El Arte de Fracasar y Perseverar: La Historia Inspiradora de Antonio García Villarán
En un reciente evento en Benalmádena, Antonio García Villarán, conocido por su trayectoria en el arte y en YouTube, compartió una perspectiva refrescante y profundamente honesta sobre su camino. Lejos de centrarse en sus éxitos visibles, Antonio eligió hablar de lo que él considera su mayor aprendizaje: sus fracasos.
«Yo lo que más he hecho en mi vida es fracasar», afirma Antonio. Ha emprendido numerosos proyectos que no salieron como esperaba, que duraron poco o que se vieron truncados. Sin embargo, cada uno de estos tropiezos fue una oportunidad para seguir adelante, una fuerza que lo llevó a la pintura —su pasión de siempre— y a la creación de contenido en YouTube, donde ahora comparte su conocimiento y arte con una audiencia global.
Primeros Pasos en el Arte: Rompiendo Moldes desde la Universidad
Desde sus años en la Facultad de Bellas Artes, un periodo en el que se solía advertir sobre la escasez de oportunidades laborales, Antonio ya mostraba un espíritu irreverente y una inclinación a experimentar. Las fotos de esa época lo muestran con amigos que, contra todo pronóstico, han construido carreras exitosas. Su vena experimental incluso lo llevó a ser modelo en un desfile de moda experimental, disfrazado de gallo para presentar al «príncipe del pescado», demostrando su disposición a hacer cosas «absurdas» por el placer de crearlas.
El Mercado del Arte: Un Proyecto Autogestionado y Visionario
En un tiempo donde las redes sociales no existían, Antonio y un amigo, ante la falta de espacios de exposición en la facultad y la ausencia de formación en cómo ganarse la vida con el arte, decidieron crear su propio camino. Propusieron un «Mercado del Arte» al decanato. Tras un primer rechazo, perfeccionaron el proyecto y, con ingenio, lograron financiar un guardia de seguridad a través de un trueque con una tienda de arte.
El mercado fue un rotundo éxito, vendiendo obras y obteniendo cobertura mediática nacional. Este proyecto no solo les permitió a Antonio y sus compañeros vender sus obras y ganar experiencia, sino que también fomentó un fuerte espíritu de colaboración entre los estudiantes. Antonio incluso logró comprar su primer coche con las ganancias, aunque «salió ardiendo el capó», una anécdota que añade color a su lista de «fracasos exitosos».
La Crítica Constructiva y el Legado Inesperado
Aunque el Mercado del Arte finalmente se desvaneció con el cambio de decanato, la visión crítica de Antonio dejó su huella. Tras expresar públicamente su inconformidad con la falta de salas de exposiciones en la universidad, la facultad terminó abriendo dos. «El ser crítico al principio molesta, no es muy bueno para el crítico, pero cambia las cosas», reflexiona.
Equipo Jaula y la Poesía Absurda: Arte en la Calle y Experimentación
Otro de sus proyectos de juventud fue el «Equipo Jaula», un colectivo que llevaba el arte a la calle, invitando a la gente a pintar y participando en concursos con obras «bastante malas» pero seleccionadas. Esta iniciativa, aunque efímera, les hizo creer que serían «grandes artistas».
Tras la facultad, la figura de Manuel Álvarez Isidro, su mentor, fue crucial. Él lo animó a ser profesor colaborador, permitiéndole experimentar en clases poco ortodoxas: disfraces, música y un ambiente lúdico. Esta libertad creativa se trasladó a otros proyectos, como «Absurdo y Diestros», un grupo de poesía absurda que durante un año y medio ofreció recitales surrealistas en la Carbonería de Sevilla, un lugar mítico ya desaparecido.
Profesor Crítico y Activista: La Voz de los Alumnos
La faceta de Antonio como profesor fue también una plataforma para la crítica y el activismo. En 2012, durante las manifestaciones por los recortes, fue el único profesor que acompañó a sus alumnos a manifestarse en la calle, impartiendo clases al aire libre. Su firme creencia en el potencial de los jóvenes, a menudo desvalorizado, lo llevó a impulsar un «Café Cultural» en la facultad. Este proyecto, que tuvo un gran éxito y demostró la iniciativa de los estudiantes, terminó abruptamente cuando fue despedido. Un fracaso más, pero que una vez más, validó su visión.
Crea13: El Corazón de su Enseñanza durante 22 Años
Su proyecto más duradero fue la academia Crea13 (originalmente Escuela Libre de Artes Plásticas), que dirigió durante 22 años. Por sus aulas pasaron innumerables alumnos, y fue allí donde realmente pudo enseñar lo que quería. De esta experiencia surgieron libros como El Maestro Escarabajo, fruto de su tesis, y empezó a grabar sus clases para subirlas a YouTube, sacando doble partido a su trabajo.
