Autorretrato Expresionista: Un Desafío de Pincelada Única con Antonio García Villarán
Bienvenidos a un nuevo tutorial de Antonio García Villarán, donde exploraremos cómo crear un autorretrato con una técnica singular y llena de expresividad. En esta sesión, nos sumergiremos en un proceso creativo que desafía las convenciones, utilizando un soporte inesperado y una paleta de colores limitada para potenciar la fuerza del resultado.
Preparación y el Desafío de la Pincelada Única
Para este ejercicio, hemos preparado un soporte poco convencional pero muy efectivo: una tabla de cocina. Sus vetas y la posibilidad de colgarla la hacen ideal para experimentar.
(Puedes ver la preparación inicial en el video desde el minuto 0:00)
La dinámica es simple: con el espejo enfrente y el soporte listo, adoptaremos una expresión particular para capturar un momento de expresionismo, una anatomía expresiva. El desafío es hacerlo en una sola sesión, con una paleta de colores limitada y empleando lo que denomino las «pinceladas únicas». Solo usaremos tres pinceles de cerda blanca: uno del número 10, uno del 6, y otro que, originalmente del 8, ha sido adaptado y reducido con el tiempo.
El Proceso Creativo: Desde el Encaje hasta la Expresión
Comenzamos el dibujo con una base de aguarrás, tierra sombra tostada y un toque de negro, buscando un tono medio para el encaje inicial. Cada pincelada cuenta, ya que muchas de ellas se mantendrán en la obra final. Nos centramos en los planos de claroscuro del rostro, construyendo la forma con colores cercanos al resultado final, utilizando rojo, naranja y ocre.
(Observa cómo el encaje toma forma y se aplican las primeras capas de color desde el minuto 1:00)
Aplicando las Sombras y el Color en el Cabello
Continuamos construyendo el rostro con pinceladas prácticamente únicas, incorporando magenta. Para las zonas de sombra, introducimos un poco de celeste y verde, buscando profundidad. Luego, con una mezcla de azul y blanco, definimos el cabello, prestando atención a su direccionalidad y buscando el contraste. La luz natural de los lucernarios juega un papel crucial, permitiéndonos incorporar tonos azules también en el rostro para lograr una armonía cromática.
Definición y Claros
Limpiando el pincel, concretamos el rostro con colores casi puros: naranjas vibrantes con magenta, y un toque de verde y rojo. Experimentamos con tonos oscuros y brillantes que, aunque profundos, poseen una fuerza sorprendente. El siguiente paso es introducir los claros con gran impacto. Utilizaremos el pincel mediano para definir áreas clave como la nariz, la frente y la barbilla. Un amarillo potente, mezclado con ocre y más blanco, nos permite generar una luz intensa y cuidada. La clave está en observar lo que vemos en el espejo, no lo que sabemos que es una nariz.
(Descubre cómo se añaden los claros y se define la estructura del rostro desde el minuto 4:00)
Profundizando en los Detalles: Ojos, Barba y Labios
Integramos tonos medios con rojo, marrón (tierra sombra tostada), celeste y naranja para añadir riqueza a la piel. La limpieza del pincel es fundamental antes de aplicar los oscuros más profundos, utilizando tierra sombra tostada, negro y azul con aguarrás, en una sola pincelada decisiva.
Para los ojos, buscamos la expresividad deseada, entornando la mirada. La perilla se aclara con azul y blanco, casi hasta el blanco puro, reflejando su tono natural. En los dientes, optamos por un gris sutil; nunca un blanco puro, ya que en la realidad apenas se perciben y un blanco excesivo los haría parecer artificiales. Finalmente, los labios se cierran con un rojo oscuro, magenta y un toque de marrón y negro para intensificar su volumen.
(Sumérgete en los detalles de la mirada, la barba y los labios desde el minuto 6:00)
Gafas, Pupilas y Toques Finales
Las gafas se insinúan con un tono oscuro medio, sin definirlas por completo, capturando cómo se perciben en la vida real. Un pequeño brillo con blanco matado las hace vibrar. La pupila recibe un punto de luz que le otorga vida, y las comisuras de los labios se oscurecen, un pequeño detalle que transforma la expresividad del rostro.
Para los últimos claros, usamos un pincel más fino y tonos anaranjados. Finalmente, con el pincel grande (el del número 10), trabajamos el fondo. Optamos por un verde oscuro con azul, amarillo y ocre, mezclado con negro y un gris rojizo. Este fondo no solo enmarca el rostro, sino que también realza su luminosidad y define el perfil, eliminando líneas superfluas y aportando matices.
Un Autorretrato Vivo y Expresivo
El resultado es un autorretrato lleno de vida, más vibrante que muchas obras hiperrealistas. La firma, raspada de una manera poco convencional, se suma al carácter único de esta pieza.
Esta técnica de autorretrato, pintada sobre tablas de cocina, es una serie que he explorado anteriormente. Si te ha gustado este tutorial y quieres ver más desafíos creativos, te invito a dejar un «me gusta» y compartir tus comentarios. Tu apoyo me motiva a seguir creando contenido y explorando nuevas secciones en el canal.
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¡Hasta la próxima pincelada!








