¡Basta ya de autodidactas! El mito que debemos desterrar del aprendizaje
Hola a todos. Soy Antonio García Villarán y hoy quiero hablarte de algo que me tiene realmente harto: la gente que se autodenomina «autodidacta» y, lo que es peor, se enorgullece de ello. En mi carrera, he escuchado mil y una veces a personas levantar la barbilla y decir: «Es que a mí no me ha enseñado nadie, yo soy autodidacta.» Pero, ¿de verdad crees que el conocimiento surge de la nada, de dentro de ti? Eso es lo más absurdo que he escuchado en mi vida.
Mira el vídeo completo para entender por qué:
La gran mentira del «autodidacta»: ¿De verdad te enseñas a ti mismo?
Es hora de decirlo claro: el autodidacta no existe. Sí, has oído bien, no existe. ¿Cómo podrías enseñarte a ti mismo algo? Para aprender, necesitas nutrirte de otras personas, de otras cosas, de otras vivencias. Es un principio básico. Imagina que tomas a un niño y lo dejas solo en un bosque. ¿Crees que ese niño aprenderá a ser, no sé, un gran médico o un arquitecto autodidacta? Podrá aprender cuatro cosas básicas para su supervivencia, basadas en su propia experiencia directa, pero de ninguna manera las aprenderá de forma «autodidacta» en el sentido que se le suele dar.
La RAE es clara: «Instruirse por sí mismo», no «a sí mismo»
Si consultamos la Real Academia Española, la definición de la palabra «autodidacta» es: «Que se instruye por sí mismo». Fíjate bien: «por sí mismo», no «a sí mismo». Esto marca una diferencia crucial. Nadie se instruye a sí mismo en el sentido de que el conocimiento brote espontáneamente de su interior sin ninguna fuente externa. Siempre hay un estímulo, un modelo, una referencia. Puedes consultar la definición exacta aquí en la RAE.
Pensemos en ejemplos sencillos. Si voy al Museo del Prado y observo las Meninas de Velázquez, si me detengo en la mano, en la forma en que está pintada, en las pinceladas, y luego lo intento reproducir en mi estudio, ¿quién me ha enseñado? ¡Velázquez! Él me ha enseñado algo a través de su obra. Lo mismo ocurre cuando veo vídeos en YouTube de un artista que me explica cómo limpiar los pinceles, cómo dar una pincelada o cómo trazar una línea para conseguir un buen dibujo. Esas personas son mis maestros, mis profesores en ese momento. Por lo tanto, no soy autodidacta, y tú tampoco. Nadie lo es.
Los seres humanos aprendemos por imitación. Y la persona o la obra que tú imitas, en ese preciso instante, está actuando como tu profesor o tu maestro.
¿Por qué ser «autodidacta» te frena? La velocidad del aprendizaje
Además, a menudo, aquellos que se autodenominan «autodidactas» aprenden más despacio. Para mí, son incluso un poco torpes en su proceso de adquisición de conocimiento. La guía de un maestro experimentado puede acelerar drásticamente tu progreso.
Mi experiencia y la realidad de la enseñanza
Permíteme hablarte de mi propia trayectoria. Yo, desde los 13 años, fui a una academia de pintura con Roberto Reina. En poco tiempo, él me enseñó una cantidad ingente de conocimientos. De la misma manera, en mi propia academia Crea13, enseño a alumnos cosas que, si tuvieran que buscarlas por sí mismos, les llevaría un periodo de tiempo muy, muy largo. Sin embargo, en tan solo 3 o 4 meses, puedo transmitirles una base de conocimiento increíble. Y voy más allá: con mis cursos online, incluyendo los que imparto en plataformas como Udemy, estoy enseñando a gente de todo el mundo. Claramente, soy uno de sus profesores, y supongo que ellos aprenderán de muchas otras fuentes también. ¿Podríamos decir que estas personas son autodidactas? Rotundamente no.
¿Hay una alternativa al «autodidacta»? Quizás «no reglada»
Quizás podríamos decir que aquellos que se llaman «autodidactas» lo que en realidad hacen es seguir una enseñanza «no reglada». Es decir, no han pasado por las vías tradicionales como la facultad, las academias oficiales o las escuelas de arte. Pero incluso en este escenario, el aprendizaje siempre proviene de fuera. Esa idea de «yo aprendo de mí, de lo que sale de mí» hay que borrarla ya, especialmente en estos tiempos donde, a través de la red y las pantallas, estamos continuamente aprendiendo un montón de cosas de un sinfín de gente.
El verdadero aprendizaje: un cambio impulsado por la experiencia
El aprendizaje en sí mismo no es más que un cambio: un cambio de visión, un cambio de actitud, que a su vez es el resultado de una experiencia. Y esa experiencia, casi siempre, está mediada por la interacción con el mundo y con otros seres humanos.
Así que, en realidad, no «odio» a los autodidactas. Simplemente, los autodidactas no existen tal y como la gente suele entenderlo.
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