David Bowie, el Artista Oculto: Más Allá de la Música, Sus Pinceles y Colección
Cuando pensamos en David Bowie, la imagen que viene a nuestra mente es la de un icono musical, un camaleón que transformó la escena del rock y la cultura. Su carrera fue, sin duda, extraordinaria, dejando un legado imborrable con discos maravillosos hasta dos días antes de su fallecimiento a los 69 años. Pero, ¿sabías que Bowie fue también un prolífico pintor y un ávido coleccionista de arte? En este artículo, el experto en arte Antonio García Villarán nos desvela una faceta menos conocida del «Duque Blanco», explorando su obra plástica, sus influencias y su fascinante colección.
Un Artista Completo y la Unión de las Artes
Bowie no solo cantaba, componía y actuaba; también pintaba y coleccionaba. Esta multidisciplinariedad, según García Villarán, no es inusual. La sensibilidad y el trabajo son hilos conductores que unen las diferentes manifestaciones artísticas. Al igual que un poeta puede dibujar, un músico puede pintar sin que esto signifique una fragmentación de su identidad creativa. Para Bowie, las artes estaban intrínsecamente conectadas.
Su acercamiento a la pintura era particular y, en cierto modo, audaz. David Bowie no tenía complejos en reconocerse como un «copista», un «ladrón elegante», una cualidad que incluso Paul Trynka destaca en su biografía. Aunque Andy Warhol pudo haber popularizado la apropiación en el arte, que un rockero declarase abiertamente esta práctica desafiaba la noción sacra de autenticidad y visceralidad que a menudo se atribuía al rock and roll y a toda su trayectoria artística. Sin embargo, Bowie no pintaba solo por instinto; su proceso era metódico y disciplinado. Se plantaba delante de un caballete y hacía bocetos con carboncillo, trabajando todas las disciplinas con un enfoque clásico.
Explorando la Obra Pictórica de David Bowie
La obra pictórica de Bowie, lejos de ser un mero pasatiempo, revela a un artista con una voz propia y una profunda comprensión de la historia del arte. A través de la plataforma A Very Private Gallery, podemos observar 25 de sus trabajos más representativos. Estas obras iniciales son notablemente expresivas, con fuerza y una intencionalidad en el color.
Influencias: Del Expresionismo Alemán a Basquiat
García Villarán señala cómo las obras de Bowie remiten directamente al expresionismo alemán. Bowie era un estudioso del arte y no pasaba por alto estas referencias. Al comparar sus cuadros con los de artistas como Kirchner, se aprecian similitudes en el lenguaje visual. Un ejemplo claro es su obra «I Am a World Champion» de 1977, donde el personaje, presumiblemente el propio Bowie, presenta una cara verde, un rasgo característico de artistas como Jawlensky. La pincelada suelta y la atmósfera de sus creaciones también denotan una fuerte influencia de Basquiat, con quien Bowie incluso compartió pantalla interpretando a Andy Warhol en la película biográfica del artista.
Retratos y Atmósferas: Iggy Pop y Edvard Munch
Una de sus grandes obsesiones artísticas fue Iggy Pop, a quien retrató en un paisaje desolado. Esta obra evoca el estilo de Edvard Munch, no solo en la célebre composición de El Grito, sino en otras piezas donde el personaje mira al espectador con una atmósfera de melancolía e introspección. Las series de cabezas de Bowie son igualmente fascinantes, mostrando diversas formas y técnicas que reflejan su constante investigación, paralela a la experimentación musical que lo caracterizó. Dos retratos espectaculares ilustran su habilidad para insuflar vida a sus lienzos, uno terrorífico y otro sereno, ambos vibrantes y difíciles de lograr en pintura.
La influencia de Jean Dubuffet y el Art Brut también se percibe en algunas de sus obras, explorando el lenguaje de la locura y la marginalidad. Aunque algunos de estos cuadros pueden no ser universalmente atractivos, su valor radica en ser parte de una investigación artística constante. Sus cuadernos, con dibujos que recuerdan a Federico García Lorca, ofrecen un vistazo a sus bocetos e ideas embrionarias.
