Ciruelo Cabral: Un Maestro del Arte Fantástico Entre Dragones, Controversias y la Era de la IA
En el vibrante mundo del arte, donde la tradición y la innovación se entrelazan constantemente, pocos artistas logran trascender las barreras de géneros y generaciones como Ciruelo Cabral. Conocido mundialmente por sus impresionantes dragones y seres fantásticos, Ciruelo es un referente cuya obra no solo cautiva la imaginación, sino que también genera profundos debates sobre la esencia y el futuro del arte.
Recientemente, el canal de Antonio García Villarán tuvo el honor de conversar con Ciruelo, en una charla que exploró desde sus inicios artísticos y su filosofía, hasta la polémica generada por una obra expuesta en el Malba y el inminente impacto de la inteligencia artificial en la creación.
Los Inicios de un Visionario: La Pasión por el Arte Fantástico
Desde muy joven, Ciruelo Cabral supo que su camino estaba en el arte. Aunque dibujó y pintó toda su vida, su carrera profesional comenzó a los 18 años, tras finalizar la escuela secundaria en el renombrado Fernando Fader de Buenos Aires. Esta institución, con su sólida orientación artística, le proporcionó las bases para lo que sería una trayectoria excepcional.
Ciruelo: «Pintar y dibujar toda la vida desde mucho antes de los 13, profesionalmente desde los 18. Cuando acabé la escuela secundaria, empecé a trabajar en una agencia de publicidad como ilustrador. Ahí empezamos, digamos, la carrera profesionalmente.»
Su talento no tardó en ser reconocido. Ha colaborado con gigantes del entretenimiento y la literatura fantástica, creando arte para títulos tan emblemáticos como Magic: The Gathering y Dungeons & Dragons. Su trabajo también ha adornado portadas de libros de las editoriales más importantes de Estados Unidos y Europa, incluyendo la icónica Timun Más en España, y ha llegado incluso a manos de George Lucas.
Antonio García Villarán: «Has trabajado para Magic, que bueno, dentro del mundillo, trabajar para las cartas Magic es como lo máximo, ¿no?»
Ciruelo: «Digamos que sí. Trabajé para Dungeons and Dragons, que también es dentro del ambiente una empresa, o sea, un producto, una vía muy importante. Luego para Magic, que pertenecía a la misma empresa, TSR. Después hice muchas otras cosas. Trabajé para George Lucas, trabajé para uf, bueno, para toda clase de portadas de libros.»
Su vasto currículum y la magnitud de su obra, que bien podrían llenar varios museos, son testimonio de décadas de trabajo ininterrumpido y una dedicación inquebrantable a su pasión.
¿Ilustración o Arte? Rompiendo Paradigmas
A pesar de su éxito y reconocimiento, Ciruelo no ha sido ajeno a la eterna discusión sobre si la ilustración y el arte fantástico pueden ser considerados «arte» dentro de los cánones tradicionales. Desde sus inicios, se encontró con puertas cerradas en galerías que consideraban su obra «no arte» por pintar dragones o usar técnicas como el aerógrafo.
Ciruelo: «No, esto no es arte. O si es ilustración no es arte. O si pintas con aerógrafo no es arte. O si pintas dragones no es arte. Esto me lo encontré desde esa época.»
Sin embargo, esta resistencia nunca lo detuvo. Su actitud siempre fue buscar la siguiente puerta, la siguiente oportunidad, hasta encontrar los caminos que le permitieran expresar su visión. El mercado americano, con su mayor apertura a diversas corrientes artísticas, se convirtió en un terreno fértil para su obra, permitiéndole forjar una carrera sin comprometer su estilo ni su pasión.
Antonio García Villarán: «Pero claro, cuando a la tercera, cuarta galería, ya que me decían que no, digo, esto a mí no me merece la pena. Pero no, en tu caso, tú seguiste, ¿no? Uno tras otro tras otro.»
