Banksy: ¿Antisistema o Genio del Marketing Capitalista?
Recientemente, me sorprendió descubrir que Banksy, un artista supuestamente anticapitalista, tiene museos en Madrid y en varias ciudades del mundo. Además, su obra se vende en subastas y galerías a precios elevados. Esta contradicción me llevó a preguntarme: ¿Cuáles son los verdaderos modelos de negocio de Banksy?
En este vídeo, te hablaré de un aspecto diferente de este personaje –cuya identidad revelaré al final– que se nos ha presentado como un antisistema, un anticapitalista y un crítico social, pero que, en realidad, ha construido un auténtico imperio.
1. Pest Control Office: La Certificación y Venta de Obras
Detrás de la marca Banksy se encuentra una empresa de la que no se conocen sus componentes: Pest Control Office. Esta empresa se encarga de la certificación de las obras de Banksy.
¿Qué implica esto? Si tienes un grabado o un mural de Banksy en tu fachada, carece de valor sin el certificado oficial de Pest Control Office. Es decir, necesitas un documento que acredite que tu obra no es un «pintarrajo» o una fotocopia, sino una pieza original de Banksy. Para obtenerlo, debes seguir un proceso y, por supuesto, pagar una tarifa.
El proceso comienza enviando un correo a Pest Control Office, explicando cómo adquiriste la obra y su historia. Ellos evaluarán la información, podrían pedirte más fotos y, si la consideran auténtica, te enviarán el certificado, previo pago. Este sistema es un modelo de negocio muy eficaz.
Además, Pest Control Office vende obras originales de Banksy a galerías selectas y a ciertos coleccionistas y museos. Paradójicamente, Banksy, que se posiciona como «antisistema», opera con el «sistema» de galerías y coleccionistas. Personalmente, no tengo nada en contra de la venta de arte; de hecho, creo que los artistas necesitamos vender nuestra obra para vivir. Si quieres aprender a hacerlo, puedes encontrar mi curso «Cómo vender tu arte en internet» en mi academia online Crea13, además de un libro. La crítica aquí reside en la incongruencia entre su discurso y sus acciones.
Estos certificados son fundamentales para la reventa de las obras, permitiendo que el dinero circule y que el sistema capitalista siga funcionando.
2. Las Casas de Subasta: El Show como Estrategia
Otro pilar del negocio de Banksy son las casas de subasta. Recordarás el vídeo que hice sobre la obra «Love Is in the Bin», aquella niña con un globo que se autodestruyó parcialmente. Esa obra, valorada en su momento en 1 o 1,2 millones de dólares, ¡triplicó su precio con ese espectáculo!
Aunque «supuestamente» la casa de subastas no lo sabía, me atrevo a decir que todo estaba orquestado. ¿Qué casa de subastas permitiría que una obra con un mecanismo oculto se autodestruyera accidentalmente? Esto no es más que otra de las estrategias de Banksy: crear un show. Lo mismo ocurrió con la exposición sorpresa de los elefantes pintados (que, por cierto, generó controversia por maltrato animal). Todo este montaje tiene un objetivo: vender más, vender más caro y, como he dicho, triplicar el precio de sus obras. Detrás de todo esto, Pest Control Office también exige su parte.
3. Tiendas de Merchandising: Creando la Necesidad
Por supuesto, Banksy también ha incursionado en el merchandising. Su obra necesita moverse y llegar a todo el mundo, ¿y qué mejor manera que vendiendo camisetas y otros productos?
En 2019, lanzó la web Gross Domestic Product, una tienda online con productos que iban desde camisetas de 25-35 libras hasta objetos más caros. Su estrategia fue básica pero efectiva: crear la necesidad y el miedo a perderse la oportunidad (FOMO). La tienda estaría abierta solo unos días, incitando a la compra rápida. Es una estrategia común en el Black Friday y en muchos negocios online, ¡y los artistas también la usamos! No se sabe cuánto recaudó con esta estrategia, pero dado su nivel de fama mundial, seguramente fue muchísimo. Los precios oscilaban entre 10 y 750 libras, y para añadir un toque de «storytelling», los compradores debían enviar un correo explicando por qué querían adquirir el producto. Otra estrategia de marketing brillante. En mi opinión, Banksy no es tanto un artista como un publicista, y el marketing lo domina como nadie.
4. El Mercado Secundario: Control Total
El mercado secundario es otro de los modelos de negocio bien controlados por Banksy. Un grabado suyo, con su certificado correspondiente, puede costar entre 30.000 y 400.000 dólares. Estas obras se venden en galerías exclusivas, no en cualquiera. Esta exclusividad y control sobre su propio mercado es algo que ha gestionado a la perfección.
5. Merchandising y Museos No Oficiales: La Contradicción del Copyright
Este quinto modelo de negocio, curiosamente, escapa a sus manos. Muchas empresas y museos utilizan las imágenes de sus obras para hacer merchandising, dado que son extremadamente famosas y fáciles de reproducir (al fin y al cabo, son plantillas).