Los Autorretratos: El Dominio de un Camaleón
Los autorretratos de David Bowie son, para muchos, sus obras más potentes. Un ejemplo destacado, realizado con técnica mixta, muestra al artista mirando directamente al espectador, revelando su famosa heterocromía. Este rasgo, resultado de una pelea en la infancia, fue explotado por Bowie de manera magistral en su imagen y en su arte. En estos autorretratos se aprecia un dominio del dibujo excepcional, con posturas y miradas que recuerdan a Egon Schiele o Jawlensky.
Bowie era un verdadero camaleón, capaz de transformar una influencia en una obra propia de calidad aceptable. Su genio residía en esa capacidad de absorber, reinterpretar y crear, tanto en la música como en la pintura.
David Bowie: Un Coleccionista de Gusto Refinado (y Alguna Excentricidad)
Además de crear, Bowie tenía un gusto exquisito como coleccionista. A su muerte, dejó 356 obras que fueron subastadas en Sotheby’s, alcanzando la impresionante cifra de 36.5 millones de euros. Este evento puso de manifiesto que el valor de una obra no reside solo en quién la pintó, sino también en quién la poseyó. El «mercado del arte está loco», como bien señala Antonio García Villarán, y la propiedad de Bowie incrementó significativamente el valor de estas piezas.
Su colección incluía obras de artistas reconocidos como Basquiat (que, según García Villarán, eran de buena calidad dentro de la producción del artista) y algunas piezas de Damien Hirst. Sobre estas últimas, el experto expresa una opinión crítica, considerándolas «feas» y carentes de interés artístico o incluso decorativo, aunque reconoce que podrían alinearse con la filosofía del «rey del glam».
La colección también albergaba una magnífica cabeza de Frank Auerbach, caracterizada por su fuerza matérica, que revelaba mucho sobre el entorno y las elecciones estéticas de Bowie. Se subastaron también muebles de su estilo y obras abstractas de artistas como Peter Lanyon, que destacaban por su composición acertada y un uso del color que iba más allá de lo básico, demostrando un ojo entrenado para la abstracción genuina.
El Amor por el Arte Africano Contemporáneo
Bowie era un gran aficionado e investigador del arte africano contemporáneo, llegando incluso a escribir un extenso artículo de más de cinco páginas para la revista Modern Painters, titulado «Modelos para pintores modernos», con motivo de la Bienal de Johannesburgo. Sin embargo, incluso a un conocedor como él se le podían «colar» algunas obras. García Villarán menciona una pieza del artista Romuald Hazoumé, hecha con un bidón, un teléfono y una boquilla de vacío que intentaba emular un rostro. Aunque se podría comparar con la ingeniosa cabeza de toro de Picasso (hecha con un sillín y un manillar), el experto considera que la obra de Hazoumé carece de interés, evidenciando que el gusto es subjetivo y que la línea entre la genialidad y la excentricidad a veces es difusa en el arte contemporáneo.
El Legado de un Genio que Robaba con Maestría
La frase de Picasso, «Los buenos artistas copian, los genios roban», cobra un sentido especial al hablar de David Bowie. Tanto en la música como en la pintura, Bowie demostró ser un genio que robaba ideas y estilos para transformarlos en algo magistralmente nuevo. Su obra plástica es un testimonio de su curiosidad insaciable, su intelecto y su profunda conexión con el mundo del arte. Nos invita a mirar más allá de la estrella de rock y descubrir al pintor, al coleccionista, al investigador; en definitiva, al artista total que fue David Bowie.
Esperamos que este recorrido por la faceta artística de David Bowie te haya resultado interesante. Si te apasiona el arte y la forma en que los artistas exploran diversas disciplinas, te invitamos a seguir explorando el sitio web de Antonio García Villarán y a suscribirte a su canal de YouTube, donde encontrarás más análisis fascinantes sobre la obra de pintores, músicos y otros creadores.