Ciruelo: «Sí. Fíjate que el primer paso importante fue venir de Buenos Aires a vivir a Barcelona en el año 87… tenía que ver con esto de buscar las puertas que se me pudieran abrir para poder hacer lo que a mí me interesaba.»
El Universo Creativo de Ciruelo: Dragones, Hadas y Petropictos
La obra de Ciruelo es un portal a mundos de fantasía. Sus dragones, a menudo descritos como «hiperrealismo fantástico,» son criaturas de imponente belleza y detalle meticuloso. Trabaja con óleo sobre lienzo, aplicando veladuras y empastes para crear texturas ricas y un realismo sorprendente.
Más allá de los dragones, sus hadas, guerreras y dioses se entrelazan con la rica simbología de las culturas precolombinas, aportando una visión única a un género a menudo dominado por estéticas nórdicas o celtas. Piezas como «Círculos,» inspirada en una profecía maya, y «Urlindea,» una semidiosa con el poder de la energía dragón, demuestran su habilidad para infundir profundidad narrativa y espiritualidad en sus creaciones.
Pero quizás una de las facetas más sorprendentes de su arte son los petropictos: pinturas sobre piedras que conservan su forma y textura original, transformándose en esculturas tridimensionales sin alteración alguna. Esta técnica, que Ciruelo inició en 1995, le ha permitido crear obras impactantes, como la portada del álbum The Seventh Song del célebre guitarrista Steve Vai.
Ciruelo: «Lo denominé petropictos, porque no había una palabra para denominar esto que es simplemente pintar sobre una piedra sin modificar su forma original, sino usando la forma natural de la piedra, todos los accidentes, las texturas, la forma para a través de la pintura lograr una escultura.»
La Polémica del Malba: Plagio, Debate y la Voz de los Artistas
La conversación con Antonio se adentró en la reciente polémica del Malba, un museo de arte contemporáneo en Argentina. Ciruelo descubrió una obra expuesta que guardaba un parecido asombroso con uno de sus dragones, sin mención alguna a su autoría. Su discreta publicación en redes sociales buscando «completar la información» desató una tormenta.
Ciruelo: «Mi intención era completar la información que pensé que faltaba. De todos modos, hay una cuestión que hay que tener en cuenta: mucha gente que visitaba este museo… indudablemente se iba a encontrar [mi trabajo] porque conocían mi trabajo.»
La reacción fue intensa. Mientras muchos apoyaron a Ciruelo, la artista en cuestión, Carry, respondió con comentarios polémicos, desestimando la obra de Ciruelo y utilizando adjetivos despectivos, llegando incluso a hacer alusiones personales sobre su edad, raza y orientación sexual.
Antonio García Villarán: «Que este hetero, ¿no? Bueno, ella misma se tira al fango, a un fango que no hay ni que nombrarlo. O sea, el hecho de que cada uno tengamos una identidad sexual es que ¿qué tiene que ver? Digo yo, pero ¿qué tiene que ver?»
Ciruelo: «Sí, el machismo sistemático esto implícito en el hecho de que Ciruelo Cabral, un señor sis blanco heterosexual de 62 años. Bueno, bien. Soy heterosexual, no sé cómo lo habrá adivinado ella, pero lo soy y no puedo tomar esto como una ofensa, por ejemplo.»
Ciruelo, con su habitual calma, enfatizó que no se tomó los comentarios de forma personal, entendiendo que eran parte de una dinámica más amplia y polarizadora que a menudo excede el ámbito artístico. Subrayó que su única intención era la información, no la confrontación ni la denuncia.
Ciruelo: «En realidad, te voy a decir una cosa, yo estoy acostumbrado a que usen o a encontrarme con usos indebidos de mi arte, sobre todo en las cuestiones más comerciales, cuando hay una empresa que usa una imagen mía sin permiso. Entonces, en ese caso me preocupa.»
Antonio García Villarán, por su parte, criticó la falta de profesionalidad en la gestión de la situación, incluyendo la omisión de responsabilidades por parte del curador de la exposición y la propia institución del Malba. Antonio, conocido por su franqueza, destacó el poder de las redes sociales para legitimar o deslegitimar obras y artistas, más allá del dictamen de las instituciones tradicionales.
