Mikhail A.K.A., el ‘Mini Picasso’: ¿Arte Genuino o el Timo de la Estampita? Un Análisis Crítico
Un niño de siete años que supuestamente está «revolucionando el mundo del arte». Esa es la premisa que ha inundado los medios, presentándonos a Mikhail A.K.A., un «mini Picasso» al que se le atribuyen ventas millonarias. Pero, ¿es oro todo lo que reluce en esta historia? En este análisis, desmontaremos el supuesto prodigio y te mostraré por qué esto es, sin lugar a dudas, el timo de la estampita. Es más falso que un billete de Monopoly.
La noticia del niño que vendió un cuadro en once mil euros se ha viralizado a través de notas de prensa repetidas en innumerables medios, con las mismas frases y sin verificación alguna. Aquí, en www.antoniogarciavillaran.es, no dejamos que la desinformación pase. Vamos a investigar.
Desmontando la Ficción: Los Precios Reales y el «Prodigio»
Mikhail A.K.A. tiene una presencia digital completa: web propia, páginas en Facebook, Instagram e incluso un canal de YouTube. En su web, encontramos pinturas suyas, muy básicas e infantiles. Sin embargo, lo más llamativo son los precios. Un cuadro como ‘Billie Jean’ (2020) figura a 1.100 euros, no los 11.000 que anunciaban las noticias. Otro *dripping* de 2018, valorado en 990 euros. ¡Sorpresa!
Al investigar en la galería que supuestamente comercializa sus obras, los precios son todavía más erráticos: algunos vendidos, otros a 6.200 euros, 8.750, y otros a 990. Incluso hay dos pinturas con precios casi idénticos y sin un criterio claro. En el «mundillo del amp-arte», como yo lo llamo, todo es muy random y oscuro.
Lo más irónico es que el propio niño no aspira a ser artista. En entrevistas, Mikhail, como casi cualquier niño de siete años, expresa su deseo de ser futbolista. ¿Dónde está el prodigio del expresionismo entonces? Sus obras son lo que ya hizo Jackson Pollock, y la verdad, Pollock es aburridísimo, casi nadie se traga una exposición entera suya. Este niño hace *Pollocks* pero mal. No es que la técnica del *dripping* sea mal ejecutada, es que la propia técnica invita a que todo salga prácticamente igual.
La Leyenda del Niño Artista: Un Relato Recurrente
La figura del niño artista no es nueva. Vasari, en sus «Vidas», ya nos contaba la historia de Giotto, un niño pastor descubierto por un noble pintando ovejas en la arena con un palo. El noble lo promocionó y Giotto se hizo famoso. Historias similares se atribuyen a pintores como Beccafumi, Zurbarán o Goya. En aquellos tiempos, los materiales de arte eran escasos, y el descubrimiento de un talento infantil era extraordinario.
Sin embargo, con la Revolución Industrial en el siglo XIX, la fabricación de pintura, pinceles y lápices se abarató, permitiendo que los niños accedieran a estos materiales y desarrollaran su creatividad. Fenómenos como los que vemos hoy con Mikhail son el súmmum de esta tendencia. Libros como «La Leyenda del Artista» (que te recomiendo si quieres profundizar) cuentan cómo Ridolfo Ghirlandaio descubrió a un niño de 6 años llamado Bernardo Bosetti pintando en una iglesia y lo promocionó. Incluso en la cultura oriental, la historia se repite con el pintor japonés Maruyama Ōkyo, descubierto por un samurái.
La promoción de estos niños a menudo les permite ascender en la escala social y ganar dinero. Y aquí es donde entra en juego la figura del padre de Mikhail.
La Estrategia Paternal: ¿Promoción o Explotación?
El padre de Mikhail, un ex-vendedor de 38 años, dedica su tiempo completo a los asuntos de su hijo. Ha visto la oportunidad de forrarse y está promocionando a su hijo como artista. Y lo está consiguiendo. Este año, sus cuadros se exhibirán por primera vez en París.