Además, Antonio siempre defendió exponer junto a sus alumnos, considerándose «uno más», ni mejor ni peor, confiando plenamente en su enseñanza. En Crea13 también impulsó el Club del Dibujo, organizando premios y sesiones de dibujo en la calle, otra iniciativa que, aunque efímera, dejó su huella.
De Apps a Talleres y Cursos Online
En la época del auge de las aplicaciones, Antonio y su hermano lanzaron «Napkin Art», una app de dibujo que prometía llevar el arte de las servilletas de bar al iPhone. A pesar de la buena prensa, fue otro fracaso comercial, pero una experiencia más. Durante dos años, impartió talleres de dibujo por toda España, viajando sin cesar hasta que el cansancio lo llevó a buscar nuevas formas de enseñar.
Fue así como nacieron sus cursos online en Udemy. A pesar de no saber ni cómo encender una cámara al principio, su perseverancia le llevó a crear cursos que hoy cuentan con más de 21.000 alumnos en más de 100 países. Una cifra que supera con creces los 70 alumnos de sus clases universitarias.
La Poesía en Escena: Perfopoesía y el Festival FLIP
Antonio también dedicó seis años a la perfopoesía, llevando recitales escenificados a bares de Sevilla, como el mítico Perro Andaluz y Platea. Su enfoque innovador, que escapaba de la imagen «aburrida» de la poesía, creó un público fiel que llenaba los locales cada jueves. El éxito fue tal que el mismo bar les pidió organizar un ciclo de música, «La Rastro Music», que, curiosamente, no logró el mismo impacto que la poesía.
Impulsados por este triunfo, se propusieron crear un festival de poesía en Sevilla. A pesar de la inicial incredulidad del ayuntamiento, el Festival de Poesía (FLIP) fue un «exitazo», tratando a los poetas como «estrellas de rock» con alfombras amarillas y coches de caballos. Lograron movilizar a la ciudad y obtener subvenciones significativas, demostrando que la poesía puede atraer a las masas si se presenta bien.
La Poesía Sale a la Calle y se Come
El festival no estuvo exento de momentos memorables y extravagantes. Organizaron una «cabalgata de poesía» con grúas que alzaban a poetas por las calles principales de Sevilla, creando expectación y alegría. Incluso crearon «poesía comestible», transformando elementos poéticos en dulces corazones de gelatina, para que nadie dijera que «los artistas no comen». Estos proyectos, aunque efímeros, demostraron su incansable creatividad y su capacidad para romper barreras.
Sus trabajos poéticos y artísticos lo llevaron a colaborar con ídolos como Luis Eduardo Aute y Santiago Auserón, compartiendo escenarios y construyendo una red de experiencias que enriquecieron su trayectoria.
Fe, Suerte y Perseverancia: La Filosofía de Antonio García Villarán
Tras una vida repleta de proyectos, muchos de ellos «fracasos» según la métrica convencional, Antonio García Villarán destila su aprendizaje en tres palabras clave que considera fundamentales para seguir adelante:
- Fe: No en un sentido religioso, sino la fe en las cosas que uno quiere hacer de verdad. «Hay gente capaz de hacer por fe cosas que no harían por ningún otro motivo», destaca. Tener fe en el propio proyecto, en la audiencia, en el impacto que se puede generar.
- Suerte: Un factor incontrolable, pero innegable. La suerte puede tumbar un proyecto o catapultarlo, y es crucial aceptarla sin «martirizarse» cuando las cosas no salen.
- Perseverancia: La clave para el artista. Antonio se levanta a las 8 de la mañana para trabajar hasta las dos y media, demostrando que la disciplina es fundamental. «El perseverar es lo que realmente hace que tú puedas cualquiera de los proyectos que os imaginéis llevarlos a cabo», concluye.
Para Antonio, cada uno de sus «fracasos» ha sido, en realidad, un acierto. Cada proyecto, por corto que durase, le ha enseñado algo, le ha abierto puertas y le ha permitido llegar a la faceta en la que hoy es ampliamente reconocido como pintor y creador de contenido en YouTube.
Su mensaje final es claro: ya sea tocar la guitarra, ser una estrella de la cocina o cualquier otro sueño, con fe, suerte y perseverancia, se puede conseguir.
Descubre más sobre la obra y el pensamiento de Antonio García Villarán visitando su web oficial y su canal de YouTube.