Antonio García Villarán: «Yo sí creo que yo sí, bueno, vamos, yo siempre me mojo y lo sabéis porque es como decir, eh, a ver, he operado a este hombre porque soy médico y se ha muerto. ¿Qué? No, es que estaba resfriado, amigo. Pues eres culpable de la muerte, ¿no? Si solo tiene un resfriado, lo has operado y lo has matado. Es que es de cajón. Eso es de cajón.»
Esta controversia, lejos de ser un simple incidente, abrió un diálogo crucial sobre los límites de la inspiración, la copia, el papel de los museos y la responsabilidad de los artistas en un ecosistema cultural cada vez más interconectado.
El Futuro del Arte: Social Media e Inteligencia Artificial
La conversación naturalmente derivó hacia el impacto de la tecnología en el arte. Ambos artistas coincidieron en que las redes sociales, si bien tienen su lado negativo (anonimato, falta de crédito), han sido una herramienta poderosa para expandir el alcance del arte fantástico y conectar a los artistas con audiencias globales.
Ciruelo: «Claro, las redes, internet, la tecnología en general, yo creo que ayudó a todos los campos en general y, por supuesto, muy especialmente a lo nuestro, que como es imágenes, una cuestión visual, y no necesita por ahí tanta traducción, se puede expandir por todo el mundo muy rápidamente a través de las redes y se genera un público mayor.»
El debate sobre la inteligencia artificial (IA) en el arte ocupó un lugar central. Ciruelo y Antonio ven la IA como un «tsunami imparable,» una fuerza de la naturaleza tecnológica que no se puede detener, solo surfear. Abogan por una visión optimista, usando la IA como herramienta para potenciar la creatividad y no como un adversario que paralice al artista.
Ciruelo: «No podemos estar a favor ni en contra. Esto es algo que es grande como una tormenta que viene, un tsunami. Entonces, ¿qué podemos hacer? Es prepararnos para el tsunami y surfear lo que podamos si lo podemos hacer. Entonces, preparémonos para surfear. No vamos a poder detener el tsunami.»
Antonio, por su parte, cree firmemente que el «arte tradicional» o artesanal ganará valor en esta nueva era, precisamente porque la capacidad humana de crear con las manos y la mente, superando la facilidad del clic, será más apreciada. En este contexto de cambio, la labor de academias de arte como Crea13, que fomentan el aprendizaje y la experimentación, se vuelve más relevante que nunca.
Antonio García Villarán: «Yo creo firmemente que el arte que llaman tradicional, el que hacemos tú y yo entre mucha gente, al revés, va a ganar. O sea, de aquí sale ganando porque cada vez menos personas, como el ser humano por naturaleza es flojo… los que sabemos hacer, crear imágenes con las técnicas, ya digo, que llaman tradicionales, eso va a tener cada vez más valor porque va a haber menos personas que sepan hacerlo porque cuesta.»
Conclusión: La Llama del Arte que se Propaga
La conversación entre Antonio García Villarán y Ciruelo Cabral es un testimonio del poder del diálogo y la pasión por el arte. Más allá de polémicas, la verdadera riqueza reside en el intercambio de ideas, el aprendizaje continuo y la capacidad de inspirar a otros.
Ciruelo, con su filosofía de vida y su compromiso con la creatividad, nos recuerda que el arte es una llama que se propaga, encendiendo otras llamas. En un mundo vertiginoso y a veces confuso, el arte sigue siendo ese salvavidas que nos permite explorar, soñar y conectar con lo más profundo de nuestra humanidad. Como bien dice Ciruelo, no hay que dejar de pintar y crear, sino prepararse para surfear los desafíos y seguir haciendo lo que amamos.
Te invitamos a explorar más sobre el trabajo de Ciruelo en su sitio web oficial y a seguir la pista a Antonio García Villarán para más conversaciones inspiradoras sobre arte y creatividad. ¡La discusión está abierta!








