La Absurda Censura del Arte en la Era Digital: ¿Deben los Museos Abrirse un OnlyFans?
Estamos presenciando una situación surrealista en el mundo del arte. ¿Te imaginas que un museo de renombre tenga que abrirse una cuenta de OnlyFans para poder mostrar libremente sus obras? Suena a locura, ¿verdad? Pues es una realidad.
Desde www.antoniogarciavillaran.es, y siguiendo la línea de la Academia de Arte Online de Antonio García Villarán, queremos poner el foco en esta polémica que deja al descubierto el absurdo puritanismo de las redes sociales. Lo que debería ser una ventana para acercar el arte al gran público, se ha convertido en una plataforma de censura donde las imágenes, por su «contenido sensible», son relegadas al ostracismo. Y lo más impactante es que los museos de Viena, hartos de esta situación, han decidido plantar cara de una manera bastante singular.
Prepárate para ver lo inútil, lo horrible y el ruido que genera la censura de imágenes en el arte. Es lamentable que la obra completa sea censurada, que no se puedan ver pezones, pubis o glúteos, a menos que estén borrosos o tapados con una hoja de parra.
El Puritanismo de las Redes: Un Velo sobre la Obra de Arte
El problema no solo radica en la desnudez femenina, que curiosamente tiene un trato distinto a la masculina. Los pezones de mujer no se pueden mostrar, pero los de hombre sí. Esto se extiende incluso a las esculturas de mármol o yeso: ¡un pezón de mármol es considerado peligrosísimo! Ni siquiera un pezón dibujado, como los de Egon Schiele, se libra de la censura. Seamos claros, ¿realmente nos vamos a revolucionar todas y tirar de los pelos por ver una representación artística de un cuerpo humano?
Esta mentalidad tan restrictiva ha llevado a algunos museos de Viena a tomar una decisión drástica: abrirse una cuenta en OnlyFans. Para quienes no lo conozcan, OnlyFans es una plataforma de streaming donde, tras el pago de una suscripción, se accede a contenido exclusivo. Aunque empezó como un espacio para que figuras públicas se conectaran con sus seguidores, poco a poco ha ido incluyendo cada vez más contenido subido de tono, incluso pornográfico.
El modelo de negocio de OnlyFans ha virado hacia lo erótico y lo porno, y es aquí donde radica el problema. Al obligar a los museos a usar esta plataforma, se está generando la percepción de que el arte es algo “sucio” en un sentido moral, algo que debe estar oculto tras un muro de pago y asociado a un contenido para adultos.
El Arte como Contenido para Adultos: ¿Mentes Sucias o Libertad de Expresión?
Esta situación nos señala directamente a quienes disfrutamos del arte. ¿Significa que las personas que apreciamos una experiencia estética en museos, contemplando esculturas o pinturas de todas las épocas, tenemos la mente sucia? ¿Están sugiriendo que obras como la Venus de Willendorf son pornográficas? Las esculturas griegas y romanas son altamente eróticas y, según este criterio, no deberían verse. ¡Y qué decir de las obras de Rubens! Apaga y vámonos, que los niños se nos corrompen.
Se argumenta que la culpa es de los algoritmos, que detectan desnudos y los prohíben. Sin embargo, en 2018, la Venus de Willendorf fue catalogada como obra pornográfica. Esto nos lleva a un debate fundamental: ¿dónde está la línea entre lo erótico y lo pornográfico? ¿Acaso una obra erótica debe ser prohibida? ¿No tenemos libertad tanto para crear como para consumir el contenido que deseamos?
¿Dónde está la línea entre lo Erótico y lo Pornográfico?
Pensemos en la incongruencia. Un anuncio de ropa interior o incluso de un yogur natural, donde se lame la cuchara en un acto de “placer para el paladar”, puede ser altamente erótico para mucha gente. Pero como son anuncios pagados y detrás hay grandes compañías, estos sí se permiten. ¿Significa que el erotismo “camuflado” es aceptable, mientras que el erotismo artístico es condenable?