Poner a pintar a un niño es comparable a poner a pintar a un caballo o a un cerdo. Si no has visto mi vídeo de los animales que pintan, te lo recomiendo en mi canal de YouTube. La noticia dice que su padre descubrió su talento cuando le regaló pinturas, harto de comprarle cochecitos y balones. Según él, el niño pintó una «maravilla» que inicialmente pensó que había hecho su madre. Es obvio que el padre de arte sabe lo mismo que yo de ingeniería aeronáutica.
En los vídeos de su canal de YouTube (con solo 452 suscriptores y 27 vídeos en tres años), vemos a Mikhail pintando con los dedos, estampando las manos, emborronando todo. Es lo que hace cualquier niño cuando le das pintura y le dices: «haz lo que quieras». No hay un «yo interior» expresionista, sino el instinto puro de un niño. Sin embargo, en vídeos más recientes, se observa una gran producción y una clara intencionalidad de convertir al niño en una estrella del arte. Lo vemos en un avión privado, llegando a exposiciones donde señoras y señores con copas en la mano admiran sus «balones de fútbol en medio de una pintura hecha chorreones». Es todo un montaje.
Incluso hay un vídeo en su página de Facebook donde se le ve con guantes de boxeo, golpeando el lienzo. Él mismo ha confesado en una entrevista que le resulta «muy cansado» hacer esto. ¡Pobre niño, aburrido y cansado, forzado a golpear un lienzo!
El «Prodigio» en Perspectiva: Otros Niños Artistas y la Explotación
Un niño prodigio es alguien que hace algo diferente a los demás. Mikhail no hace nada que no haga cualquier otro niño. He pedido a mis seguidores de Instagram que me envíen obras de sus hijos y nietos, y las imágenes son chulísimas, algunas incluso muy buenas. Lo que hace Mikhail es lo que ya estudiaron autores como Corrado Ricci o C. G. Koch en el libro «El Arte de los Niños», una obra fundamental sobre el dibujo infantil que recomiendo en mi Academia Crea13.
No es la primera vez que vemos esto. Recordamos a Kieron Williamson, un «pequeño Monet» de 2012, quien ahora, con 16-17 años, sigue pintando un arte correcto, costumbrista, pero nada del otro mundo. También está Aelita Andre, otra niña que hace *dripping*. Parece que están organizando un ejército de niños *dripping* para hacerse con el mercado del arte.
Esto me recuerda a la secuencia de la película «La Gran Belleza», una parodia brillante a esta clase de «niños artistas». Por un lado, Mikhail me produce ternura; no sé si es feliz, si está harto de trabajar. Por otro, su mirada a veces parece decir: «Sé muy bien lo que hago, me voy a forrar con estos chorreones de pintura y tú te callas».
Una directora de galería dice que «mientras haya alguien que lo apoye y no lo explote, todo irá bien». Pero, ¿quién lo explota sino ella, su padre y todo su entorno? El niño no es un apasionado del arte, dice que se cansa mucho y que quiere ser futbolista. Pinta en contra de su voluntad, a diferencia de los niños realmente apasionados que he conocido en mis clases.
Es lamentable cómo se da voz a estas noticias falsas, destinadas a engañarnos. El padre, un ex-vendedor, reconoció que su vida cambió en un evento en Berlín donde vendió gorras firmadas por su hijito. Si de verdad te interesa el arte infantil, busca a autores como Koch o Ricci. Lo que hace este niño son chorradas.
Al igual que sucedió con la noticia del «zapateado de Aelita Cabellut» (te dejaré un enlace a mi vídeo sobre el tema en la descripción), esta historia de Mikhail es otro ejemplo de manipulación del mercado del arte. También te recomiendo los canales de crítica de arte de Fernando Castro Flores y Rafael López Borregos, que tienen opiniones similares.
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No te vayas todavía, porque a continuación te dejo algunos de los dibujos que me habéis enviado vosotros, realizados por niños y niñas, ¡muy chulos! Sus padres aseguran que no los presionan y que solo pintan cuando quieren.








