como un «foso». Es un lugar que, aunque no sea un castillo literal, se asemeja a uno en su grandiosidad y protección.
Concluye con una reflexión profunda: «Antes de vivir en el castillo, es importante pasar una temporada en el paraíso.» Y este hogar, sin duda, es su paraíso particular.
Este proyecto es una muestra inspiradora de cómo la visión, la creatividad y el trabajo duro pueden transformar desafíos en oportunidades. Te invitamos a seguir el trabajo de Antonio García Villarán en su canal de YouTube y en su página web oficial para descubrir más sobre su arte y sus reflexiones.








