El Retrato Más Íntimo: Antonio García Villarán Pinta a su Padre al Óleo y Desvela sus Raíces Artísticas
En el vibrante universo de la pintura, pocos gestos son tan poderosos y personales como el de un artista retratando a un ser querido. En este emotivo video, el reconocido artista y crítico de arte Antonio García Villarán nos invita a ser testigos de un momento único: la creación de un retrato al óleo de su propio padre. Más allá de las pinceladas, esta sesión se convierte en una profunda conversación sobre la vida, el arte y el legado familiar.
Prepárense para una inmersión en el proceso creativo, las reflexiones personales y el toque inconfundible de Antonio, que transforma una simple sesión de pintura en una experiencia llena de anécdotas y sabiduría.
Un Trono para el Rey: El Inicio de la Obra
Desde el primer instante, Antonio García Villarán deja clara su intención: su padre no es solo un modelo, es el rey al que honrará en el lienzo. “Le preparé un trono, que es lo que se merece, un gran trono como el rey que es”, afirma con cariño. La sesión comienza con una elección fundamental: el color. Después de una breve deliberación, el padre de Antonio se decanta por el rojo, un color apasionado que el artista acepta con entusiasmo.
El proceso arranca con una técnica peculiar de Antonio: «manchar el lienzo un poquito para quitarle el color blanco», una forma de eliminar la intimidante blancura inicial y preparar la superficie para la vida que se le imprimirá. No es la primera vez que Antonio retrata a su padre, ya van al menos tres pinturas y cuatro esculturas, lo que evidencia una relación artística de larga data.
De Trazos Difusos a Tonos Sutiles: El Despertar del Retrato
Antonio inicia el retrato con aguarrás y un color azul, buscando encajar las sombras del rostro de forma difusa. Es un proceso de exploración, de ir construyendo la imagen desde lo general a lo particular. Pronto, pasa a una paleta de tonos grises, trabajando con luces y sombras para dar volumen y forma. «A mí me gusta empezar así, con tonos claros y oscuros, sino encajando con tonos medios y después ya con luces y sombras», explica, desvelando parte de su método.
En medio de las pinceladas, surge una conversación hilarante sobre la posibilidad de posar desnudo. Con 70 años, el padre de Antonio bromea sobre el alto valor de su «mercancía», mientras Antonio reflexiona sobre la perspectiva de un cuerpo que ha vivido y tiene una historia. La decisión sobre el fondo también es crucial: se opta por un tono oscuro para que el bello rostro de su padre resalte, dándole aún más volumen y protagonismo.
La Paciencia del Artista y la Belleza de la Sabiduría
La conversación deriva hacia la duración del proceso de pintura, con Antonio recordando la leyenda de Antonio López y sus retratos que pueden tardar décadas. Antonio García Villarán, con su experiencia, aclara que, aunque algunos hiperrealistas pueden invertir mucho tiempo, no todos los maestros se demoran tanto. La pintura es un acto de paciencia, pero también de destreza.
Uno de los momentos más profundos llega al hablar de las arrugas y la belleza natural. Antonio padre, con su sabiduría, se opone a las operaciones estéticas, valorando la autenticidad. Antonio hijo comparte esta visión: «las arrugas son sabiduría». Y añade: «A mí me gustan las arrugas de la gente feliz, que se le ve las arrugas de reírse… son bonitas.» Un bello reflejo sobre el paso del tiempo y las marcas que dejan nuestras emociones. En un giro inesperado, Antonio decide no usar los típicos colores de carne, sino interpretar los tonos de manera «fashion victim», buscando una expresión más atrevida y personal.
De Fábrica de Madera a Rafael Alberti: Las Raíces de la Inspiración
La sesión se convierte en una ventana a la vida del padre de Antonio. Desde joven, a los 12-13 años, trabajó en una fábrica de madera, luego como albañil, y a los 28, entró en El Corte Inglés, donde permaneció hasta su jubilación. La pregunta sobre el origen del interés artístico de Antonio desvela una conexión familiar sorprendente: ¡nada menos que con el poeta Rafael Alberti! Una rama de la familia, a través de la abuela paterna, se vincula con el célebre literato, lo que deja a Antonio visiblemente emocionado.
El padre de Antonio también rememora sus inicios como modelo improvisado para su hijo y, con un toque de orgullo, el día en que Antonio le confesó su deseo de ser artista. La pasión de Antonio por la pintura se encendió a los 13 o 14 años, de la mano de su primer maestro, Roberto Reina, en la Academia Crea13. El padre destaca lo que más disfrutaba de su trabajo: ser jefe de compras en El Corte Inglés y negociar, siempre buscando que «el proveedor viva», una filosofía de ganar-ganar que aplicaba con gran pasión.
El Apoyo Incondicional: Un Legado de Libertad
Uno de los momentos más conmovedores del video es cuando Antonio pregunta a su padre cómo reaccionaron él y su madre ante su decisión de dedicarse al arte, una profesión que muchos padres ven con recelo. La respuesta es clara y contundente: «sin ningún impedimento». El padre de Antonio defiende la idea de que «cada uno tiene que escoger lo que le gusta y si es feliz con eso, ¿para qué más?», un mensaje poderoso sobre la importancia de la libertad y la vocación.
Finalmente, el retrato está terminado. La pregunta obligada es: «¿Qué te parece?». El padre de Antonio sonríe, satisfecho, y afirma que se parece mucho. El video cierra con una invitación a la acción, pidiendo a la audiencia que deje comentarios, «reviente el botón de like» y se suscriba al canal de Antonio García Villarán, para que su arte siga llegando a más personas.
Este retrato es mucho más que una obra de arte; es un testimonio de amor filial, un repaso a la vida de un hombre trabajador y una reflexión sobre las raíces que nutren la pasión artística. Un video que nos recuerda que la verdadera inspiración a menudo se encuentra en lo más cercano a nosotros.