La Negación del Arte a la Juventud: Una Patada a la Pedagogía
El problema más grave es que, al colocar estas obras en OnlyFans, el arte se convierte en contenido para adultos. Esto implica que los niños y los jóvenes no pueden ir a los museos, o al menos no pueden acceder a estas representaciones. Se le ha dado una patada a la pedagogía, al acceso a la cultura desde edades tempranas, algo fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico y la apreciación estética.
Mientras tanto, en la televisión y las redes sociales, se ven sin restricciones películas con violencia extrema, imágenes de genocidios, personas insultándose o contenido pornográfico real, incluso para menores que saben cómo buscarlo. Es indignante que se censure el arte de esta manera. ¿Es que ver desnudos masculinos o femeninos es peligroso? ¿O es que el arte te hace pensar, y eso realmente no interesa?
¿Qué hay detrás de la Censura del Arte? Parafilias y Autocensura
Si la razón para no permitir estas imágenes es que lo erótico es «peligroso», entonces quienes toman estas decisiones deberían revisar sus propias ideas sobre la sexualidad. ¿Saben lo que son las parafilias? Son patrones de comportamiento en los que el placer sexual se obtiene de objetos o situaciones que no son el acto sexual en sí.
Existen más de 70 parafilias reconocidas. Algunas muy conocidas son la necrofilia o la zoofilia, pero hay otras mucho más curiosas que demuestran lo absurdo de la censura generalizada. Por ejemplo, la microfilia (atracción por personas pequeñas), la hierofilia (placer con objetos sagrados), la flatulofilia (placer con los gases corporales) o la zofilia (atracción por personas zurdas). Si nos ponemos así, tendríamos que censurarlo absolutamente todo.
El problema más grave de todo esto es la autocensura. Los jóvenes, al ver que el arte es censurado, podrían llegar a la conclusión de que hay algo malo en esas obras, y decidir no explorarlas. Esto es lamentable. Al final, no vamos a poder ver nada que no sean los Teletubbies, ¡y eso que hasta Bob Esponja tiene sus momentos “fuertes”!
La Absurdidad del Precedente y el Llamado a la Reflexión
Este puritanismo no es nuevo. Ya en 2011, Facebook censuró «El Origen del Mundo» de Courbet, una obra de 1866, y cerró la cuenta de un profesor que la publicó. Es absurdo clasificar las obras de arte como pornográficas. La pornografía es un campo diferente, tan distinto como prohibir la fruta y la lechuga en casa, o un Cola Cao. Es una comparación tan ridícula como la situación que vivimos.
La portavoz de la organización de los Museos de Viena lo ha dicho claramente: «Hemos tenido obras de arte de 3.000 años de antigüedad censuradas. Queda claro que algo no funciona». Y efectivamente, algo huele mal aquí.
Los Beneficios de la Estrategia de Viena (y sus Implicaciones Negativas)
A pesar de la controversia, la estrategia de los museos de Viena con OnlyFans tiene un lado ingenioso. Ofrecen ventajas como un 40% de descuento en la entrada, transporte público gratuito o entradas gratuitas a otros museos. Es una excelente campaña de marketing para llamar la atención y provocar la reflexión. Sin embargo, no podemos olvidar la grave implicación: para acceder a estas obras de arte, ahora se debe ser mayor de edad, excluyendo a los jóvenes del contacto con la cultura.
Una Perspectiva Incongruente
La incongruencia es total. Puedes buscar «culo» en Google y te aparecerán imágenes sin censura. Puedes comprar catálogos de museos con obras de todo tipo. Puedes entrar físicamente a cualquier museo y verlas sin problema. Entonces, ¿por qué en el espacio digital, se impone esta censura? ¿Acaso el arte no interesa? ¿Es que ver desnudos es peligroso? O la pregunta más incómoda: ¿es que el arte te hace pensar, y eso es lo que realmente no interesa?
Por mucho que lo pienso, no le encuentro ningún sentido a que no dejen ver estas imágenes. ¿Qué problema hay con ver un pezón, un culo, un abdomen, una espalda o un pie en el contexto de una obra de arte?
Desde www.antoniogarciavillaran.es, creemos que este debate es crucial. Me gustaría mucho saber tu opinión. Quizás estoy equivocado, o a lo mejor lo que no tiene sentido es lo que acabo de decir. Déjamelo en un comentario. ¡Vamos a generar debate!
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