Aquí es donde Banksy cae en una gran contradicción. Él mismo proclamó: «Los derechos de autor son para los perdedores», usando imágenes de otros, como «La joven de la perla», para sus propias creaciones. Sin embargo, cuando sus propias imágenes han sido usadas con fines de lucro, se ha molestado e incluso ha intentado llevar a juicio a algunas marcas.
El problema es que, al no presentarse ni revelar su identidad en los juicios, ha perdido. En 2020, la propiedad intelectual de la Unión Europea falló a favor de la empresa Full Colour Black, que utilizó imágenes de Banksy. ¿La razón? Si no hay un sujeto al que se le puedan pagar las regalías, las imágenes pueden usarse. Esto ha generado un enorme negocio global en torno a su obra, con libros no oficiales y otros productos. Banksy no puede reclamar derechos y, si lo intenta, como con la empresa Guess en 2022, suele salir perdiendo.
6. Los Museos Banksy: Reproducciones y Publicidad Gratuita
Volviendo al inicio, me topé con la noticia de un museo Banksy en Madrid, y luego descubrí que hay otros en Barcelona y Nueva York. Las entradas cuestan entre 12 y 14 euros en España, y unos 30 en Nueva York.
¿Qué contienen estos museos? No, no son obras originales de Banksy, sino reproducciones de sus murales y plantillas, supuestamente recreadas en un entorno similar al original. El gran error, a mi parecer, es que estos museos están cubiertos, bajo techo, cuando la esencia de los murales de Banksy es estar en la calle, al aire libre. Mi idea de negocio para estos emprendedores sería: ¡Háganlos al aire libre! Un descampado, unos muros, y reproducís las obras. Os ahorráis luz, mantenimiento, y Banksy no os reclamará nada, pues no puede.
Estos museos, aunque no generen ingresos directos para Banksy, aumentan su fama, lo que, a su vez, permite que Pest Control Office cobre más caro por los certificados y que las obras «originales» de Banksy (si se puede llamar así a sus plantillas) aumenten su valor. Es una publicidad gratuita brutal.
La Evolución de Banksy: De Antisistema a Empresa
Banksy, que supuestamente comenzó como antisistema en 2005, ya mostraba indicios de querer formar parte del «sistema». En ese año, pegó un cuadro suyo en varios museos británicos, lo grabó y lo subió a la red, haciéndose viral. Esto demuestra que siempre quiso estar en los museos y que fue creando su marca personal a la perfección.
En 2008, se dio cuenta del potencial y fundó Pest Control Office, la empresa que emite los certificados de autenticidad. Esta empresa, según ellos, previene fraudes y ofrece consultorías (previo pago, claro).
La gran pregunta es: ¿qué diferencia hay entre una plantilla hecha por Banksy y una idéntica hecha por otro grafitero? A diferencia de la obra de maestros como El Greco, donde se siente la mano del artista, en las plantillas de Banksy, esa conexión no se percibe. Para mí, una plantilla es una plantilla, y el resultado es similar, independientemente de quién la haga.
Banksy: Una Marca, No Una Persona
Si aún tenías dudas sobre si Banksy está metido en el sistema capitalista, disípalas. Banksy ha creado su propio sistema y está plenamente integrado en el de las galerías y exposiciones. En 2018, una exposición en Madrid mostró más de 70 obras originales con sus certificados.
Otro gran ejemplo fue Dismaland en 2015, un parque de atracciones distópico que, aunque me interesaba por su humor negro, fue un enorme negocio. Atrajo a 150.000 visitantes, impulsó la economía local con más de 20 millones de libras y generó ingresos por entradas y merchandising que desconocemos. ¡No me malinterpretéis! No veo mal que los artistas ganen dinero; al contrario, ojalá tú, artista que me lees, ganes todo el dinero del mundo con tu arte. Lo que no me agrada es la hipocresía.
Finalmente, podemos concluir que Banksy no es una única persona. Pudo haber comenzado así antes de 2005, pero hoy, Banksy es, evidentemente, una empresa. Son empresarios con un producto perfecto: el anonimato. Banksy podría incluso haber fallecido, pero la marca sigue viva, como Los Simpson, que nunca envejecerán porque no existen como individuos. Banksy es una idea, un concepto, y probablemente un grupo de personas trabajando en conjunto.
Si en 120 años Banksy sigue creando obras, es evidente que no se trata de una persona, sino de una marca, un producto muy bien diseñado, una empresa que, bajo la etiqueta de «arte», genera grandes dividendos. El arte, como he explicado en muchos de mis vídeos, puede valer de 3 a 3.000 millones, gracias a la fama y a la decisión del mercado. En esto, Banksy lo ha hecho perfectamente. De él podemos aprender sobre marketing y creación de marca, aunque de la parte hipócrita, no estoy tan de acuerdo.
Ahora sí, dime qué opinas tú. ¿Te gusta la obra de Banksy? ¿Qué te ha parecido este vídeo? ¿Te ha dado ideas para tu propio modelo de negocio como artista? Si quieres apoyarme, puedes hacerlo desde mi canal de YouTube: revienta el botón de «me gusta», suscríbete y comparte este vídeo. ¡Generemos debate! Nos vemos muy pronto.








