Polémica en el Arte: De la Escultura Zoofílica en Sincelejo al Récord de Gustav Klimt
Bienvenidos a Villalesper 6, una edición más en la que Antonio García Villarán y Avelina Lésper nos traen las noticias más frescas y los debates más intensos del mundo del arte y la cultura. Nos alegra saber que Villalesper crece con vuestro apoyo, y estamos listos para seguir compartiendo ideas. Como siempre, la primera parte de nuestro programa la encontraréis aquí, y la segunda en el canal de Avelina Lésper. Hoy comenzamos con una noticia impactante que ha llegado a través de las redes sociales.
La Polémica Escultura Zoofílica de Sincelejo: ¿Tradición o Barbarie?
La noticia, que se ha hecho viral, proviene de Sincelejo, un municipio colombiano, donde se ha instalado una escultura de un burro. Esta pieza, elaborada con una especie de mosaico de colores, es descrita por Antonio García Villarán como estéticamente «feísima» y «horrenda». Sin embargo, la verdadera polémica no radica en su discutible valor artístico, sino en su simbolismo.
Al observar la escultura por detrás, se aprecia una abertura en forma de rombo en la parte del «culete», que, según la historia local y la justificación del artista, rinde homenaje a una supuesta tradición ancestral de Sincelejo: la primera relación sexual de los hombres con un burro o una burra. Avelina Lésper no duda en calificar esta práctica de «bárbara, inculta y zoofílica».
Mientras que una parte de la sociedad ha expresado su rechazo, otra defiende la obra apelando al concepto de «tradición» y «multiculturalismo». Avelina Lésper argumenta firmemente contra esta justificación:
Hay gente que sobrevalora muchos términos. Uno de ellos es tradición. Dicen: «Es que es una tradición». Y no es una tradición, es una conducta patológica arraigada en la sociedad desde hace mucho tiempo que ya la convierten en tradición. Eso no significa que adquiera ningún valor. Y eso lo ha fomentado mucho el falso concepto de multiculturalismo: «Ay, son nuestras culturas originarias». Y dices: «Oye, muchas de esas costumbres son barbáricas, había que erradicarlas en cualquier momento».
La escultura, iniciativa privada de un artista joven llamado Sebastián Borquez, financiada por un tercero, fue instalada sin permisos en un parque, frente a otra escultura en honor a un personaje local, Pío, que transportaba agua en burro o mula, lo que la convierte en una doble provocación. El artista, que ha titulado la pieza como «Mi Primer Amor» (en referencia al «hombre mama burra»), defiende la obra como una «crítica», aunque, según nuestros expertos, se percibe más como una apología de la zoofilia y una sobrevaloración de la sexualidad masculina.
La historia tomó un giro cuando el alcalde de Sincelejo ordenó su retirada, un acto que Avelina Lésper celebra como «sensato». No obstante, la polémica continúa, ya que el alcalde de la cercana localidad de Sincé ha manifestado su intención de recibir la escultura. Este hecho es visto como un «concurso para ver quién es más estúpido» en palabras de Avelina, quien hace un llamamiento al alcalde de Sincé a reflexionar, pues adoptar la obra podría interpretarse como una apología de la zoofilia y un delito de crueldad animal.
La obra, sin valor artístico ni histórico, carece de sentido más allá de la provocación. La facilidad con la que estas noticias se viralizan en la red nos revela una sociedad donde los valores están tergiversados, y donde la «ruindad» humana, como la retratada por Goya en sus Caprichos, sigue vigente.
El Valor Incalculable de Gustav Klimt: «Dama con Abanico»
Cambiando radicalmente de tema, pasamos a una noticia que celebra la grandeza del arte. Recientemente, el cuadro «Dama con Abanico» (Dame mit Fächer) de Gustav Klimt ha batido un récord en el mercado del arte europeo, vendiéndose por 85 millones de euros (aproximadamente 100 millones de dólares con tasas).
Esta obra, una mujer con un cuello elegantemente alargado y un abanico, destaca por sus estampados exóticos de aves del paraíso y flores en el fondo, que la integran en la composición casi como otra ave. Antonio, un gran admirador de Klimt, relata su experiencia de ver obras del artista en vivo, como un Adán y Eva, y la incomparable riqueza de texturas y tonalidades que no se aprecian en reproducciones digitales:
Yo me quedé alucinado de cómo hacía el tratamiento de la piel. Eso que en la pantallita lo vemos como casi monótono, así como plano, no, no, no es plano. Tiene una cantidad de tonos, uno encima de otros, de azules, verdes… ¡increíble, increíble!
Ambos expertos coinciden en que, aunque el mercado del arte puede ser especulativo y artificial (como con obras de Jeff Koons o Maurizzio Cattelan), la pieza de Klimt posee un valor artístico irrefutable. Avelina resalta el hecho de que la obra estuviera inconclusa al momento de la muerte de Klimt, lo que añade misterio y valor, convirtiéndola en un verdadero «objeto del deseo».
Antonio analiza la audacia de Klimt como artista plástico, señalando cómo rompe las reglas tradicionales del retrato. Mientras que maestros como Bronzino establecieron cánones de idealización y realismo con fondos planos, Klimt, influenciado por el arte oriental y las tradiciones medievales, otorga igual importancia al fondo que a la figura, creando una belleza y elegancia únicas, a pesar de elementos exagerados como el cuello de la retratada. Esta pieza es un testimonio de la evolución y la maestría de Klimt, representando una joya artística que trasciende el dinero.
El Misterio del Proceso Creativo: Cuando la Obra Tiene Alma
La conversación deriva hacia el misterio de la creación artística. Antonio, quien actualmente está experimentando con acrílico, óleo y pigmentos en sus retratos, reflexiona sobre la naturaleza incontrolable del «alma» en una obra:
No hay algo que dice: «Es que este retrato me ha salido no sé…» Ha habido algo en mí, no sé cómo llamar a eso, lo he metido ahí en esa obra. Sería el estado en el que estaba, sería… no lo sé. Que tiene alma y dice: «Este retrato tiene alma».
Esta distinción entre lo «correcto» y lo «sublime» es algo que los artistas no controlan, un toque de magia que surge en ciertos momentos creativos. Avelina compara esta intuición con la forma en que los expertos reconocen la maestría en los dibujos, donde algunas piezas se separan del resto por esa «cosa» inexplicable que las hace trascender.
Asimismo, discuten las dos grandes aproximaciones al proceso creativo. Por un lado, aquellos artistas que tienen una idea preconcebida y la ejecutan metódicamente, lo que Antonio compara con «pintar y colorear». Por otro lado, la forma en que trabajaban artistas como Goya o Klimt, y que Antonio también practica: un enfoque orgánico donde cada pincelada o elemento tiene una función desde el principio, y la obra se construye de forma integral.
Ambos coinciden en que tener un «proyecto» o «plan» previo es crucial, aunque permita modificaciones en el camino, para evitar la «paja» o los elementos innecesarios. Antonio ejemplifica esto con su trabajo en un retrato de Jordi Wild, donde cambió un brazo hasta cuatro veces, desechando lo hecho y volviendo a empezar hasta lograr el resultado deseado. Es un proceso de aprendizaje y depuración que solo los artistas comprometidos con la calidad están dispuestos a emprender, en contraste con aquellos que publican sin verdadera justificación.
Continúa el Debate en Villalesper: ¡Descubre Nuestros Libros Favoritos!
Y con este debate sobre la creación, Antonio invita a Avelina a continuar la conversación sobre libros en su canal. Os esperamos en la segunda parte de Villalesper para descubrir nuestras recomendaciones literarias, incluyendo algunos de nuestros libros de arte favoritos. ¡No te lo puedes perder!
Gracias por acompañarnos en mi canal y recordad: la primera parte de Villalesper siempre está aquí, y la segunda en el canal de Avelina. ¡Hasta pronto!








